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Dónde Caen Las Estrellas

Dónde Caen Las Estrellas

Status: En proceso
Genre:Mitos y leyendas / Secuestro y encarcelamiento / Romance / Aventura
Popularitas:219
Nilai: 5
nombre de autor: Beatriz zafra

Rose Walker jamás imaginó que un viaje cambiaría su vida para siempre. Reconocida como una joven guionista en ascenso en California, su sueño finalmente se estaba haciendo realidad cuando fue invitada a Singapur para participar en el rodaje de la película que había escrito durante años. Todo parecía perfecto: el éxito, el reconocimiento y la oportunidad que siempre había esperado. Pero el destino tenía otros planes.

Durante el vuelo, una violenta tormenta provoca un accidente aéreo que termina con el avión estrellándose en una isla desconocida perdida en medio del océano. Rose despierta sola entre restos del avión, rodeada únicamente por selva, montañas y un silencio aterrador. Sin experiencia sobreviviendo lejos de la civilización, deberá aprender a luchar contra el hambre, el miedo y la desesperación mientras intenta mantenerse con vida.

Sin embargo, la isla no está desierta.

Mientras explora el lugar buscando agua y comida, Rose descubre algo imposible: una antigua civilización e

NovelToon tiene autorización de Beatriz zafra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 13

Mientras tanto…

Océano Pacífico

Base Naval — 23:47 PM

El sonido constante de teclados y radios llenaba la sala de operaciones.

Varios oficiales trabajaban revisando informes marítimos y comunicaciones rutinarias mientras enormes pantallas mostraban mapas oceánicos iluminados en azul.

Todo parecía tranquilo.

Hasta que una alarma suave sonó en una de las estaciones.

El oficial Ramírez frunció el ceño mirando la pantalla.

—¿Qué demonios…?

Otro hombre levantó la vista desde su escritorio.

—¿Qué pasa?

Ramírez observó el mensaje recién recibido.

Y lentamente su expresión cambió.

—Tenemos una señal entrante.

—¿De dónde?

El oficial acercó la pantalla ampliando la información.

Su rostro perdió color.

—No puede ser…

—Ramírez.

Él levantó lentamente la vista.

—Es sobre el vuelo desaparecido hace cuatro días.

El silencio cayó inmediatamente sobre la sala.

Varios oficiales se acercaron rápidamente.

Ramírez leyó el mensaje en voz alta.

"Mi nombre es Rose Walker. Sobreviví al accidente aéreo. Estoy atrapada en una isla desconocida. Necesito ayuda urgente."

Nadie habló durante varios segundos.

Porque aquel vuelo había sido declarado prácticamente perdido.

Sin supervivientes.

Sin rastros claros.

Uno de los oficiales negó lentamente.

—Eso podría ser falso.

—La señal viene desde el Pacífico sur —respondió Ramírez—. Muy cerca de la última ruta registrada del avión.

Otro hombre apareció rápidamente entrando a la sala.

El comandante Hans von Richter .

—¿Qué sucede?

Ramírez le entregó inmediatamente la información.

El comandante leyó el mensaje con el ceño fruncido.

—¿Pudieron rastrear la ubicación exacta?

—La señal fue demasiado débil, señor. Solo obtuvimos una zona aproximada antes de perderla.

El comandante volvió a mirar el mensaje.

Pensativo.

Tenso.

—Preparad un equipo de búsqueda junto con un submarino.

Los oficiales levantaron la vista sorprendidos.

—¿Señor?

—Si esa mujer sigue viva… la encontraremos.

Y muy lejos de allí…

En una isla escondida en medio del océano…

Rose Walker no tenía idea de que acababa de cambiarlo todo.

Los días en la isla comenzaron a pasar lentamente.

Aunque seguía sintiéndome atrapada, poco a poco empecé a acostumbrarme a la rutina de la tribu. Algunas personas ya no me observaban con tanto miedo y los niños incluso comenzaron a acercarse curiosos para tocar mi cabello claro.

Pero había algo que nunca cambiaba.

Las reglas de Kai.

O mejor dicho… su vigilancia constante.

Porque desde el día en que aparecí en la isla, su enorme puma negro prácticamente se convirtió en mi sombra.

Naru.

El animal me seguía a todas partes.

Al principio casi me daba un infarto cada vez que lo veía aparecer silenciosamente detrás de mí entre los árboles, pero con el tiempo entendí que jamás intentaba hacerme daño.

Solo vigilaba.

Como si Kai lo hubiera enviado específicamente para cuidarme.

O controlarme.

Dependiendo de cómo quisiera verlo.

—¿Por qué siempre me sigue? —le pregunté un día a Lou mientras caminábamos por la aldea.

Lou miró al enorme puma acostado tranquilamente detrás de mí.

—Naru solo protege lo que Kai considera importante.

Perfecto.

Otra vez esa palabra.

Importante.

Como si yo fuera algún tipo de tesoro extraño que Kai había encontrado.

Suspiré cansada.

—Empiezo a sentirme secuestrada por un gato gigante.

Naru abrió lentamente un ojo al escuchar mi voz.

Y honestamente… eso fue suficiente para callarme.

Había otra cosa que Lou repetía constantemente.

—No vayas lejos de la isla.

—No cruces las montañas.

—Y nunca entres al templo sagrado.

Esa última advertencia despertó inmediatamente mi curiosidad.

—¿Por qué nadie puede entrar?

Lou negó rápidamente.

—Porque es un lugar prohibido.

—Eso no responde nada.

Ella pareció nerviosa.

—Los ancianos dicen que los dioses hablan allí.

Sí, claro.

Dioses.

Misterios.

Templos prohibidos.

Aquella isla parecía escrita por un guionista demasiado dramático.

Aun así… no podía dejar de pensar en el templo.

Y dos días después terminé escapándome.

Bueno.

Intenté escaparme.

Porque claramente Naru me siguió desde el primer segundo.

—¿En serio? —murmuré mientras caminaba por la selva y veía al enorme puma aparecer tranquilamente detrás de mí—. ¿Ni cinco minutos de privacidad?

Naru simplemente siguió caminando a mi lado.

Como una sombra negra gigantesca.

La selva empezó a volverse más silenciosa cuanto más avanzábamos.

Demasiado silenciosa.

Incluso Naru parecía más atento de lo normal.

Finalmente llegué frente al templo sagrado.

Y honestamente… daba miedo.

Era muchísimo más antiguo que el resto de estructuras de la tribu. Grandes raíces atravesaban las paredes de piedra y símbolos extraños cubrían toda la entrada.

El aire se sentía pesado.

Naru soltó un gruñido bajo detrás de mí.

—Oh, genial. Hasta tú estás incómodo.

Aun así empujé las enormes puertas de piedra.

El sonido retumbó dentro del templo vacío.

Todo estaba oscuro y cubierto de polvo.

Naru entró primero observando cada rincón con cuidado mientras yo avanzaba lentamente detrás de él.

El lugar parecía abandonado desde hacía siglos.

Pero había algo extraño.

Como si todavía estuviera vivo.

Mis ojos terminaron fijándose en una enorme pared llena de símbolos antiguos.

Escritura.

Muchísima escritura.

Me acerqué lentamente.

—Esto parece escritura demoníaca… creo.

Fruncí el ceño observando los símbolos.

Y entonces ocurrió.

Las palabras empezaron a tener sentido.

Mi respiración se detuvo.

No sabía cómo, pero podía entenderlas.

Sentía las frases apareciendo directamente dentro de mi cabeza.

Naru comenzó a gruñir más fuerte detrás de mí.

Retrocedí un paso confundida.

—¿Qué está pasando…?

Y sin querer…

Empecé a leer en voz alta.

Pero no en inglés.

Ni en español.

Era otro idioma.

Antiguo.

Extraño.

Las palabras salían de mi boca solas.

El templo entero comenzó a vibrar.

Las escrituras de la pared brillaron con una intensa luz dorada y el aire se volvió pesado inmediatamente.

Naru rugió.

Un rugido profundo y agresivo que resonó por todo el lugar.

La luz iluminó completamente el templo.

Escuché voces.

Miles de voces susurrando al mismo tiempo.

Mi cabeza empezó a doler horriblemente.

—¡¿Qué demonios…?!

Las piernas me fallaron.

Y antes de perder el conocimiento, lo último que sentí fue a Naru acercándose rápidamente hacia mí.

Cuando desperté nuevamente…

Escuché voces discutiendo.

Fuertes.

Molestas.

Abrí lentamente los ojos.

Estaba acostada sobre pieles suaves dentro del templo principal.

Y Naru estaba tumbado justo a mi lado.

El enorme puma levantó la cabeza inmediatamente al notar que despertaba.

Sus ojos claros se clavaron en mí unos segundos antes de acercarse para olfatearme suavemente la mano.

—…Hola a ti también.

Entonces escuché la voz de Kai.

Furiosa.

—¡Te dije que no la dejaras sola!

Mi cuerpo se congeló.

Entendí eso.

Perfectamente.

Mis ojos se abrieron lentamente.

Kai estaba discutiendo con Lou frente a la habitación.

—Ella escapó mientras yo ayudaba en el río— intentaba explicarse Lou nerviosa.

—¡Debías vigilarla! ¡Entró al templo sagrado!

Mi respiración comenzó a acelerarse.

No era posible.

Podía entenderlos.

Completamente.

Naru seguía sentado junto a mí observándome atentamente mientras Kai continuaba hablando.

—Ese lugar está prohibido por una razón.

Entendí cada palabra.

Cada frase.

Mi corazón empezó a latir violentamente.

Me incorporé lentamente todavía mareada.

—Kai…

Ambos se giraron inmediatamente hacia mí.

Lou abrió mucho los ojos.

Kai caminó rápidamente hacia mí.

—¿Cómo te sientes?

Parpadeé sorprendida.

Lo entendí perfectamente.

Y sin pensar… respondí automáticamente en el idioma de ellos.

—Me duele la cabeza…

El silencio cayó sobre toda la habitación.

Lou se quedó completamente pálida.

Kai también se detuvo de golpe.

Incluso Naru levantó lentamente la cabeza.

Mi respiración empezó a temblar.

Porque acababa de darme cuenta.

No había hablado en inglés.

Había hablado en el idioma de la tribu.

La mano de Lou cubrió lentamente su boca.

—Los dioses…

Kai seguía observándome fijamente.

Con una intensidad que hizo que un escalofrío recorriera mi espalda.

Como si aquello confirmara algo que llevaba tiempo sospechando.

Y por primera vez desde que llegué a la isla…

Sentí verdadero miedo de mí misma.

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