Una vez creí en los cuentos de hadas, pero tarde me di cuenta de que solo eran una mentira que nos cuentan de niños para desviarnos de la maldad de este mundo en el cual por desgracia y caí y morí sabiendo que él no me amaba.
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Capítulo 21: Estoy contigo...
NIKOLAY
La mañana era tranquila, fresca, apenas salimos y pude sentir el rocío de la mañana sobre mí como una sensación extraña, pero a la vez confortable. Scarlett salió de casa con una maleta en mano luciendo un pantalón negro ajustado y camiseta blanca con una chaqueta de mezclilla con botones puesta, y zapatillas deportivas. Su cabello estaba atado en una coleta de caballo bien ejecutada. No llevaba maquillaje, su rostro era natural y hermoso.
Levantó la vista y sonrió al verme. Esa sonrisa que amaba ver por las mañanas.
—¿Listo?—Me preguntó trayéndome de nuevo a la realidad. Asentí. Tomé su maleta y la guardé dentro del maletero.
—Vámonos ya.—Ella asintió y entramos en el auto. Arranqué y simplemente conduje.
En el camino le hablé a Scarlett un poco sobre mi abuelo. Un hombre mayor de más de setenta años que había vivido y visto tantas cosas que ya nada le sorprendía.
—¿Qué respondo en caso de que pregunte quién soy en tu vida?—Preguntó ella jugando con el borde de su chaqueta.
—Fácil—respondí—. La mujer de mi vida.—ella suspiró pesadamente mirándome con seriedad.
—Estoy siendo sería y tú lo ves como un juego.
Me reí.
—Simplemente, le diré que eres alguien que me importa y que lo demás... ya iremos viendo.—Negó con cabeza mirando hacia otra parte sonriendo a escondidas.
**********
Llegamos al aeropuerto y como me había imaginado, había gente en todos lados, mis manos comenzaron a temblar, mi pecho se oprimía, mi respiración se sentía pesada apenas podía respirar, no podía moverme. Entonces sentí una mano sobre la mía. Era Scarlett, la miré y ella sonrió.
—No te asustes, no te dejaré solo.—Sus palabras me relajaron un poco.—Respira profundo, no te preocupes por las miradas de la gente, solo ignóralos. Hacerles caso solo les dará el poder de burlarse de ti y de decirte cosas groseras.
Asentí a lo que me dijo. Era hora de afrontarlo. Salimos del auto y Scarlett me tomó de la mano mientras llevábamos nuestro equipaje en la otra mano. Entramos al aeropuerto y efectivamente la gente me estaba mirando, me miraban como si fuera un fenómeno o algo parecido, pero seguí adelante y no dejé que las miradas me afectaran. Scarlett me jaló y me llevó lejos de las miradas de las personas, pero cuando avanzamos hasta llegar a la salida, alguien dijo:
—¿Qué tiene en la cara?—Casi me detengo en ese momento y fue entonces que Scarlett se detuvo a la par conmigo y lo miró a quien hizo el comentario con mucha seriedad y fue suficiente para que esa persona se alejara.
—Ignóralo, no le hagas caso.—Estuve de acuerdo con ella.—Es un ignorante...
Lo dijo lo suficientemente alto para que esa persona que se estaba alejando la escuchara, pero siguió adelante sin decir nada. Seguimos caminando, mientras yo esperaba a que ese tipo regresara y quisiera decirle algo a Scarlett, pero no fue necesario ya que vi que alguien lo tomó del brazo y lo alejó.
Seguimos avanzando y vimos a lo lejos a Stefano, llevaba lentes de sol puestos, pantalones de mezclilla y una camiseta azul, con zapatillas deportivas y una maleta de mano. Nos hizo una seña para que nos acercáramos y fuimos hacia él. Al verlo pude notar que estaba exhausto y a la vez aliviado.
—Buenos días bella señorita.—Scarlett asintió sin decir una palabra. Ella no le hizo caso, pero él no se rindió y tomó su mano de cierta forma en la que ella frunció el ceño y sonrió, tomó su mano y entonces noté que Stefano hizo muecas de dolor y fue que noté que ella le estaba aplicando presión en la mano de tal forma que cuando Stefano trataba de soltarse simplemente no podía hacerlo. Esta mujer tenía manos de acero y eso me gustó.
Tras haberlo hecho sufrir unos minutos y haber hecho que este tipo sudara la gota gorda. Casi me rio al ver a ese tipo de más de un metro ochenta, siendo cruelmente torturado por una mujer de al menos un metro setenta. Lo soltó luego de ver que debíamos irnos y Stefano sacudió la mano aliviado, pero a la vez estaba sorprendido.
Mientras caminábamos oía a Stefano quejarse de cómo era posible que una mujer tan frágil en apariencia fuera tan fuerte.
—No entiendo cómo es que una mujer como tú puede ser tan fuerte.—Scarlett no le respondió era evidente que estaba muy incómoda para decir algo.—¿No dirás nada?—le preguntó, pero ella simplemente lo miró y siguió caminando con la maleta en mano.
Seguí caminando a la par con Scarlett, llegamos a la pista para abordar el avión.
Subimos al avión y tanto Scarlett como yo nos sentamos juntos tras haber guardado el equipaje en el portaequipaje, ella apoyó su cabeza en mi hombro y Stefano se sentó atrás tras habernos dicho que teníamos que estar al medio día en el Penthouse del abuelo.
Estuvimos un rato viendo una película hasta que esta terminó. Luego Scarlett me miró y dijo:
—¿A dónde estamos yendo exactamente?—Preguntó ella, mirándome con sus hermosos ojos avellana, mientras tocaba con la punta de sus dedos mi máscara.
—Iremos a Irlanda del Norte, —respondí acariciando su rostro. Ella sonrió.—cuando veas a mi abuelo simplemente escúchalo, es muy hablador. Pero es buena persona.—Asintió. Se apoyó en mi hombro y los dos nos quedamos dormidos en los asientos sin saber qué era lo que nos esperaba al llegar a Irlanda del Norte.