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“El Omega Que Nadie Quiso Proteger

“El Omega Que Nadie Quiso Proteger

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / BL / Omegaverse / Completas
Popularitas:209.2k
Nilai: 4.6
nombre de autor: Annyaeliza

Murió en las calles protegiendo a su hermana menor… y despertó en un infierno distinto.
Reencarnó como un omega, hijo de duques poderosos que lo odian y lo castigan en secreto. Para la sociedad es un villano manipulador; en realidad, es un niño roto al que nadie quiere proteger.
Golpes, hambre y humillaciones marcan su vida, ocultas tras rumores perfectamente construidos.
Para borrar toda sospecha, sus padres lo obligan a un matrimonio político con el temido duque del sur, un alfa frío y respetado que acepta el compromiso con desprecio, creyendo que el omega merece su fama.
Él no se rebela.
Después de un año de maltratos, obedecer es su única forma de sobrevivir.
Pero cicatrices ocultas, silencios que duelen y miradas llenas de miedo comenzarán a romper la mentira. Cuando la verdad salga a la luz, dos almas marcadas deberán aprender a sanar juntas.
Una historia de dolor, redención y un amor que aprende a cuidar lo que el mundo decidió odiar.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9: Hambre

El hambre no desaparece cuando el plato está lleno.

Eso era algo que Elian Vaelor había aprendido mucho antes de llegar al castillo del Sur.

El hambre se queda en el cuerpo.

En la memoria.

En el miedo a que comer demasiado tenga consecuencias.

Durante días había intentado comportarse “correctamente” en la mesa. Comía despacio. Dejaba restos. Observaba las reacciones de los sirvientes con una atención constante. Aunque nadie lo reprendía, aunque nadie le retiraba el plato, su cuerpo seguía obedeciendo reglas antiguas.

No comas todo.

No pidas más.

No muestres hambre.

Pero por las noches, cuando el silencio era absoluto y el castillo dormía, algo dentro de él se deshacía.

Esa noche fue especialmente difícil.

El estómago le dolía. No de forma aguda, sino con ese dolor profundo y persistente que no se calma con agua. Había dejado más de la mitad de la cena intacta, incapaz de obligarse a terminarla.

Esperó.

Esperó a que pasaran los pasos.

Esperó a que las luces se apagaran.

Esperó a que el miedo cediera lo suficiente.

Cuando creyó que nadie lo vería, salió de su habitación.

Caminó descalzo por los pasillos, solo con una prenda ligera y ropa interior, como lo hacía antes, cuando no tenía nada más. El frío del suelo de piedra no lo detuvo. Estaba acostumbrado.

Llegó a la parte trasera, donde se desechaban los restos de comida.

El olor no lo molestó.

Nunca lo había hecho.

Se arrodilló frente a uno de los recipientes y comenzó a apartar con cuidado lo que aún podía comerse. Pan duro. Trozos de fruta apenas mordidos. Restos que nadie consideraría dignos de una mesa noble.

Comió rápido, en silencio, con una urgencia que no podía controlar.

No escuchó los pasos.

El Duque Kael Ardenfell regresaba tarde de una reunión cuando vio una silueta encogida cerca de los desechos. Al principio pensó que era un animal.

Luego… no.

Se detuvo en seco.

—¿…qué estás haciendo?

La voz cayó como un látigo.

Elian se giró de inmediato.

El terror fue instantáneo.

Se levantó de un salto, resbaló, cayó de rodillas otra vez. Sus manos temblaban, aún manchadas de restos de comida.

—Yo… yo no… —intentó hablar, pero las palabras no salían—. Lo siento… no debí…

Kael avanzó dos pasos… y se detuvo abruptamente.

Lo vio entonces.

Demasiado bien.

La piel pálida, casi translúcida. Las costillas marcadas. Los hombros demasiado angostos. Las marcas violáceas que aún no se habían ido del todo. Moretones antiguos mezclados con cicatrices. Un cuerpo que no había sido alimentado… ni cuidado.

Y estaba descalzo.

Casi desnudo.

Arrodillado frente a la basura.

Algo dentro del alfa se rompió de forma violenta.

—¿Cuántas veces…? —preguntó Kael con voz contenida—. ¿Cuántas veces has hecho esto?

Elian bajó la cabeza.

—No… no era para molestar —susurró—. Siempre… siempre se me prohibía terminar el plato. Decían que… que un omega glotón merecía castigo.

Kael cerró los puños con tanta fuerza que le dolieron.

—Mírame —ordenó, con la voz temblando de rabia contenida.

Elian obedeció, esperando el golpe.

No llegó.

—¿Tienes hambre ahora? —preguntó Kael.

Elian dudó.

Luego asintió, muy despacio.

—Siempre —admitió.

Eso fue suficiente.

Kael se quitó la capa y la colocó sobre sus hombros sin tocarlo directamente.

—Ven —dijo—. Despacio.

Elian se levantó con dificultad. Sus piernas parecían no sostenerlo bien.

Kael no lo llevó a la mesa.

Lo llevó directo a su despacho.

—Traigan comida. Ahora —ordenó—. Y llamen al médico del ducado. Que venga de inmediato.

Elian se quedó de pie, sin saber qué hacer.

—Siéntate —dijo Kael, señalando un sofá.

—No debo…

—Siéntate —repitió, sin discusión.

Obedeció.

La comida llegó rápido. Platos simples, calientes. Kael se sentó frente a él, sin tocar nada.

—Come —dijo—. Todo lo que puedas.

Elian temblaba.

—No… si termino…

—Aquí nadie te castiga por comer —interrumpió Kael—. Te lo ordeno: come.

Las manos de Elian se movieron despacio al principio. Luego más rápido. Luego con urgencia. Comió con lágrimas cayendo silenciosas sobre el plato, como si su cuerpo finalmente hubiera recibido permiso.

No pudo terminar.

Se dobló hacia adelante, mareado.

Kael se levantó de inmediato.

—Basta. Está bien.

En ese momento llegó el médico del ducado.

La evaluación fue larga. Silenciosa. Elian permanecía sentado, cubierto por la capa, con la mirada perdida. El médico examinó con cuidado, sin brusquedad, tomando notas cada vez más graves.

Finalmente, habló.

—Desnutrición severa —dijo—. Prolongada. No reciente.

—Fracturas antiguas mal curadas —continuó—. Al menos dos en las costillas. Una en el brazo.

—Cicatrices compatibles con castigos repetidos.

Kael no parpadeó.

—¿Riesgo? —preguntó.

El médico asintió.

—Su cuerpo ha sobrevivido… pero está al límite. Si no se hubiera intervenido pronto… —no terminó la frase.

El silencio fue espeso.

—Necesita alimentación controlada, descanso y seguridad —añó—. Mucha.

Kael acompañó al médico hasta la puerta.

Cuando regresó, Elian estaba encogido en el sofá, cubriéndose el abdomen.

—Lo siento —susurró—. Arruiné todo.

Kael se arrodilló frente a él, por primera vez al mismo nivel.

—Escúchame, Elian —dijo con voz firme, cargada de algo peligroso—. Tú no arruinaste nada.

El omega alzó la mirada, confundido.

—Ellos lo hicieron.

Y en ese instante, Kael Ardenfell dejó de ser solo un duque.

Se convirtió en un protector.

No por deber.

No por política.

Sino por rabia, por justicia… y por una promesa silenciosa que se hizo a sí mismo:

Nunca más volverás a pasar hambre.

Nunca más te arrodillarás ante nadie.

Nunca más.

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Magdalena Escobar Aranda
creciendo la familia 😍
Annyely: Después de todo lo que sufrieron, merecían un hogar lleno de amor 😭💖
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Magdalena Escobar Aranda
al fin casados
Annyely: Tardaron demasiado en llegar a ese “sí” 😭✨
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Magdalena Escobar Aranda
muy emotiva
Annyely: Ese capítulo me dejó el corazón apretadito mientras lo escribía 🥺💔
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Magdalena Escobar Aranda
Kael que romántico 😍
Annyely: Cuando ama de verdad, Kael entrega todo sin dudar 😭💕
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Magdalena Escobar Aranda
💕
Annyely: Ellos merecen todo el amor del mundo después de tanto sufrimiento 😭💖
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Magdalena Escobar Aranda
ya se siente el calor 😍
Annyely: Y eso apenas está comenzando… 👀🔥
total 1 replies
Magdalena Escobar Aranda
pues no pasó nada todo fue inútil, pero para ellos fue fundamental para confesar sus sentimientos
Annyely: Tal vez no cambió el mundo, pero sí cambió sus corazones 😭✨
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Magdalena Escobar Aranda
malvados nunca falta un negrito en el arroz
Annyely: Justo cuando empiezan a ser felices aparece alguien queriendo arruinarlo todo
total 1 replies
Magdalena Escobar Aranda
no pado nada
Annyely: A veces el silencio dice mucho más de lo que ellos se atreven a admitir 😭✨
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Magdalena Escobar Aranda
hasta que se lo dijeron aunque ya lo sabían y quién será el que lo reclama
Annyely: Todos lo veían venir… excepto ellos 😭 y sobre quién lo reclama… 👀💔
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Magdalena Escobar Aranda
que valiente 👏
Annyely: Se quedó incluso teniendo miedo… y eso lo hizo más fuerte 🥺✨
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Magdalena Escobar Aranda
hay gente que no permite que los demás sobresalgan
Annyely: — Algunos prefieren destruir antes que aceptar que alguien pueda brillar más que ellos 😔
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Magdalena Escobar Aranda
pues creo que es casi lo mismo en todos los capítulos ya ha avanzado mucho en cuanto a todos los traumas y Kael pues ya se dio cuenta que esta enamorado
Annyely: — Tranquila 😭 los próximos capítulos van a mostrar cambios importantes y secretos que todavía no salen a la luz 👀
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Gladys Zapata
ay que tiernos
Annyely: Déjalos ser felices un ratito antes de que vuelva el sufrimiento 😭💕
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Gladys Zapata
😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Annyely: Yo también sufrí escribiendo esa parte 😭💔
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Gladys Zapata
malditos infelices
Annyely: Dan ganas de entrar a la historia y golpearlos uno mismo 😤
total 1 replies
Gladys Zapata
ay no pobres niños
Annyely: Solo necesitaban que alguien los protegiera desde el principio 😭✨
total 1 replies
Magdalena Escobar Aranda
se está volviendo muy inteligente
Annyely: — Está aprendiendo a dejar de tener miedo… y eso cambia todo 😭✨
total 1 replies
Magdalena Escobar Aranda
son el uno para el otro 💕
Annyely: Aunque intenten resistirse, sus corazones ya se eligieron 💖
total 1 replies
Magdalena Escobar Aranda
💕
Annyely: Ustedes me derriten con tanto amor hacia ellos 😭💕
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