Después de la devastadora pérdida de su madre, Ayla se ve obligada a vivir con su padrastro en el Morro da Rocinha, en Río de Janeiro, donde es sometida a innumerables formas de abuso y violencia. En medio de la desesperación, busca consuelo en noches de alcohol, hasta que un encuentro casual con un grupo de amigos, liderado por Sombra, el dueño del morro, cambia el rumbo de su vida.
Con la ayuda de Sombra, Ayla finalmente logra liberarse de las garras de su padrastro.
Enfrentando traumas del pasado y nuevos desafíos, Ayla descubre que su historia está lejos de terminar. La batalla por la paz y estabilidad apenas comienza, y tendrá que superar muchos obstáculos para encontrar finalmente la tranquilidad que tanto anhela.
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Capítulo 10
Capítulo diez
William (Sombra)
—El x9 ya está en la salita Sombra. —BN habla entrando en la boca.
—Ótimo, hoy voy a divertirme. —digo levantándome y yendo en dirección a la salita con BN.
Así que entré y divisé a Santos amarrado en una silla, me aproximé a él y su cara de miedo era maravillosa.
—¿Cómo vas Santos? —Pregunto sentándome en su frente.
—¿Por qué estoy aquí Sombra? Yo no hice nada. —Él dice desesperado.
—¿No hizo? —Pregunto y hago una señal para el BN.
Él me trae un sobre y cojo una foto de él con Veneno, el dueño del cerro de la Penha, él es mi rival desde hace años, todo porque invadieron el cerro y yo maté al padre de él.
—Me habla, ¿De qué tanto conversaba con Veneno, eh? —Pregunto.
—Yo no sabía quién era jefe, solo conversaba con él a veces. —Santos dice temblando.
—Estás tomándome el pelo, carajo. —Digo ya quedando nervioso. —Usted no estaría aquí si yo no tuviera pruebas contra usted, entonces o usted me habla lo que Veneno quiere, o voy a torturarlo hasta no poder más. —Digo encarando él.
El desgraciado no responde nada, quedo más furioso aún, voy hasta el canto de la salita y cojo un facón.
Camino de vuelta hasta él y encaro él una vez más.
—¿No vas a hablar? —Pregunto y él niega.
Cojo el facón y de una sola vez corto todos los dedos y uno de los pies de él, el tipo comienza a gritar desesperado, miro para él esperando que él hable algo, pero el mismo se calla, entonces corto los otros dedos.
—Él quiere…su…cerro —Santos dice llorando.
—¿Qué más Santos? Yo sé que tiene más. —Digo apuntando el facón para su cara.
—Hace…tres días atrás… un tipo se alió a él… no sé quién es, pero…. Veneno pidió para yo….procurar por una moza…. Llamada Ayla… —Él dice en medio al lloro.
En la hora que oigo el nombre de Ayla mi corazón se congela, miro para BN y él está serio, aquel maldito de Raul fue luego de aliarse con mi rival, más es un hijo de puta mismo.
—¿Qué ellos quieren con ella? —pregunto.
—Por lo que supe…el tipo medio que vendió ella para el veneno, como él moró aquí, está pasando diversas informaciones para él. —Santos habla.
Mi odio estaba apenas creciendo, si Raul y veneno piensan que van a tocar en un hilo de pelo de la Ayla, ellos están engañados, voy a matar los dos.
Con un único golpe cuerpo la cabeza de Santos con el facón, sangre esparció para todo lado, me ensuciando todo.
—Quiero que saquen foto y manden para general, eso es lo que acontece con x9 en mi cerro. —Digo colocando el facón en la pila y cogiendo una toalla para limpiar el rostro. —Coge la cabeza de él y coloca en una caja y juega en la barrera del cerro de la Penha. —Digo para uno de los vapores.
Salí de la salita y antes de irme llamé BN. —Quiero el relato de Raul en mi mano lo más rápido posible, quiero saber quién realmente es ese tipo. —Digo para BN.
—Puede dejar chefia. —BN sale.
Subo en mi moto y voy directo para casa, así que entro miro para la cocina y Ayla está sentada trabajando, noté que ella usaba unas gafas de grado que la dejaba linda. Porra Ayla no sé qué estoy sintiendo por usted, mas es algo tan bueno, no voy a dejar nadie te machucar.
Ni noté que quedé que ni una estatua, solo sé que cuando ella me vio quedó desesperada, calmé ella y subí para tomar un baño, así que bajé y fui para la cocina, noté la mirada de ella sobre mi cuerpo, hallé gracioso la forma como ella quedó rojita.
Conversé un poco con ella y luego todo el mundo llegó para almorzar, comemos la comida divina de Ayla y luego yo y Pedro fuimos para la boca.
—Chefia estoy con el relato de Raul que te traje al comienzo de la semana, mas fui un poco a fundo y encontré unas cosas que usted va a gustar de saber. —Ctreze habla.
—Siéntate ahí y ya manda el papo. —Digo.
—Parece que el Raul ya moró aquí hace seis años atrás, antes de usted asumir, verifiqué con unos vapores antiguos y el tipo era el mayor drogado de aquí, vivía debiendo, él huyó de aquí porque tenía una deuda con su padre por cuenta de drogas, por eso se bandeó allá para São Paulo. —Ctreze habla. —Parece que él volvió después que descubrió que usted asumió, prácticamente la deuda de él sumió por causa de los años, entonces él aprovechó.
—Desgraciado, ¿Cómo que jalamos la ficha de él cuando él se mudó y nadie vio esa deuda? —Pregunté encarando los tres.
—Sombra el padre anotaba todo en aquel librito de él, el libreta está perdido por ahí, ahora nosotros usamos solo tecnología, entonces por eso que las deudas de él no estaban en el sistema. —Pedro habla.
—Quiero que hable con los moradores más antiguos del cerro y ve con ellos si conocen ese hijo de puta. —Digo y Ctreze ya sale.
Cuando el asunto era relacionado a Ayla y ese desgraciado intentábamos hacer todo lo más rápido posible, yo y los chicos nos preocupamos demasiado con ella y queríamos vengar lo que ella pasó.
El restante del día fue estresante demasiado, mucha cosa para resolver, gente para matar porque no me pagó, solo quería llegar en casa y descansar.
Llegué en la goma ya era media noche, subí para tomar un baño y luego me cambié y bajé para comer alguna cosa, cuando estoy casi llegando en la cocina oigo Ayla reclamar de dolor, voy hasta allá y encendí la luz y la escena que yo veo me hace paralizar, Ayla está de cuatro casi metida debajo del armario intentando coger algo.
La visión perfecta de la bunda de ella en aquel short minúsculo hizo mi pene ganar vida en la hora, continué mirando para aquella maravilla, Ayla se asustó con la luz encendida y acabó batiendo la cabeza del armario, ella se levantó rápidamente cuando me vio y arregló la ropa, después solo pidió disculpa y pasó que ni el flash por mí.
Carajo que mina gostosa, mierda, no podía quedar con esos pensamientos con ella droga, respiré fondo y cuando miré para abajo la porra de mi pene estaba más duro que una piedra. Tenía que resolver eso.
Cogí mi celular y mandé mensaje para una mina del cerro que yo comía a veces.
Salí para fuera por el garaje y cogí mi carro, fui hasta el frente de la casa de la mina y esperé ella salir, ella vino hasta mi carro y entró. Ella usaba apenas una camisola fina, lo que la dejaba gostosa para carajo.
—Buenas noches Sombra, cuánto tiempo. —Ella dice lanzándose para arriba de mí.
—Andé un poco ocupado Sheila, ahora llega de hablar y haz tu trabajo. —Digo y ella abre una sonrisa.
Ella se inclina en mi frente y saca mi pene para fuera del calzón, así que ella comienza a me chupar no sé por qué más pensé en la Ayla, porra aquella bunda de ella empinada de aquel jeito, volví mi atención a Sheila e intenté sacar Ayla y aninha cabeza.
Gozei en la boca de la piraña y botei la camisinha en mi pene, ella subió en mi colo y comenzó a sentar gostoso, en algunos minutos gozei y ella salió de cima de mí, saqué la camisinha y jugué por la ventana. Cogí algunas notas en la cartera y di para ella.
—Tchau gostoso, ve si no sume de nuevo. —ella dice y sale del carro.
Volví para casa y subí directo para mi cuarto, tomé un baño helado y cambié de ropa, bajo para la cocina porque aún estaba con hambre.
Cogí un pedazo de bolo que Ayla había hecho y tomé un suco de naranja que tenía.
Terminé de comer y cuando estaba prestes a subir la escalera oí Ayla gritar, en la misma hora corrí para el cuarto de ella y la misma estaba toda sudada y debatiéndose.
—Me suelta, me suelta —ella hablaba.
Corrí para su cama y la aseguré en mis brazos, jalé ella para más cerca y noté que ella estaba llorando. Ayla estaba quemando de fiebre y quedé preocupado.
—Ayla, yo estoy aquí pequeña, calma. —Digo bajito acariciando su cabeza.
Veo la luz de la sala encender y mi madre aparece en la puerta del cuarto.
—¿Está todo bien hijo? —ella pregunta entrando.
—Ella tuvo una pesadilla, estaba subiendo para el cuarto y oí ella gritar. —digo para mi madre. —Ella está muy caliente, creo que está con fiebre.
Mi madre se aproxima y coloca la mano en su testa.
—Ella está quemando de fiebre mi hijo, vamos a llevar ella para el chuveiro. —Mi madre dice ayudándome a levantar con ella en el colo.
Acarreo ella hasta el baño y mi madre abre el chuveiro, entré con ella y la misma se asusta con el agua helada, me senté en el suelo del box y coloqué ella deitada en mi pecho y acaricié su cabeza.
—Voy a coger una toalla para ella y un remedio, si ella no mejorar hasta mañana, llevamos ella en el puesto. —Mi madre dice y sale del baño.
Quedé algunos segundos mirando para ella allí deitada encima de mí y me sentí bien para carajo, sentir la piel de ella sobre la mía dejaba mi cuerpo relajado.
Ella se movió un poco y comenzó a temblar de frío.
—Apaga eso… apaga… —Ella dice mientras tiembla.
Me levanté con ella en el colo y apagué el chuveiro, miré para ella y la bichinha estaba con el beiço todo roxo, estaba temiéndose todinha de frío.
—Ven acá, deja yo te calentar. —digo jalando ella para mis brazos.
—¿Qué aconteció? —Ella pregunta bajito.
—Creo que usted está quedando doente, mas queda tranquila que vamos a cuidar de usted. —Digo dando un beso en su testa.
Mi madre entra en el baño y yo aprovecho para salir e ir cambiar de ropa, como entré en el chuveiro con ella, estaba todo encharcado.