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Amor Sin Medidas

Amor Sin Medidas

Status: Terminada
Genre:CEO / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:30.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

"Para mi familia, mi peso era el tamaño de mi vergüenza. Para mi esposo, yo solo era un contrato que cumplir."
Elena siempre fue "la gorda" de la familia, el blanco de las burlas de su madre y la sombra de su perfecta hermana. Cuando las deudas de su padre alcanzan el límite, deciden venderla a un hombre que todos rumorean es un viejo decrépito y cruel.
Pero el destino tiene otros planes. El hombre que la espera en el altar no es un anciano, sino Thiago, un CEO tan frío como apuesto que solo se casó para heredar una fortuna. Entre el desprecio de su nueva familia y el desamor de un esposo que ama a otra, Elena llegará a su límite. Es hora de dejar de ser "la gordita buena" y demostrarles que, cuando el corazón se congela, la venganza es el mejor postre.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 9

La oficina de Yaneth ya no olía a muebles nuevos, sino al perfume de determinación. Frente a ella, sentada con una tablet y una mirada clínica, estaba la doctora Arrieta, la nutricionista más prestigiosa —y temida— de la ciudad. A un lado, Fabián observaba la escena como si fuera el juez de un concurso de belleza, mientras Thiago, desde el umbral de la puerta conectada a su despacho, escuchaba en silencio con los brazos cruzados.

—Bien, Yaneth —dijo la doctora, ajustándose las gafas—. He revisado tus análisis de sangre y tu ficha. Mides 1,60. Para tu estatura y tu edad, efectivamente tienes varios kilos de más que están empezando a afectar tu presión arterial y tus niveles de energía. No es solo estética, es que tu cuerpo está gritando auxilio bajo el peso de la ansiedad que has estado comiendo.

Yaneth no bajó la mirada. Ya no dolía.

—Lo sé, doctora. Estoy lista para hacer lo que sea necesario.

—¡Eso, mi guerrera! —exclamó Fabián, lanzando un beso al aire—. Prepárate, porque a partir de mañana el único carbohidrato que vas a ver será en tus sueños. ¡Vamos a dejar a la nutricionista como si fuera una aprendiz!

Thiago observaba la escena sintiendo una extraña punzada de culpa. Ver a Yaneth aceptar sus fallas con tanta dignidad lo hacía sentirse pequeño. Sin embargo, en cuanto ese sentimiento de calidez intentaba subir por su pecho, el hielo de su pasado lo congelaba de inmediato.

"No te dejes engañar, Thiago", se repetía a sí mismo mientras volvía a su escritorio. Recordó a Lucía. Recordó cómo ella también se mostraba dulce y vulnerable antes de que la encontrara en su propia cama con el que llamaba su "mejor amigo". Si alguien en quien confió desde la infancia pudo apuñalarlo por la espalda, ¿qué podía esperar de una mujer que conocía hace menos de una semana? Para él, Yaneth era solo otro contrato, otra cara que, tarde o temprano, mostraría su verdadera intención. El hecho de que fuera hermosa ahora solo la hacía más peligrosa.

—Todas son iguales —murmuró Thiago para sí mismo, apretando la mandíbula hasta que le dolió—. No importa cuánto cambie por fuera, la ambición o la traición siempre están ahí.

Se arrepentía amargamente de haber bajado la guardia por un segundo en la mañana. Se prometió volver a ser el iceberg de siempre.

En ese momento, la puerta principal de la presidencia se abrió de par en par. Beatriz, la madre de Thiago, entró como un torbellino de elegancia y alegría, ignorando por completo a Sandra.

—¡Yaneth! ¡Hija! —Beatriz pasó de largo la oficina de su hijo y se metió directamente en la de Yaneth, interrumpiendo la consulta—. No pude aguantar las ganas de venir a verte en tu primer día. ¡Sofía me dijo que estabas hecha una reina y se quedó corta!

Yaneth se levantó con una sonrisa, sorprendida por el afecto genuino de su suegra.

—Beatriz, qué sorpresa. Estaba terminando con la doctora.

—¡Ay, qué maravilla! Cuidarse es el mejor regalo que una puede hacerse —Beatriz le tomó las manos—. Pero mírate, tienes una luz diferente.

Thiago, viendo que su madre ni siquiera se había dignado a asomarse a su oficina, caminó hacia ellas con una mueca que intentaba ser una sonrisa.

—Gracias, mamá. Yo también soy tu hijo, por si se te olvidó en el ascensor —soltó Thiago.

El silencio que siguió fue absoluto. Beatriz se quedó congelada, parpadeando varias veces como si no reconociera al hombre frente a ella. Yaneth y la doctora compartieron una mirada de asombro. Sandra, desde su escritorio afuera, casi se cae de la silla.

—¿Thiago? —Beatriz se llevó una mano al pecho—. ¿Acabas de... hacer un chiste? ¿Tú? ¿El hombre que no sonríe ni cuando gana un billón de dólares?

—No exageres, mamá —respondió él, volviendo instantáneamente a su tono frío, arrepentido de haber dejado salir ese comentario—. Solo recordaba mi existencia.

—¡Por favor! —intervino Fabián, rompiendo la tensión con su habitual falta de filtro—. ¡El cubo de hielo tiene una fisura! ¡Pidan un deseo, señoras, que esto pasa una vez cada eclipse solar! Beatriz, querida, qué gusto verla. Aquí estamos, planeando el renacimiento de Yaneth mientras su hijo intenta recordar cómo se siente el sentido del humor.

Beatriz soltó una carcajada sonora y abrazó a Fabián como si lo conociera de toda la vida.

—Me encanta este chico, Yaneth. Tienes que traerlo a cenar a la mansión más seguido.

—Bueno, si hay champán del caro y chismes de la alta sociedad, yo me mudo hoy mismo —replicó Fabián, guiñándole un ojo a la doctora Arrieta—. Doctora, no se me distraiga con el drama familiar. Díganos, ¿cuándo empezamos con la dieta de la lechuga y el agua bendita?

—Mañana mismo —dijo la doctora, retomando la profesionalidad—. Yaneth, aquí tienes el plan. Es riguroso. Habrá días en los que quieras mandarme al diablo, días en los que el cansancio te haga llorar, pero si cumples, en tres meses no vas a reconocer a la mujer que ves al espejo. No por el peso, sino por la fuerza que vas a ganar.

Yaneth tomó el papel con manos firmes. Sabía que el camino sería duro, especialmente teniendo a un esposo que la miraba con sospecha cada vez que ella intentaba acercarse. Ella podía sentir el muro de Thiago. Sabía que él la comparaba con alguien más, que su frialdad era un escudo contra un dolor que aún no sanaba.

"Él sigue amando a esa mujer", pensó Yaneth con una punzada de tristeza mientras veía a Thiago alejarse de nuevo hacia sus papeles pues su cuñada le contó algo . "Y cree que yo soy igual a ella".

—Bueno, ya basta de caras serias —sentenció Beatriz—. Yaneth, he venido porque quiero llevarte a almorzar. Y tú también vienes, Fabián. Thiago, tú quédate aquí con tus números, ya veo que estás muy bien acompañado por tu amargura.

—Tengo reuniones, mamá —dijo Thiago sin levantar la vista, aunque por dentro sentía una extraña molestia al verlas irse.

—¡Perfecto! Más comida para nosotros —Fabián agarró su bolso y le ofreció el brazo a Yaneth—. Vamos, nena. Hoy es la última cena antes de que nos convirtamos en conejos a dieta de zanahoria. ¡Hagamos que valga la pena!

Mientras salían, Yaneth se detuvo un segundo en la puerta y miró a Thiago. Él estaba allí, rodeado de lujo y poder, pero se veía más solo que nunca.

—Hasta luego, Thiago —dijo ella suavemente.

Él no respondió con palabras, solo con un breve asentimiento de cabeza. Pero en cuanto la puerta se cerró y el eco de la risa de Fabián se desvaneció, Thiago dejó caer la pluma sobre el escritorio. Su oficina, que siempre había sido su refugio, de repente se sentía demasiado grande y demasiado fría.

—Maldita sea —susurró, golpeando la mesa—. No es igual a ella. No puede ser igual a ella.

Pero el miedo a ser lastimado de nuevo era un monstruo más grande que su sentido común. Mientras tanto, Yaneth bajaba por el ascensor lista para enfrentar el hambre, el ejercicio y la mirada del mundo, con la esperanza de que, algún día, el hombre de hielo se diera cuenta de que ella era la única que no buscaba romperle el corazón, sino reconstruir el suyo propio.

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Judith Bocanegra
súper divina tu obra☺️👌👍 quiero Miles más así,por el momento solo me resta enviarle mis bendiciones y deseos de éxitos para ti y tu familia 🙏
mariela
Es verdad si regresa Thiago con Lucia es porque es un sumiso que le gusta hacer el papel de cabrón hay Yaneth lamentablemente ese hombre ojala no la perdone pero si lo hace sigue tu camino y dejalo libre no vale la pena.
Corina Galantti
hermosa novela, Fabián con sus locuras me hizo reír 🤣! me encantó. BENDICIONES ESCRITORA
mariela
Yaneth pusiste al payaso en el circo, al fantasma en su castillo y a cada pu*a en su burdel para que aprendan.
Thiago te encanta en lo que se convirtió tu reina y ahora están fogosos queriendo hacer el delicioso😋😋😋😋🤤🤤🤤🤤
mariela
Thiago mas pendejo y no nace le tenias ganas y por tu orgullo pendejo la ofendiste diciéndole que fue debilidad 😂🤣😂🤣 ni el mismo se lo cree.
Fabian esas parabólicas las tienes al día a servidumbre para chismosas y Beatriz feliz 😂🤣😂🤣😂🤣
mariela
El pasado dejalo atrás y deja salir los sentimientos que tienes por Yaneth porque no disfrutar de ese amor Thiago.
Que trio de alacranes a Rebeca la carcome la envidia y los "supuestos" padres es la ambición ahora quieren dinero pero ya ella no es la misma y Thiago si algo le pasa o la altera los terminara de arruinar.
mariela
Thiago con esa aptitud de no toquen lo mio o no se metan con ella se esta enamorando pérdidamente de Yaneth y esta en modo posesivo.
Hay algo que se llama depresión y eso es lo que te tiene así no se que problemas tienes si es de salud, familiar o sentimental creo que con tus escrituras descargas un poco de tus problemas pero animo darle gracias a Dios por despertar un día a la vez paso a paso saldrás de ese bache que te tiene los sentimientos a flor de piel.
Lupita Carmen
me encantó tu novela muchas gracias 😘
mariela
Thiago esa atracción que sientes por Yaneth tiene nombre y es amor te estás enamorando de tu esposa pendejo.
Lo que dice Beatriz es verdad como una madre puede tratar con tanto odio a su hija y su padre venderla aquí hay algo escondido.
mariela
El trauma que le dejo Lucia por la traición de encontrarla con su mejor amigo todavía no lo puede asimilar y corta con la misma tijera a Yaneth el tiempo le dirá que no es como lo piensa.
Definitivamente Fabian se roba el show con sus ocurrencias.
mariela
Yaneth así mismo ahora a poner a todos en el carril exacto prueba que puedes con tu trabajo e inteligencia que no eres un florero.
Necesitabas dinero y un Fabian que te dio el impulso.
mariela
No siempre el cuerpo de una mujer tiene que ser para un concurso de Mis o para agradar a otra persona a Yaneth por muchos años le denigraron por ser rellenita y no tener medidas perfectas uno tiene que quererse una misma los demás que hagan de su vida un tambor busque quien se lo toque así de simple sus opiniones no se le debe dar importancia.
mariela
Thiago vaya sorpresa te llevaras con tu esposa te vete arrastrando la cobija, el tapete y la alfombra detrás de ella con la transformación que le esta haciendo Fabian el loquito adorable.
mariela
Que ocurrencias y divertido es Fabian ahora con carta blanca para cambiar el vestuario a Yaneth la transformara que golpes tan duros ha recibido Thiago que no quiere saber del amor.
mariela
Pensé que se metería en la cueva del lobo pero no Thiago y su familia no la humillaron por ser gordita sino que le dieron la bienvenida y la trataron con amabilidad.
Ahora Yaneth ha prepararte para que le cobres a todos las humillaciones y golpes que te dieron aparte que te vendieron como mercancía pero no fue tan mal negocio para ti.
mariela
Pobre Chantal sale del nido de serpientes para entrar en la cueva de un lobo que mala suerye.
Aracelyhj Hdez
Excelente
Lucy alejo
una novela cortita pero bien redactada felicitaciones a la autora por su excelente trabajo , me encantó el personaje de Fabián jajaja siempre he dicho que estos personajes le dan chispa a la historia, bendiciones 🙏🏻🙏🏻 🌹🌹🌹🌹
Lucy alejo
me encantó una narrativa excelente gracias autora
Lucy alejo
Fabián con su ojo de loca detectó a las víboras que ya deberían ir directo a un manicomio
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