Creció entre miedo y humillaciones, aferrándose a la ilusión de que algún día él sería su salvación.
Pero la verdad fue mucho más cruel: el corazón del hombre que amaba siempre le perteneció a otra.
Un embarazo inesperado los obligó a casarse, convirtiendo su matrimonio en una jaula hecha de silencios, desprecios y heridas. Cada día a su lado era una batalla perdida… hasta que un día decidió desaparecer.
Huyó con su hijo y dejó atrás una mentira perfecta: su propia muerte.
Lejos de él reconstruyó su vida desde las cenizas. Aprendió que merecía respeto, paz… y quizá incluso amor. Pero cuando alguien aparece dispuesto a darle todo lo que nunca tuvo, su corazón vuelve a temblar ante la posibilidad de confiar otra vez.
Entonces el pasado regresa.
El hombre que la destruyó ha descubierto la verdad… y está dispuesto a recuperarla a cualquier precio.
Pero esta vez ella no es la misma.
Porque ya no es la mujer que él rompió.
Y ahora será ella quien decida quién merece quedarse en su vida.
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El obsequio de vuelta.
Solo observo el celular con la pantalla apagada.
Regreso a donde dejé el collar y paso mis dedos por las piedras brillantes.
Es hermoso, debo reconocerlo.
¿Cuánto gastó? Jamás nadie me había regalado algo así, y menos algo tan costoso.
Miro mi dedo y recuerdo que nunca hubo un anillo. Rodrigo le dijo a su abuelo que solo sería un matrimonio firmado, pero sin argollas.
Cierro el cofre y me voy al baño, donde me ducho y me pongo un vestido cómodo.
Me seco el cabello y lo peino mientras doy vueltas por la habitación.
Celia me dice que la cena está lista y le pido que me suba un poco, ya que no bajaremos. Despierto a mi hijo para que coma.
Come poco y no dejo que se duerma hasta que pasa una hora, aunque me cuesta mantenerlo despierto porque está muy cansado.
Finalmente se duerme y noto que ya es muy noche.
Abro las cortinas y veo que ya oscureció.
Celia viene por los trastes sucios y me dice que mi padre ya llegó de su viaje.
Salgo de la habitación y lo veo entrar con maletas. Me sonríe cuando me ve bajar.
—Hay muchas cosas que te gustarán, para ti y para mi nieto.
Me da una maleta y le doy las gracias.
—Iré a descansar, en unas horas hablamos.
Me dice, dejando un beso en mi frente.
Lo veo subir a su habitación y Celia me ayuda con la maleta.
Entro a la habitación y saco lo que hay dentro. Hay muchas cosas que a Mati le encantarán.
Guardo todo y me acuesto a descansar a su lado.
Despierto al no sentirlo conmigo y abro la puerta, escuchando su risa.
Me meto al baño para asearme rápido.
Me miro frente al espejo y bajo cuando estoy lista.
—Mami, mira, mi tía Karina me trajo esto.
Me enseña una tableta.
—Dice mi hermano que está de moda y que le ayudará a Mati.
—Lo vi, pero está muy chico para tener eso.
Dice mi padre mientras llega a la sala, saludándome.
—Solo que se le vigile. Que Aurora decida el tiempo; ella puede supervisarlo, incluso bloquearlo a distancia.
Dice Karina, y mi padre le sonríe.
—Abuelo, a mí me encanta.
Dice Mati, y mi padre deja un beso en su frente.
—Hija, deja que se lo quede.
Dice, y sonrío al ver lo rápido que lo convenció.
—Bien, pero solo lo tendrás una hora al día.
—Dos horas.
Dice Karina, haciendo un puchero y juntando las manos. Una sonrisa se me escapa cuando Mati hace lo mismo que ella.
—Oye, Karina, ¿estás castigada? ¿Por qué sales?
La voz de su madre, que entra por la puerta principal, llama nuestra atención.
—Olga, ¿y Dante?
Pregunta mi padre mientras se acerca a ella. Lo veo saludarla y ella cambia su actitud.
—Gracias por aceptar trabajar juntos en este proyecto.
—Solo quiero dejárselo listo a mi hija, ya que ella se hará responsable. ¿Ya hablaste con Dante? No quiero que la intimide ni la haga sentir mal, solo que se dedique al proyecto.
—Ya hablé con él.
—Yo también se lo dije.
Mi padre se ajusta el traje y no entiendo nada. Luego camina hacia mí.
—Hija, necesito que me apoyes en esto. Solo serán un par de horas. Con Dante verán lo de los socios; tú sabes sobre restaurantes.
—De cómo limpiarlos y una que otra factura.
Le digo, y él me sujeta del rostro.
—Eso ya es algo. Las facturas, tratar con personas en ese ámbito… sabes lo que es lidiar con empleados. Queremos expandir nuestra cadena de restaurantes y, junto a Dante, irán a un par de juntas para que nos vendan a nosotros. Un restaurante está cerrado por qué los trabajadores se fueron a huelga.
Suspiro, mirando a Mati.
—Mati se quedará una o dos horas con Karina. Ella lo llevará a la empresa y allá lo verás en la oficina que ocuparás. Necesito tu apoyo.
Tiene razón mi padre; es la única forma de ayudarlo.
—Está bien, padre.
Le digo, y me da un beso en la frente.
—No te olvides de lo que te dije: solo mantén tu distancia con Dante.
Me susurra antes de salir de la casa con Olga, la madre de Karina.
—Bien, tú ves, ya sabes que lo cuido bien. Te lo llevaré a la empresa.
Me dice Karina, y Mati me abraza.
—Yo me quedaré con mi tía, me gusta estar con ella. Cuídate.
Me dice, y con esas palabras me siento más tranquila.
Me baño rápido y me pongo un pantalón de vestir con una blusa de manga tres cuartos. Arreglo mi cabello, me pongo zapatillas y tomo mi bolso, donde guardo el collar. Bajo para despedirme de mi hijo.
Salgo y mi padre niega con la cabeza cuando ve llegar a Dante, quien baja de su auto con una chaqueta de cuero y lentes oscuros.
Todo parece estar en cama lenta y viene vestido como modelo de revista o mucho mejor.
—¿Y tu traje? Vas a ver a unos socios importantes, no a conquistar a una mujer.
Dice mi padre, y doña Olga se ríe mientras saluda a su hijo.
Dante me mira de pies a cabeza y me señala su auto mientras se quita los lentes.
Observo a mi padre irse y a doña Olga entrar a la casa.
Suspiro y entro al auto. Todo huele a su loción. Él lo pone en marcha y saco el cofre, entregándoselo.
—Señor Dante, le devuelvo su obsequio. Gracias, pero no puedo recibirlo.