Ella renace en una novela que vio en su vida pasada, hará todo hasta lo imposible por cambiar su destino y no vivir atrás de un hombre que en cualquier oportunidad la traiciona. El interés amoroso de la protagonista en la novela será para ella la Villana no tan Villana…
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9. Un placer conocerte…
—Hay muchas personas —dice Madison.
—Gracias a Dios las traje a ustedes; si no, me hubiera aburrido —menciona Vanessa.
—Deberíamos entrar —les digo.
Sin perder más tiempo, entran al lugar. Antes de que lleguen a la entrada del restaurante, hay una alfombra y ahí les toman fotos como recuerdos y para las noticias.
Vanesa es entrevistada, donde le preguntan cómo se siente al haber sido invitada a este evento y qué expectativas tiene.
Al llegar a la entrada, un mesero nos recibe y nos guía a una mesa que no está tan alejada de la barra ni del escenario que ha sido construido para esta ocasión.
—Esto es muy elegante —menciona Madi observando el lugar.
—Sí que lo es, nomás mira estos acabados en las mesas, son exquisitos —afirma Gini deslizando sus dedos sobre la mesa.
—Sabía que les iba a gustar —dice Vanessa dándole un sorbo al Martínez que ha ordenado.
Después de disfrutar el vino, nos levantamos y comenzamos a saludar a los demás invitados, entre ellos empresarios de diferentes rubros, periodistas que se nos acercan para tomarnos fotografías.
Mientras conversamos entre sí, la música se detiene anunciando que el evento está por empezar.
—Buenas noches, mi nombre es Alessandro Morretti. Es un honor que nos acompañen en este día tan especial para mi cadena de restaurantes —dice Alessandro, presentándose. Todos guardan silencio.
—No había tenido el placer de conocer Honduras hasta que un día vine de visita a sus hermosas islas, que son encantadoras, debo decir. Sé que muchos de aquí han ido a mis restaurantes cuando van de visita a Italia, Francia u otros países donde tengo mi marca. Es un placer para mí abrir un restaurante aquí; espero que disfruten los aperitivos, especialmente del vino. Levanta una copa que le ha entregado un mesero.
Mis ojos no despegan la mirada de Alessandro, su tez clara y uniforme con una textura suave que resalta sus facciones oscuras, su mandíbula definida, sus ojos grandes de un azul intenso, labios bien definidos con un ligero toque rosa que dan ganas de besar.
Al bajar del escenario, su mirada se posa en tres chicas que conversan alegremente, aunque nota que una de ellas tiene la mirada perdida en el suelo; sus labios se forman en una leve sonrisa que nadie nota.
—Buenas noches —dice Alessandro acercándose a ellas.
Madi y Vane responden sonrientes, mientras que Ginny está perdida en sus pensamientos recordando lo sucedido en la novela cuando Juliana renuncia a la empresa; ella se va a Roatán con una conocida de Ginebra, quien la ayuda en su transformación, y es ahí donde conoce al francés Alessandro. Luego de que se convierta en bella, él siente más atracción hacia ella.
—No seas maleducada. —Le da una leve palmada Vanesa en el hombro.
—Auch, ¿qué te pasa? —murmuró dirigiéndose una mirada a Vane, quien solo le señala con la cabeza que salude.
—AH, perdón, no te escuché. Ginebra Montenegro, es gusto conocerle —digo aceptando su saludo. Él no suelta mi mano cuando se la doy; en cambio, se da vuelta y me besa la muñeca.
Mi corazón palpita sintiendo el calor de sus labios en mi mano; yo sonrío para disipar esa sensación.
—Me presentaría, pero creo que ya sabes quién soy? —dice Alessandro, divertido por la reacción de Ginebra.
—Sí lo escuché cuando hizo su presentación, muy buena —digo dándome una sonrisa.
—Por cierto, tu apellido es Montenegro, ¿cierto? —pregunta tomando dos copas de vino y ofreciéndo una.
—Sí, ¿por qué? —digo aceptando la copa.
—De casualidad, ¿conoces a Dante Montenegro? ¿Son ustedes familia? —levanta una ceja.
—Sí, es mi hermano o, bueno, creo que hablas de él —mencionó acomodando un mechón de mi cabello.
—Qué coincidencia, él es mi amigo, vive en París —dice sonriendo.
—En serio eres amigo de mi hermano, vaya, no sabía eso —digo tratando de recordar si eso pasa en la novela, aunque recuerdo que casi no se habla de la vida de Alessandro; quizás esto sea porque he cambiado o porque soy otra alma.
Él se despide de ella prometiendo hablar más tarde; con pasos lentos se aleja de Gini. Aún tiene que dar unas entrevistas y, pues, mejor las hace antes.
Observó cómo su silueta se pierde entre la multitud; tomó un sorbo de mi vino, volteó a ver a mis lados, donde estaban Vanesa y Madison, pero al voltearlo no las veo.
Recorro alrededor hasta que mi mirada se posa en una mesa al fondo donde mis dos acompañantes están devorando la comida; levantó la mano en señal de que ha pasado y ellas solo niegan con la cabeza observando.
—¿Qué les pasa? —¿Por qué me dejan sola? —les preguntó tomando asiento con ellas.
—Nada, te veías tan bien hablando con el anfitrión y decidimos dejarte sola para que tuvieran más privacidad —dice Madison comiéndose un camarón frito.
—Es cierto, hasta aquí sentimos el olor al amor mientras conversaban —menciona Vanesa, abrazándose a sí misma mientras sacude el cuerpo.
—Pshh, ¿de qué hablan? Qué olor a amor —dijo desviando la mirada, encontrándome con la de Alessandro.
—Ya lo dije y déjame decirte que es un buen partido, mejor que Leonardo Villanueva —dice Vanessa acariciando mi mejilla.
—Quizás sea así, pero aún hay un compromiso —digo desanimada.
Aunque no sé por qué me pongo así, si es probable que él cuando conozca a Juliana se enamore de ella, ¿cómo podría cambiar eso yo? Lo único que puedo cambiar es mi compromiso: cancelarlo y vengarme de ese par o debo decir trío, incluyendo a Mateo.
—Lo siento por interrumpir, ¿me puedo sentar con ustedes? —pregunta Alessandro apareciendo atrás de Ginebra, quien come sin levantar la vista.
—Sí, claro, puedes acompañarnos —pide Vanesa emocionada.
Alessandro no despega la mirada de mi rostro; pareciera como si acabara de conocer a alguien famoso. Sonrío tratando de estar tranquila para no cometer algún error, aunque me encantaría cometer varios en este momento, y uno de ellos es… Mejor no lo pienso. Niego con la cabeza tratando de quitar esos pensamientos que me piden que cometa adulterio, pero pensándolo bien, no estamos casados, sería un ojo por ojo, ¿cierto?