Ece
NovelToon tiene autorización de Kata Mosquera Mosquera para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capitulo 15
—Bien chicos ya llegué, pueden estar tranquilos... la voz de Camilo nos inunda.
—¿Cómo que sexo en el cine?
—¿Donde estaban?, pregunta Bianca, señalándole a Adriana disimuladamente que deje de reírse.
—Estábamos abajo porque Lian está consiguiendo una mesa para los chicos, no quería dejarlos solos.
—Ah, ya, responde Bianca asintiendo.
—Amor, ¿podrías conseguirle una mesa a Lian aquí arriba? no queremos que nuestros amigos estén de pie allá abajo, pregunta Evelyn a su novio.
Daniel sonríe y le da un beso que me hace apartar la vista.
Por cierto algo que olvidé decir es que Daniel es el hijo del mejor amigo del dueño de HOT BODY.
—Seguro, pueden sentarse en una mesa aquí arriba, acepta, dándole otro beso casto en los labios a mi amiga.
Camilo, hazlos subir esta vez le habla a Daniel. Toma una servilleta y escribe un par de cosas.
—debes mostrárselo al guardia de seguridad cuando vayan a subir ¿ok?, dice entregandosela a Camilo.
— Está bien. Voy por los chicos entonces —dice, mirando la carta improvisada para después retirarse.
—Bien...gracias a Dios que los chicos no estaban aquí mientras hablábamos de cosas comunes como lo son: sexo casual en lugares públicos, habla Roger, haciendo comillas en la palabra cosas comunes.
—Tienen que aceptar que fue divertido, dice Adriana mientras bebé de su cóctel.
—Otro día podemos hablar de fetiches. Un tipo una vez tenía uno con mis pies, agrega después de su sorbo.
—Oí sobre eso, algo como de bañarlos en miel opina Daniel mirando pícaramente a Evelyn quien se sonroja de inmediato. Creo que no oyó sobre ese fetiche sino es que lo tiene.
—¿Ven? Hablando de sexo todos aprendemos ¿verdad Bianca?, dice Adriana, orgullosa por sacar a la luz dichos temas de conversación. Ella es demasiado pervertida.
—Hmmm, ya suenas como toda una terapeuta sexual Adriana,dice Bianca, mezclando su cóctel con una pajilla.
—Sí, ni me lo digan, he escuchado cosas así y peores,interrumpe Megan negando, parece asqueada, cosa que causa gracia.
—Sí, una vez tuve sexo en un baño portátil, confiesa Adriana.
Eso es muy privado y jamás se me hubiera ocurrido decir eso en una mesa donde hay tantas personas.
— ¿Qué? niego, asombrada. Eso es demasiado. Parece que haz hecho de todo, lo que falta es que digas que...
En ese instante llegan los chicos junto a los amigos de Lian, noto que entre ellas está Kenia. Todos nos saludan rápidamente para ir a una de mesa que está a dos de la nuestra.
—Buenas noches, saluda Lian.
Lleva una camisa color negro, pantalones de mezclilla y zapatillas deportivas color negro.
Está hermoso como siempre. Nunca ha estado distinto ante mis ojos, siempre perfecto.
Me mira de arriba a abajo y luego saluda a los demás, no hago contacto visual con él hasta que se acerca a saludarme.
— Ece, me saluda, se acerca y deposita un beso en mi mejilla. Mi piel se calienta ante su contacto y eso me molesta.
— Hola Lian.
Su perfume se adentra en mis fosas nasales dejándome completamente drogada. No sabe el daño que me hace con tan solo tenerle cerca.
— Bueno, chicos, voy a poner cómodos a los muchachos y vengo,avisa, alejándose de nuestra mesa y caminando a la donde sus amigos se han sentado.
—Ahora que estamos todos, ya bebimos, hablamos sobre sexo, ¿Qué tal si bailamos?, propone Roger, haciendo que yo me levanté inmediatamente.
No es una mala idea ya que soy una excelente bailarina (bailo todos los días sola en mi habitación), pero hoy lo haré se que será una manera de drenar mi energía ya que los tragos no me han hecho el mínimo efecto, (por lo menos no el que necesito en este preciso instante).
Suena magnífico acepto, animada. Soy la primera en levantarme y los demás me siguen.
Bajamos las escaleras de metal, omiten un extraño sonido con el contacto de nuestros tacones y me gusta, sube mi adrenalina.
Llegamos a la pista, hay mucha gente pero no nos separamos. Comenzamos a bailar al ritmo de una canción que desconozco. Admito que es buenísima y súper bailable, además de sexy con su ritmo lento y letra sucia.
Me muevo al ritmo de la canción, moviendo caderas y haciendo todos los movimientos que me caracterizan. Bailo con Camilo, con Diego e incluso con Marco y por ningún lado veo a Lian.
Colocan una canción bastante sensual, la oigo y me muevo al ritmo la ella, la voz de esa cantante guía mis movimientos; bailo moviendo mi cabello de un lado a otro, tocando mi cuerpo levemente sudado de manera sexy, no lo hago por Lian sino porque me siento cómoda haciéndolo, me siento bien y me gusta.
Bailo sola, liberándome, muevo mis caderas al ritmo de la música sintiéndome una jodida diosa, sexy y provocativa. No paso desapercibido la manera en la que algunos me miran, pero no me importa, no me concentro en ellos sino en mí.
Mi vista cae sobre las escaleras encontrándome al grupo de Lian bajando, incluyéndolo.
Me enfoca, observo su mirada y siento esos típicos nervios que me invaden cuando sonríe de esa forma, el cosquilleo sobre mi vientre y la electricidad que me recorre hace que mi pulso se acelere. Espero que él también sienta igual.
Su mirada es oscura, depredadora, llena de lo que parece un deseo inmenso, me mira como si fuese una presa la cual está loco por cazar.
Me doy vuelta para dejar de mirarlo, sigo bailando de la misma manera, moviéndome sensualmente, siendo yo. Sé que su pesada mirada está sobre mí, sé que él se acercará.
Alguien se posa detrás de mí, de inmediato mis vellos se ponen de punta, él se mueve conmigo, su respiración es pesada. Es él, lo sé por la fragancia que ahora inhalo cerca de mí.
Una de su mano comienza acariciando mi brazo, subiendo lentamente por él, lo alza y toma mi mano, con la otra guía los pasos de mis caderas; me dejo llevar por su suave toque que me hace estremecer completa. Pega su cuerpo al mío, presiona su pecho en mi espalda, yo me afinco sobre él.
Deja un delicado pero muy ardiente beso en mi cuello.
—¿En serio quieres hacer esto, Ece?,susurra sobre mi oído.
¿Hacer qué?, le pregunto haciéndome la desentendida.
No responde y sólo sigue moviéndose.
De la nada se separa y eso me deja confundida, al darme cuenta me doy vuelta pero lo veo caminar hacia un pasillo oscuro. La idea de seguirlo se cruza por mi mente, decido oírla e irme detrás de él.
El pasillo verdaderamente está oscuro, veo a personas besarse y toquetearse entre ellos, hago una mueca y sigo buscándolo. Creo observarlo al final del pasillo a un lado de una puerta cerrada.
Me acerco lo suficiente hasta darme cuenta de que si es él.
—Parece que alguien quiso seguirme, dice con un sutil tono de burla levantando su mirada en la oscuridad para mirarme. Lo poco que podemos ver es lo que la luces incandescentes de la pista nos permiten cuando alumbran.
Y...