En un mundo futurista del año 3300, Catalina renace como una mujer de belleza casi divina: cabello blanco como la nieve, piel de porcelana y ojos azules que esconden un pasado de dolor. A su lado, un hombre tan atractivo como peligroso, de mirada intensa y ojos rojos, la envuelve en un abrazo que mezcla destino, poder y misterio. Entre luces de neón y ciudades avanzadas, su historia comienza… donde el amor y el peligro se entrelazan.
NovelToon tiene autorización de Luna Aoul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 10: Advertencias silenciosas
La mañana llegó en silencio, como si el mundo hubiera decidido respetar la calma que se había instalado en aquella habitación.
La luz se filtraba suavemente por los ventanales, dibujando sombras cálidas sobre las sábanas desordenadas. Todo estaba tranquilo… demasiado tranquilo para alguien como Henry Wason.
Catalina dormía.
Su respiración era lenta, profunda, completamente ajena a todo lo que ocurría fuera de ese momento. Su rostro, normalmente firme y decidido, ahora mostraba una suavidad que pocas veces se veía.
Henry estaba sentado a su lado.
No se había ido.
No todavía.
Sus ojos la recorrían con una atención que no era propia de él. No había cálculo en su mirada, ni estrategia, ni distancia. Solo observaba… como si intentara entender por qué esa mujer había logrado romper algo dentro de él que nadie había tocado antes.
Apoyó sus codos sobre sus rodillas, entrelazando los dedos mientras la miraba dormir.
Era extraño.
Todo en ella lo era.
Su forma de hablar, de actuar, de desafiarlo… de cuidarlo.
Y lo que más le inquietaba no era eso.
Era cómo él respondía a todo eso.
Lentamente, se inclinó.
No hizo ruido.
No quería despertarla.
Sus labios rozaron su frente con suavidad, en un gesto que ni él mismo comprendía del todo.
—Descansa… —murmuró en voz baja.
Se quedó ahí un segundo más, observándola.
Y luego…
se levantó.
El cambio fue inmediato.
El hombre que había estado en esa habitación… desapareció en el momento en que cruzó la puerta.
Y en su lugar volvió el Henry que todos conocían.
Frío.
Controlado.
Peligroso.
El ascensor lo llevó directamente al piso 160, donde la atmósfera era completamente distinta. Pantallas encendidas, datos flotando, actividad constante. Todo funcionaba con precisión absoluta.
Mariuz ya lo estaba esperando.
—Señor.
Henry caminó sin detenerse.
—Necesito toda la información sobre Inés.
Mariuz asintió sin dudar.
—Ya estoy reuniendo datos.
Henry se detuvo frente al ventanal. Desde esa altura, la ciudad parecía insignificante, como si todo estuviera bajo su control.
Pero no lo estaba.
Y eso… no le gustaba.
—No fue casualidad —dijo finalmente.
Su voz era baja, pero firme.
Mariuz se acercó un poco más.
—No lo parece.
Henry entrecerró los ojos.
—Quiero saber quién está detrás.
El silencio que siguió no fue de duda… fue de entendimiento.
—Sí, señor.
Henry no se movió.
Su mirada estaba fija en el horizonte, pero su mente ya estaba varios pasos adelante.
Entonces habló otra vez.
—Prepara una carta.
Mariuz levantó la vista.
—¿Para quién?
Henry giró ligeramente el rostro.
—Para los padres de Inés.
No necesitó decir más.
Minutos después, una pantalla de vidrio flotaba frente a él. El documento ya estaba listo, esperando su aprobación.
Henry lo leyó sin cambiar la expresión.
Cada palabra había sido pensada.
Medida.
Precisa.
No había amenazas vacías.
Solo advertencias reales.
Irreversibles.
“Si vuelven a acercarse a mi esposa…”
El aire pareció enfriarse.
“…no habrá consecuencias que puedan evitar.”
No necesitaba más.
No hacía falta.
Henry cerró el documento.
—Envíalo.
—Sí, señor.
La pantalla desapareció.
Pero la tensión…
se quedó.
Henry apoyó una mano contra el vidrio del ventanal.
Algo se estaba moviendo.
Lo sentía.
No era solo una mujer celosa.
No era solo una escena en una fiesta.
Había algo más.
Algo que aún no veía…
pero que estaba ahí.
Y él no era un hombre que ignorara esas señales.
Mientras tanto, en el penthouse, Catalina comenzó a despertar.
Sus ojos se abrieron lentamente, adaptándose a la luz de la mañana. Por un momento no se movió, como si quisiera quedarse un poco más en esa sensación de calma.
Giró la cabeza.
La cama estaba vacía.
Henry ya no estaba.
Se incorporó despacio, acomodando las sábanas sin pensar demasiado.
—Henry… —murmuró suavemente.
No hubo respuesta.
Pero entonces…
llevó una mano a su frente.
Y se quedó quieta.
Lo sintió.
Ese gesto.
Ese beso.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
—Se fue… —susurró.
Pero no había vacío en su voz.
Se levantó de la cama y caminó hacia el ventanal. La ciudad seguía igual que siempre, brillante, imponente… pero algo en ella había cambiado.
O quizás…
algo en Catalina.
Apoyó la mano contra el vidrio, mirando hacia abajo.
—Algo va a pasar…
No sabía por qué lo sentía.
No tenía pruebas.
No tenía lógica.
Pero lo sentía.
Y no se equivocaba.
Porque en ese mismo momento, en algún lugar de la ciudad, algo comenzaba a moverse en las sombras.
Y cuando el mundo de Henry Wason se movía…
no lo hacía suavemente.
Lo hacía con fuerza.
Con peligro.
Y sin pedir permiso.
Catalina cerró los ojos un segundo.
Sin darse cuenta, ya estaba dentro de ese mundo.
Y esta vez…
no había vuelta atrás.
💕💕💕💕.... 💕💕💕💕.... 💕💕💕💕.......

Este capítulo…
tiene algo especial… algo silencioso, pero muy fuerte.
No fue una escena llena de acción…
pero fue el momento en el que todo empezó a cambiar de verdad
Ese beso en la frente… tan simple…
pero con tanto significado
porque no fue deseo… fue cuidado.
Henry, que siempre fue frío, distante, intocable…
empezó a mostrar algo que ni él mismo entiende.
Y Catalina… sin darse cuenta… ya está ocupando un lugar que nadie había tocado antes
Pero no todo es calma…
porque cuando alguien como él protege…
no lo hace a medias
La carta, la advertencia, el peligro que se acerca…
todo nos dice que lo que viene… no será fácil.
Y aun así…
ellos siguen avanzando.
Este capítulo muestra ese equilibrio tan delicado entre lo suave y lo peligroso…
entre el amor que nace… y la tormenta que se aproxima
Gracias por leer, por sentir y por acompañarme en cada paso de esta historia
Si te gustó, deja tu mensaje
quiero leerte y saber qué piensas
Con cariño,
Luna Auol 🌸