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Horizonte De Hielo

Horizonte De Hielo

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Amor prohibido / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Salvatore Falcó

Susana Reyes es fuego puro. Una teniente de la Fuerza Aérea estadounidense de raíces mexicanas que ha pasado su vida desafiando las expectativas de quienes la creen demasiado pequeña para dominar los cielos. Cuando es enviada a una remota base militar en las profundidades de Rusia como parte de un programa de intercambio de élite, espera encontrar resistencia, pero no un muro de hielo impenetrable.
Ese muro tiene nombre: Mikhail Volkov.
Con 1.90 de estatura, una disciplina de acero y una mirada azul que parece congelar el aire a su paso, Mikhail es el capacitador encargado de convertir a Susana en una piloto experta de los imponentes cazas Su-35. Para él, ella es una distracción impulsiva; para ella, él es un gigante arrogante que necesita una lección de humildad.

NovelToon tiene autorización de Ariane Salvatore Falcó para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 14

60 días después.

Dos meses de mentiras perfectas pueden sentirse como una vida entera cuando se vive bajo la presión de un cielo de plomo. Para Susana, los últimos sesenta días habían sido una coreografía de precisión quirúrgica. Había perfeccionado el arte de mirar a Mikhail con una devoción fingida en la cantina, de rozar su mano frente a los generales y de susurrar promesas de traición mutua contra sus propios países en la oscuridad de su santuario.

Pero el juego de espejos tiene un límite: la fatiga del material.

Esa noche, la base estaba sumida en un silencio sepulcral, interrumpido solo por el zumbido de los generadores. Susana regresaba de una sesión de interrogatorio técnico con sus superiores en Washington a través de la línea segura. Tenía una pieza de información crucial: un código de activación que debía "filtrar" a Mikhail para que él, a su vez, lo pasara al Kremlin como un cebo.

Caminó por el pasillo de los oficiales superiores con la confianza de quien ya es parte del mobiliario. No llamó a la puerta de Mikhail. En su "relación", el protocolo de entrada ya no existía. Abrió la pesada hoja de roble con una sonrisa profesional ensayada, lista para discutir la siguiente fase de la operación.

Pero el aire dentro de la habitación no olía a sándalo y estrategia. Olía a sudor, a feromonas desatadas y a un deseo que no figuraba en ningún manual de inteligencia.

La Escena del Crimen

El piano de cola, el mismo donde ella se había sentado semanas atrás, servía ahora de apoyo para una escena que le robó el aliento por razones muy distintas. Mikhail estaba de espaldas a la puerta, su torso desnudo moviéndose con una fuerza rítmica y salvaje. Sus manos, las mismas que habían sostenido a Susana en la nieve, estaban enterradas en el cabello rubio de la Teniente Larisa Sokolova.

Larisa estaba arqueada contra el instrumento, con el uniforme a medio quitar y los ojos cerrados en un éxtasis que no tenía nada de fingido. Los gruñidos de Mikhail eran profundos, animales, carentes de la sofisticación que siempre mostraba ante Susana. Era una unión cruda, desprovista de elegancia, un choque de cuerpos que buscaban alivio en medio de la guerra fría que los rodeaba.

Susana se quedó inmóvil en el umbral. Sus dedos se apretaron contra la unidad de memoria que llevaba en el bolsillo. El impacto no fue el de una amante despechada —o eso se dijo a sí misma—, sino el de una profesional que ve cómo su activo más valioso se sale de control.

Mikhail sintió la corriente de aire de la puerta abierta. No se detuvo de inmediato, pero giró la cabeza ligeramente. Sus ojos azules, inyectados en sangre y oscuros por el clímax, se encontraron con los cafés de Susana. No hubo pánico. No hubo vergüenza. Solo una mirada de reconocimiento gélido antes de terminar lo que estaba haciendo con una estocada final que hizo que Larisa soltara un grito ahogado.

El Deshielo de la Farsa

Larisa se separó de él, recomponiendo su ropa con manos temblorosas y una mirada de triunfo venenoso dirigida a Susana. Salió de la habitación sin decir una palabra, rozando el hombro de la estadounidense con un desdén que decía: “Tú eres el juguete político; yo soy su realidad”.

Mikhail se subió los pantalones con una parsimonia irritante. Se sirvió un vaso de vodka y se sentó en su sillón de cuero, observando a Susana como si fuera un informe aburrido.

—Llegas tarde, Reyes —dijo él. Su voz era un roce de papel de lija—. Y has olvidado la primera regla de esta habitación: nunca entres sin que yo te dé la señal.

Susana cerró la puerta con un clic seco. Su corazón martilleaba, y por mucho que intentara convencerse de que era indignación profesional, sentía una punzada de algo mucho más humano y doloroso en el pecho.

—¿Es parte del plan, Mikhail? —preguntó ella, su voz cargada de un sarcasmo que esta vez cortaba como un diamante—. ¿La Teniente Sokolova es ahora una variable en nuestra ecuación de inteligencia o simplemente necesitabas recordar cómo se siente una mujer de verdad después de pasar tanto tiempo fingiendo conmigo?

Mikhail bebió un sorbo largo de vodka. La luz de la chimenea hacía que las marcas en su espalda —algunas viejas, otras frescas de las uñas de Larisa— brillaran con un matiz siniestro.

—Larisa es una distracción necesaria —respondió él, sin un ápice de remordimiento—. Estaba empezando a sospechar demasiado de nosotros. La mejor forma de neutralizar a una mujer como ella es darle exactamente lo que cree que quiere: una prueba de que mi "amor" por ti es solo una fachada diplomática. Ahora está convencida de que yo te uso a ti y que mi lealtad carnal es suya. Es contrainteligencia básica, Susana. Deberías estar impresionada.

Susana caminó hacia él, deteniéndose a un metro. La rabia empezó a burbujear bajo su piel.

—¿Impresionada? —rió ella, una risa amarga—. Lo que veo es a un hombre que se ha perdido en su propio laberinto. Estás jugando a tantas bandas que ya no sabes quién eres. ¿O es que lo salvaje de hace un momento era lo único real que has hecho en estos dos meses?

El Límite de la Mentira

Mikhail se puso de pie, su estatura dominándola de nuevo. Se acercó a ella, invadiendo su espacio con esa arrogancia alfa que ahora le resultaba insoportable.

—No te equivoques, Reyes. Tú y yo somos iguales —susurró él, su aliento oliendo a alcohol y a ella—. No somos amantes. Somos socios en una traición global. Lo que yo haga con Sokolova o con cualquier otra mujer de esta base no tiene nada que ver con lo que ocurre entre estas cuatro paredes cuando las cámaras están encendidas.

—Excepto que ahora yo no sé si puedo confiar en ti para la siguiente fase —replicó Susana, clavándole la mirada—. Si Larisa te tiene así de cerca, puede descubrir la unidad de memoria. Puede descubrir que estamos jugando para nosotros mismos. Te has vuelto un riesgo operativo, Volkov.

Mikhail la tomó bruscamente del brazo, el mismo donde ella tenía la cicatriz del Báltico. Su agarre no era el de un compañero, sino el de un captor.

—Mi profesionalismo es intachable —siseó él—. Lo que viste fue una ejecución táctica. No confundas tu ego herido con una falla en la misión. ¿O es que acaso la pequeña estadounidense ha empezado a creerse sus propias mentiras? ¿Acaso esperabas fidelidad en una habitación llena de traidores?

Susana le devolvió la mirada con una frialdad que lo sorprendió. Le arrancó el brazo de un tirón y sacó la unidad de memoria, dejándola caer sobre la mesa de madera con un golpe seco.

—Aquí tienes los códigos. Pásalos a tus contactos —dijo ella, dándose la vuelta—. Pero escúchame bien, Mikhail. El juego ha cambiado. A partir de ahora, nuestra "pasión" frente a los demás será impecable, pero fuera de la vista del General, no me toques. No me busques. Y no vuelvas a fingir que te importo una mierda.

Caminó hacia la puerta, pero antes de salir, se detuvo sin girarse.

—Larisa tiene razón en algo —añadió Susana con la voz quebrada por un segundo—. Eres un hombre de hielo. Y lo malo del hielo es que, cuando se rompe, solo deja agua sucia.

Salió al pasillo, dejando a Mikhail solo en su santuario de lujo y traición. Por primera vez en sesenta días, Susana no sintió que estaba actuando. Sintió que el frío de Rusia finalmente se había colado bajo su piel, y que el incendio que creía haber encendido en Mikhail nunca había sido más que un espejismo diseñado para mantenerla bajo control.

En la habitación, Mikhail apretó el vaso de cristal hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Miró la unidad de memoria y luego la puerta cerrada. La misión seguía en marcha, pero por primera vez, el "Alfa" sintió que había ganado la batalla táctica solo para empezar a perder la guerra por el alma de la única mujer que realmente le había hecho sentir algo parecido a la vida.

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Nairobis Cardozo Portillo
Buenísima historia 👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
😔😔😔😔
Luz Granados
por favor segunda parte, merecen quedar juntos👏
Luz Granados
muy buena, pero nos falta la segunda parte, después de sufrir tanto merecen quedar juntos.gracias...
𓏲 ๋࣭ ࣪Aɾყ S.F𑁍ɾιԃ ˖: es que me gustan los finales no felices y también los felices....este fue uno no muy feliz
total 1 replies
Rubiia sanz
venga yaaaa 😟😟😟😟 cómo no van a terminar juntos depues de todo joderr que mal 💔
Rubiia sanz: me ha gustado pero esperaba ver un poco de guerra más escenas de mikhail y susana volando en sus aviones joee es un sabor amargo 💔 pero dentro de lo que cabe está bien
total 2 replies
Nairobis Cardozo Portillo
🔥🔥🔥🔥🔥
corina
está historia me trae de los cabellos me encanta que la prota no se de esas gafas que se dejan joder de los demas
Nairobis Cardozo Portillo
🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Aracelis Durango
Buenísima 🔥🔥🔥🔥🔥
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️🔥🔥
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
😈😈🔥🔥🔥
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏👏👏❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Se derrumbaron las barreras ❤️❤️❤️🔥🔥🔥
Nairobis Cardozo Portillo
🤭🤭🤭🤭
Nairobis Cardozo Portillo
Está buenísima 👏👏
Rubiia sanz
a mí me gustaria leer lo que piensa el al verla osea leer su opinión y narrado por el. Muy buena me encanta que ella sea piloto de cazas
Nairobis Cardozo Portillo
Susana estás jugando con fuego y te vas a quemar ese capitán es de armas tomar🔥
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Susana eres una guerrera
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