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El Secreto De La Novia Silenciosa

El Secreto De La Novia Silenciosa

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Matrimonio arreglado / Amor de la infancia / Completas
Popularitas:9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Renata,es solo una empleada en la mansión de los Morana, una mujer que parece no tener pasado y que soporta las humillaciones más amargas por una sola razón: el amor que siente por el hijo del dueño. Por él, es capaz de cualquier sacrificio, incluso de aceptar un matrimonio forzado con un hombre despiadado que jura hacer de su vida un infierno.
Todos la ven como una mujer débil, una "nadie" sin recursos que se deja pisotear. Pero, ¿por qué Renata nunca llora? ¿Por qué sus ojos brillan con una determinación que no pertenece a una sirvienta?
Mientras el mundo intenta quebrarla, Renata guarda un secreto que podría destruir imperios. Ella ha puesto una fecha límite para su silencio... y cuando el reloj marque la hora, todos los que la humillaron descubrirán que la "pobre empleada" era la única persona a la que nunca debieron traicionar.
¿Quién es realmente Renata y qué poder oculta tras su uniforme de trabajo?

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 22

La noche de la gala no terminó con champán y bailes para todos. Mientras los invitados aún comentaban la humillación de los Morana, Renata y Damián ya estaban en el centro de comando móvil de un convoy blindado. El objetivo era claro: el Palacio Presidencial. El Presidente había cometido el error de amenazar a Arturo Vane y, por extensión, de intentar extorsionar a la mujer de Damián. En el mundo de los Bustamante, ese error solo se pagaba con la destitución o la muerte.

Renata llevaba su computadora táctica sobre las rodillas. Sus dedos, aún adornados con los anillos de diamantes de la gala, se movían con una cadencia letal.

—Estamos dentro del sistema de defensa perimetral —dijo ella, su rostro iluminado por el resplandor azul de la pantalla—. En diez segundos, las cámaras del Palacio mostrarán un bucle de los últimos cinco minutos. Los guardias no verán entrar a tus hombres, Damián.

Damián, que se estaba ajustando un chaleco táctico bajo su esmoquin, la miró con una mezcla de orgullo y deseo. Se acercó y le dio un beso rápido, pero cargado de posesividad, en la frente.

—Eres mi mejor arma, Renata. Quédate en el vehículo hasta que aseguremos el despacho oval. No quiero que ese miserable te ponga un dedo encima.

—Ese miserable tiene algo que me pertenece, Damián —respondió ella con firmeza—. Y quiero estar allí cuando se dé cuenta de que su silla ya no le pertenece.

El asalto al Palacio fue una obra maestra de precisión. No hubo explosiones ni sirenas. Los hombres de Damián, mercenarios de élite que no respondían a ninguna bandera más que a la de los Bustamante, neutralizaron a la Guardia Presidencial con dardos tranquilizantes y pulsos electromagnéticos que anularon las comunicaciones.

Damián avanzaba por los pasillos alfombrados con una calma aterradora, su arma con silenciador en mano. A su lado, Renata caminaba con su laptop, abriendo puertas electrónicas y desactivando alarmas antes de que siquiera pudieran sonar. Parecían dos dioses del caos reclamando un templo antiguo.

Llegaron a las pesadas puertas dobles del Despacho Presidencial. Renata tecleó un último comando y las cerraduras electrónicas cedieron con un chasquido metálico.

Damián pateó la puerta y entró primero.

El Presidente estaba allí, pero no estaba durmiendo. Estaba frente a una trituradora de papel, frenético, intentando destruir documentos que Renata ya había digitalizado meses atrás. Al ver a Damián y a Renata entrar, el hombre se desplomó en su silla, el sudor empapando su camisa de seda.

—¡Esto es un golpe de Estado! —chilló el Presidente, su voz quebrada por el pánico—. ¡Llamaré al ejército! ¡Los haré colgar a ambos!

—El ejército no responde a su teléfono, Señor Presidente —dijo Renata, entrando con paso lento y seguro—. En este momento, todos los generales de división están recibiendo un dossier personalizado del Archivo Fénix. Sus cuentas en Suiza, sus amantes, sus tratos con los carteles... todos están ocupados decidiendo si quieren ir a la cárcel con usted o si prefieren jurar lealtad al nuevo régimen.

Damián se acercó al escritorio y, con un movimiento violento, barrió todo lo que había sobre él: lámparas, teléfonos y plumas de oro volaron por los aires. Se inclinó sobre el mandatario, su sombra cubriéndolo como una lápida.

—Usted amenazó a mi familia —susurró Damián, y su voz era más fría que el hielo—. Usted pensó que podía usar a Arturo Vane para llegar a Renata. Lo que no entendió es que Renata no es una pieza en su tablero. Ella es el tablero.

Renata colocó una sola hoja de papel frente al Presidente. Era una carta de renuncia irrevocable por "motivos de salud nacional".

—Fírmela —ordenó ella—. Si lo hace, le permitiré salir del país hacia un exilio dorado en una isla que yo misma he elegido. Una isla donde no hay internet, ni teléfonos, ni forma de que vuelva a hacer daño.

—¿Y si no lo hago? —desafió el Presidente, intentando recuperar un atisbo de dignidad.

Damián sacó un cuchillo táctico de su cinturón y lo clavó en la mesa, justo al lado de la mano del Presidente.

—Si no lo hace —dijo Damián con una sonrisa depredadora—, dejaré que Renata publique el Sector 7 del archivo. El sector que detalla cómo usted ordenó la desaparición de aquel periodista hace cinco años. El pueblo vendrá por usted, y mis hombres no estarán aquí para protegerlo de la multitud con antorchas.

El Presidente miró a Renata, buscando una pizca de piedad, de la "niña buena" que recordaba de las fiestas de la alta sociedad. Pero solo encontró a la mujer que había sobrevivido a la pobreza, a la traición y que ahora estaba protegida por el monstruo más grande del país.

Con manos temblorosas, el hombre tomó la pluma y firmó.

En ese instante, Renata envió un comando global. En todas las pantallas del país, desde los televisores en las plazas hasta los teléfonos celulares, apareció un mensaje oficial: El Presidente ha renunciado. Un consejo provisional liderado por la coalición Vane-Bustamante asumirá el control para garantizar la transición.

Minutos después, mientras el Presidente era escoltado hacia un helicóptero sin insignias, Renata y Damián se quedaron solos en el balcón del Palacio Presidencial, mirando hacia la ciudad que ahora dormía bajo sus pies.

Damián la rodeó por la cintura, atrayéndola contra su pecho. La adrenalina del asalto aún corría por sus cuerpos.

—Lo hicimos —susurró Renata, apoyando la cabeza en el hombro de él—. El Palacio ha caído.

—No, Renata —la corrigió Damián, besando su cuello con una posesividad que le cortó el aliento—. El Palacio no ha caído. Simplemente ha cambiado de dueños. A partir de mañana, tú serás la que dicte las reglas desde esta oficina, y yo seré el que se asegure de que nadie ose romperlas.

Renata se giró en sus brazos, mirando el despacho que ahora sería suyo. Ya no era la sirvienta de los Morana, ni la hija fugitiva de los Vane. Era la mujer que había derrocado a un gobierno con un clic y un beso.

—Damián —dijo ella, con una sonrisa oscura—, ¿sabes qué es lo mejor de tener todo el poder?

—Dímelo, mi reina.

—Que ahora podemos divertirnos de verdad. Los Morana todavía están limpiando los baños de la finca, y creo que necesitan ver quién es la nueva Jefa de Estado.

Damián soltó una carcajada y la levantó en vilo, llevándola hacia el sofá de cuero del despacho presidencial. En medio de la caída de un gobierno, la pasión de los nuevos dueños del país se desató con una ferocidad que prometía una era de sombras, lujo y una posesividad sin límites.

La caída del palacio fue solo el comienzo. El imperio de los locos acababa de ser inaugurado.

1
Carolina Arrieta
muy interesante tu historia. me gustan mucho las historias de intriga y suspenso.
Nellys Bericote
No entiendo Escritora creo que te confundiste Renata no está en la casa de los Morana esta en la Super Mansión de los Vane como es que David conoce los túneles
valeska garay campos
me gustó la historia
Nellys Bericote
Un Excelente inicio más original muy interesante tienes buena narración mantienes al lector queriendo más felicitaciones vamos a ver como se desarrolla la historia 👏👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
Buenísima historia muy emocionante e interesante 👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
🔥🔥🔥🔥💪💪
Nairobis Cardozo Portillo
🔥🔥❤️❤️🔥🔥
Nairobis Cardozo Portillo
🔥🔥🔥🔥
Nairobis Cardozo Portillo
💪💪💪💪💪
Nairobis Cardozo Portillo
💪💪💪💪💪
Lupita Carmen
muy buena historia mas capítulos por favor
Moraima Eglee Castillo vargas: si muy buena la historia me gusta 👏
total 1 replies
Maria Mongelos
Está muy buena. Gracias
Maria Mongelos
Damian es demasiado celoso, posesivo
Maria Mongelos
Ni siquiera Arturo se salvo
Vamos a ver qué pasa con el Presi
Maria Mongelos
Marcos pensó que iba a poder con Renata y Damian pero ni siquiera se imaginó qué ellos dos juntos son imparables
Nairobis Cardozo Portillo
Todos van a caer
Nairobis Cardozo Portillo
Está buenísima el dúo explosivo y muy peligroso 🔥💣
Nairobis Cardozo Portillo
🔥🔥🔥🔥🔥
Maria Mongelos
Gracias querida escritora por los capítulos 💕
Maria Mongelos
Creo que el Presidente ni se imagina lo que se le avecina, estos dos van a barrer con todos
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