En una lujosa mansión de la ciudad de México vivía el millonario Agustín Valdespino dueño de importantes fábricas de telas e hilados.
A sus 80 años ya no podía trabajar como lo hacía antes y por esto sus negocios se los había dejado a su nieta Adriana, una hermosa joven de 21 años había estudiado administración de empresas.
Adriana era una jovencita de gran belleza, su cabello rubio y ondulado le llegaba a los hombros, su tez era blanca, tenía su nariz respingada se puede decir que tenía su rostro perfecto y hermoso, su esbelta figura semeja al perfil de una diosa griega.
Pero lo más curioso era el color de sus ojos azul marino heredados de su abuela Isabela.
Cuando murió muy joven Isabela, Agustín mandó a colocar un cuadro enorme para todos vieran lo hermosa que era.
Adriana era la copia exacta de Isabela y por lo tanto eran como dos gotas de agua, pero al igual que todas las mujeres de su familia también había mucho dolor y sufrimiento.
La joven tenía una prima de nombre Cristina una chica guapa pero a diferencia de Adriana era envidiosa y resentida.
Odiaba a Adriana porque sentía que le había robado todo, el cariño del abuelo y la herencia que según ella sentía tenía más derecho que Adriana.
Pero a diferencia de su prima su tez era morena y sus ojos eran color negros maldecia no haber sacado nada de su abuela pero juraba y perjuraba que algún día le haría pagar todo lo que ella estaba sufriendo.
¿Que era en realidad tal odio hacía su prima?
¿Porque sentía un resentimiento hacia el abuelo?
¿Desde cuando inició este odio hacia Adriana?
Pues la explicación se desencadenaria 25 años atrás con los padres de ambas chicas.
Los hijos de Agustín e Isabela (Rogelio y Adrián Valdespino)
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