NovelToon NovelToon
La Vida Continúa

La Vida Continúa

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Venganza / Arrogante / Dominación / Amor-odio / Amor a primera vista / Completas
Popularitas:571.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Laura Díaz y Felipe Núñez parecen tenerlo todo: un matrimonio de cinco años, la riqueza y el prestigio que él ha construido como empresario. A los ojos de todos, son la pareja perfecta. Sin embargo, detrás de la fachada, su amor se tambalea. La incapacidad de Laura para quedar embarazada ha creado una fisura en su relación.
Felipe le asegura que no hay nada de qué preocuparse, que su sueño de ser padres se hará realidad. Pero mientras sus palabras intentan calmar, la tensión crece. El silencio de una cuna vacía amenaza con convertirse en el eco que destruya su matrimonio, revelando si su amor es tan sólido como creían o si solo era parte del perfecto decorado que han construido.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo II El divorcio

Punto de vista de Laura

La noche había caído, y con ella, un silencio que se me anudaba en la garganta. No había noticias de Felipe. Desde su explosión en el almuerzo, no había vuelto a llamar, ni un solo mensaje, nada. Los minutos se estiraban en horas de angustia, cada sonido era una falsa alarma. Intenté llamarlo, una y otra vez, pero solo encontraba el eco vacío de su buzón de voz, una voz grabada que sonaba cruelmente ajena a mi desesperación. La casa, antes un hogar lleno de promesas, se había convertido en una prisión helada, un mausoleo a la espera de un muerto.

Los primeros rayos del sol se colaron por la ventana, y con ellos, apareció Felipe. Entró en silencio, pero sus ojos hablaban por él: ira, decepción y un desprecio frío y desconocido. Había algo más, algo que mi corazón se negaba a reconocer.

—¿Qué haces despierta tan temprano? —preguntó, su voz plana, sin el menor rastro de preocupación. Ni siquiera se dignó a mirarme.

—No llegaste a dormir... Es la primera vez —susurré, y la voz me salió rota, despojada de toda fuerza.

Él no respondió. Simplemente caminó hacia el armario, sacó un traje, y se encerró en el baño. No había necesidad de palabras. El silencio lo dijo todo. Este era el final. Mi corazón, un tambor desbocado en mi pecho, me lo gritaba con cada latido.

Las lágrimas brotaron sin control, un torrente salado que quemaba mis mejillas. "No dejes que nadie te humille", las palabras de mi madre resonaban en mi mente, un faro de dignidad en medio de mi naufragio. Me levanté del sofá, temblando, y me arrastré hacia el espejo.

Lo que vi no era la mujer que fui. La que se arreglaba con cuidado, la que vestía para él, fresca y radiante. Frente a mí había un fantasma: una mujer marchita, con ojos hinchados de tanto llorar, con la piel sin brillo y el alma vacía. Era un reflejo de mi derrota.

Felipe salió del baño, impecable, como si la noche no hubiera existido. Sus ojos me escanearon con una frialdad que me partió en dos. Tomó su ropa del armario y, sin dirigirme una sola palabra, se vistió para enfrentar el mundo. El desprecio era tan palpable que sentí que me ahogaba.

—¿Te quieres divorciar? —Mi voz se quebró a la mitad de la frase, pero la valentía de la pregunta me mantuvo de pie.

—Sí. Me quiero divorciar. Esto ya no tiene sentido —respondió, y cada una de sus palabras fue un cuchillo que se hundía en lo más profundo de mi alma.

Cada sonido que salía de mi boca era un dolor punzante. Cinco años de mi vida, de mi cuerpo, de mi alma entregados a él. ¿Y así terminaba? Sin una explicación, sin una mirada a los ojos. Se marchaba, dejándome convertida en nada.

—Ok. Entonces empieza con los trámites —dije, luchando para mantener mi voz firme, para que no notara el temblor en mi interior.

En cuanto la puerta de la habitación se cerró, me derrumbé. El peso del dolor que había retenido me aplastó. Quería gritarle, reclamarle, romper algo. Pero no podía. Fui educada para ser fuerte en la debilidad, para no mostrar mis heridas, para no ser vista como una mujer débil.

Busqué una maleta, guardé lo indispensable. No quería llevarme nada de lo que me había regalado, ni un solo recuerdo de los días felices que ahora me parecían una mentira. Salí de aquella casa inmensa, un lugar que había imaginado como el hogar de nuestros hijos, mi nido de amor. Ahora era solo un cascarón vacío. Y yo, un recipiente sin valor, sin nada que ofrecer.

No podía ir a casa de mis padres. El fracaso pesaba demasiado. Sería una vergüenza para mi padre, una mancha que él nunca me perdonaría. Vagando por la ciudad, arrastrando mi maleta, solo el silencio me hacía compañía. Con el poco dinero que tenía, me refugié en un hotel de mala muerte, un lugar anónimo donde nadie me buscaría. Por ahora, eso era lo que necesitaba.

Una vez sola en aquella habitación sórdida, me permití colapsar. Las lágrimas volvieron a brotar, calientes y amargas. Quería que el dolor se disolviera, que mi vida entera desapareciera. Pero justo cuando la oscuridad empezaba a envolverme, un mensaje en mi móvil me devolvió a la realidad. Era de Felipe. Por un segundo, un rayo de esperanza absurda se encendió en mi pecho, solo para ser aplastado por el mensaje: "Los papeles del divorcio están listos, ve mañana al despacho del abogado para que firmes".

¿Tanto le urgía separarse de mí? La pregunta me taladró la mente. Una sonrisa amarga se dibujó en mi rostro. Sin pensarlo dos veces, le respondí con un simple "ok". Apagué el teléfono y me desplomé sobre la cama incómoda. No volvería a derramar una lágrima por alguien que solo me había visto como una incubadora, un recipiente que ahora le había salido "defectuoso". El cansancio me venció, un vacío que me arrastró al sueño.

Los primeros rayos del sol me golpearon el rostro. Al abrir los ojos y ver aquel lugar miserable, supe que todo era real. No había sido una pesadilla. El dolor era tangible, pero algo en mí se había endurecido. Me levanté decidida a enfrentar el día.

Con manos firmes, me vestí de manera impecable. El maquillaje cubrió mis ojeras, mi rostro adquirió la máscara de la mujer perfecta. Tomé mi maleta, salí a la calle y alquilé un auto. Conduje hasta el despacho del abogado de Felipe.

Él ya estaba allí, su semblante más frío que nunca. —¿Dónde has estado? —preguntó apenas me vio, y una burla invisible se dibujó en sus labios.

Bufé. —Desde hoy, eso deja de ser asunto tuyo —dije con una frialdad que me sorprendió a mí misma.

—Tu madre está preocupada y no deja de llamar, por eso pregunto.

Mi mamá. Había pasado dos días sin hablar con ella. La culpa me atravesó, pero no me permití ceder. —Cuando firme el divorcio, hablaré con ella.

Felipe me miró, incrédulo. Seguramente esperaba un drama, una escena de súplicas. Pero eso no pasaría. No iba a perder mi dignidad. No delante de él ni de nadie más.

Entramos a la oficina del abogado. El profesionalismo de su saludo fue una bienvenida a la indiferencia legal. Nos pidió que nos sentáramos y extendió los papeles frente a mí. Tal como lo había imaginado, el acuerdo no me ofrecía ni un centavo de su fortuna. Firmé sin dudar, sin que una sola emoción traicionara mi rostro.

—¿Piensas firmar así nada más? —La intriga en sus ojos era casi palpable.

—Quiero terminar con esto de una vez. Además, el más interesado en que esto termine eres tú.

Con cada trazo de mi pluma, sentí que me quemaba por dentro. Mientras mi exterior permanecía imperturbable, las llamas del dolor consumían cada célula de mi piel. El divorcio estaba firmado, pero la herida apenas comenzaba a sangrar.

1
Lidia Rios
EXCELENTE 👌 NOVELA 👍FELICIDADES 👏 AUTORA ESTUVO GENIAL GRACIAS 👏
Gladys Dona
Hermosa novela Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Realmente muy linda novela por avaricia lo pierdes todo te lleva a la locura pero cada uno busca su destino muy buena imaginación Escritora Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Para mi el no es fertil y Melisa le encajo un hijo a saber de quien
Miriam Telleria
Bueno hasta aquí llegue, estaba entusiasmada pero no se cargan los siguientes capítulos así que me quedé sin final /Right Bah!/
Gladys Dona
Felipe se cree la única Coca Cola en el desierto pero Laura así se estuviera muriendo de sed ya no lo agarraría es realmente un IMBECIL
Gladys Dona
Felipe te metieron los cuernos ese hijo no es tuyo voy sos el que no servis
Sandy Vergara
definitivamente esta historia cambio un poco tanta trama aburre
Gladys Dona
Y quien dice que a lo mejor el problema no sea de ella si no de Felipe veremos que pasa
Sandy Vergara
pero el maldito de Felipe le metió sisaña a damian y el se la va a creer
Alba Goyo
Felicidades y éxitos escritora ❤️🌺🥰
Alba Goyo
Felicidades y éxitos escritora ❤️🌺🥰
Josefina Lopez
buena
audelina barra guzman
buena historia me atrajo y bueno es una historia que habla mucho de la realidad de la vida que se esconde detrás de máscara Felicidades
audelina barra guzman
que familia más MALDITA DESGRACIADA 🤭🤭🤭🤭🤭🙈😔
audelina barra guzman
ojalá Laura despierte de ser tan tonta que le diga a Damián lo que está pasando 😔😔
audelina barra guzman
ese Felipe su madre y su padre tienen que pagar cada maldad que han cometido son una familia de buitres asesinos y todo por el maldito Dinero para que querer tanto si a la sepultura no te llevas nada porfa autora que está historia tenga un gran final 🤭😔😔😔
audelina barra guzman
que mujer más desgraciada no debería de meterse con niños es tan estúpida que no enfrenta cara a. cara 🙈🙈🤭
audelina barra guzman
decirle a Damián confía en el es lo primero ya no eres tú sola hay un bebé y está Zoe
audelina barra guzman
todo por dinero 💰💰 desacreditar a una persona Humillar hacerla sentir podrida eso es lo más malo que existe pero Núñez hay que van a sufrir 🙈🙈🤭🤭🤭🤭
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play