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“Amarte Otra Vez Desde Cero”

“Amarte Otra Vez Desde Cero”

Status: En proceso
Genre:Reencuentro / Matrimonio arreglado / Amor-odio
Popularitas:18.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Adri pacheco

Es una historia de un matrimonio por contrato entre un CEO frío y una mujer que acepta casarse por necesidad. Lo que empieza como un acuerdo sin amor se convierte en una relación intensa donde ambos terminan enamorándose, pero deben enfrentar traiciones, separación y pérdida de memoria que ponen a prueba su relación.

NovelToon tiene autorización de Adri pacheco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 12

La mañana empezó… como siempre.

Silenciosa.

Ordenada.

Vacía.

Pero Elena ya no la sentía igual.

Después de la conversación de la noche anterior, algo había cambiado. No sabía exactamente qué… pero lo sentía. Como una tensión que no se veía, pero estaba ahí.

Persistente.

Incómoda.

Se levantó temprano, sin haber dormido del todo bien. Se arregló sin apuro, como si alargar los movimientos pudiera retrasar el día.

Pero no funcionó.

Nada funcionaba en esa casa.

Cuando bajó, Marta ya había servido el desayuno.

—Buenos días, señora Volkov.

—Buenos días.

Elena se sentó.

Miró la mesa.

Dos tazas.

Eso la sorprendió.

—¿El señor Volkov…?

—Aún no salió.

Pequeño cambio.

Otra vez.

Elena no dijo nada.

Pero lo notó.

Minutos después…

Pasos.

Firmes.

Seguros.

Leonardo entró al comedor.

Traje impecable.

Cabello perfectamente acomodado.

Expresión neutra.

Como siempre.

Pero cuando sus ojos se cruzaron con los de ella…

Hubo una pausa.

Pequeña.

Casi invisible.

—Buen día.

No “buenos días”.

No formal.

Directo.

Elena lo miró.

—Buen día.

Silencio.

Se sentó frente a ella.

Por primera vez.

Elena tomó su taza.

Intentó actuar normal.

Pero no lo era.

Nada lo era.

—Tenés una reunión hoy a la noche.

La voz de Leonardo rompió el silencio.

—¿Otra?

—Es importante.

Claro.

Siempre lo eran.

—Voy a estar.

—Lo sé.

Esa seguridad…

Otra vez.

Desayunaron en silencio.

Pero no era el mismo de antes.

No era cómodo.

No era neutral.

Era…

cargado.

Como si ambos recordaran la conversación de la noche anterior… sin mencionarla.

—Voy a salir temprano.

La voz de él la hizo levantar la mirada.

—Bien.

—No hace falta que vengas conmigo.

—No pensaba hacerlo.

Pequeño cruce.

Sutil.

Pero real.

Leonardo no respondió.

Solo se levantó.

—Nos vemos a la noche.

—Sí.

Y se fue.

Elena se quedó sentada unos segundos más.

Mirando la silla vacía.

Otra vez.

Pero ahora…

Pesaba distinto.

El día pasó lento.

Demasiado.

Intentó distraerse.

Leer.

Caminar por la casa.

Salir un rato.

Nada funcionó del todo.

Su mente volvía una y otra vez a lo mismo.

A él.

A lo que dijo.

A lo que no dijo.

Y a lo que empezaba a sentir…

Aunque no quisiera.

La noche llegó.

Y con ella…

El evento.

Esta vez era en un hotel.

Más exclusivo.

Más privado.

Más… selecto.

Elena lo notó desde el momento en que entraron.

Menos gente.

Pero más observadora.

Más atenta.

Más… peligrosa.

Leonardo volvió a ser el mismo de siempre.

Seguro.

Encantador.

Perfecto.

La mano en su espalda.

La cercanía justa.

Las miradas calculadas.

Todo en su lugar.

Todo bajo control.

Hasta que dejó de estarlo.

—Voy a hablar con unos socios.

La voz de él fue baja.

Cerca.

—No te muevas.

Elena alzó una ceja.

—No soy una estatua.

—Quedate cerca.

No fue una orden.

Pero tampoco una sugerencia.

Y eso…

Eso la irritó un poco.

—Voy a estar bien.

Él la miró.

Un segundo más de lo normal.

Como si dudara.

Pero igual…

Se fue.

Elena se quedó sola.

Otra vez.

Rodeada de gente.

Pero sola.

Tomó una copa.

Observó.

Aprendió.

Como siempre.

Y entonces…

Lo vio.

No fue inmediato.

No fue obvio.

Pero lo vio.

Leonardo.

Al fondo del salón.

Pero no estaba solo.

Camila.

La misma sonrisa.

La misma seguridad.

La misma cercanía.

Pero esta vez…

Era distinta.

Porque no estaban hablando.

Estaban demasiado cerca.

Demasiado cómodos.

Demasiado… conocidos.

Elena sintió cómo algo en su pecho se tensaba.

No quería mirar.

No debía.

Pero no pudo evitarlo.

Camila apoyó una mano en su brazo.

Natural.

Familiar.

Íntimo.

Leonardo no se apartó.

No la detuvo.

No puso distancia.

Y eso…

Eso fue suficiente.

Elena dio un paso atrás.

Instintivo.

Como si necesitara aire.

No escuchaba nada.

No veía a nadie más.

Solo eso.

Esa escena.

Esa cercanía.

Esa realidad.

“No es tu problema.”

La voz en su cabeza fue clara.

Fría.

Lógica.

“Es parte del acuerdo.”

Y aún así…

Dolía.

No por amor.

No.

Se repitió eso.

Una y otra vez.

Era orgullo.

Era dignidad.

Era…

algo más.

Camila se inclinó un poco hacia él.

Dijo algo.

Cerca.

Demasiado cerca.

Leonardo respondió.

Bajo.

Casi en su oído.

Y entonces…

Sonrió.

No como en los eventos.

No como con los demás.

Esa sonrisa…

Era distinta.

Más real.

Y eso…

Fue lo que más le dolió.

Elena dejó la copa sobre la mesa.

Sin terminarla.

No iba a quedarse ahí.

No iba a ver eso.

No iba a permitirlo.

Se giró.

Y caminó.

Rápido.

Directo.

Sin mirar atrás.

Pero no llegó lejos.

—¿A dónde vas?

La voz de Leonardo la detuvo.

Elena se giró.

Lo miró.

Directo.

—A tomar aire.

Él la observó.

Como si supiera.

Como si entendiera.

—Volvé adentro.

Esa frase…

Esa forma…

La hizo tensarse.

—No soy una obligación.

Silencio.

Leonardo dio un paso más cerca.

—No hagas una escena.

Eso…

Eso fue el límite.

Elena lo miró.

Fijo.

Frío.

—No hace falta.

Su voz fue baja.

Pero firme.

—La escena ya está hecha.

Silencio.

Pesado.

Brutal.

Y esa vez…

Él no respondió.

Porque sabía.

Sabía que ella tenía razón.

Elena se giró.

Y esta vez…

No se detuvo.

Salió del salón.

Sin mirar atrás.

Sin esperar.

Sin nada.

Porque por primera vez desde que empezó todo…

Había visto la verdad completa.

Y no era algo que pudiera ignorar.

1
Nora Garcia
es en cámara lenta la movels
Jesus Castro Montero
Muy buena novela escritora Adri Pacheco te felicito eres lo máximo me fascina lo que escribes
Jesus Castro Montero
Leonardo te atrapó una mujer muy buena como Elena y según tu nunca te ibas a enamorar de ninguna mujer jajaja
Jesus Castro Montero
Leonardo estas enamorado hasta los huesos de Elena que bueno
Diana maryuri
el calor subio
Jesus Castro Montero
Leonardo cambiaste para bien por Elena te llegó el amor si pensarlo y eso es bueno
Jesus Castro Montero
Por que Leonardo se ena
orí de Elena sin querer bueno asi ese amor entra sin que lo llamen te felicito escritora eres grandiosa
Jesus Castro Montero
Por fin consumaron su amor por contrato ahora a ser felices
Jesus Castro Montero
Leonardo ahora sí te toca cuidar de verdad a Elena ambos se aman
Diana maryuri
cómo se conocieron ellos , porque da la inteyvde que ese contrato vino porque de alguna manera ellos se habían relacionado quizás ella trabajó en su empresa
Jesus Castro Montero
Gracias escritora Adri Pacheco todas tus novelas son maravillosas y geniales te felicito
Jesus Castro Montero
Elena ni tengas miedo si lo amas de verdad demuestraselo para qye nunca busque en otra mujer ño que tiene con tigo es real
Jesus Castro Montero
Nada podía ser igual por que estaban entregándose a ese amor que recién estaban descubriendo
Jesus Castro Montero
Te lo dije Elena Leonardo se está enamorando de ti como el también
Jesus Castro Montero
Ya déjense de juegos ambos lo nesecitan suelten todo lo que tienen guardado
Jesus Castro Montero
Elena ya no des marcha atrás tanto tu como el nesecitan una noche de pasión
Jesus Castro Montero
Leonardo que esperas Elena está igual qye tu se enamoró y ya no puede estar lejos de ti
Jesus Castro Montero
Elena tu te casaste por contrato pero parece que Leonardo lo olvidó y ahora quiere cumplir como esposo que pasará más adelante
Jesus Castro Montero
Elena Leonardo sin querer se está enamorando de ti❤️😘/Drool/👍😘😘😘
Jesus Castro Montero
Elena tu amas a Leonardo los dos sob el uno para el otro
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