En la ciudad de las sombras de neón, el valor de una persona se mide por su capacidad de someter o su utilidad para ser sometida. Para Fah, la balanza siempre se había inclinado hacia lo segundo. Con su silueta andrógina, sus hombros rectos y ese corte wolf cut que le otorgaba una fortaleza visual que su corazón se negaba a sostener, Fah se había convertido en el accesorio perfecto para la crueldad. En los pasillos de la escuela, ella no era una joven con sueños; era un escudo, un cargador de bolsos caros, una billetera abierta y una dignidad pisoteada por quienes confundían su nobleza con debilidad.
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Prólogo
En la ciudad de las sombras de neón, el valor de una persona se mide por su capacidad de someter o su utilidad para ser sometida. Para Fah, la balanza siempre se había inclinado hacia lo segundo. Con su silueta andrógina, sus hombros rectos y ese corte wolf cut que le otorgaba una fortaleza visual que su corazón se negaba a sostener, Fah se había convertido en el accesorio perfecto para la crueldad. En los pasillos de la escuela, ella no era una joven con sueños; era un escudo, un cargador de bolsos caros, una billetera abierta y una dignidad pisoteada por quienes confundían su nobleza con debilidad
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Pero el alma tiene un límite, y el de Fah se rompió una noche de tormenta seca sobre el Gran Puente de la Bahía.
Allí, donde el metal se encuentra con el abismo y el viento huele a sal y olvido, Fah decidió que su historia no merecía más capítulos. Lo que ella no sabía era que, mientras cerraba los ojos para abrazar el vacío, el destino estaba disparando balas a solo unos metros de distancia. No sabía que su salto hacia la muerte la pondría directamente en los brazos de la vida más peligrosa de la ciudad.
Dará.
La mujer de la mirada de obsidiana y manos enguantadas. La reina de un imperio construido sobre el silencio y el poder. Al salvar a Fah, Dará no solo rescató un cuerpo del océano; reclamó un alma para su propia causa.
Esta no es solo una historia de mafias y lujos prohibidos. Es la crónica de una transformación. Es el relato de cómo unas manos acostumbradas a limpiar lodo de botas ajenas, aprenden a sostener el peso del oro y el acero.
Es el momento en que la víctima deja de mirar al suelo para descubrir que, bajo la protección de la mujer más temida, ella también puede ser el depredador.
Bienvenidos a un mundo donde el amor es una posesión, la lealtad es la única moneda de cambio y la libertad... la libertad tiene el tacto de las Cadenas de Terciopelo.