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Dónde Caen Las Estrellas

Dónde Caen Las Estrellas

Status: En proceso
Genre:Mitos y leyendas / Secuestro y encarcelamiento / Romance / Aventura
Popularitas:219
Nilai: 5
nombre de autor: Beatriz zafra

Rose Walker jamás imaginó que un viaje cambiaría su vida para siempre. Reconocida como una joven guionista en ascenso en California, su sueño finalmente se estaba haciendo realidad cuando fue invitada a Singapur para participar en el rodaje de la película que había escrito durante años. Todo parecía perfecto: el éxito, el reconocimiento y la oportunidad que siempre había esperado. Pero el destino tenía otros planes.

Durante el vuelo, una violenta tormenta provoca un accidente aéreo que termina con el avión estrellándose en una isla desconocida perdida en medio del océano. Rose despierta sola entre restos del avión, rodeada únicamente por selva, montañas y un silencio aterrador. Sin experiencia sobreviviendo lejos de la civilización, deberá aprender a luchar contra el hambre, el miedo y la desesperación mientras intenta mantenerse con vida.

Sin embargo, la isla no está desierta.

Mientras explora el lugar buscando agua y comida, Rose descubre algo imposible: una antigua civilización e

NovelToon tiene autorización de Beatriz zafra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24

A la mañana siguiente, Rose despertó sintiendo que el día estaba demasiado tranquilo.

Y sinceramente…

Eso debía haber sido su primera señal de peligro.

El templo estaba silencioso. Nayara no había aparecido con el bastón. Mochi había desaparecido quién sabe dónde y hasta Naru no estaba cerca.

Rose salió lentamente de la habitación acomodándose el cabello todavía medio dormida.

—Qué raro…

Normalmente Lou ya estaría buscándola para alguna actividad absurda de supervivencia.

Pero no había rastro de ella.

Rose caminó por la aldea saludando distraídamente a algunas personas de la tribu cuando una joven sirvienta se acercó rápidamente.

La muchacha parecía nerviosa.

—Rose.

Ella levantó la vista.

—¿Sí?

La sirvienta sonrió apenas.

—Lou te está buscando en las afueras de la isla. Cerca del río grande.

Rose frunció ligeramente el ceño.

—¿El río grande?

—Sí. Dijo que necesitaba mostrarte algo.

Rose dudó unos segundos.

Pero terminó asintiendo.

—Ok…

La joven inmediatamente comenzó a guiarla.

Mientras caminaban, Rose notó que cada vez se alejaban más de la tribu.

Demasiado.

El camino se volvía más silencioso.

Más vacío.

Solo se escuchaba el sonido lejano del agua y los insectos entre los árboles.

Rose empezó a sentir algo incómodo en el pecho.

—Oye… ¿Lou de verdad está aquí?

La sirvienta evitó mirarla.

—Sí… ya casi llegamos.

Finalmente los árboles comenzaron a abrirse.

Y frente a ellas apareció un enorme río rodeado de rocas gigantes y una cascada inmensa cayendo desde lo alto de los acantilados.

El lugar era hermoso.

Pero demasiado lejos de la tribu.

Rose se detuvo lentamente.

—¿Lou… está aquí?

La sirvienta también se detuvo.

El viento movió ligeramente las hojas alrededor.

Y entonces…

La muchacha habló con voz temblorosa.

—Lo siento.

Los ojos de Rose se abrieron apenas.

—¿Qué?

Pero la sirvienta ya estaba retrocediendo rápidamente.

Y segundos después…

Salió corriendo.

El corazón de Rose dio un salto violento.

Instinto.

Peligro.

Entonces escuchó el sonido.

FWIISH.

Algo pasó rozando su oído.

Rose giró bruscamente.

Una flecha se clavó en el árbol detrás suyo.

Silencio absoluto.

El corazón empezó a golpearle el pecho violentamente.

—…¿Qué demonios…?

Otra flecha atravesó el aire.

Rose apenas logró esquivarla.

Y entonces corrió.

Las ramas golpeaban su rostro mientras intentaba escapar desesperadamente entre las rocas cerca del río.

Su respiración empezó a quebrarse.

—¡AYUDA!

Pero nadie podía escucharla allí.

Estaba demasiado lejos de la tribu.

Escuchó pasos detrás suyo.

Pesados.

Rápidos.

Rose giró apenas la cabeza mientras seguía corriendo.

Y lo vio.

Un hombre alto cubierto con telas oscuras avanzando entre los árboles.

No podía verle el rostro.

Solo los ojos.

Fríos.

Vacíos.

Otra flecha impactó cerca de ella haciéndola tropezar contra unas piedras húmedas.

Rose cayó de rodillas respirando agitadamente.

El camino se terminaba.

Frente a ella solo quedaba el enorme río y el precipicio de la cascada.

No había salida.

El hombre caminó lentamente hacia ella.

Ahora llevaba un machete grande en una mano.

La luz reflejaba el metal.

Rose retrocedió aterrorizada.

—¿Quién eres…?

El hombre se detuvo frente a ella.

Y habló con voz fría.

—Tu camino termina aquí, extranjera.

Rose sintió el miedo atravesarle todo el cuerpo.

Pero aun así…

Intentó luchar.

Cuando el hombre avanzó para sujetarla, Rose forcejeó desesperadamente empujándolo.

Y sin querer…

Le arrancó parte de la capucha.

Por un segundo logró ver su rostro.

Y el asesino reaccionó inmediatamente.

Maldición.

El hombre sacó rápidamente una pequeña flecha corta.

Y antes de que Rose pudiera reaccionar…

La clavó en su hombro.

Rose soltó un grito ahogado.

El dolor fue inmediato.

Pero lo peor llegó segundos después.

Debilidad.

Sus fuerzas comenzaron a desaparecer rápidamente.

Veneno.

Rose dio un paso hacia atrás mareada mientras la visión empezaba a nublarse.

El río rugía detrás suyo.

El asesino volvió a cubrirse el rostro rápidamente.

Rose intentó mantenerse de pie.

Intentó luchar.

Pero su cuerpo ya no respondía.

Sus piernas cedieron.

Y cayó hacia el agua.

El río la arrastró inmediatamente corriente abajo.

El asesino observó cómo desaparecía entre la corriente violenta.

Y lentamente guardó el arma.

Silencio.

Misión terminada.

O eso creyó.

A varios metros de allí…

La sirvienta que había guiado a Rose observaba escondida detrás de unas rocas.

Temblando.

Esperando.

Cuando vio al asesino acercarse, habló nerviosamente.

—Y-ya hice lo que pediste… ahora mi recompensa…

El hombre se detuvo frente a ella.

Silencio.

Y luego habló tranquilamente.

—Lo siento.

La muchacha frunció el ceño confundida.

—¿Qué…?

El asesino desenfundó rápidamente el machete.

La sirvienta apenas tuvo tiempo de abrir los ojos horrorizada.

Un solo movimiento.

La sangre manchó las piedras cerca del río.

El cuerpo cayó al suelo.

El hombre la observó unos segundos sin emoción alguna.

—Hiciste bien tu trabajo.

Silencio.

—Pero no puedo dejar pruebas.

Y entonces desapareció nuevamente entre los árboles…

Mientras el río seguía arrastrando a Rose lejos de la tribu.

El río arrastraba el cuerpo inconsciente de Rose violentamente entre las corrientes.

El agua golpeaba las rocas mientras la corriente avanzaba cada vez más rápido hacia zonas profundas de la isla.

Rose no reaccionaba.

Sus ojos seguían cerrados.

Y la herida en su hombro dejaba pequeñas manchas rojas mezclándose con el agua.

Muy arriba, entre las ramas de los árboles…

Mochi la vio.

El pequeño mono se quedó completamente inmóvil sobre la rama.

Sus ojos se abrieron alarmados.

Rose estaba siendo arrastrada por el río.

Y no se movía.

Mochi soltó inmediatamente un chillido desesperado antes de empezar a correr entre los árboles siguiendo la corriente.

Saltaba de rama en rama rápidamente mientras observaba el cuerpo de Rose moverse entre el agua.

El mono chillaba intentando despertarla.

Pero ella no reaccionaba.

Entonces Mochi hizo algo completamente impulsivo.

Saltó directamente al río.

El pequeño cuerpo cayó sobre Rose chapoteando mientras intentaba sostenerse de ella desesperadamente.

Mochi empezó a moverle el rostro con las pequeñas manos.

Chillando.

Intentando despertarla.

Nada.

Rose seguía completamente inconsciente.

La corriente seguía acelerándose.

Y entonces Mochi levantó la vista.

Sus ojos se abrieron horrorizados.

Más adelante…

El río terminaba.

Una enorme cascada gigantesca se alzaba frente a ellos.

El rugido del agua llenaba todo alrededor.

Mochi empezó a chillar desesperadamente sacudiendo a Rose.

—¡KI KI KI!

Nada.

Rose no despertaba.

La corriente ya era demasiado fuerte.

Demasiado rápida.

El pequeño mono abrazó desesperadamente el cuerpo de Rose mientras el río los arrastraba directo hacia el borde.

Y segundos después…

Cayeron.

El mundo desapareció en un rugido violento de agua.

Mochi se aferró con todas sus fuerzas a Rose mientras ambos descendían desde una altura gigantesca hacia el vacío.

Mientras tanto…

Lou caminaba rápidamente por la aldea buscando a Rose.

Ya había revisado el río.

Las zonas de pesca.

Incluso el árbol donde normalmente encontraba a Mochi robando frutas.

Nada.

Frunció el ceño preocupada.

—¿Dónde se metió ahora…?

Rose normalmente desaparecía haciendo tonterías.

Pero algo esta vez se sentía distinto.

Lou llegó entonces hasta el lugar donde Nayara enseñaba a los niños cerca del templo.

La anciana estaba sentada frente al grupo explicando símbolos antiguos mientras varios pequeños escribían sobre piedras.

Lou se acercó rápidamente.

—Nayara.

La anciana levantó apenas la vista.

—¿Qué ocurre?

Lou dudó unos segundos.

—No encuentro a Rose.

Nayara inmediatamente dejó de escribir.

El ambiente cambió al instante.

—¿Qué quieres decir con que no la encuentras?

Lou empezó a ponerse nerviosa.

—No está en el templo. Nadie la ha visto desde esta mañana.

Los niños comenzaron a mirarse preocupados.

Nayara se levantó lentamente apoyándose en el bastón.

Y la expresión en su rostro se endureció.

—¿Desde cuándo desapareció?

—No lo sé…

La anciana cerró lentamente los ojos respirando profundo.

Como intentando pensar rápido.

Lou habló otra vez más bajo.

—¿Puedes usar otra vez el mechón de cabello para encontrarla?

El silencio cayó unos segundos.

Y entonces Nayara respondió algo que hizo que el estómago de Lou se hundiera.

—Ya no tengo más.

Lou abrió los ojos.

—¿Qué?

—Usé el último mechón en la selva.

La preocupación apareció claramente en el rostro de la anciana.

Eso fue suficiente para asustar todavía más a Lou.

Porque Nayara rara vez mostraba nerviosismo.

Lou tragó saliva lentamente.

—¿Crees que algo pasó?

Nayara no respondió enseguida.

Y eso ya era mala señal.

Finalmente habló:

—La isla está demasiado inquieta desde que ella llegó.

Lou sintió un escalofrío.

—Debemos decirle a Kai.

La anciana reaccionó inmediatamente.

—No.

Lou la miró sorprendida.

—¿Qué?

Nayara se acercó un poco más bajando la voz.

—Si Kai descubre que Rose desapareció… perderá el control.

Lou sabía que tenía razón.

Kai ya estaba demasiado involucrado emocionalmente con Rose.

Si pensaba que alguien le había hecho daño…

La tribu entera temblaría.

Nayara observó entonces el bosque a lo lejos.

Más seria que nunca.

—Primero debemos encontrarla.

Lou apretó ligeramente las manos.

Y por primera vez…

Ambas tuvieron el mismo pensamiento aterrador.

“¿Y si ya era demasiado tarde?”

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