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The Seven Rubies

The Seven Rubies

Status: En proceso
Genre:Bestia / Timetravel / Fantasía LGBT
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

Me llamo Ren, soy un chico de 17 años, y tras un accidente inexplicable desperté en un mundo completamente ajeno al mío. Un lugar regido por reglas que apenas logro comprender, donde lo más importante no es la fuerza ni la inteligencia… sino la reproducción.

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 14

—Esa perra se lo merecía —dijo con burla—. ¿Cómo se atrevió a despreciarme?

Los ojos de Zeon se encendieron con furia.

—Cállate…

—Y no solo eso —continuó el hombre molesto—. También prefirió estar con un bastardo como tú.

La atmósfera se tensó al instante.

—Te mataré.

El cuerpo de Zeon se movió antes de que el pensamiento terminara de formarse.

Su cola de serpiente se lanzó con violencia, impactando al hombre con una fuerza brutal incluso mientras aún sostenía el cuerpo de Seiren.

El golpe resonó en el lugar.

Pero el hombre… sonrió.

—Al final… eres igual que yo —dijo con una calma perturbadora—. No respetaste sus palabras.

El mundo pareció detenerse un instante.

Las pupilas de Zeon se contrajeron.

—Tú…

El odio, la culpa y el dolor se entrelazaron dentro de él, formando algo mucho más peligroso que cualquiera de ellos por separado.

Y esa misma oscuridad… era la que ahora, en el presente, comenzaba a despertar nuevamente.

......................

El vacío a mi alrededor no tenía forma ni límites, y aun así podía verlo todo con claridad.

—¿Cuál es tu elección? —preguntó la anciana.

Su voz resonó con una calma que me incomodó más que cualquier grito.

Volteé lentamente.

Ahí estaba Zeon… arrodillado, abrazando mi cuerpo sin vida, completamente roto. Sus lágrimas caían sin detenerse, y su voz… incluso desde este lugar… seguía temblando mientras me suplicaba que despertara.

Lo observé en silencio, sintiendo algo apretarse dentro de mi pecho.

Lo siento…

Ya tomé una decisión.

No hay vuelta atrás.

—¡¡VOY A REGRESAR!! —grité con todas mis fuerzas—. ¡¡QUIERO REGRESAR!!

Por un instante, el espacio quedó en silencio.

La anciana inclinó ligeramente la cabeza, observándome con una expresión difícil de leer.

—Mmm… —murmuró—. Eres más cruel de lo que pensé…

Fruncí el ceño, confundido.

—¿Eh? ¿De qué hablas?

Ella suspiró, como si mi reacción fuera predecible.

—Estás viendo a un hombre consumirse por amor hacia ti… y aun así decides regresar a un mundo donde tu existencia no tiene lugar.

Sus palabras me golpearon de lleno.

—¡¿Qué mierda estás diciendo?! —respondí alterado.

La anciana me miró fijamente, sin perder esa inquietante serenidad.

—¿No te lo dije? Bueno… entonces te lo diré ahora. No puedes regresar a ese mundo.

Sentí cómo algo dentro de mí se tensaba.

—Porque nunca debiste existir en él en primer lugar.

El aire… desapareció.

—¡Oye, anciana! —espeté, incrédulo—. ¡¿Te has vuelto loca?!

Pero incluso mientras lo decía… algo en mí dudaba.

Al principio, cuando tomé la decisión, estaba dispuesto a quedarme en este mundo. Sabía que era peligroso, que cada día podía morir… y aun así lo acepté.

¿Por qué?

Porque recordé algo.

La voz de mi madre.

“Si alguna vez conoces a alguien que esté dispuesto a dar su vida por ti… por amor… no lo dejes ir.”

Y ahora…

Zeon.

Su mirada.

Su desesperación.

Su dolor.

Algo dentro de mí había reaccionado a eso.

Algo que no podía ignorar.

Apreté los dientes.

Siempre me mentí a mí mismo.

Durante años.

Fingiendo ser alguien que no era.

Temiendo lo que los demás pensarían.

A mí… me gustaban los hombres.

Me gustaban las cosas que el mundo consideraba “incorrectas” para alguien como yo.

Siempre sentí que no encajaba… como si estuviera viviendo en un cuerpo que no era mío.

Y este mundo...

no veía mal las relaciones entre hombres...

Era perfecto para mí.

Pero aun así…

Mi familia… era más importante.

Por eso elegí regresar.

Por eso quise volver.

Pero ahora…

—…¿Nunca debí existir? —murmuré, más para mí que para ella.

Mi mente era un caos.

Si eso era cierto…

Entonces, ¿qué se suponía que debía hacer?

Alcé la mirada hacia la anciana.

—No estás aquí por casualidad —dije, intentando mantener la calma—. Quieres que elija quedarme… por alguna razón.

Ella sonrió apenas.

—Eres listo.

Sostuve su mirada.

—Entonces deja los rodeos y dime qué debo hacer.

La anciana entrecerró los ojos, evaluándome.

—Lo que debes hacer… es extremadamente peligroso.

Hizo una breve pausa antes de añadir:

—Y tú ya has muerto dos veces.

ÑUn escalofrío recorrió mi espalda.

Bajé la mirada instintivamente hacia mi propio cuerpo… inerte, frío.

El collar.

Ese maldito collar.

Todo comenzó con eso.

Si lo destruyo… tal vez—

—Si haces eso —interrumpió mi pensamiento la anciana con voz firme—, tus posibilidades de regresar al mundo que deseas serán nulas.

Levanté la cabeza de golpe.

¿Acaba de leer mi mente?

Entonces... realmente si hay una oportunidad de regresar a mi mundo.

Ella rodó los ojos con desinterés.

Mi expresión lo decía todo.

Tragué saliva.

—Entonces dime el método —exigí—. ¿Cómo regreso a mi mundo?

La anciana no respondió de inmediato.

Solo me observó.

Y luego dijo, con una tranquilidad que no coincidía con la magnitud de sus palabras:

—Debes encontrar los siete rubíes.

Parpadeé.

—¿…Y dónde se supone que los encuentre?

Se encogió de hombros.

—Ese no es mi problema.

Fruncí el ceño, molesto.

—Pero ya tienes el primero.

Mi mente reaccionó al instante.

El collar.

El pequeño rubí incrustado en él.

Entonces…

—¡Ya es hora de que regreses! —exclamó de pronto, alzando ambos brazos.

Sentí cómo el espacio a mi alrededor comenzaba a distorsionarse.

—¡¿Qué?! —di un paso hacia ella—. ¡¡HEY!! ¡¡ESPERA—!!

No terminé la frase.

Todo se volvió blanco.

......................

El mundo regresó de golpe.

El aire volvió a llenar mis pulmones como si me hubieran arrancado de las profundidades del agua, y antes de poder entender qué estaba pasando, mi cuerpo se movió bruscamente hacia adelante.

Mi frente chocó contra algo duro.

—¡AHH! ¡MI CABEZA!

El dolor me hizo cerrar los ojos por un instante, pero cuando los abrí… ahí estaba.

Zeon.

Tan cerca que podía sentir su respiración.

Su expresión… no era la misma de antes. Sus ojos, aún hinchados por el llanto, me observaban como si estuviera viendo algo imposible, algo que no debía existir.

Como si yo fuera un milagro… o una maldición.

No me dio tiempo de reaccionar.

De pronto, sus brazos me rodearon con fuerza, atrayéndome contra su pecho en un abrazo tan apretado que el aire volvió a faltarme.

—¡Hey! —protesté, forcejeando—. ¡Suéltame! ¡Me asfixias!

Pero no lo hizo de inmediato.

Sentí cómo su cuerpo temblaba apenas, cómo su respiración era inestable, como si aún no pudiera creer que yo estaba ahí… vivo.

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Mercedes Jimenez
ayayay 😋🫠
Mercedes Jimenez
ooo no pobre
Mercedes Jimenez
🤗pobre come come mucha fuerza
Ana🌸🤍
No lo entiendo 🥲 en la portada sale una mujer entonces por que es un chico el prota? 🍆😅
Ruczca🐈‍⬛🌸: Es fantasía LGBT.
total 2 replies
Mercedes Jimenez
🤬 toma eso perra
...
Nadie mis amigas cuando les cuento algo...😔
...
Perdon por la cinseridad...👄
...
Solo lei la descripción y ya ando emocionada...👄
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