Nuestros mundos eran diferentes, nuestros caminos... pocas veces se cruzaron. Éramos como dos líneas paralelas que no debieron encontrarse, mas, sin embargo; el universo quiso que así fuera.
Yo no estaba preparada para enamorarme de ti, de caer en tu juego de seducción y pasión desbordada, de aquel amor que todos miraron prohibido al principio, pero, que solo nosotros dos, entendimos como sucedió. Somos el equilibrio perfecto entre el dolor y el placer, entre conocer la virtud para después familiarizarnos con el vicio.
Tú me amas, yo te amo, nuestros cuerpos son el ejemplo perfecto de que dos almas están destinadas a estar juntas aun cuando la muerte acechaba en cada rincón de nuestra existencia. Tu eres el dragón que me envuelve en sus fuego incandescente, eres la marca que deseo en mi piel por siempre.
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XXII — UN CORAZÓN DESTRUÍDO
Han pasado 3 meses, desde que ingresé a COLUMBUS GROUP y han sucedido muchas cosas, algunas buenas y otras malas, por nombrar algunas. Las peleas con Karla Ferrer, conocí al odioso de Adrien, el secuestro que me hizo Héctor, mi mamá estuvo en coma una semana, aun cargo pequeñitas marcas del cigarrillo, y una chiquita del puñal, pero de todo esto lo más lindo fue conocer a mi Felipe, mi precioso SUGAR BOY.
Felipe está en mi casa, pues nos estamos preparando para una cena en casa del Abuelo de Adrien y su mamá, Adrien invitó a Felipe, e iré a hacerle compañía, pues celebraremos el cumpleaños del señor Franco Ferrer.
— Felipe... ¿Karla estará en la cena? ya sabes...—Le digo titubeante — No quiero dar golpes hoy — sonrío tímida.
— Tranquila princesa, Karla se fue unos días a casa de sus padres, no te preocupes por ella — Le veo y asiento mientras termino de colocarme los aretes, me aplico perfume y salimos, llevo un vestido de encaje negro, sin mangas, con una cadenilla al cuello, algo corto, pero elegante.
La casa de Adrien es hermosa, amplia y tiene una puerta super ancha, un pasillo de piedras y muchos árboles y macetas de palmeras, el piso de la entrada es mármol y todo luce impecable, toda la sala es blanca, desde las alfombras, hasta los lujosos muebles, la casa de Adrien, la describo en una sola palabra, perfecta.
No sé por qué tengo una sensación algo extraña, como si mi corazón supiera a donde voy o que ya he estado aquí. Lo cual es imposible por que nunca de verdad nunca he estado en este lugar... es como si mi alma sintiera una energía que la llama y esta reconoce esa voz...
— Bienvenidos — Nos recibe Adrien, desde ya siento su mirada intimidante , mi corazón late con fuerza cada vez que estoy cerca de él.
— Gracias hermano — Felipe estrecha su mano y se dan un abrazo — ¿Y el abuelo? —Pregunta.
— Está en la sala con mamá, pasemos adentro — Ambos asentimos y seguimos hacia la sala, allí estaba un señor bastante mayor con una cara sombría y su ceño fruncido, ojos fríos y mirada intimidante. ¡Siento que me volveré loca! ¿Por qué presiento que los conozco?
Aun no nos hemos acercado y ya me dio miedo, a su lado está una señora, de piel blanca, bellísima, por cierto, lleva un vestido gris suelto y un precioso peinado, es igualita a Adrien.
— Abuelo, Mamá, quiero presentarles a la señorita Tabatha Blanc, la novia de Felipe, Tabatha te presento a mi abuelo Franco, y Janice mi madre.
— Mucho gusto señor y señora Ferrer — Me acerco y los tomo de la mano a ambos, él me da una pequeña sonrisa y ella se levanta y me da un abrazo. De esos que llenan el alma...
— Oh querida, eres preciosa, no sabía que Felipe tenía novia desde que se...—Iba a seguir hablando, pero Adrien le interrumpe.
— ¡Madre! ¡No! —Yo volteo a verlos y Adrien tiene una cara molesta y Felipe está nervioso, no entiendo... ¿Que está pasando aquí? ¿Por qué no la dejó terminar?
— Lo siento hijita, y discúlpame Felipe, no quise decir...— Fija su vista apenada hacia abajo — Ya sabes... — muestra una sonrisa tímida.
— Feliz cumpleaños Señor Ferrer — Le tiendo un abrazo y me recibe — Siempre quise tener un abuelo —Susurro con tristeza y el ríe.
— Si quieres puedes ser mi nieta —Yo abro los ojos de sorpresa y veo a todos con una sonrisa.
— Bueno, eso me gustaría — expreso con timidez.
— Adrien, no se diga más, cambia tu puesto de nieto por el de ella, quiero una nieta — Adrien abre los ojos como plato, quedando atónito por el comentario sarcástico de su abuelo, creo que nos llevaremos muy bien. — eres hermosa chica y esos ojos tan peculiares que tienen, siento que te conozco.
— Abuelo... —Susurra Adrien entre dientes.
— Hazlo Adrien, o te cortaré las piernas — Espeta serio, para luego reírse, luego les sigue Felipe y la mamá de Adrien.
— Abuelo — Habla Felipe acercándose — ¡Feliz cumpleaños! —Le abraza y le tiende su regalo — Mira te traje esto, para que lo tomemos hasta quedar sin conciencia ¿Qué te parece? — El abuelo asiente y su rostro se ilumina.
— Gracias Felipe, eso haremos esta noche.
Llegaron los sirvientes a anunciar que la cena está servida, caminamos hasta el comedor, voy tomada de la mano de Felipe, me tiende una silla y me siento, para él hacerlo a mi lado, comimos, tomamos varias copas de vino, brindamos por el señor Ferrer y cortamos el pastel, volvimos a la sala y seguimos tomando más vino, y sí.... El señor Franco bebió hasta más no poder, quedé impactada, la señora Janice, que por cierto así se llama la madre de Adrien, ambas estuvimos hablando de sus secretos de belleza, tomé nota mental para luego hacerlas, Felipe y Adrien, estuvieron conversando, cosas de negocios y contratos, eso sin contar que Adrien no quitaba su mirada hacia mí...
Al día siguiente en COLUMBUS, GROUP.
— Tabatha debemos hablar de algo — Me interrumpe Felipe, mientras hago los apuntes en su escritorio, alzo la vista para verle — Sabes que, hasta hoy, trabajas para mí como secretaria — asiento haciendo una mueca triste — Pero te tengo una buena noticia —Alza las cejas de un lado a otro — ¡Trabajarás con Adrien!
— ¡¿Que?! — Haber no, no. Pausa, pausa... — ¿Que dijiste? —Me levanto molesta — ¿Trabajar con Adrien? ¿Estás loco Felipe? No lo paso, ni el a mí, cuando nos encontramos, echamos chispas ¡No! — Me cruzo de brazo y frunzo mi ceño molesta.
— Princesa no te alteres, harás lo mismo que haces acá conmigo — Se levanta, se acerca y me toma de las manos — Escúchame y veme a los ojos ...— alzo la mirada enojada — Adrien, no tiene secretarias y menos asistentes, la mayoría de las personas que trabajan para él, como por ejemplo su mano derecha son hombres, y algunos son secretarios, mírame... —Vuelvo a verle ya que baje la vista al final — Adrien te está brindando la oportunidad de trabajar, pero sobre todo para ayudarte a ti con tu mamá, ¿Lo entiendes? — Acaricia mis mejillas, mientras sigo haciendo trompitas con mis labios — ¿Vas a aceptar trabajar con Adrien? ¿Por el bien de mama y de ti? —Suspiro molesta y asiento resignada.
Seguimos en su oficina, hablando de mi nuevo trabajo, y de otras cosas, antes de irme a mis labores, Felipe y yo nos abrazamos, él me acercó más a su rostro, nos miramos unos segundos, y tocamos nuestros labios, un beso lento, suave, con cariño, ternura, nuestras bocas bailan a un ritmo perfecto de sincronía, saboreando cada parte de cada uno, un beso magnífico, exquisito, me encanta los labios de mi Sugar Boy, nos separamos un poquito por falta de aire y el ríe.
— Me encantas mocosa, Te qui.... —Salí un poco de sus brazos, para verle y saber porque no terminó la frase, está con la boca abierta y pálido, como si fuese visto un fantasma, termino por salir de sus brazos y busco su mirada, está hacia la puerta...
ES...UNA MUJER y es HERMOSA.... Espera... ¿Demy? ¡¿Mierda es Demy?! ¿Rubia? Está parada y mira a Felipe con emoción, volteo a ver a Felipe y éste deja rodar una lágrima por sus mejillas.
« ¿Dios mío que está pasando aquí? ¿Qué pasa? Felipe no reacciona, está como en shock, pálido y llorando... ¿Y que hace mi amiga Demy aquí? »
— ¿Demy? — pregunto murmurando.
— ¡Felipe, amor! — Le dice detrás de ella vi que llegó Adrien corriendo — ¡Felipe, estoy aquí, regresé...! — Susurra...Mier... ¿Que es esto? ¿Cómo es que regreso si yo la conozco? Veo a Felipe y sigue en la misma postura, y con más lágrimas, sus ojos rojos, ni siquiera nota que le estoy apretando la mano — Volví amor, volví...
— Le... ¿Leila? — Susurra Felipe y así sin más pasó por mi lado, ignorándome por completo — ¿Leila eres tú? — Ella asiente y sonríe feliz, ¿Cómo que Leila?
— ¿Demy? ¿Leila? — vuelvo a preguntar, pero ninguno me escucha, mi cuerpo no puede moverse de su lugar estoy... congelada.
— Sí esposo mío, soy yo — ¿Qué? ¿Esposo? Ósea.... Que.... Ok, ok, cálmate Tabatha, respira, relájate, creo que estoy soñando, me pellizco... y... No... siguen ahí esto es real, maldita sea esto es real — Te extrañé muchísimo Felipe — Maldita sea, tengo un nudo en la garganta que ni siquiera puedo hablar, todo me tiembla.
— Leila, eres mi Leila — Ella asiente eufórica y... Sin esperarlo se besan... sí, se besan.... me puse las manos en la boca, para apaciguar mi impresión de gritar, las manos me temblaban en el rostro, no puedo creer lo que está pasando.