Después de que su prometido la dejo por qué decía que olía a muerto y era fría, decide seguir con su vida, renuncia al amor.
Decide hacerse la inseminación, tener un hijo con el que compartiría su vida, aunque sus padres se negarán y todos los dijeron que no, ella estaba decidida a seguir ese caminó solitario o eso creía.
Uno planea una vida perfecta, pero el destino es caprichoso y nunca sigue los planes de uno.
conocé a un mercenario que hará que su mundo se ponga de cabeza, conocerá la aventura y la sacará de ese cuarto frío, donde se la pasa a viendo cadáveres.
La enseñará amar, pero al final ¿el amor va ganar o terminará sola como lo había planeado? ¿quién ganará el destino caprichoso o su plan de vida?
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CAPÍTULO 15
David sacude la cabeza, hasta se da unos golpes con su mano en la cabeza y se empieza a reír; en ese momento escucha a su amiga decir. —¿Qué pasa? David, ¿realmente hiciste tus travesuras en esa misión? ¿Tan mal te dejó la muerte de Iván que quisiste seguir sus pasos?
David deja de reír, niega con la cabeza y en susurro dice, ignorando a su amiga. —Es imposible, solo fue una noche y seguro ella se tomó la pastilla del día siguiente, es médico forense, seguro quiso cuidarse.
¡Sí! Tengo que estar pensando de más; quiero decir que es algo normal que alguien como yo sea irresponsable y no piense en las consecuencias, pero ella seguro que se cuidó, porque es una médico forense que sabe de todo esto y seguro tiene presente las consecuencias.
Su amiga se le acerca, toca su brazo; en ese momento le dice. —David, ¿qué tanto estás murmurando?
David reacciona y, tomando una postura seria, le dice. —No me prestes atención, es solo que estaba pensando en la misión que acaba de llegar.
Maru, creo que hay que esperar los estudios para ver qué es lo que tengo, pero creo que solo es porque algo me hizo daño; solo dame algo para las náuseas y de seguro me pondré bien.
Me voy a trabajar y Maru, deja de ser tan malpensada; recuerda que eres una mujer de ciencia, no una bruja que juega con hierbas y calderos mágicos. Sé más razonable en lo que dices cuando diagnosticas a un enfermo; no querrás que piense que te volviste loca.
Maru se empezó a reír y dijo. —David, yo soy profesional y lo que digo es algo que pasa cuando las parejas están realmente unidas y van a ser padres; el papá llega a tener los síntomas del embarazo, ya sean las náuseas o los antojos.
Si esto que te estoy diciendo es verdad, a ti te tocó la peor parte y, si es cierto, creo que vas a pasar unos meses muy mal.
David, molesto, sale del consultorio; no le creyó nada, solo se fue a trabajar y el resto del día se la pasó tranquilo, no tuvo náuseas, pudo comer las dos comidas tranquilamente con sus compañeros, pero al día siguiente esas náuseas lo despertaron; gran parte de la mañana se la pasó en el baño, con su estómago revuelto.
Esto le empezó a dar todas las mañanas; se la pasaba en su habitación, prefería no salir para que nadie se diera cuenta de lo que pasaba, menos quería que Maru lo viera. Sentía que lo molestaría con lo mismo y no tenía ganas de entrar en un debate con ella; él, desde que miró los análisis de sangre donde le dijo que no tenía nada, pensó que su malestar se debía a su tristeza porque extrañaba a Yoleida, que tal vez sus emociones estaban algo inquietas y que le pasaba factura a su estómago.
Empezaron a pasar los meses. David tuvo que empezar a tomar medicamento para el malestar estomacal, pero a escondidas de Maru, aunque no le ayudaban mucho esas náuseas que le daban todas las mañanas; eran tan fuertes que a veces salía del baño y solo se tiraba en la cama, sin deseos de moverse, hasta casi mediodía salía de su habitación.
Rápido pasaron 7 meses; no pudo ir a ninguna mención, no hablaba de lo que le pasaba, pero tenía sus pretextos para no salir de la base militar; miraba a sus amigos regresar de sus misiones y él extrañaba esos momentos de adrenalina, pero esos malestares eran algo que lo debilitaban; sabía que solo sería un estorbo para sus compañeros.
Todas las noches se la pasaba en el área de vigilancia, tratando de ser útil para sus compañeros; casi siempre se quedaba solo ya en la madrugada. Después de tantos meses, le entró curiosidad por saber de Yoleida y empezó a buscar en las redes.
Como ya se lo esperaba, su hermosa Yoleida no tenía redes, siempre dedicada a su trabajo, pero cuando estaba por rendirse, recordó a su amiga y buscó sus redes; no tardó mucho en encontrar resultados, pero lo que empezó a mirar lo dejó sin palabras.
Al ver la foto del restaurante con el ultrasonido de los trillizos, pensó que su hermosa Yoleida al final había decidido hacerse la inseminación; eso lo hizo sentir molesto, pero al ver más fotos pudo ver la casa que compró, lo feliz que se miraba Yoleida; claro que en todas las fotos siempre estaba su amiga Carla al lado de su amada.
La ignoró y se enfocó en su amada; le parecía más hermosa que nunca, con su vientre crecido. Por un momento deseó que esos bebés en su vientre fueran de él, pero al mismo tiempo que lo pensaba, se regañaba mentalmente; siguió mirando las fotos hasta que llegó a las fotos del baby shower; solo la miraba a ella, pero en el pastel que apareció en la foto le llamó la atención que decía 7 meses.
David movía la cabeza en negación, pensaba: «Esto tiene que ser un error, yo me vine hace 7 meses y se suponía que su cita para la inseminación iba a ser al mes siguiente de que yo me vine, debería tener 6 meses; maldición, ¿qué significa esto?
Espera, tengo que calmarme, creo que estoy pensando de más, pero desde hace 5 meses me he sentido mal, esas náuseas inexplicables y sí, ¿Maru, tiene razón? ¿Yo voy a ser padre? ¿Esos trillizos serán míos? Tengo que saberlo; mañana mismo voy a preparar todo para ir a Venezuela, a confrontarla».
No pudo seguir pensando porque en ese momento llegó su compañero para tomar su lugar; apenas lo escuchó hablar, cerró rápido la computadora que tenía en sus manos, se puso nervioso, apenas le dio las buenas noches y salió del cuarto de vigilancia con la computadora en la mano. Se va a su habitación.
No pudo dormir pensando en ella, viendo las fotos, contando los meses una y otra vez, como si eso cambiara su resultado; cada vez estaba más convencido de que esos gemelos eran de él. Eso lo hizo sentirse feliz, emocionado.
Caminaba de lado a lado en su pequeña habitación, pensando en lo que iba a hacer. Sabía que regresar a Venezuela aún era peligroso; la gente de ese general retirado aún seguía en el poder, aún los buscaban, pero estaba desesperado por ir a ver a Yoleida.
No podía quedarse quieto y menos sospechando que estaba embarazada de sus hijos; si eso era cierto, él tenía que estar en el nacimiento, estar con sus hijos.
Apenas se hicieron las 5 de la mañana, empezó con los vómitos, pero esta vez no pensaba quedarse en su habitación. Tomó el medicamento y fue a buscar a su amigo Edgar; también quería que Maru lo acompañara, el piloto y otro de sus amigos de nombre Cesar.
Los juntó a los 4 en la sala de juntas y les pidió que lo acompañaran a Venezuela; todos lo escuchaban, pero les parecía una tontería; regresar a ese país en ese momento era arriesgar su vida.
Todos se le quedaron viendo, pensando que no era el mismo siempre, y en ese momento Maru le dice. —Creo que después de todo yo no soy una bruja que le gusta jugar con calderos y tenía razón en mi diagnóstico, ¿verdad?
David se puso serio, se le quedó mirando, pero se podía ver molesto por lo que le dijo Maru, pero lo que pensaba era en lo que tenía que contestarle, si era mejor mentirle o decirle la verdad a esa mujer tan insensible que tenía como amiga.
Karina te estás votando nena te felicitó tremendo capitulo y la novela ⭐⭐⭐⭐⭐ bella e interesante
están matando a sus hermanos