Después de que su prometido la dejo por qué decía que olía a muerto y era fría, decide seguir con su vida, renuncia al amor.
Decide hacerse la inseminación, tener un hijo con el que compartiría su vida, aunque sus padres se negarán y todos los dijeron que no, ella estaba decidida a seguir ese caminó solitario o eso creía.
Uno planea una vida perfecta, pero el destino es caprichoso y nunca sigue los planes de uno.
conocé a un mercenario que hará que su mundo se ponga de cabeza, conocerá la aventura y la sacará de ese cuarto frío, donde se la pasa a viendo cadáveres.
La enseñará amar, pero al final ¿el amor va ganar o terminará sola como lo había planeado? ¿quién ganará el destino caprichoso o su plan de vida?
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CAPÍTULO 07
Sintió su rostro caliente de la vergüenza; alterada, le grita. —Cierra tus ojos, pervertido, deja de verme.
Al mismo tiempo que dijo eso, se gira y rápido se mete a su habitación; empezó a caminar de un lado a otro sin saber qué hacer; no sabía cómo lo iba a ver a la cara, ese hombre casi la vio completamente desnuda y eso no era nada bueno.
David sonríe; fue lo más lindo que había visto en su vida. Aunque no se movió de su lugar, estaba algo alterado y le costó controlar su deseo; cuando por fin se tranquilizó, se puso de pie, fue a la puerta, la tocó y dijo. —Yoleida, prepararé el desayuno, para que te bañes y vengas a comer conmigo.
David fue a la pequeña cocina, tomó tocino del refrigerador, lo puso en una cazuela con aceite; después tomó unos huevos, los hizo fritos, hizo una ensalada de lechuga, jitomate, cebolla, preparó un aderezo con lo que encontró en el refrigerador.
Una vez que tuvo todo listo, lo colocó en la mesa, dejándola perfecta; preparó jugo de naranja y sirvió dos vasos de leche. Ya que tuvo todo listo, fue a ponerse su camisa y se sentó a esperar que ella terminara de cambiarse.
Yoleida, al escuchar lo que le dijo, tomó un pantalón, ropa interior y una blusa formal de manga larga; al tener la ropa, corrió al baño.
Una vez que se cambió, salió del baño. Aunque no se atrevía a verlo a la cara, se sentó en la mesa y los dos empezaron a desayunar, pero él no le despegaba la vista; se le hacía una mujer hermosa: su piel blanca, su cabello castaño claro.
Era delgada, con un rostro tan lindo, finito, ojos no muy grandes y labios delgados.
Su pecho no era tan grande, pero lo miraba perfecto para su cuerpo; tenía hermosas caderas y un buen trasero, una cintura pequeña, piernas largas, algo gruesas.
No quería dejar de verla; para él era lo más lindo que había visto en su vida, le gustaba demasiado, pero también sabía que no podía obligarla a estar con él, y mucho menos quería hacer algo que la lastimara.
Se conformaba con solo verla, aunque nunca pudiera tenerla en sus brazos.
Ella terminó el desayuno, tomó su bata clínica y rápido salió del departamento, sin despedirse de él; verla así fue algo lindo. Recogió los platos, dejó todo limpio; era un hombre de buenos hábitos de limpieza.
Hizo el aseo de todo el departamento, hasta recogió su habitación; al terminar, se recostó en el sofá, y se puso a ver televisión.
Era mediodía cuando Edgar le marcó. Contestó; apenas se colocó el celular en su oído, le dijo. —¿Qué quieres?
Cuando lo escucho decir. —¿Sigues en el departamento de Yoleida?
David le contesta. —Sigo con ella. ¿Por qué me marcas? ¿Pasó algo?
Edgar se empezó a reír y le dice. —Todos creemos que pronto te va a denunciar a la policía.
David sonríe y con una seguridad le dice. —Yoleida no me va a denunciar, así que dejen de hacerse malas ideas de ella.
Me voy a quedar aquí hasta que todo se tranquilice y ustedes no dejen de monitorear la ciudad. Cuando la rata salga de su agujero, me marcas; solo entonces pondremos en marcha mi nuevo plan para terminar con ese hombre.
Edgar se empezó a reír junto con los hombres que estaban a su lado y, divertido, les dice. —Eso significa que la hermosa joven no te dio el tesoro.
Creo que estás perdiendo tu toque de seducción; esa mujer no te va a invitar a su cama. Será mejor que vuelvas con nosotros y nos hables de tu plan para estar listos.
Hermano, deja de perder tu tiempo, es solo una mujer y sí es hermosa, pero tenemos que terminar el trabajo.
Todos creemos que esa mujer te va a rechazar y hasta hemos apostado que no va a ceder a tus encantos; vas a perder tiempo.
David se sintió un poco molesto y tratando de sonar tranquilo al momento de decirles. —Yoleida no es ese tipo de mujer; dejen de hacer apuestas tontas y no estoy aquí para entrar a su cama, solo quiero pasar un tiempo agradable, hablar con alguien normal.
Es suficiente de sus tonterías; háblame cuando esa rata salga de su ratonera y no me hables para estas tonterías.
Una vez que dijo eso, cortó la llamada, se quedó pensando en Yoleida, en lo hermosa que era y en el deseo que sentía por ella; realmente era una tentación estar en su departamento, durmiendo bajo el mismo techo y más ahora que sabía cómo le gustaba dormir, con solo dos prendas encima.
David no sabía cómo iba a soportar la tentación de tenerla tan cerca y no poder disfrutar de esa pasión que lo quemaba por dentro.
Miro por la ventana al momento de pensar
En una noche tan lindo como está cualquiera de nosotros podría ganar ser llevado a Venezuela y poder traer a la mujer de nuestro amigo a casa con su trillizos a punto de nacer.
en una noche tan linda como está 😎💐💐💐😅😅😅😅👠👠👠👠💐💐😘😘😘😘😘😘. hay Yoleida no sabes cómo te quieren conocer una bella Venezolana se robó el corazón del premio mayor 🥰😘😘😘
tienen que salir de ahí 😡