Morí siendo una escritora de novelas mediocres…
solo para despertar dentro de la peor de mis historias.
Ahora soy Ciel Rousla, la “princesa tonta”: hermosa, ingenua… y destinada a ser traicionada y devorada por bestias.
En la historia original, confiaba ciegamente en su “amable” hermana, la hija ilegítima que todos adoraban, mientras tres poderosos prometidos la controlaban bajo la excusa de protegerla… hasta abandonarla en su peor momento.
Pero esta vez es diferente.
Yo conozco el final.
Sé quién me manipula.
Sé quién me traicionará.
Y sé que cada sonrisa a mi alrededor… es una mentira.
Ya no seré la princesa ingenua.
Aunque tenga que enfrentar a la “santa”, romper mis propios lazos y cambiar todo lo que escribí…
Voy a sobrevivir en este mundo bestia
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Capítulo 24: Lo que permanece cuando todo se rompe
La distancia no siempre se nota de inmediato… pero cuando aparece, cambia todo.
Después de aquella noche en el balcón, algo se rompió en el ritmo que Ciel había llevado. No fue evidente para todos, pero sí para quienes estaban lo suficientemente cerca. Draven dejó de aparecer con la misma frecuencia, ya no buscaba esos encuentros que antes parecían inevitables, y aunque seguía presente dentro del castillo, ahora había una línea invisible que no cruzaba.
No fue una orden.
No fue una decisión hablada.
Pero estaba ahí.
Y Ciel lo notaba.
No porque lo buscara… sino porque su ausencia era demasiado clara.
Aun así, no lo detuvo. No era el momento de distraerse. Los rumores seguían creciendo, los aliados comenzaban a posicionarse y el nombre de ambas hermanas empezaba a dividir opiniones dentro de la nobleza. Algunos veían en Ciel una fuerza nueva, impredecible pero firme; otros, en Erina, una mente calculadora que, incluso herida, no había perdido el control del tablero.
Y eso era lo más peligroso.
Porque aunque Erina no aparecía públicamente, su presencia se sentía más que nunca.
—Se está moviendo —dijo Kaian una tarde, mientras caminaban por los pasillos.
Ciel no lo miró de inmediato.
—Nunca dejó de hacerlo.
—No —respondió él—. Pero ahora lo hace diferente.
Eso hizo que ella girara ligeramente.
—¿Cómo?
Kaian mantuvo la mirada al frente.
—Más lento… pero más profundo.
Silencio.
Ciel entendió.
Eso significaba que ya no buscaba golpear rápido.
Buscaba romper.
Y eso… tomaba tiempo.
—
Esa noche, el aire estaba más frío de lo normal. Ciel salió al exterior del castillo, alejándose lo suficiente como para no ser vista fácilmente, pero no lo suficiente como para perder el control del entorno. Necesitaba pensar… sin interrupciones.
Pero no estuvo sola por mucho.
—Sabía que estarías aquí.
La voz la hizo suspirar levemente.
—Últimamente todos parecen saber dónde estoy.
Kaian se acercó, sin prisa, deteniéndose a su lado, no demasiado cerca… pero tampoco distante.
—No todos.
Pausa.
—Solo los que te están mirando de verdad.
Ciel giró la cabeza hacia él.
Había algo distinto en su tono.
Más serio.
Más directo.
—¿Y tú? —preguntó—. ¿Cuál eres?
Kaian sostuvo su mirada.
No dudó.
—El que no va a apartarse.
El silencio que siguió no fue incómodo.
Fue… más pesado.
Ciel lo observó unos segundos, intentando medir si había algo más detrás de esas palabras. Pero no encontró duda. No encontró ambigüedad.
Solo certeza.
—Eso suena a promesa —dijo finalmente.
—Lo es.
Pausa.
El viento movió ligeramente su cabello, pero ninguno apartó la mirada.
—No importa lo que pase —continuó Kaian, esta vez más bajo, pero más firme—. No importa cómo se ponga esto… yo no voy a cambiar de lado.
Ciel sintió algo en esas palabras.
No era como con Draven.
No era tensión.
No era duda.
Era… estabilidad.
Algo que no había considerado necesitar.
—No tienes que hacer eso —dijo ella.
Kaian negó suavemente.
—No es algo que tenga que hacer.
Pausa.
—Es algo que ya decidí.
El silencio volvió.
Pero esta vez…
fue diferente.
Más tranquilo.
Más real.
—
Desde la distancia, sin ser visto, Kael observaba.
No se acercó.
No interrumpió.
Pero lo entendió.
Y eso no le gustó.
Porque mientras uno se alejaba…
otro ocupaba ese espacio.
—
Ciel volvió a mirar al frente.
La noche parecía más clara de lo normal.
—Esto va a empeorar —murmuró.
—Lo sé.
—Y no voy a poder proteger a todos.
Kaian respondió sin dudar.
—No tienes que hacerlo sola.
Pausa.
—Nunca lo has hecho.
Ciel no respondió.
Pero esta vez… no lo negó.
—
En otra parte del castillo…
Erina escuchaba en silencio.
Su herida aún no le permitía moverse como quería. El dolor seguía presente, constante, recordándole el error de haber subestimado a su hermana. Pero su mente… no se había detenido ni un segundo.
—Se está aislando menos —dijo la sombra frente a ella.
—No —corrigió Erina—. Se está rodeando mejor.
Pausa.
—¿El nuevo?
—Firme.
—¿Leal?
—Sí.
Silencio.
Erina apoyó suavemente los dedos sobre la venda de su cuello, sintiendo el leve ardor bajo la piel.
—Entonces no lo romperemos…
Pausa.
—Lo desviaremos.
La sombra no preguntó.
Pero entendió.
—
Esa misma noche…
Ciel no volvió de inmediato.
Se quedó un poco más.
No por estrategia.
No por necesidad.
Sino porque por primera vez en mucho tiempo…
no sentía que todo estuviera cayéndose al mismo tiempo.
Y eso…
aunque fuera momentáneo…
era suficiente.
el problema es que esto en vez de novela debería ser un chat history,
la forma en la que se está narrando hace que uno (o por lo menos yo ) me pierda en quien está hablando, en si es un recuerdo, o si cambio de escena, y sale siendo hasta molesto la verdad 💔