Una historia de reglas rotas y corazones en juego.
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Acosando
Ella tomó su emparedado y se sentó a comer en la barra. Yo la miré y no sabía que decirle, de pronto pensé que sería gracioso comentar sobre su emparedado como ella comento de mi lasaña.
- Esta bien, para alguien que no es experta en emparedados, le comenté.
Ella me ignoró, tomo su emparedado y salió de la cocina.
La verdad es que estaba delicioso, pero quería tratarla como ella me trata a mi.
Fui directo al gimnasio, me puse a hacer una rutina, salí sudado del gimnasio, mis amigos bajaban las escaleras.
Me duele mucho la cabeza, decía Pablo.
- ¿Y las chicas?, pregunto Didier
- se fueron, comenzaron a decir estupideces y ellas se fueron.
- ¿Preparaste el desayuno?, decía Pablo agarrando su cabeza.
- No, prepárate tu propio desayuno, tonto, dije molesto.
- Mejor vamos a desayunar, hay un lugar buenísimo, decía Didier.
- Yo voy a quedarme, ya desayuné.
Didier me miró sorprendido.
- Tu vas con nosotros, tonto, decía Pablo abrazándome.
Salimos de la casa, yo estaba molesto porqué estaba sudado. Pero a ellos no les importo, ellos apestaban también. Los primeros años recuerdo que no nos importaba nuestra imagen en el verano, pero desde que las chicas me miraron como un trozo de carne, cambie procuro siempre verme bien.
Terminamos el desayuno, después pedimos comida para llevar, Daniel solo compro para los tres, yo le dije que iba a comprar más comida. Pues tenía mucha hambre, la realidad es que estaba pensando en Kenia, quería llevarle comida.
Al salir del negocio, Pablo vio a unas chicas que estaban preguntando a un taxista por la playa más cercana. El se acercó a ellas y las invito a la casa, las chicas se subieron al auto.
Yo iba manejando, las chicas iban atrás con Pablo.
Estacione el auto frente a la casa, las chicas se bajaron, Pablo y Didier las invitaban a pasar.
Abrí la cajuela y baje las bolsas de comida.
Pablo y Didier ya estaban en la alberca con las chicas, ellas se metieron a la alberca, los chicos se quitaban las playeras y los shorts, se metían en boxer a la alberca.
Entre a la cocina con las últimas bolsas de comida.
Subí las escaleras y mire a Kenia saliendo de su habitación. Ella se miraba hermosa tenía puesto un vestido amarillo, su maquillaje resaltaba sus hermosos ojos.
- ¿Vas a salir?, le pregunté cuando paso a mi lado.
Ella me ignoró. La tomé del brazo.
- ¿Te estoy preguntando?, dije molesto, ya me había cansado que me ignore.
- ¿Quién te crees que eres para preguntarme?, dijo mirándome enojada.
Al ver sus ojos verdes tan de cerca, solté su brazo, mi corazón latía más rápido.
- Solo me preocupo que salgas sola, dije nervioso.
- Se cuidarme bien, no soy tu hermana.
Bajo las escaleras rápido y cerro la puerta con fuerza.
¿Yo nervioso?, pensaba. Jamás la mirada de una mujer me había puesto nervioso.
¿Qué estás haciendo Jason?, ella es la hermana de Didier, te vas a meter en problemas, deja de mirarla, me decía a mi mismo mientras me duchaba.
Regrese a la alberca y una de las chicas me sujeto del cuello.
Hola guapo, ¿como te llamas?.
Jason, dije molesto.
¿Estás enojado?, ¿quien te hizo enojar?
Nadie, solo puedes soltarme.
Si claro, dijo la chica indignada.
Mis amigos se besaban con las otras chicas.
Salí a calentar la comida, las chicas comían con nosotros, mire la hora ella aún no regresaba, subí a su habitación para ver si ya había llegado y aún nada.
La chica que me coqueteaba se marchó molesta, pero yo no tenía cabeza solo pensaba en la hora que ella regresará, ya era tarde, yo estaba en la sala fumando, Didier y Pablo estaban en las habitaciones con las chicas, ellos me pedían que no los molestaran.
Mire la hora eran casi las once de la noche, la puerta se abrió. La mire.
Entro con unos libros en la mano. Al verla sentí un alivio.
Me levanté y ella me miró asustada.
- ¿Cenaste?, fue lo único que pude decirle.
Ella me ignoró, subió las escaleras.
Yo iba detrás de ella.
Se detuvo a mitad de la escalera y me miró.
- ¿que quieres?, ¿por qué me hablas?, decía enojada. Hay un código Jason, no creo que a mí hermano le guste que me estés acosando.
- No te estoy acosando solo quiero saber que estás bien.
Ella subio las escaleras y entro a su recámara.
No pude dormir en toda la noche pensando en que ella sabe del código, que tiene razón la estoy acosando. Ya había amanecido, decidí ejercitarme a veces eso me ayuda a relajarme. Salí de mi habitación, baje al gym, mis amigos aún seguían en la cama con las chicas de ayer.
Cuando entre al gym, ella estaba haciendo cardio, no le dije nada y me subí a la bicicleta.
Trate de no verla pero era imposible, había espejos que reflejaban su figura, traía un top y un shorts pegado.
Ella se bajó de la caminadora y se marchó.
Yo me baje de la bicicleta y la seguí.
No sé porque la seguí, simplemente mi cuerpo se controlo solo y actúo. Ya no pude aguantar más quería hablar con ella y que me dijera cuál era su problema conmigo, odio que me ignore, solo estoy tratando de ser bueno con ella.