NovelToon NovelToon
Ecos De Un Imperio Invisible

Ecos De Un Imperio Invisible

Status: En proceso
Genre:Romance de oficina / CEO / Romance
Popularitas:633
Nilai: 5
nombre de autor: Elvira Lovegoot Boot

Gael Eryx Valcázar lo tiene todo: poder, dinero y control absoluto sobre su mundo… hasta que ella aparece.
Naelith Corvane, una chica recién graduada con grandes sueños, entra a trabajar en la empresa equivocada… o tal vez en la correcta.
Lo que empieza como una simple oportunidad se convierte en un juego peligroso de secretos, ambición y emociones que ninguno puede controlar.
Porque en un mundo donde todo tiene un precio… enamorarse puede ser el error más caro.

NovelToon tiene autorización de Elvira Lovegoot Boot para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulp 4: Lo que no debía ver

El segundo día comenzó con una sensación que Naelith Corvane no lograba nombrar, pero que se instaló en su pecho desde el momento en que cruzó las puertas del edificio. No era nerviosismo, ni exactamente miedo; era algo más sutil, más incómodo, como si el ambiente hubiera cambiado lo suficiente para que todo se sintiera ligeramente fuera de lugar. Nada era abiertamente distinto, y sin embargo, todo lo era.

Desde el primer paso que dio en el interior, percibió las miradas. No eran directas ni descaradas, pero tampoco lo suficientemente discretas como para pasar desapercibidas. Se deslizaban hacia ella y se apartaban con rapidez, como si observarla fuera inevitable, pero admitirlo, un error. Naelith mantuvo la postura firme, el rostro sereno y la mirada al frente, obligándose a ignorar los murmullos que no alcanzaba a escuchar del todo, pero que reconocía lo suficiente como para saber que hablaban de ella. No necesitaba confirmarlo. Lo sentía.

Subió al piso 30 con la misma mezcla de tensión y determinación que había aprendido a sostener desde el día anterior. El silencio elegante que caracterizaba ese nivel la envolvió apenas las puertas del ascensor se abrieron, pero incluso ahí, donde todo parecía controlado, existía una presión invisible que no se podía ignorar. Dejó su bolso con cuidado, organizó los documentos que había revisado la noche anterior y se concentró en lo único que podía mantenerla estable: el trabajo.

Durante las primeras horas, se sumergió en tareas simples pero constantes, revisando informes, ordenando datos y adaptándose al ritmo exigente que marcaba cada proceso. Sin embargo, no tardó en notar que no solo Gael parecía observar su desempeño. Varias personas encontraban excusas para acercarse a su escritorio, ya fuera con preguntas innecesarias o comentarios superficiales que ocultaban una curiosidad mal disimulada. No era bienvenida, pero tampoco era ignorada. Era algo peor, era analizada.

Entre todas esas presencias, una en particular destacó. Una mujer de apariencia impecable, con una seguridad que rozaba lo arrogante, se detuvo frente a su escritorio con una sonrisa que no lograba ocultar del todo la tensión en sus ojos. La conversación fue breve, pero lo suficientemente cargada como para dejar claro que su posición no pasaba desapercibida. No era normal que alguien como Naelith, sin experiencia previa en ese tipo de entorno, reportara directamente al dueño de la empresa. Y eso, en un lugar donde todo parecía tener un orden estricto, resultaba incómodo para más de uno.

Cuando la mujer se alejó, el ambiente no se alivió. Al contrario, la sensación de estar bajo observación se intensificó. Naelith respiró con lentitud y decidió enfocarse aún más en su trabajo, convencida de que la única forma de mantenerse firme era no dejar espacio para errores ni distracciones.

Fue en medio de ese intento de concentración cuando lo encontró.

El archivo no parecía fuera de lugar a primera vista, pero algo en él llamó su atención. Tal vez fue la estructura, o tal vez una intuición difícil de explicar, pero cuando comenzó a revisar los datos, notó que algo no encajaba. Las cifras eran coherentes en apariencia, pero al analizarlas con más detenimiento, aparecían pequeñas inconsistencias, mínimas variaciones que por sí solas no significaban nada, pero que al repetirse formaban un patrón imposible de ignorar.

Su pulso se aceleró apenas mientras revisaba una segunda hoja, luego una tercera. La misma irregularidad se repetía. No era un error. No podía serlo. Había intención detrás de eso.

El aire a su alrededor pareció volverse más pesado en el momento en que esa idea tomó forma.

Y entonces, sin previo aviso, la voz de Gael Eryx Valcázar rompió el silencio.

No fue necesario que levantara la vista de inmediato para saber que estaba ahí. Su presencia era demasiado evidente, demasiado dominante como para confundirse. Cuando finalmente giró, lo encontró a pocos pasos, observándola con una intensidad que no dejaba espacio para explicaciones fáciles.

La distancia entre ellos no era grande, pero sí suficiente para marcar una línea clara. Él no se movía sin intención, y ella lo entendió en el instante en que sus miradas se encontraron. No había enojo evidente en su expresión, pero tampoco había indiferencia. Era algo más complejo, más calculado.

Cuando habló, lo hizo con ese tono controlado que parecía ser su estado natural, dejando claro que no necesitaba elevar la voz para imponer presencia. No le dijo directamente que estaba equivocada, pero sí dejó en evidencia que el archivo que tenía frente a ella no formaba parte de lo que debía revisar.

Naelith, sin embargo, no retrocedió. Sabía que estaba en una posición delicada, pero también sabía lo que había visto. Explicó con cuidado que había encontrado inconsistencias, que los números no coincidían del todo, y aunque sus palabras fueron medidas, no ocultaron la verdad.

El silencio que siguió fue distinto a los anteriores.

Más denso.

Más peligroso.

Gael no respondió de inmediato. La observó como si evaluara algo más allá de lo evidente, como si no solo analizara sus palabras, sino también la decisión de haberlas dicho. Había una línea que Naelith había cruzado sin saberlo con certeza, y ahora solo quedaba descubrir si eso la acercaba o la ponía en riesgo.

Cuando él finalmente habló, no lo hizo para negar lo que había visto, sino para señalar algo más importante: el hecho de que ella había decidido seguir adelante con algo que claramente no le correspondía. Y eso, en un entorno como ese, no era un detalle menor.

Sin embargo, no hubo castigo inmediato.

No hubo reprimenda directa.

Lo que hubo fue algo más inquietante.

Interés.

Un interés sutil, contenido, pero imposible de ignorar.

Gael se acercó lo suficiente como para observar la pantalla con claridad, pero su atención no se centró únicamente en los datos. Había algo en la forma en que Naelith había llegado a esa conclusión que parecía captar su atención de una manera que él mismo no esperaba.

Cuando le pidió que cerrara el archivo, ella lo hizo sin discutir. No por sumisión, sino porque entendía que ese no era el momento de insistir. Aun así, la tensión no desapareció. Permaneció entre ellos, silenciosa pero presente, como una advertencia que ninguno necesitaba verbalizar.

Antes de alejarse, Gael dejó algo claro, aunque no de forma explícita, ese no era un lugar donde la curiosidad fuera siempre bienvenida. Pero tampoco era un lugar donde pasara desapercibida.

Naelith permaneció en su sitio unos segundos después de que él se retirara, mirando la pantalla sin verla realmente. Sabía lo que había encontrado, sabía que no era algo menor, y sobre todo, sabía que ahora estaba involucrada en algo que iba mucho más allá de su puesto.

Y aunque no podía explicarlo del todo…

También sabía que Gael Eryx Valcázar no era alguien que dejara ese tipo de cosas sin control.

Ni ese tipo de personas.

1
Luisa Fernanda Leon Barahona
por que demoran tanto en subir los capitulos 😂
Lala Lovegoot Boot: disculpaaaaa
total 1 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play