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Garras Híbridas

Garras Híbridas

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Apoyo mutuo / Romance / Aventura / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:67.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Milagros Perez

cuando toda una manada está en un guerra con razas su única esperanza es alguien quien menos esperan..

NovelToon tiene autorización de Milagros Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Trato

••

Podía sentir la mano firme en mi cintura de Mateo; la moto estaba en condiciones perfectas, y el auto de Sebastián iba a la par.

–Lo hará…–

–¿Qué cosa?–

–Solo mira…–

Max notó cómo aceleraba. Alex agarró la mano de Mateo, quien la sujetó con más fuerza, y aceleró con todo mientras levantaba la parte delantera de la moto.

–¡Eso fue increíble!– Dijo Mateo agarrándola con más fuerza. –¡Otra… Otra!–

Alex reía ante su emoción; lo hizo dos veces más. Mateo gritaba de felicidad mientras los otros tres en el auto negaban con la cabeza.

Llegamos a la academia y todos nos miraron de inmediato.

¿Quién es esa…? ¿Le trae al gamma Mateo?

¡Hu… Mira esa bestia, y esa muñeca la maneja!

Estacioné donde Mateo me indicó; bajamos ante la mirada de todos.

–Sí que llamas la atención, hermana.– Ríe burlón.

–Después te enseño.–

Mateo sonrió. Me saqué el casco; mi cabello corto era lo más cómodo para mí. Pude sentir la mirada de los lobos en celo y las lobas envidiosas.

Mateo… Amigo, ¿cómo están?

Los amigos de mis hermanos no dudaron en acercarse al instante, acompañados de cuatro mujeres.

Los llevaré con el director.

Asentí a las palabras de Sebastián, terminé de candar la moto y vi a una morocha que lo agarraba por los brazos.

Seba… Te estaba esperando. ¿No me presentarás?

La morocha me miró de arriba abajo; Sebastián la apartó al instante –se notaba que no le agradaba nada aquello.

Ella es Alex, nuestra hermana, y él es Max, nuestro primo.– Dijo serio. Le sonreí muy amable como siempre soy (je, je, je).

Oh, claro, sabía que sería tu hermana.– Dijo como si solo pudiera ser eso. –Soy Sandra, hija del director y dueña de todo esto en un futuro.–

Dice con todo el ego del mundo. Max me miró aguantando la risa al ver mi cara. –Y yo soy la Mujer Maravilla, pero no es nada, ¡ah!– Moví la mano retirando mi cabello hacia atrás, burlona.

Lucas y Mateo rieron con sus amigos. La morena rio a duras penas entre dientes. Entramos al colegio y fuimos directos a la dirección.

Esa estúpida se cree muy graciosa.– Balbuceó Sandra hacia sus amigas, que me miraban de lejos.

¿Quién es?– Preguntó Elizabeth.

Su hermana y su primo… Nunca escuché hablar de ellos; seguro deben ser lejanos, sus olores son débiles…– Sonrió burlona.

Seguro viene de afuera. ¿Viste su estilo y esos tatuajes…? Parece luchadora.–

Es horrible. Le daremos la bienvenida en el campo de lucha.– Sonrió Sandra malvadamente. Elizabeth y las demás rieron cómplices.

...

Está todo correcto. Me alegra tener a dos alumnos muy avanzados en la academia, y más siendo familia del alfa Héctor: es un honor para nosotros que su parentela estudie aquí.–

Muchas gracias.– Dijimos con Max, tomamos nuestros horarios y fuimos a nuestras clases.

Hermana, te presento a Luis y Miguel.– Dijo Lucas. –Ella es Alex, nuestra hermana, y nuestro primo Max.–

Luis me miró muy atento, me saludó serio; Miguel no dudó en hacerlo con una sonrisa.

¿Qué horarios tienes?– Preguntó Lucas. –Estarás en lucha también… Casi en todas estamos juntos.–

Después de las clases y presentarnos ante todos como alumnos de primer grado, ya estaba aburrida: lo que enseñaban era todo lo que una vez estudié y entendí.

Tendré que pedir que me avancen cursos; esto ya lo sé.–

Estábamos en la cafetería; Max asintió.

No creo que puedas hacerlo ahora: estamos a mitad de año. Puedes solicitarlo para el próximo ciclo.– Dice Lucas. Asentí con una mueca, miré el amplio patio de la academia y noté a Sebastián en el área de lucha –no disimulé al estirar el cuello.

¿Qué edad tiene Sebastián?–

Está por cumplir diecinueve años.–

¿Qué…? Pensé que tenía veintitrés o más.– Seguía mirándola atenta. –¿Allá pelean? Podemos ir…–

Fuimos a ver sus entrenamientos, pero yo quería observar a los hombres disimuladamente –y se dieron cuenta.

Vienen a verme.–

Sebastián posó sus músculos; me puse mis anteojos negros que siempre llevo, sonriendo gustosa. Max me tapó los ojos.

Es tu hermano, sátira.– Me susurró.

Ja, ja, ja, solo de mentira.– Sonrió. Max rodó los ojos.

Nos quedamos mirando un rato más; también teníamos clase de lucha, así que me fui a cambiar por unos pantalones y una remera.

El maestro empezó con ejercicios sencillos; las mujeres me miraban amenazantes cada rato, como si les tuviera miedo… Y solo a mi madre le tengo.

Bien… Haremos peleas cuerpo a cuerpo; quiero ver qué pueden hacer.– Dijo el profesor.

Cada uno eligió su pareja; yo no me emocioné, sabía que debía mantenerme tranquila.

Elijo a Alex.– Dijo Sandra mirándome con una sonrisa de oreja a oreja. Solo asentí.

Max peleó con un lobo beta; era más rápido que él y pudo ganarle.

Cada vez eres más veloz, Max.– Le di agua.

Sí, pero si fuera un gamma no ganaría.–

Puedes pedirle a los chicos que te ayuden; seguro no tendrán problema.–

Sebastián y algunos compañeros llegaron para ver la pelea; algunos solo venían a reírse y comprobar quiénes eran los nuevos y qué tan fuertes eran –y nosotros éramos la carne fresca, según Mateo.

Después de todas las rondas, me tocó enfrentarme a Sandra.

Sandra es buena peleadora… Esa niña no sé si podrá con ella.– Dijo uno detrás de Lucas.

Max soltó una risa. –Pobres de ustedes…– Balbuceó. –Su Sandra no ganará.–

Los demás lo miraron. –¿Apostamos?– Dijeron todos. Max, como siempre, no desaprovechó la oportunidad.

Si pierdes, serás comida de ellos.– Dijo Sebastián, quien llegaba con Damián –el bombón de la academia, por el que todas estaban locas.

Solo mira…– Sonrió Max guardando su plata.

Subí a la lona; Sandra se estiraba alardeando, mientras yo me quitaba la campera –mis tatuajes y algunos músculos trabajados en mi cuerpo se notaron. Pude ver cómo Sandra me lanzó una mirada de rabia al ver la atención de muchos lobos puesta en mí.

¡Comiencen!–

Sandra atacó directo; solo me moví suavemente sonriendo. Ella golpeó de nuevo y esquivé; no le gustó y pateó –también esquivé mientras bostezaba.

¡Dale, Sandra! Está burlándose de ti.– Dijo Elizabeth.

Atacó de nuevo; la esquivé dándole un solo golpe que la tiró al piso. Eso la enojó. Max soltó una risa; mis hermanos negaban con la cabeza. Sebastián sonrió ladino.

Mira su cara… ¿No les recuerda a alguien?– Dijo Sebastián a los hermanos.

¡Héctor!– Dijeron los tres al ver mi sonrisa burlona.

Sandra se levantó y dio tantos golpes como pudo, pero ninguno le acertó. Solo le di tres y fue suficiente para que terminara exhausta.

¡Tiempo!–

No, aún no me rindo.– Dijo quejosa, levantándose como pudo.

Es todo, señorita Sandra. Perdió…–

Sandra apretó los dientes, me miró con rabia. Yo ya estaba sentada con Max, quien contaba los billetes.

Deja de apostar a mis cuentas, pulgoso.– Tomé agua.

Algo tengo que ganar, y sabes que es mitad y mitad.– Me pasa mi parte. Rodé los ojos.

¿Dónde aprendiste a luchar así?– Preguntó con un tono casi egocéntrico.

Él es Damián, alfa de la Manada Sombra.– Dice Sebastián.

¿Por qué el alfa quiere clases?– Levanté la ceja, mirándolo del mismo modo en que me había hablado. Él rechinó los dientes.

Ni que fueras tan fuerte… Solo fueron unos giros; en una pelea de verdad te ganaría.– Se acomodó el cabello burlón.

¡Ay, pobre hombre! Qué dolor siento por tus palabras… Bu, bu.– Dije rodando los ojos. Los demás rieron.

¿Acaso te burlas…?– Levantó la ceja, mirándome fijo.

Parece que además de egocéntrico, eres sordo.–

¡A la lona…!– Dijo entre dientes.

No gracias, no me interesa.– Me levanté para irme.

Damián… No debes asustar a los nuevos. Recuerda que eres un alfa y una simple… omega no puede con tu poder.–

Omega…?– Miré a Max. Realmente funcionó ocultar gran parte de mi poder. Sebastián negó con la cabeza; si Héctor escuchara cómo le trataban a su hija, ya estaría colgando a Sandra.

Hazle caso; terminarás como ella.– Dije burlona.

Damián soltó una risa. –¡Muéstrame!–

¿Y qué ganaría yo?– Me recosté en el barandal.

¿Cómo puede hablarle así…? Es el alfa de la Manada Sombra…– Decía Sandra. –No dejes que te hable así, alfa; debes ponerla en su lugar.–

Los chicos fruncieron el ceño ante las palabras de Sandra. Sebastián permanecía tranquilo: sabía que Damián no le importaba nada lo que ella decía, pero sí era competitivo y Alex lo estaba provocando.

Lo que tú quieras…– Dijo de golpe. Sandra soltó un suspiro molesta. –Pero si gano, admitirás tu derrota y… cenaremos juntos.– Me miró fijo.

¿Qué?– Dijo Sandra. –¡Una cena…! Eso es absurdo.–

Trato.– Dije solo por verla más irritada.

A la salida, nos veremos.–

Solo asentí, viéndolo irse. Sebastián negaba con la cabeza,riendo.

Una cena… ¿Qué pretendes con mi hermana?–

No es tu hermana de sangre, Sebastián; no soy idiota. Y es hermosa, déjame decirte.– Ríe burlón.

Es hermosa, y no te conviene enojarla: no es como las demás.– Le palmeó el pecho.

Damián me miró de reojo sonriendo mientras entraban al salón.

Fui a cambiarme y me dirigí a la última clase. Max ya me esperaba afuera del aula.

Todos saben de la pelea, Alex. Espero que esto no llegue a Héctor.–

Tranquilo; esto siempre pasa después de clases. Mientras no llegue a transformaciones, no es grave.– Dice Mateo.

Caminé lo más tranquila posible; casi toda la escuela estaba afuera esperándonos. Mientras comía, noté al maestro de lucha.

Yo me quedaré; no puedo permitir que pase a mayores… ¿Está segura de esto, señorita Alex?– Me miró serio.

Sí.–

Terminé mi barra de cereal, dejé mis cosas al lado de Lucas. Mateo grababa emocionado y Max ya estaba con otros lobos convenciendo para apostar. Sebastián estaba adelante con Lucas.

Si ganas, te compro algo.–

Asentí a las palabras de Max y subí a la lona. Damián ya estaba preparado con una sonrisa egocéntrica, como si ya hubiera ganado.

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Sonia Bustos
me encanta la novela muchas felicidades "" AUTORA""
Viviana Ranieri
Excelente historia y muy buen trabajo autora!!!. Al final la pobre abuela Cora no era tan mala!!! Seguimos leyendo tus historias. Realmente me encantan!!!
Margarita Acuña Cerda
/Rose//Kiss//Kiss//Kiss//Kiss/
Margarita Acuña Cerda
Muy linda me encantó gracias autora y mil felicitaciones 🥰🥰🥰
Margarita Acuña Cerda
Apurate tarado😠😠😠
Margarita Acuña Cerda
Maldito idiota 😠😠😠😠
Margarita Acuña Cerda
Madre mía de infarto, y todo de ella, 😀😀😀😀
Celia
Excelente novela felicitaciones
Margarita Acuña Cerda
Fuerte 😔😔😔😔
veronica pinto
Muchas felicidades me encantan las historias cortas y precisas 👏🏼👏🏼🥰🥰🥰 te deseo muchos éxitos y sigue adelante cosechando muchas historias lindas como esta 👏🏼 🥰 te doy un 8 ⭐️ 🏆 🏅 💯 💜 🥰
veronica pinto
😟😲🫢🫢🫣🫣😟😟😟😟
veronica pinto
😥😥😥😥😥
veronica pinto
hay haslo sufrir mi querida Alex 🤔🤔😠😠
veronica pinto
que bella pareja 🥰🥰🥰
veronica pinto
🤔🤔 solo espero que él no se la pareja destinada de Alex 🤔🤔 que asco 😠
veronica pinto
hayyy pobre chucho no sabe como va a quedar 🤭🤭😅😅😅
veronica pinto
🤔🤔🤔 ojalá que encuentre su pareja destinada lo más pronto posible 🤭🤭🤭 xq con cada lobito qué ve se emociona más 😅😅😅😅🤭🤭🤭🥰🥰🥰
veronica pinto
😅😅 cómo decía mi mamá a cada chancho 🐖 le llega su hora 😅😅😅😅 ya le tocará a ella 🥰
Lena
Excelente historia, Gracias autora 🥰🥰
elisa desire Segovia
muy buena me gustó mucho
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