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TODO LO QUE CALLÉ POR TI

TODO LO QUE CALLÉ POR TI

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Completas
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Garizao




Valentina Ruiz, de 29 años, se casa con Alejandro Montesinos en una ceremonia de ensueño, pero apenas después del matrimonio, él tiene que viajar a Estados Unidos por un largo viaje de negocios. Mientras él está ausente, la familia de Alejandro – su madre doña Elena, su hermana Carolina y su tío Javier – la trata con indiferencia, desprecio y hasta humillaciones.

Cuando Valentina descubre que Alejandro le es infiel con su antigua novia, decide callarlo todo para proteger el matrimonio que tanto soñó y porque cree que su amor puede cambiar las cosas.

NovelToon tiene autorización de Lina Garizao para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 2

El taxi se detuvo frente a los portones de hierro forjado de la mansión, y Valentina tuvo que hacer un esfuerzo para no retroceder. Había pasado menos de una hora desde que había abrazado a Alejandro en el aeropuerto, desde que él le había prometido que volvería pronto y que no se preocupara por nada. Ahora, con su maleta en la mano y el sol de la mañana calentando su rostro, se sentía más sola que nunca.

Los portones se abrieron de golpe, como si alguien la estuviera esperando con impaciencia. Doña Elena apareció en la entrada principal, vestida de traje gris oscuro con una blusa blanca de encaje, su postura tan recta como una bandera. No dio un paso hacia adelante para recibirla – simplemente esperó con los brazos cruzados sobre el pecho.

—Entra, Valentina —dijo, con una voz que no dejaba lugar a dudas—. Tenemos cosas que hablar antes de que te instales.

La mansión era aún más imponente por dentro que por fuera. Los suelos de mármol blanco reflejaban la luz de los candelabros de cristal, y las paredes estaban llenas de retratos de hombres y mujeres vestidos con ropas antiguas, todos con la misma mirada seria y altiva que doña Elena. Valentina sintió cómo sus zapatos de tacón hacían un ruido estridente en el silencio de la sala.

—Tu habitación está en el ala este —dijo doña Elena, caminando adelante sin mirarla atrás—. Es la que Alejandro usaba cuando era niño. No es la habitación principal, pero es cómoda. Ahora, antes de que subas con tus cosas, necesito que escuches las reglas de esta casa.

Se detuvo frente a un escritorio de madera oscura y abrió un cuaderno negro que estaba sobre él. Valentina se quedó de pie en medio de la sala, agarrando el asa de su maleta como si fuera un objeto de seguridad.

—Primero: la biblioteca de la familia está prohibida para ti —leyó doña Elena, sin levantar la vista del cuaderno—. Allí guardamos documentos importantes y libros de nuestra historia familiar. No tienes permiso para entrar bajo ninguna circunstancia.

Valentina asintió, aunque en su interior pensó que nunca había tenido intención de entrar en la biblioteca – solo quería sentirse bienvenida.

—Segundo: cualquier visita que quieras recibir en la casa debe ser autorizada por mí con al menos dos días de anticipación —continuó doña Elena—. Tenemos una reputación que mantener, y no podemos permitir que cualquier persona entre y salga de aquí como si fuera un café público.

—Entendido —murmuró Valentina, con la voz baja.

—Tercero: deberás asistir a todas las reuniones familiares, cenas de negocios y eventos sociales a los que te convoco. Es tu deber como esposa de Alejandro representar bien a la familia Montesinos. A partir de hoy, te compraré el vestuario adecuado – lo que llevas puesto ahora no es apropiado para nuestra casa.

Valentina miró su vestido de algodón azul claro, el mismo que había usado para ir al aeropuerto. Había creído que era adecuado, pero ahora se sintió como si llevara ropa de descarte.

—¿Alguna pregunta? —preguntó doña Elena, cerrando el cuaderno con un golpe seco.

—No, señora —respondió Valentina, inclinando la cabeza.

—Bueno. Ahora ve a tu habitación. Carolina te llevará las llaves y te mostrará dónde puedes guardar tus cosas.

Justo en ese momento, apareció Carolina en la puerta de la sala, con una llave en la mano y una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

—Ven conmigo —dijo, dando media vuelta sin más ceremonia.

Valentina siguió a su cuñada por un pasillo largo y oscuro, con cuadros enmarcados en las paredes y alfombras gruesas que amortiguaban el sonido de sus pasos. La habitación estaba en el extremo del ala este, con una ventana que daba al jardín posterior. Tenía una cama de matrimonio con ropa de cama blanca, un tocador antiguo y un armario de madera grande, pero se sentía fría y vacía – como si nadie hubiera vivido allí en años.

—Aquí está —dijo Carolina, dejando la llave sobre el tocador—. El baño está al final del pasillo. No uses el de mi madre ni el de mi tío Javier – son solo para ellos.

Valentina colocó su maleta sobre la cama y se giró hacia ella, tratando de encontrar las palabras adecuadas para empezar una conversación.

—Espero que podamos llevarnos bien, Carolina —dijo, con la mejor intención—. Sé que no es fácil aceptar a alguien nuevo en la familia, pero quiero hacer todo lo posible por...

—No te hagas ilusiones, Valentina —interrumpió Carolina, con una mirada fría—. Alejandro se casó contigo porque te quiere, supongo, pero eso no significa que formes parte de esta familia de verdad. Los Montesinos venimos de una línea antigua, con historia y prestigio. Tú vienes de una familia que tiene una tienda de libros en Sevilla. No importa lo mucho que intentes adaptarte – nunca serás una verdadera Montesinos.

Valentina sintió cómo se le helaba la sangre en las venas. Quiso responderle, decirle que el origen no define a la gente, pero las palabras se quedaron atascadas en su garganta. Carolina se dio media vuelta y se fue, cerrando la puerta con un ruido suave pero definitivo.

Sola en la habitación, Valentina se sentó en la cama y miró por la ventana al jardín. Los árboles altos y las setos bien cuidados parecían cerrar la casa sobre sí misma, como si fuera una fortaleza impenetrable. Miró el anillo en su dedo – el mismo que había puesto Alejandro la tarde anterior – y se preguntó si realmente había tomado la decisión correcta al dejar todo por él. Pero luego recordó su sonrisa, la forma en que la abrazaba, y decidió que valía la pena intentarlo. Cualquier cosa valía la pena por él, incluso callar las palabras hirientes de su familia.

Se puso de pie, abrió su maleta y comenzó a guardar sus cosas en el armario vacío, tratando de imaginar que esa casa sería suya algún día.

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Patricia Galvez Davila
Así es, la trama está muy confusa...No me gustó, eh leído novelas donde la protagonista sufre mucho, pero siempre termina levantando como ave fenix, pero esta historia siento que denigra las actitudes de Sofía como mujer
Florinda Morales
pareciera que este libro está mal editado...
Yoleyma Garcia: Nunca había leído una novela tan mala, lo seguí leyendo para ver si lograba entender, pero nada sigue avanzando con lo mismo, la protagonista no tiene amor propio
total 1 replies
Paty Hdz
pésimo
Paty Hdz
que historia tan sin sentido. creo que la escritora perdió varias veces el hilo de la trama
Mariana Posternak
novela de relato que confunde no entendí nada
Leila Mendez Revilla
cuántas veces se fue? no se entiende
Leila Mendez Revilla
Creo que la escritora tenía varios desenlaces escritos y no pudo elegir con cual quedarse
Patricia Galvez Davila: Hola, me parece que si, y como también me confunde.
total 1 replies
Alejandro Coco
no entiendo cuantas veces se va de la casa?????
Carmen Palmeros
no entiendo algunas veces dice que se va y otras que todavía está esperando en casa, ya me perdí
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