En un mundo donde la magia es un privilegio genético, él nació como un error del sistema.
Durante milenios, los Puros —una aristocracia elfa de linaje divino— han gobernado el continente de Aethelgard. Su magia de éter alimenta las ciudades flotantes y otorga una vida eterna, mientras la humanidad sobrevive en las sombras de las mega-ciudades industriales, trabajando como simple combustible para mantener el paraíso de sus amos.
Zane es nadie. Un minero de dieciocho años destinado a morir por la "Peste del Taller" en los niveles más bajos de la Ciudad de Nebulosa. Pero todo cambia cuando, en una fosa de desechos alquímicos, encuentra el Núcleo Zero: un artefacto prohibido de la Era de los Creadores que no debería existir.
Al fusionarse con el núcleo, Zane descubre una verdad aterradora: la realidad no es mística, es código. Y él acaba de convertirse en el primer usuario con permisos de administrador.
"Rescríbela. Devórala. Gobiérnala."
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El Mar de los Sueños Muertos
Al salir de los Túneles del Olvido, el espacio se abrió con una magnitud que Zane no creía posible bajo la corteza del mundo. Frente a ellos no había más tierra, sino un horizonte infinito de un azul eléctrico y denso: el Mar de los Sueños Muertos.
No era agua. Era éter en estado líquido, una sustancia viscosa compuesta por trillones de terabytes de datos descartados, memorias borradas y procesos obsoletos que habían decantado en el punto más bajo del servidor. Del "mar" sobresalían, como esqueletos de gigantes, las agujas de rascacielos de una era anterior a los Elfos, cubiertas de coral de silicio y algas de fibra óptica.
—Zane, el aire aquí es tóxico para tus pulmones biológicos —advirtió Aurora, cuya forma brillaba ahora con una intensidad cian—. La evaporación de los datos está creando una neblina de interferencia. Si caemos a ese líquido, tu conciencia será sobrescrita por los millones de fragmentos de identidad que flotan en él. Te disolverás.
Zane ajustó su máscara de filtrado, que siseaba con dificultad. —Mnemosine dijo que la segunda pieza está aquí. Visión de Código, ahora.
[VISIÓN DE CÓDIGO: ACTIVADA][ESTADO DEL ENTORNO: DATOS LÍQUIDOS NO ESTRUCTURADOS] [DETECCIÓN DE OBJETIVO: ANOMALÍA DE ALTA FRECUENCIA A 5 KILÓMETROS (BAJO LA SUPERFICIE)]
Para avanzar, Zane tuvo que usar su nueva habilidad, Desfragmentación, sobre una plataforma de metal flotante que parecía el resto de un antiguo ala de transporte. Con un pulso de su brazo de cromo, ordenó a las moléculas de la chatarra unirse, formando una balsa improvisada que se deslizaba sobre el éter líquido.
A medida que navegaban entre los edificios sumergidos, el mar empezó a "hablar". No eran voces reales, sino ecos de datos que el brazo de Zane interceptaba.
—“No olvides comprar pan...” —susurraba una frecuencia. —“Error de sistema 404...” —gritaba otra. —“Te quiero, no me dejes...” —lloraba una tercera.
—Este lugar es un cementerio de todo lo que los humanos alguna vez fueron —dijo Zane, apretando el borde de la balsa. El dolor en su pecho por el recuerdo perdido de su madre volvió a punzar, pero esta vez fue un dolor hueco, sin imagen.
De repente, el mar alrededor de la balsa empezó a burbujear. De las profundidades surgieron tres naves estilizadas, hechas de un material blanco perlado que repelía el éter líquido: Fragatas de la Casta de Zafiro, los elfo encargados de la "limpieza profunda" del sistema.
— ¡Anomalía detectada! —gritó un oficial elfo desde la cubierta de la fragata central. A diferencia de los guardias de plata, estos vestían túnicas fluidas que parecían parte de la misma neblina—. Estás profanando el pozo del olvido. ¡Prepárate para la purga!
Las fragatas lanzaron arpones de luz que se clavaron en la balsa de Zane. La energía de los arpones empezó a drenar la estabilidad de la plataforma, haciéndola vibrar violentamente.
— ¡Zane, están intentando hundirnos para que el Mar nos borre! —exclamó Aurora. Ella se lanzó hacia adelante, extendiendo sus manos para crear un escudo, pero las fragatas dispararon pulsos de "Desinstalación" que hacían que su forma física se pixelara.
Zane sabía que no podía ganar una batalla naval convencional. Miró el mar de éter y luego su brazo de cromo. Recordó la lección de las Forjas: él no solo era un usuario del sistema, era el Administrador.
—Si este mar es código... —Zane hundió su mano de cromo directamente en el líquido azul—. Entonces yo soy el usuario raíz.
[ADVERTENCIA: CONEXIÓN DIRECTA CON DATOS NO ESTRUCTURADOS][RIESGO DE CORRUPCIÓN MENTAL: 85%] [SINCRONÍA CON AURORA: 70%]
El mundo de Zane estalló. Millones de vidas, muertes, compras, gritos y risas fluyeron por su brazo. Sus ojos se volvieron blancos, emitiendo rayos de estática. Aurora gritó, sintiendo la carga masiva que Zane estaba soportando.
— ¡CONGÉLATE! —rugió Zane.
No usó un simple pulso. Usó la Esfera de la Estática (la primera pieza de la Corona) para amplificar su habilidad de Campo de Estática a través del mar. Una onda de choque violeta se expandió desde su balsa. El éter líquido, en un radio de un kilómetro, se transformó instantáneamente en un bloque de cristal sólido.
Las fragatas élficas quedaron atrapadas en el acto, sus cascos crujiendo bajo la presión del éter solidificado. Los soldados elfo, acostumbrados a la fluidez, quedaron petrificados en sus cubiertas.
Zane se desplomó sobre la balsa, ahora encallada en un mar de cristal. Sangre plateada goteaba de su nariz. Pero el efecto había funcionado: el cristal era transparente y, justo debajo de ellos, se revelaba una estructura que el éter líquido ocultaba.
Era una catedral de la era antigua, preservada perfectamente bajo el mar de datos. En el altar, dentro de una burbuja de aire artificial que aún resistía, brillaba un objeto de un azul profundo: la Lente de la Claridad, la segunda pieza de la Corona.
—Lo veo... —jadeó Zane, poniéndose en pie con dificultad—. Aurora, tenemos que bajar antes de que el cristal se derrita.
Caminaron sobre el mar solidificado, sintiendo los "gritos" atrapados bajo sus pies. Al llegar sobre la cúpula de la catedral, Zane usó su brazo para abrir una brecha. Descendieron hacia el interior, donde el silencio era absoluto.
Zane se acercó al altar. La Lente de la Claridad no era un cristal físico, sino un prisma de luz pura. Al tocarla, la visión de Zane cambió. Ya no veía solo código o materia; veía las "intenciones". Podía ver los hilos de destino que conectaban a las personas, y vio, con horror, un hilo negro que salía de su propio corazón y se perdía en las alturas de la Ciudad de Cristal.
[PIEZAS DE LA CORONA: 2/7][HABILIDAD DESBLOQUEADA: VISIÓN DE INTENCIÓN (Permite predecir el próximo movimiento del enemigo 2 segundos antes de que ocurra)] [ESTADO DE HUMANIDAD: -5% (Total 85%)]
—Esta pieza no solo muestra la verdad —dijo Zane, guardando la lente—. Muestra que Lord Valerius me está esperando. Él quería que llegara hasta aquí.
Aurora lo miró con tristeza. Ella también podía ver los hilos ahora a través de su vínculo. —Zane, la Lente está revelando algo más. Hay una firma de energía idéntica a la tuya... no en la Ciudad de Cristal, sino más abajo. En el Núcleo del Servidor.
—Mi padre —susurró Zane.
De repente, el cristal del mar sobre ellos empezó a agrietarse. El efecto de la estática estaba desapareciendo. El Mar de los Sueños Muertos reclamaba su dominio.
—Tenemos que irnos, ¡ahora! —gritó Aurora.
Salieron de la catedral justo cuando el mar volvía a su estado líquido, tragándose las fragatas élficas y los restos de la historia. Zane y Aurora se aferraron a un trozo de escombro flotante, dejándose llevar por la corriente de datos hacia la siguiente zona: El Abismo de los Procesos.