Amanda Quiroz una mujer de belleza no evidente, su cabello de rizos rubios, y su sonrisa cautivadora es capaz de suavizar el día de cualquiera. Su vida se verá envuelta en un caos con la traición de su novio, y una noche pasión con un desconocido. Y con la llegada de Sebastián a la empresa, su vida se convertirá en un verdadero caos, de la noche a la mañana.
NovelToon tiene autorización de Yingiola Macosay para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
La propuesta
Una tarde, al quedarse hasta tarde revisando documentos, lo encontró de pie en la penumbra de su oficina.
—Deberías irte a casa —dijo ella.
—Deberías dejar de huir —respondió Sebastián.
El silencio entre ambos fue denso, cargado de todo lo que no se atrevían a decir.
Amanda sostuvo su mirada una última vez, consciente de que estaba caminando sobre una cuerda floja.
—No confundas mi fortaleza con una invitación, Sebastián.
Él sonrió apenas.
—Nunca confundiría eso —dijo—. Precisamente por eso te deseo.
Sebastián caminó hacia ella sin darle tiempo a nada la tomo por la cintura atrayéndola hacia él. La beso con tal desesperación, que Amanda se quedó perpleja durante algunos segundos, mientras él movía sus labios con tal pasión Amanda respondió a su ritmo de sus besos. Que por un instante se olvidó de todo.
Cuando se separaron Sebastián inclino su cabeza en el hombro de Amanda. Pero después de unos segundos.
Amanda salió sin responder, con el corazón golpeándole el pecho y una certeza amarga clavándose en su interior:
Ahora con lo ocurrido con Sebastián no era pasajero.
Era una promesa peligrosa.
Y tarde o temprano, exigiría un precio.
Las próximas semanas fueron los más difíciles para Amanda. Sebastián buscaba pretextos para que fuera a su oficina.
-- Señorita, Amanda a mi oficina. --
Amanda solo giraba los ojos en blanco sus compañeros la observaban con una mezcla de ahí algo está ocurriendo pues era solo a ella a quien Sebastián buscaba.
El día menos pensado Sebastián le propuso algo que dejó a Amanda helada.
-- Amanda, quiero seas mi amante. -- Dijo Sebastián dejando a Amanda sin saber que responder durante varios minutos.
-- ¿Estás loco?
Sebastián camino con paso firme hasta donde estaba Amanda. -- No. Te deseo todos los días quiero volver a repetir esa noche, y no solo una vez sino varias veces. --
Amanda se había quedado inmóvil ante lo dicho por Sebastián, que no se dio cuenta en que momento Sebastián la abrazó su corazón se aceleró tanto que podía escucharlo golpeando contra su pecho, sabía que su relación con Sebastián no sería bien vista por nadie, ella una simple asistente, y él, el ceo heredero.
Pero no podía negar que con el paso de la convivencia todos los días, ella se había enamorado de Sebastián, pero lo que él le estaba pidiendo era solo ser su amante.
Antes de que Amanda pudiera articular una sola palabra Sebastián ya se había apoderado de sus labios, de tal manera que Amanda no podía resistirse, sus labios se movían de una manera como si quisieran devorarse, las manos de Sebastián se deslizaron por la cintura de Amanda hasta llegar a sus glúteos Sebastián los acarició provocando que Amanda dejara escapar un suave gemido.
-- Esta bien Sebastián, acepto ser tu amante. --
Cuando se separaron trataron de recomponerse durante varios minutos, Amanda salió de la oficina de Sebastián. Cuando llegó a su escritorio Sofía se acercó a ella.
-- Estás rara, Amanda. ¿Qué pasa entre tú y el jefe? --
Amanda medio sonrió con un poco nervios. -- Que puede pasar nada, es solo trabajo. --
-- Estás segura. --
--- Claro. --
Amanda evito la mirada acusadora de Sofía, Amanda por su parte fingió revisar varios documentos, Sofía se retiró a su lugar, sin dejar de observarla. De pronto el teléfono de Amanda vibró, con mano temblorosa Amanda lo tomó.
Era un mensaje de Sebastián.
-- Te veo está noche en tu casa. --
Amanda siento un escalofrío recorrerle por toda espalda. Pero sin embargo tenía que guardar las apariencias, nadie debía enterarse que estaba en una relación con Sebastián eso podría causarle problemas. Cuando salió del edificio se dirigió a su casa, estaba nerviosa sería su primer encuentro con Sebastián. Después de aquella noche de copas y termino acostándose con él, que para ella era un desconocido que no volvería a ver.
Terminó de acomodar algunos libros, recorrió con la mirada que todo estuviera en orden no quería que Sebastián se llevará una mala impresión de ella. Cuando de pronto son el timbre Amanda se sobresaltó. Su corazón comenzó a latir tan rápido como si se le fuera a salir del pecho, camino hasta la puerta tomo un copo de aire, giró la manija, y ahí estaba Sebastián con una sonrisa seductora.
-- Sebastián. --
Fue lo único que Amanda alcanzo a decir antes de cerrarse la puerta detrás de Sebastián, la envolvió entre sus brazos besando su cuello
-- Te he extrañado. --
Sebastián no quería perder ni un solo minuto solo estaba pensado en poseerla en volver hacerla suya como esa noche. Sebastián la levantó, Amanda enredo sus piernas por cintura de Sebastián. Cuando entraron a la habitación, las manos de Sebastián se deslizaban por el cuerpo de Amanda con tal ligerasa, buscando despejarla de sus ropas, una a una fueron cayendo al suelo las ropas de Amanda.
Amanda por su parte le quito el saco después desabrochó la camisa de Sebastián mientras besaba parte del cuerpo desnudo de Sebastián.
Sebastián la tumbó en la cama apoderando del cuerpo de Amanda, recorrió con su lengua cada rincón del cuerpo de Amanda, dejando marcas como si estuviera marcando su territorio.
La noche fue intensa, ambos se quedaron dormidos, cuando Amanda se despertó eran casi las seis de las mañana, cuando se levantó sintió todo su cuerpo adolorido como si le hubiera pasado por encima una maquinaria pesada.
-- Demonios. --
Amanda entro al baño a duchase, Sebastián la siguió.
-- "Buenos días" no me piensas invitarme a ducharme contigo. --
Amanda solo asintió, no sabía cómo iniciar una plática con Sebastián después de la noche intensa que habían pasado.
-- Veo que no eres muy comunicativa. -- Le dijo Sebastián.
-- No es eso, lo que pasa es que no sé cómo tomar todo esto. --
-- Simple somos dos adultos. Me gusta estar contigo. Y creo que a ti también. --
Los siguientes meses fueron una locura, Sebastián era cada vez más atento con Amanda. Sebastián se la pasaba en el departamento de Amanda después del trabajo, nadie podía imaginarse lo que pasaba entre ellos.
O eso es lo que ellos creían. Hasta que sucedió algo. Que ninguno de los dos esperaba.
Y el viejo desgraciado disfrutando fuera del país peto pendiente de todo reprochando que su hijo insiste con la empresa.
Y todavía piensas en Amanda están enamorados aunque se niegue.
Así que no te arrepientas sigue siendo profesional lo que paso en esa habitación Amanda se queda allí.
Amanda te fuiste a desahogar a un bar y te encuentras a un chico guapo sera Sebastian el hijo brillante de tu jefe pero con un carácter insufrible veremos que pasara esa noche.
Autora te deseo éxito y mucha suerte con esta nueva novela.
Gracias.