no todos sufren por amor y aquellos son los que el mundo desprecia mas y cree lo peor que puede imaginar en su mente es mejor ser criticado a ser humillado esta historia es original sin plagios ni copias similar parecido a otras pero original trata de acuerdo al titulo
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silencios incómodos
El camino de regreso a la mansión fue insoportablemente silencioso.
Bianca permanecía mirando por la ventana del automóvil mientras las luces de la ciudad pasaban rápidamente frente a sus ojos.
Sasha había regresado.
Y Lorenzo se lo había ocultado.
Otra vez.
Sentía el pecho lleno de preguntas que nadie parecía dispuesto a responder.
Del otro lado del asiento, Yanet revisaba tranquilamente algunos mensajes en su teléfono.
Demasiado tranquila.
Bianca terminó girando hacia ella.
—¿Desde cuándo lo sabías?
Yanet levantó apenas la mirada.
—¿Qué cosa?
—Que Sasha estaba en la ciudad.
Yanet bloqueó el celular antes de responder.
—Lo descubrí hoy.
—¿Y no pensabas decirme nada?
—Lo hice.
Bianca soltó una pequeña risa seca.
—Después de investigarla primero.
El ambiente volvió a tensarse inmediatamente.
Yanet guardó silencio unos segundos antes de hablar.
—No estaba segura de si debía involucrarme.
—Ya estás involucrada.
La respuesta salió más dura de lo que Bianca esperaba.
Pero era verdad.
Desde el momento en que firmaron aquel matrimonio absurdo, Yanet quedó atrapada dentro de todo ese desastre.
Y ambas lo sabían.
El automóvil atravesó las enormes puertas de la mansión Quintana Montenegro mientras el silencio regresaba otra vez.
Cuando bajaron, Bianca caminó directamente hacia el interior sin esperar a Yanet.
Necesitaba espacio.
Necesitaba pensar.
Pero apenas entró al enorme vestíbulo, escuchó la voz de su madre.
—¿Qué ocurrió ahora?
Isabella estaba de pie cerca de las escaleras observándola con evidente preocupación.
Bianca soltó aire lentamente.
—Papá volvió a mentirme sobre Sasha.
El rostro de Isabella cambió apenas.
Solo un poco.
Pero Bianca lo notó.
—¿Te dijo que regresó?
—Sí.
Isabella guardó silencio unos segundos.
Como si estuviera pensando cuidadosamente qué responder.
—Bianca…
—No me ocultes cosas tú también.
La voz de Bianca sonó mucho más cansada que molesta esta vez.
Eso hizo que Isabella se acercara lentamente.
—Hay razones por las que tu padre actúa así.
—Entonces díganmelas de una vez.
Silencio.
Otra vez silencio.
Bianca comenzaba a odiarlo.
—No puedo hacerlo —murmuró Isabella finalmente.
Bianca sintió una punzada inmediata de decepción.
Incluso su madre.
Incluso ella estaba escondiéndole algo.
—Perfecto —dijo con amargura—. Supongo que todos en esta familia saben más de mi vida que yo misma.
Sin esperar respuesta, comenzó a subir las escaleras rápidamente.
Pero antes de desaparecer por el pasillo del segundo piso, Isabella habló nuevamente.
—Tu padre sí te quiere proteger, Bianca.
Ella se detuvo apenas un instante.
Sin girarse.
—Tal vez ya me cansé de que me protejan mintiéndome.
Después siguió caminando hasta desaparecer completamente.
El silencio llenó la mansión.
Y abajo, Isabella cerró lentamente los ojos.
Porque empezaba a sentir que la verdad sobre Sasha estaba cada vez más cerca de salir a la luz.
Y cuando eso ocurriera…
Nada dentro de la familia Quintana Montenegro volvería a ser igual.
_yanet que es lo que pasó hace rato
_mire señora emm gran parte es mi culpa porque le dije a Bianca sobre el regreso de Sasha y casi -susurra_le digo que ella vino de verdad a buscarla pero no le diga eso señora es por su bien por ahora
_esta bien hija