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La Tentación De Su Mirada.

La Tentación De Su Mirada.

Status: En proceso
Genre:Romance / Mafia
Popularitas:58.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosa Verbel

Hay deseos que se ignoran y otros… que te consumen.

Cedric Becker lo tiene todo bajo control: poder, respeto y un compromiso que sellará el futuro de su imperio. Cree en el amor… pero nunca lo ha vivido. Nunca lo ha necesitado… hasta ahora.

Hasta que ella vuelve.

Adara Lobo es peligro envuelto en piel suave. Es la fantasía que nunca debió permitirse, la mirada que lo desarma, el pecado que lo llama por su nombre sin tocarlo… y aun así lo quema.

Se desean en silencio.
Se provocan sin rozarse.
Se pierden… sin haberse tenido.

Porque hay miradas que desnudan más que cualquier caricia.
Y hay tentaciones que no se apagan con una sola vez.

Entre promesas ajenas, cuerpos que arden en secreto y decisiones que pueden destruirlo todo… lo suyo no es amor.

Es obsesión.
Es hambre.
Es un error que ninguno está dispuesto a dejar y cuando el deseo se convierte en adicción huir deja de ser una opción.

NovelToon tiene autorización de Rosa Verbel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Marcas.

La luz que entra lentamente por las cortinas no es suave, no es amable.

Es implacable.

Se cuela entre las telas pesadas y cae directamente sobre la cama desordenada, iluminando sin pudor el rastro de una madrugada que no debió suceder… pero que ninguno de los dos quiso evitar y disfrutó al máximo.

Adara abre los ojos con dificultad. El cuerpo le pesa, no es solo peso; es sensibilidad, es calor.

Es ese tipo de cansancio que no viene del descanso… sino del exceso.

Parpadea varias veces antes de ubicarse. El techo no es el suyo. El silencio tampoco. Y entonces, como una corriente eléctrica, los recuerdos regresan.

El balcón.

El beso.

La huida.

Sus manos.

Su boca.

Cierra los ojos un segundo.

Maldita sea.

Su cuerpo reacciona antes que su mente, y una leve punzada en la pelvis le arranca un suspiro contenido. Se mueve apenas… y el dolor se intensifica, mezclado con un ardor que la hace apretar los labios al recordar la monstruosidad causante de sus dolores.

—Joder… —murmura para sí misma.

No se arrepiente ni un poco porque disfrutó cada embestida, cada roce, cada mordida, cada liberación. Pero eso no evita las consecuencias físicas de haberse dejado llevar sin reservas… dos veces.

Porque sí.

Recuerda claramente cómo se quedó dormida después del primer asalto… y cómo despertó de nuevo con él besándola, recorriéndola, reclamándola otra vez como si no fuera suficiente.

Y no lo fue.

Gira el rostro y ahí está Cedric Becker.

Boca abajo, completamente dormido… o eso parece. La sábana apenas cubre su cuerpo desde la cintura hacia abajo, dejando al descubierto una espalda amplia, marcada por sus uñas, poderosa y peligrosa.

Adara se muerde el labio inferior, observándolo más de lo que debería y apesar de sentirse adolorida el deseo se despierta nuevamente en su ser.

Ese hombre es fuego puro y…

Niega levemente.

No.

Error.

Debe irse.

Despacio, con cuidado, se incorpora. El movimiento le arranca otra punzada incómoda que la hace tensarse de inmediato.

—Mierda, sería que me desgarró este maldito… —susurra, apenas audible.

Aun así, continúa.

Se levanta de la cama con toda la dignidad que puede reunir en ese momento… que no es mucha, considerando que cada paso le recuerda exactamente lo que pasó ahí.

Cree que él duerme.

Pero Cedric, con los ojos medio cerrados, apenas contiene la sonrisa que amenaza con delatarlo.

La observa sin mirarla bien.        Escucha cada paso, cada respiración, cada pequeño gesto y disfruta ver la forma en la que camina. Le gusta que le duela para que nunca se olvide de ese momento y mucho menos de su mi3mbro.

Adara desaparece en el baño.

El sonido de la puerta cerrándose, el agua corriendo… todo le resulta demasiado íntimo.

Demasiado cercano.

Cuando ella vuelve a salir, con el cabello húmedo y el cuerpo envuelto en una de sus toallas —una que claramente le queda enorme—, se detiene en seco al notar que él ya no está acostado.

Cedric está sentado en el borde de la cama.

Despierto, mirándola y esa mirada no es para nada inocente. No es casual, es la misma de la noche anterior.

Más peligrosa, incluso.

Adara traga saliva, pero no retrocede.

—Necesito irme —dice, intentando sonar firme.

Cedric recorre su figura de arriba abajo, sin ningún tipo de disimulo. La toalla cae justo donde debe, pero no oculta lo suficiente como para dejar espacio a la imaginación.

Y aun así… no es lo que más le interesa. Es su forma de caminar, esa ligera rigidez, esa incomodidad.

Esa marca invisible de lo que compartieron.

—¿Con qué ropa? —pregunta con calma, apoyando los codos sobre las rodillas.

Adara frunce el ceño recordando.

—La destrozaste.

Él alza una ceja, apenas.

—Valió la pena.

Ella le lanza una mirada fulminante.

—Idiota.

Cedric sonríe, sin rastro de arrepentimiento.

Se pone de pie con una naturalidad que la hace querer apartar la mirada… pero no lo hace y ella no puede evitar mirar esa potente 3r3cción mañanera.

—Puedo prestarte algo mío… —dice, acercándose un poco—. O hago que te traigan ropa.

Adara duda un segundo.

Luego responde:

—Que traigan ropa.

Cedric asiente sin discutir.

Toma su teléfono, da una orden breve y precisa… y en menos de lo que ella espera, todo está en movimiento.

Mientras tanto, él entra al baño.

El sonido del agua llenando la ducha invade el espacio.

Adara aprovecha el momento para respirar, pensar y recomponerse.

Mira la habitación.

Las sábanas desordenadas. Las marcas muy visibles en su piel de lo que ocurrió.

Y por primera vez una sombra de realidad se cuela entre sus pensamientos, pero la empuja.

No es momento.

Unos minutos después, llaman a la puerta.

Adara abre.

Una mujer mayor, impecable, le entrega varias bolsas con una discreción absoluta.

—Señorita.

—Gracias.

No hay preguntas ni miradas curiosas, solo eficiencia como debe ser en ese mundo.

Adara se viste en silencio. Un vestido sencillo, elegante, ropa interior nueva, zapatos perfectos. Se recoge el cabello en una coleta alta y se maquilla lo justo para ocultar el cansancio… aunque no del todo y da gracias al universo de que las marcas que cedric le dejó no fueron en su cuello, solo en sus pechos, n4lgas, muslos y caderas.

Cuando Cedric sale del baño, ya está completamente listo.

Traje impecable, expresión controlada como si nada hubiera pasado, pero sus ojos dicen lo contrario.

Se queda mirándola sin prisa y sin ningún disimulo y mientras lo hace siente que su poll4 quiere ponerse inquieta.

—Caminas como Bambi recién nacido —comenta con una media sonrisa.

Adara le lanza una mirada asesina.

—Cierra la boca.

—¿Te duele?

—¿Tú qué crees?

Cedric suelta una risa baja, nada arrepentida.

—Me gusta tu sinceridad.

Ella rueda los ojos, tomando su bolso.

—No te emociones.

Él se acerca un poco más.

—¿Quieres que te lleve?

Adara niega.

—Puedo y debo irme sola.

Saca el teléfono y entonces lo ve: Ocho llamadas perdidas de Fausto. Dos mensajes y también un par de llamadas de sus amigas.

El peso cae, no fuerte, oero sí lo suficiente para sentirse.

Suspira apenas y Cedric lo nota.

—¿Problemas?

Adara guarda el teléfono.

—Nada que no pueda manejar.

Pero en su mente… ya hay una decisión formándose.

Tiene que hablar con Fausto. Tiene que cerrar eso porque ahora… todo es distinto.

Se gira hacia Cedric un par de segundos. No hay beso de despedida, no hay promesas solo una mirada cargada, peligrosa e irreversible.

—Esto… —empieza ella, pero no termina la frase.

No hace falta, Cedric asiente levemente.

—Lo sé.

Mentira.

Ninguno lo sabe realmente.

Adara se da la vuelta y se va. La puerta se cierra con suavidad y el silencio que queda no es vacío, es pesado.

Cedric se queda de pie en medio de la habitación, mirando el espacio donde ella estaba hace unos segundos.

Pasa una mano por su rostro.

Exhala.

Y por primera vez en mucho tiempo no tiene control. Porque sí, tal vez ya saciaron la curiosidad, ya cumplieron la fantasía, pero algo dentro de él le deja claro una cosa.

Esto no terminó.

Ni cerca porque él quiere más de esa mujer.

1
victor hernandez
Mira la japonesita con mañas y todo
victor hernandez
Yo soy de Venezuela y me encantan tus tramas y la interacción atravez de ellas
Jhohanna Perez
Toda una fichita este Fausto afortunadamente Adara se libro de él
Jhohanna Perez
jajaja se le daño el caminado a Faustito🤭🤭
Rocio Gil
🇻🇪🇻🇪🇻🇪🇻🇪
Rositha🌹📝📚: /Kiss/
total 1 replies
Dency Perez Estevez
estas parejas están del último guayyyyyyy de la loca aqui la basura fue la mujer 🤣🤣🤣🤣🤣 que te vaya bien que te valla mal que te vaya de cualquier manera que te vaya bien que te vaya mal que me importa no es mi.problema 🍷🍷🍷🍷🍷🍷
Dency Perez Estevez
bueno por lo menos tienes un hombre 🍷🍷 y no un fausto punta alegre
Dency Perez Estevez
que bolsa eres akane pegas cuerno con el padre que te gastas y no te cuidas? ojalá sean mellizos chan Lan🔥🔥🤣🤣
Dency Perez Estevez
eso te pasa por regalarte tus armas para enamorar un hombre debes cambiarlas no se lanza no se busca solo le das el primer escalón sino hace un edificio ese no es 🍷🍷
Dency Perez Estevez
y aqui esta la salsa BBQ untandose en la carne no basta con el fuego que lo está quemando. sueña aaaaaaaaaaa que no existen fronteras un amor sin barreras no mires atraaass, 🎶
Dency Perez Estevez
las cosas se parecen a su dueño 🔥🔥
SIMARA Lamas
Bueno Fausto qué esperabas tú aahh qué Adara te aplaudiera mijo y te van a dar duro contra la pared por comerte a tú hermanastra jajaja los agarraron con las manos en la masa jajaja toma tú tomate 😄😄😄
SIMARA Lamas
Jajajaja buena esa así se hablá Adara jajaja el muy estúpido y ridículo Fausto ja el pensó qué ella no se daría cuenta qué se estaba comiendo a la hermanastra jajaja y me encantó así mismo es ella es su mujer jajaja bravo bravo bravo Cedric y bueno qué vas hacer ahora qué Adara te entregó todas las pruebas de los Takahaschi
Ana Elena Jiménez
hazte ilusiones tú también,que dijiste coronė
Ana Elena Jiménez
😱😱😱
Ana Elena Jiménez
miserable ruin, canalla poco hombre
SIMARA Lamas
Señores y se declaró el Alemán jajaja a su querida Loba al fin dejó de pelear con el mismo decía solamente sexo no no no mijo eso era más qué eso Amor del Bueno jajaja y déjalo qué se casé con la japonesa qué conviva hay con ellos para qué el mismo sé dé cuenta dé lo qué quieren hacerles los japoneses y Adara les da su toque final 😄😄😄🤔🤔🤔 será así uuummm esperaremos a ver alguna sorpresa ja sí no es qué la hay antes
Ana Elena Jiménez
oye que desgraciado
Ana Elena Jiménez
😱😱
Jhohanna Perez: Por supuesto que no lo quiere hacer, ella solo era un jueguito que se le salió de las manos
total 1 replies
Ana Elena Jiménez
😱😱 ahora sí está jodida la vaina
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