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Marcada Por El Error

Marcada Por El Error

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Secretos de la alta sociedad / Madre soltera / Enfermizo
Popularitas:12.7k
Nilai: 5
nombre de autor: MisterG028

Natalia Harrison vivía feliz en su mundo perfecto, siendo la hija menor y consentida de una poderosa familia de Manchester. Rodeada de lujos y protegida por reglas estrictas, nunca había tenido que enfrentarse a las consecuencias reales de sus decisiones.

Pero todo cambia cuando, tras una pelea con su novio, comete un error impulsivo con Alejandro Foster, el joven y enigmático socio de su padre. Lo que parecía un simple desliz se convierte en un secreto imposible de ocultar.

Cuando descubre que está embarazada, su mundo se derrumba: su familia le da la espalda, y Alejandro, atado por su propia realidad, no puede estar a su lado. Natalia tendrá que enfrentarse sola a una verdad que lo cambia todo, dejando atrás la vida perfecta que alguna vez creyó tener.

NovelToon tiene autorización de MisterG028 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: Celos y una pequeña princesa

Habían pasado cuatro meses desde la llegada de Natalia a Milán. El tiempo había volado entre clases en la universidad, tardes en el estudio de arquitectura con Carla, y las visitas frecuentes al médico. Su vientre ya se notaba claramente, redondo y firme. Esa mañana habían tenido una ecografía importante.

En la sala de espera, Alejandro estaba más nervioso de lo que quería admitir. Cuando el doctor finalmente les confirmó el sexo del bebé, ambos se quedaron en silencio unos segundos.

—Es una niña —anunció el médico con una sonrisa.

Natalia soltó un grito de alegría y se cubrió la boca, con lágrimas de emoción corriendo por sus mejillas.

—¡Una niña! Alejandro… ¡vamos a tener una hija!

Alejandro miró la pantalla, donde se veía claramente la silueta de la bebé. Una sonrisa genuina, rara en él, apareció en su rostro. Tomó la mano de Natalia y la apretó con fuerza.

—Una niña… —repitió en voz baja, emocionado—. Va a ser tan hermosa como tú.

Desde ese día, algo cambió entre ellos. Aunque nunca habían definido su relación como “pareja”, Alejandro prácticamente vivía en el apartamento de Natalia. Bajaba casi todas las noches, traía comida, la acompañaba a las citas médicas y dormían juntos casi todas las noches. Era una convivencia silenciosa, llena de miradas, caricias y una intimidad que crecía día a día.

Esa noche de viernes, como era costumbre, Alejandro llegó con una caja grande de pizza margarita fresca, la favorita de Natalia.

—Margarita extra de albahaca, como te gusta —dijo al entrar, besándola en la frente.

Natalia, con una camiseta grande de él que le cubría el vientre, sonrió ampliamente.

—Eres el mejor. Esta bebé me tiene obsesionada con la pizza. Creo que va a nacer oliendo a tomate y mozzarella.

Se sentaron en el sofá del salón, con la caja entre ellos, comiendo directamente con las manos mientras charlaban.

—¿Cómo te fue hoy en el estudio? —preguntó Alejandro, limpiándole un poco de salsa de la comisura de los labios.

—Bien. Carla me dejó liderar un pequeño renderizado. Es exigente, pero aprendo muchísimo. Y… me preguntó otra vez por ti. Creo que realmente quiere arreglar las cosas.

Alejandro suspiró pero no respondió. En cambio, cambió de tema.

—La habitación de la niña ya casi está lista. Mañana podemos ir a ver la cuna que te mostré.

Estaban riendo por una anécdota de Natalia en la universidad cuando el celular de ella vibró cuatro veces seguidas sobre la mesa. Natalia lo tomó y al abrir el mensaje soltó una carcajada suave, cubriéndose la boca.

Dante le había enviado una foto de una pijama de sapo verde con ojos saltones, acompañada de un texto: “¿Sigues diciendo que no te quedaría bien? Creo que esta es perfecta para ti 😂”

Natalia sonrió con cariño y escribió rápidamente una respuesta.

Alejandro frunció el ceño, observándola.

—¿Con quién hablas? —preguntó, intentando sonar casual.

—Con Dante —respondió ella sin levantar la vista del teléfono—. Me mandó una foto absurda. Es muy gracioso.

El rostro de Alejandro cambió por completo. Dejó el trozo de pizza en la caja y se cruzó de brazos.

—¿Otra vez Dante? ¿Quién carajos es ese tipo que siempre te escribe a estas horas?

Natalia levantó la mirada, sorprendida por su tono.

—Es mi amigo de la universidad. Te he hablado de él varias veces. Es el único amigo real que tengo aquí en Italia. Me ayuda con las clases y me hace reír cuando estoy estresada.

Alejandro soltó una risa seca y molesta.

—Claro. “Solo un amigo”. ¿Y por eso te manda fotos a las diez de la noche y tú sonríes como una tonta? Estoy cansado de escuchar su nombre todos los días, Natalia. Dante esto, Dante lo otro…

Natalia dejó el teléfono sobre la mesa y lo miró directamente.

—¿Estás celoso?

—No estoy celoso —respondió Alejandro rápidamente, aunque su expresión decía lo contrario—. Solo digo que no me gusta que hables tanto con él, especialmente a estas horas. Estás embarazada de mi hija. Deberías descansar, no estar riéndote con mensajes de otro hombre.

Natalia se enderezó en el sofá, visiblemente molesta.

—Dante es solo un amigo, Alejandro. El único que tengo aquí. Tú pasas todo el día en la empresa, yo voy a la universidad y al estudio. Necesito tener a alguien con quien hablar. No puedes pedirme que me aisle completamente solo porque tú no confías en mí.

Alejandro se pasó una mano por el cabello, frustrado.

—No es que no confíe en ti. Es que no confío en los demás. Eres hermosa, estás embarazada y vulnerable. Los hombres como ese Dante siempre buscan algo más.

Natalia lo miró con incredulidad.

—¿Algo más? Dante sabe que estoy embarazada. Nunca ha intentado nada raro. Solo es amable y me hace compañía. A diferencia de ti, que a veces pareces que solo estás aquí por obligación.

Las palabras salieron más duras de lo que pretendía. Alejandro se quedó en silencio, mirándola fijamente. El ambiente se volvió pesado.

Finalmente, él habló con voz más baja:

—No estoy aquí solo por obligación, Natalia. Estoy aquí porque quiero estar. Porque cada vez que te veo con esa barriga, siento algo que nunca había sentido. Pero sí… me molesta que otro hombre te haga sonreír de esa forma.

Natalia suavizó su expresión un poco, aunque seguía molesta.

—Entonces confía en mí. Dante es solo un amigo. Tú eres el padre de mi hija. Eso no va a cambiar.

Alejandro se acercó y colocó una mano sobre su vientre, sintiendo una patadita de la bebé. Su mirada se enterneció.

—Lo sé… Perdóname. Es solo que… no quiero perderlas.

Natalia puso su mano sobre la de él.

—No nos vas a perder. Pero tienes que dejar de actuar como si yo fuera de tu propiedad. Somos un equipo, ¿recuerdas?

Alejandro asintió lentamente y la atrajo hacia él, besándola en la sien.

—Un equipo… sí.

Se quedaron abrazados en el sofá, con la caja de pizza olvidada a un lado. La pequeña discusión se disolvió en caricias y besos suaves, pero en el fondo ambos sabían que los celos de Alejandro y la independencia de Natalia seguirían creando chispas entre ellos.

Mientras tanto, en su vientre, la pequeña princesa seguía moviéndose, ajena a las complicaciones del mundo adulto que la esperaba.

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MisterG028
Que opinan, Alejandro debería perdonar a su madre
Lupita Garcia Esparza
excelente trabajo escritora felicidades
Lupita Garcia Esparza
que es lo que oculta Alejandro tiene muchos secretos 😭😭
Lupita Garcia Esparza
me gustaría que Alejandro le hable a Natalie de su enfermedad 😭😭
Lupita Garcia Esparza
por favor escritora no mates tan rápido a Alejandro merece conocer a su hijo ho hija 😭😭
Zulema Neme
Buenísima la Novela Autora me encanta 💞💞💞💞💞💞💞💞💞
Zulema Neme
Espero pueda hacer el tratamiento y Curarse. Merece conocer a su hijo y ser Feliz . Lucha Alejandro con todas tus Fuerzas 😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
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