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El Lado Oscuro De Mi Tutor.

El Lado Oscuro De Mi Tutor.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Completas
Popularitas:13.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Roxana Fernández

Para Alexander Rivas, el control lo es todo. Como el profesor más temido de la facultad, su arrogancia es su armadura y su intelecto, su arma más letal.

Pero cuando se cruza con Valentina Soler, una alumna que no baja la mirada y que desafía cada una de sus reglas. Siente que su dominio y autocontrol está tambaleando ante el deseo de tenerla.

​Lo que comienza como una guerra de voluntades pronto se convierte en sombras y un deseo voraz que amenaza con destruirlos a ambos.

Sin embargo, en el juego de la seducción, el peligro no es solo ser descubiertos.

Un secreto familiar, enterrado bajo años de mentiras, comienza a salir a la luz.

¿Qué pasará cuando descubran que sus vidas han estado entrelazadas desde mucho antes de conocerse?

¿Lograrán mantenerse unidos después de revelar ese secreto que puede destruirlos a ambos?

NovelToon tiene autorización de Roxana Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 12. Entre el fuego y la verdad.

Capítulo 12

Entre el fuego y la verdad.

Alexander entró a la oficina principal del departamento administrativo con los hombros rectos, la mirada firme y el corazón latiendo con un ritmo irregular. Frente a él, en una sala amplia, con una larga mesa de madera y ventanas cubiertas con persianas, lo esperaban tres miembros del comité académico: la directora adjunta, el decano del área de ingeniería y un abogado de la institución.

Había estado en este tipo de entrevistas tensas. Pero esta vez era distinto. Porque esta vez no se trataba solo de su carrera, sino de su vida personal y la decisión firme de no renunciar a la mujer que amaba.

—Profesor Rivas —dijo la directora adjunta con voz neutra—. Gracias por venir tan rápido. Hemos recibido una denuncia informal que involucra una presunta relación inapropiada con una alumna del segundo semestre de ingeniería.

—Valentina Soler —añadió el decano, mirándolo finalmente. Como buscando su punto de quiebre—. La misma alumna que el rector le sugirió darle tutoría personalizada, espero nos estemos equivocando y usted no...

Alexander se sentó, con el rostro impasible.

—Estoy al tanto de los rumores. He venido precisamente para aclararlos —respondió con su habitual tono neutro.

El abogado tomó la palabra.

—¿Existe algún tipo de relación entre usted y la alumna mencionada?

Alexander respiró hondo.

—Sí —los tres alzaron la mirada al unísono, sorprendido por la honestidad y el coraje de admitir su falta—. Tenemos una relación personal. Recientemente iniciada. No hay influencia sobre sus calificaciones, ni privilegios académicos. Y hasta el momento en que comenzó, no había ocurrido nada inapropiado.

—¿Qué entiende por "inapropiado", profesor? —preguntó el decano, con tono incisivo.

—Contacto físico. Emocional. Íntimo. Nada de eso ocurrió durante su evaluación o dentro del aula.

—¿Está dispuesto a respaldar sus afirmaciones con pruebas? —preguntó la directora.

Alexander sostuvo su mirada.

—Estoy dispuesto a que revisen todas sus evaluaciones, sus calificaciones, e incluso sus asistencias. Valentina es brillante por si sola. No necesita de mi ayuda para destacar.

El abogado asintió, anotando algo en su libreta.

—Habrá una revisión interna después de su confesión y la reunión con la alumna implicada. De momento, se tomarán medidas disciplinarias sencillas. Profesor Rivas, debe mantener distancia física de la estudiante dentro de las instalaciones del campus. Por el bien de ambos.

—Entendido —respondió con un tono frío, pero por dentro sentía un nudo atado a su garganta.

No podía saber si este era el inicio del fin, solo sabía que no haría nada más que enfrentarlo y aferrarse a esa pequeña esperanza, por diminuta que sea.

Se pusieron de pie y él estrechó la mano de cada uno, con calma. Pero al salir al pasillo, el control que había mantenido empezó a desmoronarse lentamente. No por miedo a una sanción. Sino por la certeza de que todo podía venirse abajo si alguien más intervenía.

Y ese alguien ya lo había hecho.

Al mediodía, Valentina salía de la biblioteca cuando se topó de frente con Julieta. El pasillo estaba lleno de estudiantes, como siempre a esa hora. Y desde que los rumores habían explotado, muchos bajaban la voz o cuchicheaban apenas la veían acercarse.

Julieta, en cambio, no disimulaba nada. La detuvo sin preámbulos, bloqueándole el paso.

—¿Así que es cierto? ¿Te metiste en la cama del profesor iceberg para que te subiera las calificaciones?

Valentina la miró con frialdad.

—¿Qué obsesión tienes conmigo, Julieta? ¿En serio no tienes otra cosa que hacer, aparte de molestarme?

—Sí. Evitar que perras como tú sigan manchando el instituto.

Hubo un murmullo generalizado. Algunos se detuvieron a mirar.

—¿En que te afecta? ¿Te molesta que me mire como jamás te miró a ti? Aunque te le hayas insinuado como lo hiciste desde que llegó a la institución —respondió Valentina con una sonrisa torcida.

Julieta perdió el control. Alzó la mano, dispuesta a abofetearla. Pero antes de que pudiera hacerlo, una voz potente resonó detrás de la multitud.

—¡Baja la mano ahora mismo!

Alexander se encaminó por el pasillo como un rayo. Se colocó entre ambas, sujetando la muñeca de Julieta con firmeza.

Los estudiantes contenían el aliento. Julieta retrocedió, derrotada, soltando una risa amarga.

—Ya veo... así que no eran solo rumores.

Alexander no la miró. Giró el rostro hacia Valentina, con los ojos llenos de furia contenida y preocupación.

—¿Estás bien?

Valentina asintió en silencio.

—Vamos. No tienes por qué quedarte aquí —dijo Alexander en voz baja.

La tomó suavemente del antebrazo y comenzaron a caminar juntos por el pasillo. La multitud se abrió a su paso, como si fueran dos seres de otra dimensión. Algunos los miraban con morbo. Otros con asombro. Pero nadie hablaba.

De pronto, una estudiante sacó su celular. Una foto. Luego dos. En segundos, el murmullo se convirtió en certeza.

—Esto lo empeorará —susurró Valentina, una vez que estuvieron fuera del edificio.

—Ya no se puede ocultar —murmuró él—. Pero sí podemos enfrentar lo que venga.

Esa tarde, Cata entró corriendo al dormitorio de Valentina con el celular en alto.

—¡Valen, estás en todas las redes!

Valentina dejó el libro que intentaba leer sobre su cama.

—¿Qué cosa? —preguntó Valentina, mirándola fijamente.

Cata se lo mostró. Una foto borrosa, pero clara. Alexander deteniendo a Julieta. La mano de Julieta alzada. El rostro de él encendido de rabia. Y Valentina en el centro de todo.

》"El profesor salvador y su alumna favorita: ¿romance o escándalo?", decía el reporte.

—Ya hay más de trescientos comentarios —dijo Cata, indignada—. Algunos te defienden, pero otros... están siendo brutalmente crueles.

Valentina cerró los ojos. Se sentía expuesta. Desnuda frente a un mundo que solo quería verla caer.

—¿Y si dejo la universidad? —murmuró.

Cata se sentó junto a ella.

—No vas a rendirte ahora. No después de todo lo que has pasado. Eres más fuerte que eso y yo estoy aquí para apoyarte. Soy tu mejor amiga, no necesitas a nadie mas

—No puedo más, Cata. Me están destrozando —soltó el llanto—. Si mi padre se entera... no dudará en utilizar algunas de sus medidas drásticas. Estoy segura de que no va a permitir que me relacione con un hombre como Alexander.

—¿Un hombre como Alexander? —preguntó con una risita divertida—. ¿Y qué es el profe hielito, un extraterrestre?

—Es un hombre cuyo apellido no es reconocido en la "clase social" de mi padre. Uno que no posee una fortuna invaluable. Y sin contar que me lleva veinticuatro años de edad.

—Estás jodida, amiga —soltó Cata—. Porque el profe iceberg no le alcanza ni para ser tu Sugar, así que debemos crear un plan B.

—Realmente estoy jodida —Valentina soltó un bufido pesado.

—Entonces deja que él te sostenga un rato. Pero no huyas. No les des el gusto a Julieta e Iván.

Esa noche, Alexander pasó por ella. No le importaron las cámaras, ni los ojos de los demás.

La esperó frente a la salida del instituto, bajo la lluvia leve que había comenzado a caer. Cuando Valentina lo vio, corrió hacia él, y se fundieron en un abrazo tan profundo que pareció contener todos los silencios del día.

—¿Te arrepientes? —preguntó él.

—Nunca lo haría —respondió ella con una sonrisa nerviosa.

Él la besó con suavidad en la frente.

—Entonces déjame protegerte. Aunque el mundo nos odie.

Y esa noche, en medio de la tormenta, en una ciudad que empezaba a volverse hostil, se amaron otra vez. No como un pecado, sino como un refugio. Como dos almas que, al encontrarse, entendieron que el amor no siempre era seguro, pero sí profundamente verdadero.

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Alcira Ascanio Felizola
excelente historia
Yura Ran
Romana muchas gracias por tan hermosa novela. excelente /Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Beer/
Yura Ran
muy hermoso y tierno. 👌😊
Xair Victoria
Ese amor es invencible ☺️
Xair Victoria
Me encanta esta novela
Marita Peña
HERMOSA HISTORIA
Marita Peña
👏👏👏👏TREMENDO FINAL
Marita Peña
NO IMPORTA EL DINERO NI LA EDAD
Marita Peña
ME IMAGINO QUE SI DUELE EN DEFINITIVAMENTE ES SU PADRE
Marita Peña
ESTA PAREJA ARDE
Marita Peña
INTERESANTE
Marita Peña
POR SUERTE TODO SALIO A LA LUZ
Marita Peña
👏👏👏
Marita Peña
HERMOSO CAPÍTULO
Marita Peña
👏👏👏POR SUERTE SE SACARON UN CLAVO
Marita Peña
SIEMPRE LO E DICHO ELLOS JUNTOS SON INVENCIBLES
Marita Peña
EXACTO JUNTOS
Marita Peña
👏👏EXCELENTE
Helizahira Cohen
he leído varias con el mismo estilo pero con diferencias
Marita Peña
Y SI TOD@S VÍCTIMAS DE ESTE SOLER
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