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BAJO LA LUNA DEL ALFA OSCURO

BAJO LA LUNA DEL ALFA OSCURO

Status: En proceso
Genre:Acción / Aventura Urbana / Batalla por el trono
Popularitas:795
Nilai: 5
nombre de autor: Yesid Cabas

Kael, el rey de los lobos, huye de un destino impuesto… pero no puede escapar de su propia oscuridad.
En el mundo humano conoce a Lía, la única capaz de activar un vínculo prohibido por la diosa de la luna.
Cuando la sombra del pasado, el consejo y una guerra ancestral los persiguen, el amor se vuelve una amenaza.

NovelToon tiene autorización de Yesid Cabas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5: LA MUJER QUE RECLAMA AL REY

La lluvia no caía.

Castigaba.

Golpeaba el asfalto con una fuerza constante, como si intentara borrar lo que acababa de ocurrir en esa calle.

El agua corría por el capó hundido de la camioneta, arrastrando fragmentos de vidrio, sangre… y cualquier rastro de normalidad.

Pero nada podía borrar eso.

Lía lo sabía.

Porque lo estaba viendo.

Porque lo estaba viviendo.

Y porque, por alguna razón que no entendía…

no podía huir.

Sus ojos estaban clavados en la mujer que acababa de bajar del auto.

No caminaba.

Se deslizaba.

Cada paso suyo parecía tener intención, peso, dominio.

Como si el mundo se acomodara a su presencia.

Alta.

Elegante.

Impecable.

Su vestido negro se ajustaba a su cuerpo como si la lluvia no existiera. Ni una arruga. Ni una mancha. Ni una señal de que estuviera en medio de una calle destrozada por una pelea imposible.

Su cabello oscuro caía sobre sus hombros como una sombra viva.

Pero eran sus ojos.

Dorados.

Fríos.

Vacíos de cualquier tipo de calidez.

Los de Kael eran fuego.

Los de ella…eran hielo afilado.

Selene avanzó.

Lenta.

Segura.

Y su mirada se detuvo en Lía.

La recorrió.

Sin prisa.

Sin disimulo.

Evaluando.

Midiendo.

Decidiendo.

Y en ese instante, Lía lo sintió.

No era miedo.

Era algo más profundo.

Era la sensación de ser juzgada por alguien que ya había decidido que no valías nada.

—No imaginé que huirías tan lejos —dijo Selene finalmente.

Su voz era suave.

Demasiado suave.

Como terciopelo… con cuchillas debajo.

Su mirada se deslizó hacia Kael.

—Mucho menos por… esto.

Lía apretó la mandíbula.

Algo dentro de ella reaccionó.

No debía.

No tenía sentido.

Pero lo hizo.

Kael se movió.

Un paso.

Suficiente para colocarse frente a ella.

Protegiéndola.

—No la mires —dijo.

Su voz fue baja.

Pero cargada de advertencia.

Selene soltó una risa corta.

Divertida.

—¿Ahora la proteges?

Su mirada brilló con interés.

—Eso sí es nuevo.

El aire cambió.

Se volvió más denso.

Más pesado.

Como si algo invisible estuviera a punto de romperse.

Los tres hombres detrás de Selene permanecían quietos.

Pero no relajados.

Estaban listos.

Esperando.

Kael no apartó la mirada de ella.

—Vete, Selene.

La mujer levantó una ceja.

—¿Después de hacerme viajar hasta aquí?

Sonrió apenas.

—No seas grosero.

Lía frunció el ceño.

Su mente intentaba encajar las piezas.

No lo lograba.

—¿Quién eres? —preguntó.

Selene la miró como si la hubiera olvidado por completo.

Y luego…sonrió.

Pero no fue una sonrisa amable.

Fue… posesiva.

—La mujer con la que él debe casarse.

El mundo se detuvo.

Literalmente.

Lía sintió como si algo le golpeara el pecho desde dentro.

Giró hacia Kael.

—¿Qué?

Kael tensó la mandíbula.

—No le hagas caso.

Selene dio un paso más cerca.

La lluvia resbalaba por su piel sin afectarla.

Como si no perteneciera a ese mundo.

—No, querida —dijo con suavidad—. Sí deberías hacerme caso.

Inclinó apenas la cabeza.

—Soy su prometida.

Silencio.

Pero no un silencio vacío.

Uno cargado.

Pesado.

Incómodo.

Lía sintió algo que no esperaba.

No solo sorpresa.

No solo confusión.

Sino…algo parecido a traición.

Y eso no tenía sentido.

Porque no conocía a Kael.

Porque no le debía nada.

Porque esto era absurdo.

Y aun así…dolía.

Giró hacia él.

—¿Eso es verdad?

Kael la miró.

Y por primera vez…no fue completamente firme.

—No en la forma en que ella lo dice.

Selene rió.

Más fuerte.

Más abierta.

—Qué interesante forma de negarlo.

Sus ojos se afilaron.

—El consejo ya decidió nuestro enlace.

Kael avanzó.

Un paso.

Y la temperatura pareció bajar.

—Ese enlace no va a ocurrir.

Por primera vez…

Selene dejó de sonreír.

Sus ojos brillaron con algo más oscuro.

Más real.

—Lo dices frente a una humana.

Su voz descendió.

Se volvió fría.

Cortante.

—Una humana marcada.

Lía retrocedió.

Sin poder evitarlo.

La palabra volvió.

Marcada.

Selene la miró directamente.

—No sabes lo que significa eso, ¿verdad?

Lía no respondió.

No podía.

Porque una parte de ella ya sabía que no quería saberlo.

Selene avanzó.

Lento.

Letal.

Kael se interpuso.

—No des un paso más.

Selene lo observó.

Con curiosidad.

Con interés.

—Estás dispuesto a enfrentarte a mí por ella.

Silencio.

Kael no respondió.

Pero tampoco se movió.

Y eso…lo dijo todo.

Selene sonrió otra vez.

Pero ahora era distinto.

Más peligroso.

Más… personal.

—Interesante.

Se inclinó ligeramente para mirar a Lía por un lado.

—Escúchame bien.

Su voz fue baja.

Directa.

—No sabes en lo que te metiste.

Lía respiró hondo.

El miedo seguía ahí.

Pero algo más empezó a surgir.

Algo que no entendía.

Algo que no le gustaba.

Pero que tampoco podía ignorar.

—No me estoy metiendo en nada —respondió—. Él apareció herido y ustedes empezaron a atacarnos como si esto fuera una guerra.

Selene ladeó la cabeza.

—Entonces no te lo ha dicho todo.

Kael tensó la voz.

—Basta.

Pero Selene no se detuvo.

—El hombre que tienes al lado no es solo peligroso.

Sus ojos se clavaron en Lía.

—Es un rey.

Pausa.

—Y donde va…Su voz bajó aún más.

—…lleva destrucción.

Las palabras se hundieron en el pecho de Lía.

Porque esta vez…no sonaron como amenaza.

Sonaron como verdad.

Miró a Kael.

Y por primera vez…vio algo distinto.

Cansancio.

No físico.

Algo más profundo.

Más viejo.

Como si hubiera estado huyendo…mucho antes de conocerla.

Selene dio un paso más.

—Aléjate mientras puedas.

—Ya fue suficiente —gruñó Kael.

El aire vibró.

Literalmente.

Una presión invisible recorrió la calle.

Los hombres detrás de Selene avanzaron.

Listos.

Preparados.

Pero Selene levantó una mano.

Y se detuvieron.

Inmediatamente.

—Tranquilo —dijo ella.

Volvió a mirarlo.

—No vine a pelear.

Sus labios se curvaron.

—Vine a llevarte a casa.

Kael soltó una risa sin humor.

—No vuelvo.

Selene entrecerró los ojos.

—Entonces el consejo tomará medidas.

Y entonces…miró a Lía.

Directamente.

Sin disfraz.

Sin suavidad.

—Empezando por ella.

Kael reaccionó al instante.

La sujetó por la cintura.

La llevó detrás de él.

Protección total.

—Si la tocas —dijo, bajo—, no habrá consejo que te salve.

Selene sostuvo su mirada.

Larga.

Tensa.

Y luego…sonrió.

Despacio.

—Entonces sí te importa.

Se giró.

Caminó hacia el auto.

Pero antes de entrar…se detuvo.

Miró a Lía por encima del hombro.

Y en esa mirada…había promesa.

—Disfruta el tiempo que te quede.

Subió.

Las puertas se cerraron.

El auto arrancó.

Y desapareció entre la lluvia.

Silencio.

Otra vez.

Pero este silencio era distinto.

Más pesado.

Más oscuro.

Lía respiraba rápido.

Kael no se movía.

Miraba el vacío.

—¿Qué quiso decir con eso? —preguntó Lía.

Kael tardó en responder.

Cuando lo hizo…su voz fue más baja.

—Que ya no estás a salvo.

Lía tragó saliva.

—¿Por tu culpa?

Kael giró.

Sus ojos dorados la encontraron.

Intensos.

—Por estar conmigo.

El aire se tensó entre ellos.

Algo invisible.

Algo que tiraba.

Algo que ninguno entendía completamente.

Y entonces—

Un disparo.

El sonido rompió la noche.

La ventana del edificio explotó en mil pedazos.

Kael reaccionó al instante.

La empujó al suelo.

Cubriéndola con su cuerpo.

—¡Nos están apuntando!

Otro disparo.

Más cerca.

Más preciso.

Y esta vez…la guerra…

acababa de empezar.

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me gusta las novelas estan súper bonitas
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me encanta leer
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