NovelToon NovelToon
Debajo De Tus Sábanas

Debajo De Tus Sábanas

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor prohibido / Traiciones y engaños
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Miliarias

Todos sabían que Víctor Moreira se había convertido en un hombre solitario tras su reciente y complicado divorcio con Ángela. Desde entonces, se había concentrado exclusivamente en una sola cosa: ser un padre intachable, enfocado en su trabajo y, sobre todo, en proteger el bienestar de su hija Angélica, una adolescente de quince años.
Pero nadie sabía sobre esos deseos sexuales que se encendieron con cada mirada recibida por Cecilia Morales, su nueva secretaria de veinte años. Una joven que fingía ser tímida, discreta y sumamente profesional ante el mundo, cuando en realidad ocultaba fantasías intensas y deseaba a ese hombre mayor y con autoridad solo para ella.

NovelToon tiene autorización de Miliarias para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 5

El viernes por la mañana, el ambiente en la oficina era denso. El beso de la noche anterior seguía flotando en el aire como una promesa peligrosa. Cecilia estaba sentada frente a su computadora, fingiendo demencia mientras tecleaba un reporte financiero, pero la verdad era que no podía concentrarse. Llevaba una blusa de seda blanca con un par de botones desabrochados y una falda lápiz color gris oscuro. Cada vez que escuchaba los pasos de Víctor dentro de su despacho, el estómago se le hacía nudos.

A las once en punto, la puerta de vidrio se abrió. Víctor salió con paso firme, pero esta vez no traía su habitual aura de jefe implacable; se veía un poco tenso, con la mirada esquiva. Llevaba un traje azul marino que le quedaba pintado, pero tenía la mandíbula apretada.

—Cecilia, a mi oficina. Ahora —soltó, con una voz tan profunda y cortante que a ella se le erizó la piel.

Cecilia se levantó despacio, alisó su falda con parsimonia y caminó hacia el despacho. Al entrar, escuchó el clic seco de la puerta cerrándose a sus espaldas. Víctor caminó hasta su escritorio, apoyó las manos sobre la madera y la miró fijo, con esos ojos oscuros que parecían taladrarle el alma.

—Lo de anoche... fue un error, Cecilia —dijo él, directo al grano, sin anestesia—. Soy tu jefe. Vengo de un divorcio de mierda con Ángela, tengo una hija de quince años que depende de mí y lo último que necesito es armar un escándalo en mi propia empresa. Tenemos que mantener las cosas estrictamente profesionales.

El balde de agua fría le cayó de golpe a Cecilia, pero en lugar de achicarse, el rechazo encendió algo en su interior. Sabía que Víctor se estaba ocultando detrás de su fachada de hombre correcto por puro miedo. Mantuvo su postura sumisa, bajando la cabeza sutilmente, pero dio un paso hacia adelante, acortando la distancia.

—Entendido, señor Moreira. Si usted dice que fue un error, actuaremos como si nada hubiera pasado —respondió ella con una voz suave, casi un susurro dócil—. Aunque... ambos sabemos que ninguno de los dos lo está olvidando.

Víctor tragó saliva, apretando los puños sobre el escritorio. La sumisión fingida de Cecilia lo volvía loco porque sabía el fuego que escondía debajo.

—No juegues conmigo, Cecilia. Hablo en serio. A partir de ahora, solo negocios. Puedes retirarte a tu puesto.

Cecilia asintió lentamente, le sostuvo la mirada un segundo con un atrevimiento letal y salió del despacho sin decir una palabra más. El resto del día fue una tortura de frialdad robótica. Cecilia cumplió cada orden al pie de la letra, usando un tono tan formal y distante que a Víctor empezó a pasarle factura. Él quería distancia, sí, pero el silencio absoluto de su secretaria lo estaba desquiciando más que sus provocaciones.

Para colmo, a las cuatro de la tarde el teléfono de la recepción sonó. Cecilia contestó con su mejor voz profesional.

—Oficina del señor Moreira, buenas tardes.

—*Soy Ángela* —la voz de la exesposa sonó con la misma prepotencia de siempre—. *Pásame con Víctor. Mandó a Angélica a la casa de una amiga sin mi autorización y exijo una explicación ahora mismo.*

—Lo lamento, señora. El señor Moreira está en una reunión de alta prioridad con la junta directiva y no puede ser interrumpido —mintió Cecilia con una fluidez envidiable, mientras miraba de reojo a Víctor a través del vidrio—. Dejaré una nota con su reclamo en su escritorio. Que tenga un buen día.

Colgó antes de que Ángela pudiera empezar a gritar. Víctor, que había estado escuchando todo desde su puerta, salió despacio. Se cruzó de brazos, apoyándose en el marco, mirándola con una mezcla de alivio y una tensión que ya no podía disimular.

—¿Otra reunión inventada? —preguntó con una media sonrisa que intentaba ser seria, pero que denotaba lo mucho que le gustaba que ella lo protegiera.

—Solo cumplo con mi trabajo de mantener las distracciones fuera de su camino, señor Moreira —respondió Cecilia, sin mirarlo, manteniendo los ojos fijos en la pantalla—. Usted dijo que solo negocios, y evitar que su exesposa le arruine el día es un excelente negocio para la productividad de la empresa.

Víctor se quedó mudo. La combinación de su eficiencia implacable con esa actitud distante y sumisa estaba derribando todas sus defensas. Dio dos pasos largos, quedando justo al lado de la silla de Cecilia. El olor a su perfume dulce y amaderado lo golpeó de frente.

—Cecilia... —la llamó, y su voz ya no tenía nada de la firmeza de un jefe. Era un ruego ronco.

—¿Necesita algo más, señor? —preguntó ella, girando la silla despacio para quedar frente a él. Levantó la vista, sosteniéndole la mirada con una intensidad que cortaba el aire.

Víctor mandó su discurso del "error" directo al demonio. Se inclinó hacia adelante, apoyando ambas manos en los brazos de la silla de Cecilia, acorralándola por completo. Sus rostros quedaron a centímetros.

—Me estás volviendo loco con esta maldita indiferencia —le susurró cerca de los labios, con una posesividad dominante que hizo que a Cecilia se le acelerara el pulso—. Dijiste que te gustaba obedecer, ¿verdad?

Cecilia sonrió de lado, extasiada por haber roto su autocontrol otra vez. Deslizó sus manos por las solapas del saco de Víctor, tirando de él ligeramente hacia abajo.

—Solo si las órdenes vienen de usted, señor —le contestó en un susurro atrevido.

Víctor no aguantó más. La levantó de la silla por la cintura y la sentó de un golpe seco sobre el escritorio de la recepción, mandando unos cuantos papeles al suelo. Sellar sus labios en un beso hambriento y posesivo fue la única respuesta. Las manos de Víctor viajaron por los muslos de Cecilia, apretando con fuerza bajo la falda gris, reclamando el control total de la situación. La oficina volvía a quedar en penumbras, y la tregua profesional había durado menos de veinticuatro horas.

1
Kookie
ojalá subas capitulos muchos
Kookie
tuvieron un bebé
Kookie
ya se la ganó
Kookie
tanto tiempo pasó
Kookie
entiendo a Ceci
Kookie
ya empezó el juego
Kookie
la odiosa de su ex esposa
Kookie
se está poniendo bueno
Kookie
la niña le dió su merecido a esa bruja
Kookie
no tenía que irse
Kookie
más trasfondo de la madre
Kookie
uffffff
Kookie
Ya le confesó 🤭🤭
Kookie
Más capitulos plis
SAQ
Red
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play