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El Lado Oscuro De Mi Tutor.

El Lado Oscuro De Mi Tutor.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Completas
Popularitas:13.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Roxana Fernández

Para Alexander Rivas, el control lo es todo. Como el profesor más temido de la facultad, su arrogancia es su armadura y su intelecto, su arma más letal.

Pero cuando se cruza con Valentina Soler, una alumna que no baja la mirada y que desafía cada una de sus reglas. Siente que su dominio y autocontrol está tambaleando ante el deseo de tenerla.

​Lo que comienza como una guerra de voluntades pronto se convierte en sombras y un deseo voraz que amenaza con destruirlos a ambos.

Sin embargo, en el juego de la seducción, el peligro no es solo ser descubiertos.

Un secreto familiar, enterrado bajo años de mentiras, comienza a salir a la luz.

¿Qué pasará cuando descubran que sus vidas han estado entrelazadas desde mucho antes de conocerse?

¿Lograrán mantenerse unidos después de revelar ese secreto que puede destruirlos a ambos?

NovelToon tiene autorización de Roxana Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 15. Círculo de fuego.

Capítulo 15

Círculo de fuego.

Julieta caminaba por los pasillos del campus como si el mundo le debiera una disculpa. Su rencor era denso y persistente. El escándalo entre Valentina y el profesor Rivas había sacudido las estructuras de la universidad. Pero lo que más le dolía no era el escándalo en sí, sino la atención que no era suya. Y que Alexander no se haya fijado en ella pese a sus intentos de atrapar su atención.

Se detuvo en una esquina solitaria de los pasillos de química, revisando su celular. Un mensaje la esperaba. Corto, directo.

Iván:

》“Necesitamos hablar. Hoy. Bloque C, piso 3.”

Media hora después, Julieta lo encontró recostado contra una baranda de metal, con el mismo aire altivo de siempre.

—Vaya —dijo ella al llegar—. No creí que tú y yo algún día estaríamos en el mismo equipo.

—No estamos en el mismo equipo —respondió Iván sin rodeos—. No estoy interesado en follarte de nuevo, July, pero esta vez estamos en el mismo lado de la venganza. Por razones distintas, pero con el mismo objetivo: destruir a Valentina Soler.

Julieta cruzó los brazos, arqueando una ceja.

—¿Y qué propones? Porque tus amenazas baratas no funcionaron la primera vez.

—Tengo algo más que amenazas ahora —dijo, y le mostró el celular.

Fotos. Capturas. Videos. Muchos de ellos tomados a escondidas, con filtros, aumentos, y hasta audios maliciosamente recortados. Todo diseñado para sugerir que Valentina se benefició académicamente de su relación con Alexander.

—Esto puede destruirla a ella. Y si lo filtramos bien... también a él.

—Quiero arruinarla públicamente —dijo Julieta con una sonrisa repleta de veneno—. No solo que la expulsen. Quiero verla rogar. Quiero verla sola y hundida, pero aquí, humillada frente a todos.

—Entonces ayúdame. Hagámoslo juntos. Pero con precisión. Nada improvisado. Yo me encargo del material. Tú filtras lo justo a las personas correctas.

—Trato hecho —dijo ella, estrechando su mano como si sellaran un pacto con el diablo.

Por otra parte, el comité académico se volvió más severo con el paso de los días. El informe preliminar que Valentina y Alexander presentaron no fue suficiente para frenar las consecuencias. La directora académica los citó nuevamente.

—Los rumores continúan creciendo —dijo con firmeza—. Y ahora hay filtraciones de material audiovisual que compromete seriamente la integridad del entorno universitario.

Alexander se adelantó.

—Esos videos están manipulados. Son ilegales.

—Lo investigaremos. Pero mientras tanto, el consejo ha tomado una resolución provisional: Valentina será suspendida por una semana. Y usted, profesor Rivas, quedará apartado de la docencia hasta nuevo aviso. Su continuidad en esta institución estará en evaluación.

Valentina sintió que el suelo se abría bajo sus pies. Alexander cerró los ojos, respirando hondo, como quien se prepara para recibir un disparo.

—Esto es una cacería —dijo él con voz ronca—. Y ustedes lo saben. Lo peor es que no les interesa hacer nada para frenar todo este caos. Ni para conseguir a los responsables de este escándalo.

—Los responsables los tengo ahora mismo frente a mí, profesor Rivas. Ustedes sabían perfectamente que estaban caminando sobre un campo minado antes de tomar la decisión de darle riendas a... sus sentimientos, Estas medidas preventivas son un privilegio —replicó el abogado del comité—. Comparado con lo que haría el Rector con ustedes dos.

—Estaremos investigando su caso y los mantendremos informados —comentó Andrés, el decano más joven del instituto.

Salieron de la oficina en silencio. Valentina se quedó quieta frente al edificio, sintiendo un nudo en la garganta.

—No es justo —murmuró al fin.

Alexander le tomó la mano.

—Lo sé. Pero no hemos terminado. Aún no.

Esa misma tarde, Alexander trabajaba en su oficina personal, intentando escribir una carta de defensa oficial para presentar ante el comité disciplinario. Valentina estaba sentada en el sofá, en silencio, hojeando documentos que Cata le había ayudado a reunir como prueba de su rendimiento académico.

—¿Crees que bastará? —preguntó ella.

—No lo sé —respondió él—. Pero si tengo que perder mi empleo por ti, lo haría mil veces. No me arrepiento de nada.

Ella se levantó, caminó hacia él y lo abrazó por la espalda. Alexander cerró los ojos, recargando su rostro en su cabeza.

—Yo tampoco me arrepiento —susurró ella—. Solo tengo miedo de que este mundo nos devore.

Un golpe seco en la puerta los hizo separarse de golpe. No esperaban visitas. Alexander frunció el ceño.

—¿Sí?

La puerta se abrió.

Un hombre alto, de cabello gris, ojos sombríos y uniforme militar entró con paso firme.

—¿Alexander?

El profesor se puso de pie al instante, rígido.

—Capitán Rivas.

Valentina dio un paso atrás, sorprendida. El hombre que tenía frente a ella era la figura autoritaria que había escuchado mencionar vagamente durante sus conversaciones con Alexander. Su padre. El espectro de su pasado.

—Necesito hablar contigo. A solas.

Alexander vaciló un momento, pero luego asintió. Miró a Valentina con un gesto suave.

—¿Nos das un minuto, por favor?

Ella asintió, recogió sus cosas en silencio y salió sin mirar atrás.

El Capitán Rivas cerró la puerta tras ella. Su rostro era una máscara de acero.

—Así que es cierto. Me llamó tu tía. Me dijo que te habían suspendido. Por una niña veinte años menor que tú.

—No es una niña —afirmó Alexander, mirándolo a los ojos.

—¡Claro que lo es! ¿Qué estás haciendo, Alexander? ¿Quieres destruir lo poco que has construido hasta ahora? ¿Quieres volver a ser la vergüenza de esta familia?

Alexander lo miró con los ojos encendidos de rabia.

—No estoy pidiendo tu aprobación. Ni tu comprensión. Lo único que quiero es que salgas de aquí si solo vienes a juzgarme.

—¿Y qué más quieres que haga? —gruñó el Capitán—. ¿Felicitarte? ¿Celebrar que estás follándote a una cría y perdiendo tu carrera por ello? ¿Así es como honras la memoria de tu madre?

Alexander apretó los puños.

—No te atrevas a traerla a esto.

El silencio entre ambos se volvió denso. El Capitán se acercó un paso más, bajando la voz.

—Te crié para ser fuerte. Rígido. Para mantenerte firme incluso en el caos. Pero esto... esto es debilidad disfrazada de romanticismo barato.

—No es debilidad —dijo Alexander, con los dientes apretados—. Es la única vez que me he sentido vivo desde que Diana murió. ¿Podrías al menos respetar eso?

El Capitán lo miró por unos segundos más, como si evaluara cada palabra. Luego se dio media vuelta y caminó hacia la puerta.

—Cuando pierdas todo por andar detrás de una jovencita mimada, no digas que no te lo advertí.

Dijo y se fue, dejando tras de sí el eco de años de silencio y distancias mal curadas.

Valentina estaba sentada en la escalera del pasillo, esperándolo. Cuando Alexander salió, su rostro seguía tenso, pero su mirada era clara.

—¿Estás bien? —preguntó ella con cautela.

Alexander asintió, exhalando pesadamente.

—Sí. Acabo de cortar con veinte años de represión en una sola conversación que no duró ni cinco minutos. Creo que hoy fue un buen día para mí, después de todo.

Valentina sonrió. Lo abrazó con fuerza. Y ahí, en medio del caos existencial que los envolvía a los dos, supieron que el fuego seguía vivo.

A pesar del escándalo, de los enemigos y de todo lo que prometía destruirlos, ellos seguían eligiéndose.

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Alcira Ascanio Felizola
excelente historia
Yura Ran
Romana muchas gracias por tan hermosa novela. excelente /Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Beer/
Yura Ran
muy hermoso y tierno. 👌😊
Xair Victoria
Ese amor es invencible ☺️
Xair Victoria
Me encanta esta novela
Marita Peña
HERMOSA HISTORIA
Marita Peña
👏👏👏👏TREMENDO FINAL
Marita Peña
NO IMPORTA EL DINERO NI LA EDAD
Marita Peña
ME IMAGINO QUE SI DUELE EN DEFINITIVAMENTE ES SU PADRE
Marita Peña
ESTA PAREJA ARDE
Marita Peña
INTERESANTE
Marita Peña
POR SUERTE TODO SALIO A LA LUZ
Marita Peña
👏👏👏
Marita Peña
HERMOSO CAPÍTULO
Marita Peña
👏👏👏POR SUERTE SE SACARON UN CLAVO
Marita Peña
SIEMPRE LO E DICHO ELLOS JUNTOS SON INVENCIBLES
Marita Peña
EXACTO JUNTOS
Marita Peña
👏👏EXCELENTE
Helizahira Cohen
he leído varias con el mismo estilo pero con diferencias
Marita Peña
Y SI TOD@S VÍCTIMAS DE ESTE SOLER
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