NovelToon NovelToon
Rescatada Por El Dueño Del Morro

Rescatada Por El Dueño Del Morro

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:0
Nilai: 5
nombre de autor: Carol Nami

Después de la devastadora pérdida de su madre, Ayla se ve obligada a vivir con su padrastro en el Morro da Rocinha, en Río de Janeiro, donde es sometida a innumerables formas de abuso y violencia. En medio de la desesperación, busca consuelo en noches de alcohol, hasta que un encuentro casual con un grupo de amigos, liderado por Sombra, el dueño del morro, cambia el rumbo de su vida.

Con la ayuda de Sombra, Ayla finalmente logra liberarse de las garras de su padrastro.

Enfrentando traumas del pasado y nuevos desafíos, Ayla descubre que su historia está lejos de terminar. La batalla por la paz y estabilidad apenas comienza, y tendrá que superar muchos obstáculos para encontrar finalmente la tranquilidad que tanto anhela.

NovelToon tiene autorización de Carol Nami para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2

Capítulo Dos

Ayla

Me desperté con un fuerte ruido de alguien golpeando mi puerta, me levanté rápido porque ya sabía quién era.

—¡Abre esa puerta, carajo! —gritó Raúl desde el otro lado.

Raúl era mi padrastro, conoció a mi madre hace un año y medio, al principio era un tipo bueno, lo consideraba como un padre, pues nunca tuve uno, porque el mío me abandonó cuando tenía cinco años.

Al principio todo era maravilloso, solo que hace cinco meses, él comenzó a beber y usar drogas, las agresiones contra mi madre comenzaron poco a poco, en los tres meses antes de que ella muriera, tuve que llevarla varias veces al hospital, intentaba hacerla salir de aquella casa, pero ella tenía miedo de que me lastimara.

En aquella época no la entendía, pero ahora que estaba pasando por lo mismo, entendía perfectamente.

Fui hasta la puerta y abrí, Raúl estaba parado con una cara de pocos amigos, bufando como un buey, me encogí y di un paso hacia atrás.

—¿Qué pasó? —pregunté bajo.

—Ya te dije que no tienes que cerrar esa puerta con llave, tu zorra del carajo —dice viniendo hacia mí.

Siento su mano agarrar mi cabello y tirar con fuerza, él comienza a jalarme fuera del cuarto y fue arrastrándome escalera abajo hasta la sala.

—Suéltame, por el amor de dios —suplico en medio de las lágrimas.

—Cállate, eres igualita a la zorra de tu madre, no quieres saber de nada, yo tengo que estarte manteniendo como una puta —Él alzó mi cuerpo y me encara en los ojos—. ¿Dónde está la puta de mi desayuno?

—Disculpa...yo...me desperté atrasada —digo en medio de las lágrimas.

—¿Eres burra o qué, tu piraña? Ya te mandé a despertar a la hora, si no consigues, no duermas, pero haz lo que yo mando —Él me tira al suelo con fuerza.

Voy arrastrándome a la cocina y me apoyo en el mostrador, intento levantarme pero el dolor en mi cuerpo es arrasador. Mi intento falla en apoyarme para alzar mi cuerpo fue en vano y luego caí de nuevo.

Vi a Raúl viniendo furioso en mi dirección y ni tuve tiempo para pensar, él me dio una patada con todo en la barriga, me encogí en el suelo y sentí otra patada.

—Si tú no te levantas de ahí ahora, te mato —Él me encara y luego se voltea y sale.

Me quedo un tiempo acostada con la mano envuelta de mi barriga, intentando hacer el dolor pasar, las lágrimas que escurrían por mi rostro no paraban, mi cuerpo temblaba.

Pasó unos cinco minutos e intenté levantarme, fue difícil pero conseguí quedarme en pie apoyándome por los armarios. Hice el café de él y cuando estaba terminando él bajó. Cogió su sándwich y su café y fue para la sala a mirar televisión, dejé todo organizado, porque si no era otra paliza que iba a llevar, así que terminé todo, fui prácticamente arrastrándome hasta mi cuarto, me quité mi vestido que estaba usando y entré en el baño para intentar relajar mi cuerpo con el agua.

Me quedé un buen tiempo allá, lo que me dejó bien mejor, salí de la ducha y me sequé, volví para el cuarto y me vestí, me senté en mi cama y cogí mi notebook.

Hace un mes conseguí un trabajo de home office, lo que Raúl no sabía, guardé mi pago en una cuenta que él no podía saber y era con él que yo salía para beber, el resto yo guardaba, pues quería desaparecer de este lugar lo más rápido posible.

Yo hacía la traducción de algunos documentos, pues sabía hablar más dos lenguas, Inglés y Español, conseguí el empleo fácil, trabajaba de lunes a viernes al menos tres horas por día.

Con el dinero también aproveché y compré algunos remedios en la farmacia que tenía en el morro, por suerte ella era 24 horas, entonces conseguía ir después que el desgraciado salía para trabajar.

Me quedé en mi cuarto escondida hasta que oí él salir, miré para fuera y ya estaba de noche, me puse un pantalón, una camiseta blanca y por encima una blusita fina de frío si no yo no iba a aguantar el calor.

Salí de casa y fui directo para el Bar de su Roberto, así que llegué había pocas personas, me senté en el mismo lugar de todos los días y así que el señor me vio, vino hasta mí.

—Buenas noches niña, ¿lo mismo de siempre? —preguntó.

—Sí, gracias —digo con la cabeza baja.

Él va hasta el fondo del bar y coge una botella de whisky y un vaso, vuelve para donde estoy y abre la botella y me sirve la primera dosis.

—Discúlpame la pregunta, pero ¿cuál es tu nombre? —Él me encara.

—Ayla, señor —digo bajo.

—Bonito nombre —Él dice y apenas se aleja.

Su Roberto parecía ser un hombre bueno y me sentía segura aquí en el bar, no que alguien vaya a meterse conmigo, yo parecía una loca vistiendo esas ropas y sin hablar que aún estoy de gafas oscuras porque lo morado de mi rostro aún no salió completamente.

Bebí más tres vasos y luego sentí a alguien aproximarse de mí, en la misma hora mi cuerpo se erizó y sentí miedo.

—Buenas noches, ¿todo bien? —El hombre preguntó.

Miré para el lado y era un tipo nuevo, tenía varios tatuajes y estaba con una arma colgada en la espalda.

—Buenas noches, todo sí —Doy un trago en el whisky.

Él no dijo más nada, pero percibí que se quedó mirándome como si quisiese desvendar un rompecabezas. Él pidió una cerveza para su Roberto y continuó sentado a mi lado.

—Soy el Mamba y tú —Él dice.

—Ayla —Cojo la botella y sirvo otra dosis.

—Eres nueva aquí ¿no? —Él continúa encarándome.

—Soy.

—Ya vi que tú no eres mucho de conversar —Él da un trago en la cerveza y da risa—. ¿Eres aquí del río?

Porra, qué tipo fastidioso, yo solo quería beber mi whisky en paz e irme, ¿por qué él tenía que quedarse aquí conmigo en ese interrogatorio?

—Soy de São Paulo —Digo volteando mi rostro para él.

—Ahora entendí las gafas —Él dice y da una risa.

Reviré mis ojos y suelto un suspiro, paso la mano por mi cabello y noto que su semblante cambió, cuando percibo la manga de mi blusa subió un poco y yo estoy con un morado bien en el pulso. ¡Mierda!

—¿Quieres beber conmigo y con mis amigos? —Él pregunta.

¿Oi? ¿Cuál es el problema de ese tipo, mi dios! Y ahora, y si yo hablo no y él tira en mí con esa arma enorme, ay qué odio.

—Puede ser.

"Pero yo soy una idiota mismo, si no morí por las manos de Raúl, voy a morir ahora."

Él se levantó y fue hasta una mesa que tenía dos tipos sentados, miré para atrás y aún me quedé trabada pensando si iba o no, vi él sentándose y llamándome con la mano.

Cojí mi botella y mi vaso y me senté en la silla vacía, en la mesa había dos tipos, uno de ellos era rubio de ojos azules y también tenía tatuajes por el cuerpo, él estaba sin camisa y también tenía una arma colgada en el cuerpo, en verdad los tres tenían. Miré para el otro que era un moreno y parecía ser bien alto, diferente de los dos, él no tenía casi ningún tatuaje y parecía ser el más serio de ellos dos.

BN

Ctreze

—Personal, esa es la Ayla, ella va a acompañarnos en la borrachera de hoy —El tal Mamba habla.

Los dos se quedan analizándome por un tiempo y luego cambian la cara.

—Me llamo BN, satisfacción —El rubio habla.

—Yo soy el Ctreze —El moreno me encara y abre una sonrisa.

—Oi chicos —digo bajo.

Ellos comenzaron a conversar unas cosas extrañas y yo me quedé quieta en la mía, continué bebiendo hasta que vi que la botella acabó.

Me levanté despacio sin hablar nada y fui hasta el mostrador.

—Su Roberto, me ve otra —Digo

—¿Tienes seguridad, mi hija? —Él me mira con la ceja arqueada.

—Sí.

Él va hasta el fondo del bar y vuelve con otra botella. Cojo y vuelvo para la mesa donde los chicos ahora están encarándome. Abrí la botella y me sirvo una dosis.

—¿Quieren? —Pregunto mirando para ellos.

—Tú aguantas beber para carajo eh —BN habla.

—Soy fuerte para la bebida —digo dando más un trago.

—Pon fuerte en eso, ya está en la segunda y ni parece que está bebiendo —Mamba habla.

—Estoy pensando que eso ahí es guaraná eh —Ctreze habla y los chicos comienzan a reír.

No aguanté y también di risa, erguí mi vaso y llevé en la dirección de ellos.

—Bebe un poco ahí entonces —Abro una sonrisa y encara él.

Él coge el vaso de mi mano y noto que Mamba está encarando mis manos intentando hallar algo allí, llevo mi brazo rápidamente para debajo de la mesa.

—Eh, no es zumo no, la mina es fuerte mismo —Ctreze habla haciendo una mueca.

Doy risa y cojo mi vaso de vuelta.

—¿Tú vives sola Ayla? —Mamba pregunta.

—Vivo con mi padrastro —digo

—Nunca te vi por el morro, ¿llegaste esa semana? —Más una pregunta…

¿Qué ese tipo quería saber?

—No, ya estoy aquí hace casi dos meses, solo no salgo mucho —Cojo mi vaso y bebo.

—Se es vampira, Caraí? Solo sale a la noche —BN habla y no consigo dejar de reír.

—Puede ser que sea eso —Hablo sonriendo.

Todo bien que pensé que iba a morir, pero hacía un tempão que no daba una risa, estaba un poco feliz, ellos tres parecían ser durones, pero eran bien graciosos.

Continuamos conversando y bebiendo y noté que a veces Mamba se quedaba encarándome de una forma extraña, me quedé un poco recelosa con eso. Mi segunda botella acabó y vi que ya era casi medianoche.

—Bueno chicos, voy a irme, fue un placer beber con ustedes hoy —Digo abriendo una sonrisa y levantándome.

—¿Se vas a volver mañana? —Mamba pregunta.

—Creo que sí.

—Entonces, hasta mañana, vamos a hacerte compañía de nuevo —Mamba habla.

—Buenas noches paulista —BN y Ctreze dicen.

Voy hasta el mostrador y pago mis dos botellas y vuelvo para casa, hoy yo hasta que sentí un poco del efecto de la bebida, normalmente solo bebo una botella.

Fui directo para casa y así que llegué tomé una ducha helada y luego dormí.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play