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La Nuera De La Familia Hace Negocios En El Campo

La Nuera De La Familia Hace Negocios En El Campo

Status: En proceso
Genre:Aventura / Malentendidos / Mundo de fantasía
Popularitas:503
Nilai: 5
nombre de autor: lualueur

Ante la insertidumbre de la hambruna y la guerra, nosotros unos campesinos que viven cerca de la frontera, debimos huir en busca de un futuro mejor, tanto nuestra familia como nuestros vecinos, emprendimos un viaje con la esperanza de encontrar un lugar tranquilo para vivir
Acompañenos a ver esta aventura de sobrevivir en caravana

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Cap 23. Enredados

La lluvia continuó durante buena parte de la noche

El sonido constante sobre el techo de madera terminó envolviéndome en una calma extraña, pesada, distinta al agotamiento nervioso de los últimos meses, ya no tenía que mantener un ojo abierto esperando a que el agua se filtre, no había barro bajo mi espalda ni viento helado atravesando las mantas

Solo una calidez acogedora y el peso adormecido del cuerpo de Alan junto al mío

La noche que parecía demorar horas en avanzar, ahora el amanecer pareció aparecer en tan solo unos minutos; tanto así que no recordaba en qué momento me había acercado a él, tal vez mientras dormía o tal vez buscando inconscientemente algo firme a lo que aferrarme, pero… mientras más buscaba una explicación, más parecía ser una excusa

Cuando desperté, la habitación aún estaba teñida por la luz azulada de la madrugada, tardé unos segundos en entender por qué me sentía tan cómoda y calentita

Mi rostro estaba escondido contra el pecho de Alan, una de sus manos descansaba en mi cintura y nuestras piernas permanecían entrelazadas bajo la manta, enredadas como si fuera lo más normal del mundo, puede que sea así, pero nosotros no tenemos esa costumbre, ni siquiera nos atrevimos a abrazarnos mientras dormíamos fuera, lo mucho que hacíamos era tomarnos de las manos, pero ahora estábamos totalmente enredados

El calor me subió de golpe hasta las orejas, intenté apartarme despacio, pero él abrió los ojos casi al mismo tiempo

Nos quedamos inmóviles sin saber que hacer, los ojos no sabían donde posarse, por lo que unos segundos después de comprender la situación en la que nos encontramos, nos invadió la vergüenza

Alan se aclaró la garganta y soltó mi cintura con rapidez

-Lo siento… creo que me moví dormido

-No importa

Rayos… respondí demasiado rápido

Me incorporé inmediatamente, arreglándome el cabello para evitar mirarlo directamente, supongo que la vergüenza ya invadió mi cabeza porque ahora que veo bien la habitación parecía mucho más pequeña que antes

Escuché cómo él también se levantaba detrás de mí, incómodo, ninguno sabía qué decir

No me desagrada, pero justamente por eso es que se siente incómodo verle la cara y no saber cómo responderle

Por suerte, no tuvimos tiempo de pensar demasiado en ello, afuera comenzaron a escucharse pasos, puertas abriéndose y voces en el pasillo de la posada. El pueblo entero despertaba temprano

-Deberíamos bajar antes de que se termine la comida

Asentí a las palabras dichas por Alan y a su vez, estuve secretamente agradecida por tener la excusa perfecta para desviar nuestra atención

El comedor estaba abarrotado cuando llegamos; el olor a sopa caliente y pan recién hecho llenaba el ambiente, mezclado con el murmullo cansado de decenas de refugiados, algunas personas parecían haber recuperado el ánimo después de dormir bajo techo, otras seguían mirando alrededor como animales asustados, incapaces de relajarse del todo

Encontramos a mis cuñados sentados cerca de una ventana, una de mis cuñadas nos hizo señas apenas nos vio

-Pensé que no bajarían nunca

Dijo Fatima mientras nos acercábamos

-Si llegan más tarde, solo quedará agua caliente

Alan fue a buscar algo de comida mientras yo tomaba asiento junto a las cuñadas, fue entonces cuando noté un ambiente tenso en la mesa, volteé a ver de donde provenía y pude notar una expresión diferente a otros días, mi suegra fruncía el ceño

Uno de mis cuñados miraba hacia la plaza con evidente molestia

-¿Ocurrió algo? -pregunté en voz baja

Maryori soltó un resoplido antes de responder

-Los otros refugiados

-¿Otros?

Me quedé confundida un momento hasta recordar de quienes se trataban, era aquellos que se separaron de nosotros cuando hubo un desvío, decían que ese camino era un atajo para llegar a un pueblo más rápido, fueron siguiendo a ese grupo de nobles como si estuvieran hechizados por unas deidades queriendo obtener su favor, se ofrecieron a ir con ellos.

Intenté ver hacia donde señalaban, no había necesidad de preguntar quienes eran, se les podía distinguir claramente quienes eran los alborotadores

-Llegaron aquí antes que nosotros y ahora actúan como si el pueblo les perteneciera

Contó Maryori

-Escuché que quieren convencer al jefe de que no acepte más refugiados -añadió mi suegra con amargura- Dicen que ya no hay suficiente alimento

Fatima soltó una risa seca

-Curioso considerando que ellos eran los que más se quejaban en todo el viaje, pedían comida gratis usando la excusa de ser familia, otros nos compraban algunos alimentos y trataban de revenderlos a precios absurdos mientras viajábamos

Sentí un nudo incómodo en el estómago, ahí estaba mi querida tía, aquella que buscaba el beneficio en todo. Supongo que lo mismo pasará aquí, intentará convencer a todos para echar a los nuevos con excusas, todo para no perder la cantidad de comida que les racionan cada día

La bulla abajo fue intensificando su volumen, al parecer no tardaron en extender rumores extraños

-No deben confiar en ellos, cuando estábamos viajando, habían aprovechado el hambre y el miedo de todos para enriquecerse

Las personas comenzaban a llegar uno por uno, se reunían

-Vendían pan duro, agua y mantas a familias desesperadas como nosotros mientras aseguraban que “cada uno debía sobrevivir por su cuenta”

Vaya que son buenos para actuar, incluso daban dramatismo con algunas frases que oyeron y lo utilizaron a su favor

-Ahora se encuentra ahí abajo armando todo ese alboroto, temen que compartamos los recursos del pueblo -dijo mi cuñado al regresar la mirada hacia la ventana -Como llegaron primero, creen tener derechos sobre todo esto

Los refugiados no solo habían traído cansancio y hambre, también habían traído resentimiento

Alan regresó con dos cuencos de sopa y un trozo de pan, apenas se había sentado cuando Fatima le habló de inmediato

-Dicen que algunos quieren expulsarnos antes de que llegue más gente

Él frunció el ceño

-¿Expulsarnos de dónde?

-De su refugio

Durante unos segundos nadie habló

Estaba claro, debían irse, pero nadie les dijo que deberían hacerlo siendo sumisos; así que solo debían contraatacar

1
Elizabeth Yepez
se Lee buena
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