Maximiliano "Max" Vogel no cree en el amor; cree en los resultados, en el poder y en el control absoluto. Es guapo, insultantemente rico y sabe que es inalcanzable. Para él, las mujeres son un juego de una sola noche, piezas de ajedrez en un tablero que siempre domina. Pero su estructura perfecta se tambalea cuando su hermano y mejor amigo, Luca, le pide un favor que no puede rechazar: supervisar la entrada de su mejor amiga al mundo laboral.
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padres de Max
Max, salió de su oficina después de un par de horas ya todos en el edificio se habían ido menos poli, que ya estaba a punto de hacerlo, guardaba sus cosas en su bolsa.
— Necesitas algo más, ya guarde todos los archivos y otros más los mandé a tu correo para que los revises.— dijo poli mientras tomaba su saco mirando a Max.
— Yo solo vine a recordarte que el lunes deberás presentarte temprano como siempre.— dijo Max sin atreverse a decir nada.
— Ho!! Por dios de verdad solo me ibas a decir eso, te hubieras evitado la fatiga y con un mensaje quedaba claro.— dijo poli molesta.
— No tengo tu número.— dijo Max con la voz más suave.
Poli saco su teléfono y llamo al teléfono de Max.
— Ahí lo tienes, ahora sí no necesitas nada más yo ya me voy, Luca debe de estar esperando en el estacionamiento.— dijo ella tratando de esquivar a Max pero ambos chocaron en la puerta.
Poli sintió el contacto firme del pecho de Max contra su hombro y el calor que emanaba de él, rompiendo la gélida barrera que él mismo se esforzaba por mantener.
Max puso ambas manos en el marco de la puerta, bloqueando la salida de Poli de forma instintiva, aunque su mirada no era de orden, sino de una profunda y contenida confusión.
— Luca no está en el estacionamiento, Poli —dijo él, con la voz volviéndose aún más grave por la cercanía—. Me pidió que te avisara que se adelantó con Carli que está en aeropuerto para ver lo de la cena. Me pidió que te llevara yo.
Poli soltó una risa incrédula, aunque sus ojos traicionaban su nerviosismo al estar tan cerca de él. El espacio entre ellos era mínimo; podía ver cómo las pupilas de Max se dilataban mientras la observaba bajo la luz tenue del pasillo.
— ¿Y tú aceptaste? —preguntó ella, desafiante—. Pensé que tenías "mucho que revisar" y que no tenías tiempo para lidiar con mis "necesidades" o mis dramas.
Max bajó la mirada a los labios de Poli por una fracción de segundo antes de volver a sus ojos. Su mano derecha descendió del marco de la puerta y rozó, casi por accidente, el brazo de ella.
— No acepté por Luca.— dijo Max con el corazón agitado de sentirla cerca.
— Me lo imaginé, Pero tranquilo te quito de ese castigo en este momento pediré un taxi.— dijo poli rompiendo cercanía de ambos y salió de la oficina.
—No vas a pedir ningún taxi, Poli —dijo Max. Su voz ya no era fría, sino que tenía un matiz de urgencia que la obligó a detenerse.
—¿Ah, no? —Poli se giró, tratando de recuperar su máscara de indiferencia—. ¿Y quién me lo va a impedir? ¿El "protector dictador"? Ya terminó el horario laboral, Max. No puedes darme órdenes sobre cómo llegar a tu casa.
— Deja de compórtate como una niña y as casó ya estoy listo, vamos al auto.— dijo Max señalando el ascensor privado de el que daba directamente al estacionamiento.
— Está bien.— dijo Poli suspirando, pues no estaba de humor para seguir peleando con max.
En el elevador entro primero Poli y miró a Max, el era un hombre realmente guapo y musculoso cabello castaño.
—Deja de mirarme así.— dijo Max mientras estaba mirando su teléfono.
— No lo hago.— dijo poli molesta.
cuando se abrieron las puertas los guardaespaldas de Max abrieron la puerta del auto deportivo de Max y ambos subieron al auto.
Poli, comenzó a mover a la música quitando la música clásica que comenzó a sonar.
—Esa música es una distracción —gruñó él, aunque no hizo el menor intento por volver a cambiarla.
—Tú eres el que se distrae solo —replicó Poli, mirándolo de reojo.
El semáforo frente a ellos cambió a rojo. Max detuvo el auto con un movimiento brusco que hizo que el cuerpo de Poli se inclinara hacia adelante . Él no esperó. Soltó el volante y se giró hacia ella, invadiendo su espacio personal con una intensidad que hizo que la música pareciera desvanecerse en el fondo, las manos de él estaban en un seno de poli.
—¿Crees que esto es un juego, Poli? Ponte el cinturón —murmuró Max, con la voz tan ronca que apenas era un susurro sobre el ritmo de la música, mientras quitó de inmediato su mano de ella.
Poli enseguida se puso el cinturón mientras intentaba saber por que su cuerpo se había tensado.
El silencio entre ellos fue largo durante todo el camino, cuando por fin llegaron poli solo espero que el auto se detuvo y bajo del auto enseguida entrando a la casa sin mirarlo.
Al entrar ambos quedaron sorprendidos estaban los padres de Max y Carli.
— ¡Pero miren quiénes llegaron! —exclamó la madre de Max Carla , levantándose del sofá con una sonrisa radiante que contrastaba dolorosamente con la tensión eléctrica que Poli traía encima—. Luca nos dijo que venían juntos. Qué bueno que Max pasó por ti, Poli.
— No sabíamos que vendrían hoy —logró decir Poli, forzando una sonrisa mientras sentía la mirada de Max clavada en su nuca—. Pensé que solo estaríamos Luca, Carli y yo para la pizza.
Carli y Luca estaban tomados de la mano.
— Esa es la sorpresa, cariño sabes muy bien que no nos gusta perdernos tu cumpleaños— ¡Feliz cumpleaños adelantado, Poli! —dijo Roberto con calidez dándole una cajita de regalo.— dijo Roberto padre de Max abrazándola.
Y al fondo estaba Vannesa y David y eso no le agrado mucho a Max.
-Pero por favor Cariño, abre nuestro regalo — dijo Carla con una sonrisa pues ella siempre había querido una hija y poli eso era para ella más que una amiga de luca.
Poli abrió la pequeña cajita y encontró unas llaves.
ahora vien Max debe ya de aclarar sus sentimientos eso de que el ni quiere nada serio entonces va a estar con poli y luego se va con otras ojalá poli pinga las cartas sobre la mesa y dejarle claro que ella no es de compartir y que de una vez deje a la vanessa esa