Tras haber huido con el corazón roto. Sofía se va de su pueblo natal Arendell para comenzar una vida nueva lejos de todo lo que le pasó.
En el camino se topa con un joven herido y sin dudar le ayuda, al acercarse se percata de que el joven es alguien de la nobleza y cuando está curando sus heridas con sus poderes de bruja, se da cuenta de que el joven ha sido severamente drogado por un afrodisíaco potente.
Entonces cuando termina el joven toma a Sofía y termina por tener relaciones con él y a la mañana ella se va tras sentir vergüenza y huye deseando borrar de su mente lo ocurrido esa noche sin imaginar que esa noche tuvo consecuencias.
Tiempo después Sofía se da cuenta de que está embarazada y no tiene ni idea de cómo diablos se llama el joven que ayudó. Sin embargo, no se dejó llevar por el miedo y tomó la decisión de seguir con su embarazo y tuvo gemelos.
El Noble no la olvidó la buscó hasta que finalmente dio con ella...
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Capítulo 13: Dos nuevas vidas...
SOFÍA
Un mes pasó desde que los tres soldados fueron envenenados por el Mata-lobos. Que gracias a las hierbas medicinales de Ida y determinación fue que esos tres soldados lograron sobrellevar todo eso. Sin embargo, no tomamos en cuenta que las secuelas del veneno y tras la desintoxicación de este nos llevaría a comprender que no debíamos subestimar la toxicidad del veneno.
Mientras trabajaba en más antídotos, sentí una punzada extraña en mi vientre. Dejé el mortero de lado y entonces supe que algo estaba a punto de suceder.
Alaric entró corriendo a la tienda de acampar y dijo:
—Debemos irnos...—Asentí. Empaqué todo con magia. Sabíamos que estar escondidos en el bosque no era lo ideal para una mujer embarazada. Y entre más lo pensaba, sabía que lo correcto era que el bebé naciera en un entorno seguro.
Me tomó en brazos y me llevó adentro del carruaje. Al estar ahí no pude evitar preocuparme por lo que estaba sintiendo.
Ida se mantenía callada mientras cabalgaba en caballo por insistencia suya. Ella no quería ser vista como una anciana indefensa cuando era obvio que no lo era en absoluto.
Mientras pensaba en mi bebé, el carruaje se detuvo.
—Quédate aquí. No salgas.—Asentí. Alaric salió del carruaje con la espada en la mano.
Luego oí espadas chocando, gritos, incluso oía como la sangre era derramada en el suelo. Una voz familiar me hizo estremecer, el bebé me pateó. Con fuerza. Era Vidar...
—Haré una barrera, no dejaré que nos haga nada. Te lo prometo.—De mis manos emergió una energía azul y cerré los ojos mientras sentía la energía de mis poderes rodeando el carruaje, luego de terminar sentí otra punzada.
Y después de eso seguí escuchando la voz de Vidar. Pero luego oí con más fuerza la de Ida, quise salir, sin embargo, no pude deshacer la barrera, Ida la había reforzado. Maldita sea.
—¡Devuélveme a mi PROMETIDA!—Gritó en un tono arrogante que me dio náuseas.
Alaric en cambio simplemente se rio de él.
—Ella es MÍA, lo siento...—Dijo con voz gélida y cruel. Solo oí un grito desgarrador y la voz de Ida en el proceso.
—¡AAAHHH!—Oí a Vidar gritar. Fue algo que no me esperaba y sinceramente hubo algo que me hizo estremecer, miré por la ventana del carruaje.
Lo que me temía. Vidar murió bajo la mano de Alaric. Sus ojos grises intensos, antes tenían un brillo feroz y salvaje que una vez respeté, sus rasgos burdos y perfectos ahora tenían esa expresión de terror en el rostro.
Su cuerpo cayó como una muñeca de trapo floja al suelo. Su armadura hizo un sonido muy fuerte al caer al suelo. Sinceramente, no sentí nada más que pena por él, sin embargo, no pude evitar sentir que él tuvo algo que ver con los envenenados.
—¡Hijo de perra!—Oí a Ida gritar.
—No lo hagas...—Oí decir a Alaric.
Deshice la barrera y salí del carruaje. Alaric al verme bajar dejó su espada en el suelo.
—Te dije que no salieras.—Miré a mi alrededor buscando a Ida, pero no la veía por ningún lado.
—¿Dónde está Ida?—Hubo un momento de silencio sepulcral que me hizo estremecer.—Alaric, ¿dónde está Ida?
—Ella fue al bosque...—Dijo con seriedad.
—¿Qué?—Dije apenas en un murmullo.
—Fue tras el aliado de Vidar, no dejó que la siguiéramos. Puso un hechizo para evitar que nos adentráramos en el bosque.
—¿Por qué la dejaste hacer eso?—Lo tomé de las solapas de su armadura.
—Le dije que no lo hiciera, pero dudo mucho que eso la detenga para encontrarnos con ella de nuevo.—Suspiré pesadamente sabiendo que Alaric tenía razón. Ida no se dejaría vencer tan fácilmente.—Ahora, vamos. Debemos irnos antes de que...
Entonces un chorro de agua cayó en el suelo.
—Alaric, no puedo ir con ustedes.—Me miró con desconcierto. Miró al suelo y soltó una maldición.—Tu hijo va a nacer. Ahora.
—¿Ahora?—Preguntó aterrado. Asentí tomando sus brazos con fuerza. Respiraba profundo tratando de no gritarle todo lo que tenía guardado desde el momento en que supe su existencia.
—Tendrás que ayudarme...—Dije con la voz entrecortada.
—¿Qué? Yo no sé nada sobre partos.—Exclamó alterado.—Debemos encontrar una partera.
—No, no hay tiempo. Debes ayudarme.
—Pero...
—¡Pero nada!—Grité, respiraba profundo.—¡Tú eres el padre de este niño, así que tendrás que hacer lo que yo te diga! ¡¿Entendido?!—Asintió sin más.
Entonces ordenó que instalaran una tienda de acampar rápido y mantas con almohadas.
—Mi mochila está en el carruaje. Ahí está todo para atender el parto. ¡Ah!—Exclamé en lo último.
Entré en la tienda de acampar, me acosté en el suelo. En ese momento me revisé y me faltaban pocos centímetros para expulsar a este bebé.
Alaric entró corriendo dejando de lado su espada.
—¿Cómo vas?—Preguntó tomando mi mano.
—Me faltan varios centímetros, pero voy bien. Solo necesito que cuando llegue el momento de expulsar a este bebé lo recibas tú.—Me miró espantado.—Y no me mires de ese modo. Porque no soy la única que cooperó en la concepción de este niño.
Suspiró pesadamente.
—Está bien, lo haré.—Se sujetó el cabello con una liga y respiró hondo. Se quitó los guantes y la armadura. Dejando únicamente la máscara.
...****************...
Luego de casi dos horas finalmente comencé a pujar, siendo animada por Alaric que tomaba mi mano y a la vez revisaba el avance. Sentía que ya no podía más, estaba demasiado cansada para continuar.
Me dejé caer en la cama. Respiraba con dificultad, mi vista estaba nublada y las voces a mi alrededor me eran ajenas y distantes, se oían a lo lejos. Cada gota de sudor recorría mi rostro hasta llegar a mi cuello y el resto de mi cuerpo.
—Puedes hacerlo, no te rindas.—Seguí pujando hasta sentir que algo salió de mi cuerpo. Un llanto fuerte inundó la tienda de acampar.
Miré a mi bebé. Lloraba, tenía los ojos cerrados y una sustancia cremosa blanca en su cuerpo.
Alaric, me lo puso en el pecho y solté un suspiro aliviado.
—Es una niña...—Dijo Alaric con emoción.
—Hola pequeña, soy tu mamá.—Mi hija se calmó al oír mi voz y se quedó acurrucada en mi pecho.
Luego de lo que fueron unos veinte minutos de paz. Comencé a tener contracciones de nuevo y esta vez eran más intensas, más dolorosas.
Volví a pujar. Y tras unos diez minutos pujando nació un niño. Alaric estaba tan sorprendido como yo, pero cuando lo vi cargar a su hijo supe que todo había valido la pena.
—Me es tan irreal, el tener en mis brazos a dos pequeños bebés...—Expresó Alaric tomando a los bebés en brazos envueltos en mantas.
—Para mí también, y siendo honesta no sé cómo hice para evitar que Vidar se diera cuenta.
—Eso ya no importa.—Estuve de acuerdo.—Debemos regresar al Reino Luna de Plata.
Estuve de acuerdo. Estar en el bosque no era lo mejor para los bebés. Y afortunadamente había sacado la placenta junto con el segundo bebé.
Tras usar mis poderes para sanar, solo pude quedarme acostada a descansar.
Miraba a mis hijos durmiendo en mis brazos recordando que ahora ellos ya estaban conmigo en este mundo. Y nunca más estaría sola.
pero ningún, ningún 9 meses 🤔😬
lo bueno Sofia es que tu mate el el ALFA✨️✨️✨️
Aquí algo no está cuadrando🤔🤔🤔🤔