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Reencarne En El Cuerpo De La Esposa De Duque.

Reencarne En El Cuerpo De La Esposa De Duque.

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Época
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: KeniaLV.

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Desperté en un mundo extraño.

El dolor fue lo primero que sentí. Un dolor agudo, punzante, que me atravesó la cabeza como si mil agujas me estuvieran clavando dentro. Intenté moverme, pero mi cuerpo pesaba como plomo, y cada movimiento provocaba un gemido que se escapó de mis labios sin permiso.

—¿Dónde estoy...? —susurré, con la voz ronca y débil.

Abrí los ojos lentamente, y lo primero que vi fue un techo alto, hecho de vigas de madera oscura y telas de seda color crema que colgaban como nubes. El aire olía a incienso y a flores secas, un aroma suave pero extraño, nada parecido al olor a humo y asfalto de mi ciudad.

Giré la cabeza con esfuerzo. Estaba acostada en una cama inmensa, con sábanas de lino blanco y almohadas bordadas con hilos de oro. A mi alrededor, las paredes estaban cubiertas de tapices que representaban batallas y castillos, y en una esquina había un espejo de marco tallado que reflejaba una habitación llena de muebles antiguos, de madera oscura y detalles dorados.

—Esto no es mi casa... —murmuré, sintiendo cómo el pánico empezaba a subir por mi garganta.

Recordé lo último que había pasado: estaba cruzando la calle, iba tarde al trabajo, y de repente... un ruido fuerte, luces cegadoras, y luego... nada. Solo oscuridad. Y ahora esto.

Me incorporé con dificultad, apoyándome en los codos. Miré mis manos: eran blancas, delicadas, con uñas largas y pintadas de un rojo oscuro. No eran mis manos. Mis manos eran más pequeñas, tenían callos en los dedos de tanto escribir y trabajar. Estas manos eran de una mujer que nunca había tenido que esforzarse.

—¿Qué me pasa...? —susurré, y entonces, como si alguien hubiera abierto una compuerta en mi mente, una avalancha de recuerdos extraños empezó a inundarme.

Nombres, lugares, situaciones... Elena Voss. Ese era mi nombre ahora. Era la hija menor del Conde Voss, y hacía tres meses me había casado con Duque Kaelen Blackwood, uno de los hombres más poderosos y temidos del reino. Un matrimonio arreglado, por intereses políticos, sin amor, sin cariño. Solo deber y obligación.

Y lo peor de todo: la "Elena" original había caído enferma gravemente después de una discusión con el Duque, y había fallecido esa misma noche. Y yo... yo había ocupado su lugar.

—Dios mío... —me llevé una mano al pecho, sintiendo cómo mi corazón latía con fuerza—. Reencarné. Estoy en otra época, en otro cuerpo... y soy la esposa de un Duque.

En ese momento, la puerta de la habitación se abrió con suavidad. Entró una joven vestida con un traje de doncella, de color azul claro, con el cabello recogido en un moño. Cuando me vio despierta, sus ojos se abrieron como platos y soltó un pequeño grito de sorpresa.

—¡Señora! ¡Está despierta! —corrió hacia mí, con las manos temblorosas—. ¡Gracias al cielo! Pensamos que... pensamos que no lo lograría.

—¿Quién eres...? —pregunté, intentando sonar firme, aunque mi voz seguía temblando.

—Soy Lila, su doncella, señora —respondió la chica, con los ojos llenos de lágrimas—. ¿Se acuerda de mí?

Asentí lentamente, porque en esos nuevos recuerdos también estaba ella: Lila, la única persona que realmente se preocupaba por Elena.

—Sí... me acuerdo —mentí, suavemente.

Lila suspiró aliviada y me ayudó a recostarme mejor en las almohadas.

—El médico dijo que fue una fiebre muy fuerte, que casi se la lleva —explicó, mientras me pasaba un paño húmedo por la frente—. El Duque... él ha estado muy preocupado. Ha venido a verla varias veces, aunque no lo parezca.

Sentí un escalofrío recorrer mi espalda al escuchar ese nombre. Duque Kaelen Blackwood. Según los recuerdos, era un hombre alto, de mirada fría y penetrante, de cabello negro como la noche y ojos grises como el acero. Se decía que tenía un corazón de piedra, que no sentía nada por nadie, y que su esposa era solo una pieza más en su juego de poder.

Y ahora yo era esa esposa.

—¿Él... está aquí? —pregunté, casi sin respirar.

—Sí, señora. Está en el salón principal. En cuanto le diga que ha despertado, vendrá enseguida —dijo Lila, sonriendo—. Voy a avisarle ahora mismo.

Se dio la vuelta y salió corriendo de la habitación, dejándome sola otra vez.

Miré hacia el espejo, al otro lado de la habitación. Con esfuerzo, me levanté de la cama y caminé lentamente hacia él. Mis piernas temblaban, pero logré llegar.

Y entonces lo vi.

La mujer que me miraba desde el cristal tenía cabello largo y oscuro, que caía en ondas suaves sobre sus hombros, ojos grandes y de un color verde esmeralda, y una piel tan blanca como la porcelana. Era hermosa, delicada... pero también se veía triste, y un poco asustada.

Esa era yo ahora.

—Bienvenida a tu nueva vida, Elena —susurré a mi reflejo—. A partir de hoy, tienes que ser fuerte. Porque no sabes qué te espera, y mucho menos qué clase de hombre es ese Duque.

En ese momento, se escucharon pasos firmes acercándose por el pasillo. Pasos pesados, seguros, que resonaban en el suelo de madera.

Mi corazón se detuvo por un segundo.

Él venía.

1
Giovanna Rosas
buena ...buena ...quien es el asesino?
Ma Guadalupe Ruiz
gua desperto está de sospecha creo que el duque sí la quiere solo que si muestra amor alguien la puede lastimar
Ma Guadalupe Ruiz
👏 bravo así se aplasta a una lagartija
Rubiia sanz
si estás en peligro lo más lógico es que aprendas a defenderte no. Elena, sirve de recordatorio la puñalada que te quieron y casi mueres
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