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AMOR TARDÍO

AMOR TARDÍO

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Traiciones y engaños / Venganza
Popularitas:5.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

"A veces, el final de un matrimonio es solo el prólogo de tu verdadera historia de amor."
A sus 40 años, Elena creía tener la vida perfecta: un matrimonio sólido de dos décadas y una posición social envidiable. Todo se derrumba la noche en que descubre que su esposo, el frío y calculador Julián, no solo le es infiel, sino que planea dejarla en la ruina para iniciar una nueva vida.
Humillada y al borde del abismo, Elena decide que no será la víctima de esta historia. En su camino hacia la libertad, aparece Gabriel, un hombre mucho más joven, audaz y peligrosamente encantador, que ve en Elena la pasión y el fuego que Julián intentó apagar durante años.
Mientras Elena orquesta su venganza contra el hombre que la traicionó, deberá enfrentar sus propios prejuicios: ¿Es demasiado tarde para volver a amar? ¿O es este el momento perfecto para descubrir quién es ella realmente?

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 4

Me despierto antes de que la alarma de Julián torture el silencio de la casa. No es el cansancio lo que me levanta, sino una extraña vibración en las puntas de mis dedos, como si la adrenalina de ayer todavía no hubiera encontrado por dónde escapar. Me miro al espejo del baño de invitados. El corte de cabello sigue ahí, recordándome que lo de ayer no fue un sueño febril. Los reflejos cobrizos brillan bajo la luz blanca, y por primera vez en mucho tiempo, no busco ojeras o arrugas. Busco fuego.

Salgo de la habitación y el olor a café recién hecho ya inunda el pasillo. Pero hoy no he sido yo quien ha programado la máquina. Al bajar, me encuentro con una escena que parece sacada de una película de terror doméstica. Rebeca está sentada en la isla de la cocina, balanceando las piernas mientras muerde una tostada con aguacate. Julián está a su lado, revisando unos planos, pero su mano descansa distraídamente sobre el hombro de ella.

—Buenos días, Elena —dice Rebeca con la boca medio llena. Su tono es casi maternal, como si ella fuera la dueña de casa recibiendo a una pariente lejana que se ha quedado a dormir.

Julián levanta la vista. Sus ojos recorren mi figura con una mezcla de confusión y rabia contenida. Ayer, en la penumbra, mi cambio de look le pareció una afrenta; hoy, bajo la luz cruda del sol, parece una declaración de guerra que no sabe cómo procesar.

—¿Vas a desayunar algo o solo vas a quedarte ahí parada analizando el mobiliario? —suelta Julián con esa ironía seca que siempre usó para hacerme sentir pequeña.

—He quedado para desayunar fuera —miento, aunque la idea me gusta tanto que decido convertirla en verdad en ese mismo instante.

—¿Fuera? —Julián frunce el ceño—. Tienes cita con el oncólogo a las once. He cancelado mis reuniones de la mañana para llevarte. No quiero que pierdas el tiempo ni que te pierdas por el camino.

"Para llevarte". No lo dice por amor. Lo dice porque necesita controlar el relato. Quiere ser el esposo ejemplar que acompaña a su mujer enferma a la clínica, el mártir que soporta el peso de la tragedia mientras mantiene la frente en alto ante sus colegas.

—No te molestes, Julián. Puedo ir sola. O mejor dicho, iré sola. No necesito un chófer que me mire como si fuera un problema de infraestructura.

Rebeca suelta una risita floja.

—Déjala, Julián. Si quiere aire, que le den aire. A lo mejor le viene bien para... ya sabes, sus cosas.

Me acerco a la mesa, ignorando el comentario de la "invitada". Tomo las llaves de mi coche, que estaban junto a la cafetera. Julián intenta alcanzarlas, pero soy más rápida.

—Elena, esto es ridículo. Estás actuando como una adolescente rebelde. Tienes una enfermedad grave, por Dios. Compórtate.

—Me estoy comportando exactamente como alguien que sabe que su tiempo es oro, Julián. Y el mío es demasiado valioso para gastarlo escuchando cómo suspiras de aburrimiento en la sala de espera.

Salgo de la casa antes de que pueda articular otra frase de control. El aire de la mañana está fresco, casi frío, pero se siente glorioso. Al subir al coche, noto un papelito doblado en el compartimento de la puerta. Es la tarjeta de Gabriel de anoche. No, no es la tarjeta, es una nota que él escribió rápidamente detrás de un folleto de la galería antes de que yo saliera huyendo. "La vida es demasiado corta para las verdades a medias. Llámame cuando estés lista para la verdad completa".

Mi corazón da un vuelco. No es amor, es el reconocimiento de alguien que me vio. Realmente me vio.

Conduzco hacia un café pequeño, lejos de las rutas habituales de Julián. Me pido un capuchino doble y un cruasán de almendras, cosas que Julián siempre criticaba por "el exceso de carbohidratos innecesarios". Mientras como, saco mi teléfono. Tengo tres llamadas perdidas de un número desconocido. Siento un hormigueo. Es él.

Dudo. Miro la pantalla. Miro el reloj. Son las nueve de la mañana. ¿Es demasiado pronto para llamar a un desconocido que conocí en una crisis existencial? Probablemente. ¿Me importa? En absoluto.

Marco el número.

—Dime que no has huido de la ciudad —responde una voz profunda al segundo tono. Gabriel suena como si estuviera sonriendo.

—Sigo aquí. Aunque hoy me cuesta reconocer las calles.

—Eso es porque finalmente las estás mirando con tus propios ojos, no con los de alguien más. ¿Cómo estás, Elena? Y no me des la respuesta de cortesía.

Me quedo en silencio un momento, jugueteando con una migaja del cruasán.

—Estoy... asustada. Pero por primera vez, el miedo no me paraliza. Me da hambre.

—Esa es la mejor forma de miedo que existe. Escucha, voy a estar en el parque central haciendo unas fotos para un editorial. Cerca de la fuente antigua. Si necesitas un descanso de la "realidad", búscame. Estaré allí hasta mediodía.

—Tengo médico a las once, Gabriel.

—Entonces búscame a las doce. El diagnóstico no va a cambiar porque te permitas una hora de sol antes de volver a la oscuridad.

Cuelgo con una sonrisa que me duele en las mejillas. Es extraño cómo una conversación de dos minutos con un extraño puede tener más peso que una década de diálogos estructurados con mi marido.

Llego al hospital a las once en punto. El olor a desinfectante y el silencio sepulcral de la planta de oncología suelen ser mi sentencia de muerte anticipada. Me siento en la silla de plástico duro, rodeada de personas que, como yo, cargan con sobres blancos y miradas perdidas. Pero hoy no me hundo. Hoy llevo puesto mi vestido nuevo debajo de la gabardina y mis labios están pintados de un rojo que desafía la palidez de los pasillos.

—¿Señora de de la Torre? —pregunta la enfermera.

—Elena Colón —corrijo con firmeza. Ya no quiero usar el apellido de Julián. No hoy.

Entro en el despacho del Dr. Mendoza. Es un hombre mayor, con ojos cansados pero amables. Revisa mi expediente, frunciendo el ceño.

—Elena, he estado revisando los resultados de la biopsia que hicimos la semana pasada. Hay algo que no termina de cuadrarme con los marcadores del laboratorio inicial.

Mi corazón se detiene. ¿Es peor? ¿Me queda menos tiempo del que pensaba?

—¿A qué se refiere, doctor? —pregunto, tratando de mantener la voz estable.

—Prefiero no adelantarme. He pedido una repetición de las pruebas en un laboratorio externo. A veces, en las clínicas grandes, los cruces de datos ocurren. No quiero darte falsas esperanzas, pero hay ciertos valores que parecen demasiado... inconsistentes para el tipo de tumor que describía el primer informe.

Salgo de la consulta en una especie de trance. "¿Inconsistentes?". La palabra rebota en mi cabeza como una pelota de goma. No me atrevo a celebrar, pero el peso que sentía en el pecho parece haberse aligerado un gramo. O quizás es solo el efecto de saber que Gabriel me espera.

Camino hacia el parque central. El sol del mediodía es fuerte, brillante. El parque está lleno de vida: niños corriendo, parejas almorzando en el césped, músicos callejeros. Busco la fuente antigua y allí lo veo.

Gabriel está de rodillas, con su cámara profesional enfocando una flor que crece entre las grietas del pavimento. Lleva la misma chaqueta de mezclilla de ayer, pero hoy tiene el cabello recogido en una coleta pequeña que le da un aire aún más artístico. Me detengo a unos metros, observándolo. Se mueve con una gracia natural, concentrado, ajeno al mundo.

De repente, gira la cámara y me enfoca. Escucho el clic del obturador antes de que pueda reaccionar.

—Tarde —dice, bajando la cámara y levantándose con un salto—. Te tengo.

—Eso es trampa. No estaba lista.

—Nunca estamos listos para las mejores fotos, Elena. ¿Cómo ha ido la consulta?

Me acerco a él, sintiendo el calor que desprende su presencia. Le cuento lo que dijo el médico, omitiendo los detalles técnicos pero dejando ver esa pequeña rendija de duda. Gabriel me escucha sin interrumpir, asintiendo, con esos ojos oscuros fijos en los míos.

—¿Y cómo te hace sentir eso? —pregunta cuando termino.

—No lo sé. Julián ya ha empezado a construir mi tumba. Ya ha metido a otra mujer en mi cama porque yo soy "defectuosa". Si resulta que no me voy a morir, no sé qué haré con toda esta rabia.

Gabriel se acerca un paso más. El aroma a lluvia y aire limpio me envuelve de nuevo.

—La rabia es energía, Elena. Puedes usarla para quemar la casa de mármol o para iluminar tu propio camino. De cualquier manera, es tuya. No dejes que él te la quite también.

Nos sentamos en un banco frente a la fuente. Me habla de sus viajes, de cómo decidió dejar una carrera estable en derecho para dedicarse a capturar momentos que desaparecen. Me enseña algunas de las fotos que ha tomado hoy: rostros cansados, manos entrelazadas, la luz filtrándose entre los árboles.

—¿Por qué yo, Gabriel? —pregunto de repente—. Hay cientos de mujeres hermosas en esta ciudad. Mujeres sin maridos crueles y sin diagnósticos médicos inciertos.

Él deja la cámara en su regazo y me mira con una seriedad que me estremece.

—Porque la mayoría de la gente es como esta fuente —dice, señalando el monumento—. Bonita por fuera, pero el agua es siempre la misma, dando vueltas en círculos. Tú eres como un río que acaba de romper una presa. Hay una fuerza en ti que me asusta y me fascina al mismo tiempo. Y yo siempre he sido un buscador de tormentas.

Hablamos durante horas. Se me olvida que tengo una casa a la que volver, se me olvida que tengo una abuela que depende del dinero de un hombre que me desprecia. Con Gabriel, el tiempo se estira, se vuelve elástico y amable. Por primera vez en nueve años, no siento que tengo que pedir permiso para reír o para dar mi opinión sobre un tema político o artístico.

—Tengo que volver —digo finalmente, mirando el sol que empieza a descender—. Julián se pondrá paranoico si no llego para la cena. Según él, tengo que ser "atendida".

Gabriel me toma la mano. No es un gesto sexual, es un anclaje. Sus dedos entrelazados con los míos se sienten como una promesa.

—No dejes que te apaguen la luz de los ojos, Elena. Si él intenta volver a encerrarte en esa caja de cristal, recuerda que ahora tienes una llave.

Vuelvo a casa con el corazón acelerado. Al entrar, el ambiente es tenso. Julián está en el salón, bebiendo un whisky, con la mirada clavada en la puerta. Rebeca no está a la vista, probablemente descansando de su "agotador" día de usurpadora.

—Nueve horas fuera, Elena. ¿Nueve horas para una consulta de veinte minutos? —Su voz es un látigo bajo y peligroso.

—Me entretuve mirando el mundo, Julián. Deberías probarlo alguna vez, es más interesante que tus planos de hormigón.

Él se levanta, dejando el vaso sobre la mesa con un golpe seco.

—No me hables así. No mientras vivas bajo mi techo y comas de mi mano. Me han dicho que te vieron en el parque central con un... con un tipo. Un muerto de hambre con una cámara. ¿Es eso lo que estás haciendo con tu tiempo de vida? ¿Humillarme públicamente con un niño?

Me detengo a mitad de la escalera y lo miro desde arriba.

—Lo que yo haga con mi tiempo es asunto mío, Julián. Y si te sientes humillado, quizás deberías preguntarte por qué un "muerto de hambre" es capaz de darme en una tarde lo que tú no me has dado en una década.

—¡Elena! —grita él, pero yo ya estoy subiendo los escalones de dos en dos.

Entro en mi habitación y cierro la puerta con fuerza. Mi teléfono vibra. Es un mensaje de un número nuevo.

"Acabo de ver la foto que te saqué junto a la fuente. No te la voy a enviar todavía. Quiero que la veas en persona la próxima vez que nos veamos. Hay una verdad en tu sonrisa que todavía no conoces. Buenas noches, Elena."

Me tumbo en la cama, ignorando los gritos ahogados de Julián en la planta baja. Toco mis labios, todavía rojos, y sonrío en la oscuridad. El aire sigue pesando, sí. Pero hoy, por fin, he empezado a aprender a respirar bajo el agua.

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Clayas Pao
me confundí se supone que ella no tiene nada el doctor le dio hasta su carpeta azul y todo y ahora regresa toda la historia otra vez 🙄
Clayas Pao
me confundí se supone que ella no tiene nada el doctor le dio hasta su carpeta azul y todo y ahora regresa toda la historia otra vez 🙄
Clayas Pao
me perdí se esta repitiendo?? no se supone que ella no tenia cancer y su abuela la habia ya sacado del hospital?? ya me.enrredo y no se supone que el ya estaba casi en la quiebra??
Tere Roque 🇨🇺
Sí así mismo es 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
😅😁 WAOOOOOOO sííííííííííí EPALE yo tb 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
simple SÚPER 👍🏻
Tere Roque 🇨🇺
❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️💛💛💛💛💛💛💚💚💚💚💚💚🔥🔥🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👍🏻👍🏻👍🏻👍🏻 así mismo es 👍🏻
Tere Roque 🇨🇺
❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Tere Roque 🇨🇺
ésoooooooooooooooooooooooooooooooo BRAVO ELENA y Gabriel 👏🏻 🔥 vayan a x tod@s a vencer y triunfar y k arda 🔥 Troya y lo k tenga k arder 🔥 🔥🔥🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
cm siempre las palabras SABIAS de la abuela dejan otra enseñanza ➕️ ➕️ ➕️ 💚💚💚💜💜💜💛💛💛💛💛
Tere Roque 🇨🇺
SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ WAOOOOOOO X FIN EPALE HELENA, YA ÉRES DUEÑA DE TÚÚÚÚÚÚÚ VIDA Y DESYINO Y NOOOOOOOO DEPENDES DE 1 MANIPULADOR, ASESINO Y 🐀 ASKEROSA, 1 💩 , Y 🐍, PR YAAAAAA TÚÚÚÚÚÚÚS TENTÁCULOS HAN SIDO CORTADOS DE RAIZ SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ SR Y TE IRÁS A LA PRISIÓN SIN PASAJE DE REGRESO 🔥🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
😬 uyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy 😬 y ahora k y kien será 😬😬😬😬
Tere Roque 🇨🇺
sííííííííííí trankila y ten paciencia 🙏🏼 y muchísimas Fuerzas 💪 💚 💜 🙏🏼 xq todo llega cd tiene k llegar NÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ minuto antes NÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ después 🔥🔥🔥💚💚💚💜💜💜🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
😬 uyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy 😬 xd k Gabriel llame a la policía ya pa' noooooooo le suceda nada ➕️ de lo k ya le ha pasado a ella y k sea él el k x fin tenga k pagar x tod@s y c/u de l@s abusos, manipulaciones, robos etc etc etc 🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
trankila Helena y fuerzas k todo llega cd tiene k llegar NÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ minuto antes NÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ después 🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ ÉSOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO BRAVO HELENA, YA X FIN VAS A BRILLAR X TÍ MISMA XQ NUNCA DEBISTE DEJAR DE HACERLO X ALGUIEN TAN 💩 💩 💩 Y HP MANIPULADOR CM ES ÉSE SINVERGÜENZA DE JULIÁN 🔥🔥🔥 ASÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ K NUEVAMENTE BRAVO Y VQ A X TOD@S A VENCER Y TRIUNFAR Y K ARDA 🔥 TROYA Y LO K TENGA K ARDER 🔥 🔥🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
BRAVO ELENA SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ ÉSOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO FUERZAS Y VE A X TOD@S A VENCER Y TRIUNFAR Y K ARDA 🔥 TROYA Y LO K TENGA K ARDER 🔥 🔥🔥🔥🔥
Tere Roque 🇨🇺
WAOOOOOOO 🔥 🔥 🔥 SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ ÉSOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO BRAVO ELENA X FIN TÚÚÚÚÚÚÚ DICES EL NOOOOOOOO K DEBISTE DECIR HACE AÑOS PR DICE 1 REFRÁN K ES MEJORTARDEK NUNCA"" Y ""NUNCA ES TARDE DI LA DICHA ES BUENA ""🔥🔥🔥🔥🔥🤣🤣🤣🤣🤣
Tere Roque 🇨🇺
SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ ÉSOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO BRAVO ELENA VIVE Y SE FELIZ SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ SR 💘💘💘💘💘
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