Nuestros mundos eran diferentes, nuestros caminos... pocas veces se cruzaron. Éramos como dos líneas paralelas que no debieron encontrarse, mas, sin embargo; el universo quiso que así fuera.
Yo no estaba preparada para enamorarme de ti, de caer en tu juego de seducción y pasión desbordada, de aquel amor que todos miraron prohibido al principio, pero, que solo nosotros dos, entendimos como sucedió. Somos el equilibrio perfecto entre el dolor y el placer, entre conocer la virtud para después familiarizarnos con el vicio.
Tú me amas, yo te amo, nuestros cuerpos son el ejemplo perfecto de que dos almas están destinadas a estar juntas aun cuando la muerte acechaba en cada rincón de nuestra existencia. Tu eres el dragón que me envuelve en sus fuego incandescente, eres la marca que deseo en mi piel por siempre.
NovelToon tiene autorización de CRIS HERNÁNDEZ07 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
II — CHARLA CON MAMA
Una vez en casa...
— Hola mami —me encanta llegar de la calle y estar con mi mama, está muy enfermita, cada vez tose más y más, le pregunto siempre y en todo momento si está bien, y la respuesta es la misma, « Si hija estoy bien » y sé que no es así, siento que me oculta algo, pero para no molestarla más le sigo la corriente.
— Preciosa llegaste, ¿Cómo te fue? – me observa con detenimiento sabe que me pasó algo, y me pregunta preocupada.
— ¿Que te pasó en la cara Tabatha? ¿A quién golpeaste? Y ¿Cómo lo dejaste tú? – ambas reímos con fuerza, ella me conoce, ella sabe que yo no soy violenta, pero cuando me hacen una, bueno.... Me defiendo.
— Bueno... le quité varios pelos falsos —mi madre me ve con cara de que no te lo puedo creer.
— ¿Tabatha es en serio? ¿No se supone que andabas buscando un trabajo? ¿Con quién te peleaste? —pregunta con confusión, pero eso es solo un disfraz — ¡CUÉNTAMELO TODO! — Grita, y yo me tapo los oídos, no porque gritó fuerte sino por el drama que hace y finjo.
— ¡Ay mamá, no seas chismosa! —río— está bien te contaré, bueno después que entregué mi última carta, alcancé al lado de la empresa una heladería, pedí un riquísimo cono, cosa que no pude disfrutar —ruedo mis ojos— porque sin querer le cayó encima a una mujer que pasaba exactamente por mi lado, ya te imaginaras lo demás. —finjo tener cara de tristeza.
Mi madre me observa con cara de vergüenza, pero es mentira por dentro se está carcomiendo por saber, y solo pasan unos segundos hasta que... se está, carcajeando como una loca ,mi madre es única, todos tenemos sólo una y cada una es diferente, pero mi madre es como mi hermana, mi mejor amiga, me lastima mucho que esté así, su condición es muy grave, parece un bebé tiene un cuidado excesivo con los olores, la comida, la limpieza, todo, absolutamente todo, le hace daño, y yo trabajo únicamente para comprar sus antibióticos y vitaminas, no tengo vida social, no salgo, no voy a fiestas, no bebo, no fumo, ni a cumpleaños asisto, mi vida es trabajar a tiempo parcial en varios restaurantes, paseando a uno que otro perro, cuidando a alguna abuelita, y mis estudios... sí estudiar y trabajar.
No me llama la atención los hombres, no soy de otro bando, pero la verdad es que no ha llegado el indicado, pienso yo, temo que me lastimen, ya he visto a muchas que andan llorando porque sus novios les fueron infieles, y no, no, no, no quiero pasar por fue, todavía no.
Cumplo con los deberes de la casa, mientras mamá esta acostada leyendo uno de esos libros de amor y romance, a veces se escucha una carcajada y eso me alegra, disfruta mucho leer, y bueno después de dejar algunas calorías limpiando, me doy un buen baño y preparo la cena, mi madre me enseñó como debo limpiar cuando ella no puede, y su rutina incluye alcohol, trapeador limpio « blanco... diría yo, hasta me limpiaría la cara con él »
— ¡Mama ven a cenar, ya todo está en orden! —ella sale de su cuarto, con mucho cuidado de no toparse con algún olor fuerte, toma asiento y me observa con cara de preguntar algo más, ella sabe que no le he echado el cuento completo, hasta que rompe el silencio y me pregunta.
— ¿Me vas a terminar el chisme? —pregunta con voz curiosa, me observa y espera mi respuesta... mientras yo me hago la loca... y si... me falto decirle que la persona que me separó de la pelea era un sabroso salido de una revista de modelaje todo un Calvin Klein.
— ¡Mama! ¡No hay nada más que decir deja de ser tan chistosita eh! —le digo con cara medio acusativa.
— Los viejos zorros sabemos mucho —me dice con ese aire de sabiduría.
— Pues... te diré... que un hombre fue el que me separó, y no te diré más — le lanzo la bomba para nada más ver cómo reacciona...y no tarda, porque enseguida arrastra su plato hasta mi lado mirándome con todo el deseo de que le siga hablando de ese dios griego.
— ¿Estaba sabroso?— pregunta alzando sus cejas pícara y yo ruedo los ojos, y le respondo.
— Si mamá hermosísimo, todo un galán, guapo, alto, musculoso, y un tatúale medio a ver en su antebrazo derecho, con ese típico traje ajustado y de marca, reloj carísimo, fuerte y autoritario – le respondo haciendo mis ademanes exquisitos de sarcasmo, Y la niña se emociona... porque sus ojos casi se le salen de su órbita, y le cierro la boca por si se le cae su baba.
— Oh tienes que verlo de nuevo, ese tiene que ser mi futuro yerno —me dice con esos ojos llenos de ilusión y esperanza.
— Mama por favor no exageres, ¿sí? Ése es un hombre que jamás en su típica vida de rico se fijaría en una chiquilla cómo yo. Además, es bien grandote, debe tener sus más de 30. Y yo solo soy una chiquilla de 19 años, si estoy muy hermosa lo sé, pero no madre —hago comillas en esa última palabra, mi madre ríe y me dice con voz dulce.
— Mi niña tú no eres un chiquilla. Sí tienes 19, pero en el amor no hay edad, ni barreras cuando el cariño es sincero, recuerda siempre eso, ¿sí? Además estoy segura que lo conquistaste con esos hermosos ojos – me mira y acaricia mi cabeza, y me da un pequeño pellizco en la nariz, yo le respondo en voz baja y sarcástica.
— Si tú lo dices madre, tu eres la sabia aquí, aunque no lo creo hasta que lo vea con mis propios ojos — expreso mientras la señalo con el tenedor.
— Así es... yo soy un árbol de sabiduría – me responde con esa sonrisa engreída que me perturba, pero me encanta que seamos así, tan abiertas y tan cercanas, amo a mi madre y no sé qué sería de mí cuando no esté, pienso internamente triste.
Paso las últimas horas de la noche antes de dormir, estudiando para la siguiente clase, ya que, si me llaman de alguna empresa, debo adelantar mucha tarea, porque después serán online, termino de arreglar mi mochila, pongo mi celular a cargar, y me tumbo a dormir, para un nuevo día mañana, el cual espero a que sea mejor que el de hoy, y cierro mis ojos pensando el modelo Calvin Klein.