Jules vende su intimidad en internet para pagar una deuda familiar que la ahoga. Ha aprendido a sobrevivir separando su cuerpo de sus emociones. Pero la llegada de un nuevo profesor despierta en ella una duda peligrosa: quizá nunca ha conocido el amor… solo el vacío. Y por primera vez, alguien podría enseñarle la diferencia. ❤️
NovelToon tiene autorización de Irwin Saudade para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
QUE
...Dos días después......
—¡Bienvenidos a mi clase! Es un gusto tenerlos aquí. Soy el profesor Francisco y estaré a cargo de impartirles este módulo durante los próximos dos meses.
Sus ojos, el brillo que habitaba en ellos, lo reconocí al instante. Mi mente comenzó a divagar al mismo tiempo que con la mirada examinaba cada parte de su persona. ¡Sus manos! ¡Sus manos grandes! ¡Sus venas! Y luego estaban mis pensamientos y sorpresa. ¡Era él! El hombre del papeleo en el suelo.
¡¿Un maestro?! ¿De verdad sería mi profesor? Vestía formal. Pantalón negro. Camisa blanca. Corbata gris. Peinado bien acomodado. Sonrisa amplia. ¡Belleza nata! Era muy atractivo. ¡Era muy guapote!
El resto de la clase me la pasé pensando en cómo es que un hombre como Francisco terminó siendo mi profesor de módulo. ¿Por qué tiene que ser tan guapo? Este hombre no me calienta pero me tienta a sentir algo más fuerte que el sexo. ¿Y que siento? ¡Es mi culpa por enamorarme tan rápido!
—¿Alguien tiene alguna duda sobre las prácticas? —Dedicó una mirada rápida a cada uno de sus alumnos.
¿Dudas? ¿De qué? ¿Para qué? ¿De que hablaba?
—Bien. Pueden irse.
Mis compañeros comenzaron a levantarse de sus lugares, mi ubicación en el salón de clases era la parte media y en mi mesa de trabajo, mis bolígrafos estaban sobre un cuaderno con unas notas breves acerca de la importancia de saber utilizar una base de datos.
Una notificación enciende la pantalla de mi celular, veo que son las doce treinta y me dispongo a salir de aquí.
—¡Hola! —La voz de mi profesor me hace darle mi atención.
—¡Hola! —Me apuré a guardar mis cosas en mi mochila—. La clase estuvo entretenida.
Pareció que mis palabras le causaron gracia.
—¿Entretenida?
—No me pasó por la cabeza la idea de que pudieras ser mi profesor.
En sus labios se dibujaba una mueca parecida a una sonrisa tenue. Sus cejas bien dibujadas y esos ojos chulísimos.
—Ah, no te preocupes. Quería sorprenderte.
¿Querer sorprenderme? ¿Acaso estaba coqueteando conmigo? ¿O qué rayos estaba pensando? ¡Sus manos estaban muy cerca de mí!
—Bueno, no me sorprendiste. Solo me causo un poco de gracia verte y darme cuenta de que eres mi nuevo profesor.
—¿Gracia?
—Un tipo guapo como tú, dando clases de Ofimática, eso es algo que nunca esperas. ¡No pareces ser de esos hombres de apariencia nerd!
Mis palabras le provocaron una sonrisa amplia, yo me sentía bastante bien. El salón de clases se había vaciado y estar hablando a solas era algo muy genial.
—Créeme, si soy algo nerd. Aunque no lo parezca.
—Pues eso está muy bien. ¡Debes ser muy inteligente para poder enseñarnos! —Moví ligeramente mis cejas.
—¿Te gusta la Ofimática?
Pero justo en ese momento, lo que de verdad me gustaba era él. ¡En serio! Verlo frente a mí y que sus ojos brillaran para complacerme. ¡Este hombre me gustaba! Y sus manos, era evidente que era un tipo fuerte. Sentía chispas en mi interior, una sensación más grande que el deseo sexual. ¡Aquí no había cabida a lo inmoral! En mi mente dibujé un futuro con él. ¡Y buscamos la felicidad juntos!
—Sí. Me gusta, es interesante.
—¿Qué edad tienes?
—¿Y si vamos a tomar un café? —No dude en preguntarle.
Mi invitación provocó sorpresa en él.
—No me gusta el café.
—Tus ojos son cafés. ¿No te gusta? —Esta vez fui yo quien intentó coquetear.
—¿Te gusta examinarme?
—¿Lo notaste?
—También te he examinado.
—¿Así? —Me sentí bastante incrédula ante él.
—Más de lo que crees.
—¿Y qué te he parecido?
—Que eres muy joven para coquetear conmigo.
Su respuesta me impactó bastante. ¿Por qué me estaba diciendo algo así? ¿Acaso fui demasiado obvia? ¡Evidentemente, me estaba haciendo la tonta! Apenas y es la segunda ocasión que nos vemos y se le ocurre decirme algo cómo eso. ¡Qué rayos! Me sentí derretida por un deseo.
—¿Prefieres que evite el coqueteo barato? Porque en realidad no he coqueteado de forma correcta —le hago saber.
Arrugó su entrecejo al tiempo que sonreía ampliamente.
—Me informaron que en mi grupo de estudiantes había una chica que se dedica a crear contenido para adultos. ¿Only Fans?
—Only Fans. Es correcto.
—¿Eres tú?
—¿Quieres grabar conmigo? —Soy muy franca con mi pregunta.
—¿Qué edad tienes? —Cambia el tema de mi propuesta.
—Soy mayor de edad.
—Eso es evidente.
—Cumplí veinte hace dos meses.
—¿Y por qué a tus veinte años te dedicas a grabar porno?
—¿Quieres juzgar mis motivos?
Negó ligeramente.
—Jules, yo no soy quién para juzgarte. Pero, si soy alguien que quiere ayudarte a tomar el rumbo correcto. ¡Soy tu profesor!
En eso, él tenía mucha razón. ¿Cómo podría ayudarme un profesor como él? ¿Tomar el rumbo correcto? Luego estaba su voz pronunciando mi nombre y sonaba muy bonito cuando él lo decía.
—Siento que no necesito esa clase de ayuda por parte tuya —mentí.
—Eso puede ser cierto, pero quizá y en lo más mínimo, si necesitas que alguien te ayude. Solo que no has sido capaz de ver en qué.
Recordé el día que lo conocí, cuando le ayudé a juntar sus documentos.
—Lo entiendo. Yo te ayudé el otro día y al principio no querías aceptar. ¿A eso te refieres con mínimo?
Sonrió una vez más y su gesto me encantó más que antes.
—Eres inteligente. ¡Captaste el punto!
—¿Subirás mi calificación?
—Posiblemente. ¡Esfuérzate!
¿Qué clase de maestro era él? ¿Por qué centrarse en mi vida y mis decisiones? ¡No había duda! Francisco era un tipo guapísimo.