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Furtiva Atracción. Dejándose Amar

Furtiva Atracción. Dejándose Amar

Status: Terminada
Genre:Romance / Romance de oficina / CEO / Completas
Popularitas:20.4k
Nilai: 5
nombre de autor: @ngel@zul

Joana había aprendido a vivir sin esperar nada. Cerró puertas, apagó deseos y se acostumbró a la calma de un silencio elegido… o impuesto.Hasta que alguien irrumpió en su vida.Un hombre más jóven, con miradas que encendieron lo que ella creía, con un deseo tan puro como peligroso. Lo que empezó como un juego imposible pronto se volvió una verdad innegable: el amor no entiende de edades, ni de juicios, ni de prohibiciones. Esta antología es un viaje hacia lo inesperado, un homenaje a los amores que llegan tarde… o demasiado pronto. Porque a veces lo prohibido no es un error. Es el único acierto capaz de cambiarlo todo.

NovelToon tiene autorización de @ngel@zul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El estrado de la tentación

​Tras la salida de Marco, el despacho pareció quedarse en un silencio artificial, uno de esos vacíos cargados de electricidad que quedan tras una tormenta. Joana se obligó a sentarse, pero sus manos, usualmente firmes al redactar alegatos y recursos, temblaban imperceptiblemente sobre el teclado. El nombre de Marco D’Lorenzo no solo estaba ahora en su mente, sino que figuraba oficialmente en el organigrama del bufete, vinculado a su propia cuenta de correo y a sus casos más sensibles. Era una invasión en toda regla, una brecha en su sistema de seguridad que ninguna cláusula de confidencialidad podía reparar.

​Esa noche, el sueño fue esquivo. Joana se encontró repasando las leyes del deseo frente a las leyes de la lógica. Se preguntaba cómo un joven de veintitrés años podía tener esa capacidad de desarmar a una mujer que había enfrentado a los fiscales más agresivos del país. Había algo en su audacia que no era arrogancia pura, sino una especie de certeza vital que ella había olvidado. La diferencia de edad, que en su mente racional funcionaba como un muro de contención, empezaba a sentirse más como una invitación a lo prohibido que como un impedimento real.

​El jueves por la mañana, Joana decidió que la mejor defensa era un buen ataque profesional. Si Marco quería jugar en las grandes ligas del derecho, ella le daría el trabajo más arduo posible. Llegó a la oficina vestida con un traje sastre color borgoña, un tono que evocaba poder y determinación. Al cruzar el pasillo, lo vio de nuevo: él ya estaba allí, sentado en su nuevo escritorio, revisando una montaña de expedientes con una concentración que, por un segundo, la hizo detenerse a observarlo. La luz de la mañana resaltaba la línea de su mandíbula y la seriedad de su perfil. Marco no era solo una cara bonita; había una mente aguda trabajando detrás de esa fachada.

​—Buenos días, Joana —dijo él sin levantar la vista, aunque una sonrisa ladeada delató que sabía perfectamente que ella estaba allí.

​—A mi oficina, Marco. Ahora —respondió ella con la voz más gélida que pudo impostar.

​Una vez dentro, ella le entregó una carpeta con el caso más denso de la firma: un litigio de propiedad intelectual que llevaba meses estancado.

​—Si realmente eres tan bueno como dice el director, quiero un análisis detallado de la jurisprudencia de los últimos diez años para el lunes —sentenció ella, apoyando las manos sobre el escritorio de caoba—. Y quiero que te limites a los hechos, Marco. Nada de comentarios personales, nada de distracciones.

​Marco tomó la carpeta, pero no se retiró. La miró fijamente, y por un momento, la abogada sintió que el estrado se invertía: era ella quien estaba siendo juzgada.

​—Acepto el desafío, Joana —respondió él en un susurro—. Pero sabes que los hechos no lo son todo en un caso. A veces, lo que importa es la intención que hay detrás de las palabras. Y mi intención contigo sigue siendo la misma.

​Durante el resto de la mañana, Joana intentó ignorar su presencia, pero era como intentar ignorar un incendio en la habitación contigua. A mediodía, se encontró con él en la sala de juntas durante una sesión de estrategia. Marco fue brillante. Sus intervenciones sobre la responsabilidad civil del cliente fueron precisas, audaces y aportaron una perspectiva fresca que incluso a los socios más antiguos dejó impresionados. Joana lo observaba con una mezcla de orgullo profesional y una inquietud creciente. Cada vez que él terminaba una frase, buscaba la mirada de ella, buscando una aprobación que Joana se negaba a darle públicamente, aunque por dentro sintiera que sus defensas cedían.

​Al finalizar la reunión, mientras los demás salían, él se quedó un momento más.

​—¿Te ha gustado mi análisis? —preguntó con esa naturalidad que la desarmaba.

​—Ha sido... adecuado —respondió ella, recogiendo sus notas con rapidez.

​—Sabes que ha sido mucho más que adecuado —replicó él, acercándose un paso—. No entiendo por qué te esfuerzas tanto en fingir que no te impresiono. ¿Es por tu esposo? ¿Por el miedo a que alguien vuelva a romper ese orden que tanto cuidas?

​La mención de su pasado hizo que Joana se detuviera en seco. El dolor y la sorpresa se mezclaron en sus ojos.

​—No tienes derecho a mencionar eso —dijo ella con un hilo de voz—. No me conoces.

​—Te conozco más de lo que crees —dijo Marco, suavizando el tono—. Veo a la mujer que hay detrás de la abogada. Veo a alguien que tiene miedo de volver a sentir porque sabe que, si lo hace, será con una intensidad que no podrá controlar. Y eso es exactamente lo que me atrae de ti. Tu fuerza es tu escudo, pero también es tu prisión.

​Joana sintió un nudo en la garganta. Nadie le había hablado así en años. Ni sus amigas, ni sus colegas, ni siquiera su familia. Marco había detectado la grieta en su armadura y estaba metiendo el dedo en ella sin piedad, pero con una ternura extraña que la hacía querer llorar y besarlo al mismo tiempo.

​—Vete de aquí, Marco —ordenó ella, girándose para ocultar la humedad en sus ojos—. Tienes trabajo que hacer.

​—Lo haré —respondió él, caminando hacia la puerta—. Pero recuerda que los mejores casos no se ganan con lógica, sino con pasión. Y tú y yo tenemos un caso pendiente que no se va a resolver con un simple archivo.

​La tarde se deslizó entre la pesadez de los documentos y la constante conciencia de que él estaba a solo unos metros de distancia. Joana intentó llamar a su mejor amiga para distraerse, pero terminó hablando del "nuevo asociado" durante veinte minutos antes de darse cuenta de que estaba obsesionada con el tema. Su amiga, con la sabiduría que dan los años de confidencias, solo le dijo: "Joana, los muros están para protegerse, pero también tienen puertas. Quizás es hora de que revises quién tiene la llave".

​Al caer la noche, Joana fue la última en irse, como siempre. Al pasar por el escritorio de Marco, vio que él seguía allí, con la luz de la lámpara de mesa iluminando su rostro cansado pero satisfecho. Tenía la camisa aún más desabotonada y el cabello revuelto. Por un segundo, la imagen de su esposo trabajando hasta tarde en la biblioteca de su casa se le vino a la mente, pero la sensación fue distinta. Con su esposo había paz; con Marco, había un incendio latente.

​—¿Todavía aquí? —preguntó ella, sin poder evitar la curiosidad.

​—He terminado el análisis de diez años —dijo él, entregándole un sobre—. Te dije que no te fallaría en lo profesional.

​Joana tomó el sobre, rozando sus dedos con los de él. Fue un contacto de apenas un segundo, pero sintió una descarga eléctrica que le recorrió todo el brazo. Marco no retiró la mano de inmediato, permitiendo que la tensión creciera en el aire cargado de la oficina vacía.

​—Buenas noches, Joana —dijo él finalmente, levantándose y recogiendo su chaqueta—. Intenta no soñar con leyes esta noche. Hay cosas mucho más interesantes que puedes soñar.

​Ella lo vio alejarse por el pasillo, su figura recortada contra las luces de la ciudad que entraban por el gran ventanal. Joana se quedó allí, sola en el bufete, con el sobre en la mano y el corazón latiendo a un ritmo que ya no podía ignorar. Sabía que el lunes estaba lejos, pero que la batalla interna que libraba en su interior apenas estaba comenzando. La abogada que nunca perdía un juicio estaba a punto de enfrentarse al desafío más difícil de su vida: defenderse de sí misma y de la irresistible audacia de un joven llamado Marco D’Lorenzo.

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Alba Goyo
Felicidades escritora ❤️💋
Alba Goyo
Encantada con tu estiló de redacción d los hechos en cada una de tus novelas 🌹esa utilización de términos técnicos según los tipos de sucesos y la presentación del tema seleccionado es de primera calidad 🥰Q Dios bendiga 🙏 tu imaginación esa manera técnica de presentar el relato para el disfrute de la lectura 👏👏❤️💋 felicidades q los éxitos t arropen escritora ❤️🌹
@ngel @zul: Gracias por leer.
total 1 replies
Alba Goyo
Amor puro❤️❤️❤️💋💋💋
Mildred Álvarez
Excelente trabajo felicitaciones
Mildred Álvarez
muy linda historia ,aunque muy atrevida por parte de él.
Mildred Álvarez
dígame si se enamora de otra por allá
Mildred Álvarez
yo creo que ésta novela es una copia de otra porque e otra manera no se justifica de que a Joana le cambies el nombre por Valeria tan seguido,esto hace que una se confunda en la lectura y retroceda al inicio o varios capítulos para ver si es que se llama Joana Valeria o Valeria Joana.
Mildred Álvarez
Quien es Valeria?
Mildred Álvarez
y en qué momento Marcos va a su casa a cambiarse de ropa si amanece con ella durmiendo y parten juntos al trabajo?
Mildred Álvarez
Si Marcos la quisiera ya se le hubiera declarado decentemente y hasta le hubiese pedido matrimonio,Pero él solo quiere revolcarse con ella.
Beatriz Mas
una historia excelente!! felicitaciones 💖
Mildred Álvarez
ya no quiero ni comentar es más no me gusta dejar novelas inconclusas pero creo que no puedo seguir leyendo ésta novela chica contra mi forma de ser,mis principios y valores y no es que sea vulgar y obscena sino la forma tan grotesca como se le falta el respeto a l mujer y como ella se deja llevar por la vulgaridad de los pensamientos y palabras del chico.
Mildred Álvarez: choca corrijo la palabra
total 1 replies
Mildred Álvarez
pero es que eres muy tonta o en verdad está muy urgida por un macho.
Mildred Álvarez
ya se pone tediosa está novela,ella de ser una mujer fuerte luchadora,empoderada pasa a ser una sumisa idiota que pierde los estribos ante un imberbe que está dañando su reputación,su carrera,que ofende su dignidad como mujer tratandola como una loca ninfomaniaca que está desesperada por tener un macho entre sus brazos.
Mildred Álvarez
No estoy de acuerdo del todo ,si se tratara de un hombre maduro acorde a su edad está bien,Pero este es un tripo'n que juega a ser hombre y se burla de ella,eso no es amor.
Mildred Álvarez
Joana no te expongas a las burlas de ese niñato,eso no es amor,no es cariño,ese individuo porque no se le puede decir persona es un enfermo obsesionado contigo,no hay respeto en las cosas que te dice,si en verdad estuviera enamorado de ti te tratara de otra forma y no como un objeto sexual del cual él hará uso como le dé la gana, ninguna mujer que se valore aceptaría tales proposiciones,piensa en el mañana cuando él tenga tu edad y tú ya pisando los 50,crees que sentirá lo mismo por ti?
Mildred Álvarez
Mira Joana tienes cuatros salidas ,la primera denunciarlo por acoso sexual, sentimental. o lo que sea,dos pedir que lo asignen a otro colega para que lo
supervise y tres la más perjudicial para ti renunciar al bufete de abogados y por último rendirte a sus caprichos porque por lo que se ve el chico no busca amor,solo sexo o está jugando una apuesta con alguien a que te lleva a su cama y tú quedas loquita por él.
Mildred Álvarez
pobre Joana.
Maris Benitez
Comenzando 💪💪
Mildred Álvarez
Bueno todos los que he leído hasta ahora
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