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“El Ryokan Sakura: La Humana Y El Oni”

“El Ryokan Sakura: La Humana Y El Oni”

Status: En proceso
Genre:Pareja destinada / Viaje a un mundo de fantasía / Mundo de fantasía / Fantasía épica
Popularitas:778
Nilai: 5
nombre de autor: Cube Things

Hola, soy CubeThings.

Me gusta escribir historias que se sienten… más que solo leerse. Historias que mezclan fantasía, romance y emoción, donde los personajes no son perfectos, pero sí intensos.

Amo los mundos tipo anime: yokais, magia, destinos entrelazados… y amores que no se construyen de un día para otro.

Mis historias suelen ser slow burn, con tensión, misterio y personajes que se marcan entre sí de formas que no siempre entienden.

Si te gustan las historias que te hacen sentir, que te envuelven poco a poco… entonces estás en el lugar correcto.

NovelToon tiene autorización de Cube Things para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un Mundo que No Era el Mismo

Hikari sintió un impulso repentino.

El pedestal.

Giró de inmediato y caminó de vuelta hacia el altar, con pasos rápidos, casi torpes, como si una parte de ella ya supiera que algo no estaba bien.

—No… —murmuró.

Al llegar, su mirada buscó la urna.

Pero no estaba.

El espacio donde la había dejado… estaba vacío.

El aire se le atoró en el pecho.

—No… no, no…

Se acercó más, como si eso fuera a cambiar lo que veía.

Nada.

Solo madera limpia.

Y entonces lo notó.

Un pequeño pliego de papel, cuidadosamente doblado, descansaba justo en el centro del pedestal.

Hikari dudó.

Su corazón latía con fuerza, golpeándole el pecho de una forma incómoda.

—¿Qué…?

Estiró la mano lentamente y tomó el papel.

Lo reconoció de inmediato.

La caligrafía.

Ese trazo firme, ligeramente inclinado…

Era de su abuelo.

Sus dedos temblaron al desplegarlo.

Y comenzó a leer.

Querida Hikari,

Sé que esto te sonará extraño… pero ahora ya no estás en el mundo humano.

Estás en el mundo yokai.

El lugar… al que realmente perteneces.

Hikari dejó de respirar por un segundo.

Sus ojos recorrieron las palabras otra vez.

Como si al hacerlo… fueran a cambiar.

Busca el ryokan Sakura.

Ahí encontrarás a Kuro.

 Al pronunciar ese nombre en su mente…

algo dentro de ella se tensó.

Como si no fuera la primera vez que lo escuchaba.

Él se ha encargado de nuestro ryokan durante décadas…

pero ahora es momento de que su verdadera dueña regrese.

Las palabras se volvieron borrosas.

No porque no pudiera leerlas…

sino porque su mente no lograba alcanzarlas.

—…¿qué…?

Bajó lentamente el papel.

El mundo a su alrededor seguía siendo hermoso.

Perfecto.

Pero ahora… se sentía completamente ajeno.

—¿Yo…?

Su voz salió quebrada.

—¿De qué está hablando…?

Miró de nuevo la carta.

Como si en ella hubiera más respuestas escondidas.

Pero no había nada más.

Solo eso.

Solo esas palabras.

Su abuelo…

lo sabía.

Desde antes.

Desde siempre.

El aire se volvió más pesado en su pecho.

—¿Por qué no me dijiste nada…? —susurró.

No había enojo en su voz.

Solo confusión.

Y una tristeza que no había terminado de irse.

Apretó la carta entre sus manos.

El papel crujió ligeramente.

—Ryokan… Sakura…

El nombre se sintió extraño.

Familiar…

y desconocido al mismo tiempo.

Y ese otro nombre.

Kuro.

No sabía por qué…

pero al pensarlo…

algo en su interior reaccionó.

Un pequeño tirón.

Como si ya lo hubiera escuchado antes.

Como si ya lo conociera.

Hikari levantó la mirada.

El templo, ahora perfecto, la rodeaba en silencio.

Como si esperara su siguiente paso.

Como si ya supiera que no había vuelta atrás.

Respiró hondo.

El aire llenó sus pulmones con una claridad nueva.

—…bien.

Su voz aún temblaba.

Pero no se rompió.

Apretó la carta con más firmeza.

—Entonces… voy a encontrarlo.

Caminó de regreso por el sendero con pasos más firmes, aunque su mente seguía llena de preguntas.

El bosque ya no se sentía igual.

La luz que se filtraba entre las hojas era más clara, más dorada, como si cada rayo estuviera cuidadosamente colocado. El viento ya no era frío, sino suave, casi cálido, rozando su piel con una delicadeza extraña.

Incluso el sonido de sus propios pasos parecía distinto.

Más nítido.

Más real.

Hikari apretó la carta entre sus manos mientras avanzaba, siguiendo el mismo camino que había recorrido antes… pero que ahora parecía otro completamente diferente.

Cuando finalmente los árboles comenzaron a abrirse, su corazón dio un pequeño vuelco.

El pueblo.

O lo que creía que era el pueblo.

Se detuvo en seco.

—…no puede ser…

Lo que tenía frente a ella… no era el lugar tranquilo y casi olvidado que recordaba.

Era algo completamente distinto.

El camino de tierra ahora estaba perfectamente delimitado, limpio, como si hubiera sido cuidado cada día sin falta. Las casas de madera ya no se veían viejas ni desgastadas, sino firmes, pulidas, con techos bien colocados y detalles finamente trabajados.

Los faroles colgaban encendidos, aun cuando no parecía ser completamente de noche, proyectando una luz cálida que bañaba todo con un tono acogedor.

Había gente.

Mucha más gente.

Figuras caminaban por las calles con tranquilidad, vestidas con ropas tradicionales, kimonos de colores suaves y telas que se movían con elegancia al ritmo de sus pasos. Algunos conversaban, otros reían en voz baja, y el murmullo general llenaba el ambiente con una vida que antes no estaba ahí.

El aroma llegó después.

Comida.

Dulce, cálida, recién hecha.

Algo que recordaba vagamente a brochetas, arroz, té… pero con un toque diferente, más profundo, más envolvente.

Hikari avanzó un paso.

Luego otro.

Sus ojos recorrían cada rincón, incapaz de asimilarlo todo.

Había pequeños puestos a los lados del camino, decorados con telas, linternas de papel y objetos que brillaban suavemente bajo la luz. Algunos vendían comida, otros amuletos, otros cosas que no supo identificar.

Y entre la gente…

algo no encajaba del todo.

Algunos tenían detalles extraños.

Un par de cuernos pequeños asomándose entre el cabello.

Ojos de colores poco naturales.

Sombras que no se movían como deberían.

Pero nadie parecía notar nada.

O tal vez…

todos lo sabían.

El sonido de una campana suave resonó a lo lejos.

Un grupo de niños pasó corriendo junto a ella, riendo, sus voces ligeras, casi musicales.

Hikari giró lentamente sobre sí misma, tratando de comprender.

—…esto…

No terminó la frase.

Porque no había palabras suficientes.

El lugar era hermoso… pero había algo en ese lugar que no le pedía permiso para estar ahí.

Vivo.

Brillante.

Pero también…

irreal.

Como si hubiera entrado en una historia.

O en un sueño del que aún no despertaba.

Apretó la carta una vez más.

—Ryokan Sakura…

El nombre ahora tenía sentido en ese lugar.

Encajaba.

Como si siempre hubiera pertenecido ahí.

Hikari respiró hondo, llenándose de ese aire que no se parecía a nada que hubiera conocido antes.

Y dio un paso hacia adelante.

Esta vez… sin dudar.

Porque aunque no entendía lo que estaba pasando…

una parte de ella…

ya estaba empezando a sentirse en casa.

Se detuvo un momento al borde del camino, observando el flujo constante de personas… o lo que fueran.

No todos eran humanos.

Ahora podía verlo con claridad.

Rasgos sutiles, casi imperceptibles si no prestabas atención.

Orejas que no eran del todo humanas.

Sombras que se movían con un ligero retraso.

Miradas demasiado profundas.

Hikari tragó saliva.

Aun así… tenía que seguir.

Buscó a alguien que no pareciera hostil, alguien a quien pudiera acercarse sin sentir que estaba cometiendo un error.

Y entonces lo vio.

Un hombre de apariencia joven, de cabello claro y expresión tranquila, acomodando pequeños amuletos en un puesto. Había algo en él… una calidez que contrastaba con lo extraño del lugar.

Pero lo que realmente la hizo detenerse fueron las orejas.

Orejas de zorro.

Sutiles, casi ocultas entre su cabello.

Un kitsune.

Hikari dudó apenas un segundo… y luego se acercó.

—Disculpa…

El hombre levantó la mirada.

Sus ojos eran dorados, suaves, pero atentos.

La observó en silencio.

Un segundo.

Dos.

Y entonces… una ligera sonrisa apareció en su rostro.

—No te había visto antes —dijo con voz tranquila.

No sonaba sorprendido.

Sonaba… curioso.

Hikari apretó la carta en su mano.

—Estoy buscando el Ryokan Sakura.

El nombre salió con más firmeza de la que esperaba.

El kitsune inclinó ligeramente la cabeza.

Por un instante, su expresión cambió.

No de forma evidente… pero sí lo suficiente.

Como si entendiera algo más de lo que ella había dicho.

—Ya veo… —murmuró.

Sus ojos la recorrieron brevemente.

No de forma incómoda.

Más bien… analítica.

Como si confirmara algo.

—Sigue ese camino —dijo finalmente, señalando una calle más estrecha que se alejaba del bullicio principal.

—Cruza el puente rojo… y no te detengas hasta ver los cerezos.

Hikari asintió.

—Gracias.

El kitsune sonrió apenas.

—Ten cuidado.

No explicó por qué.

Pero tampoco parecía necesario.

Hikari dio un paso atrás, sintiendo de pronto las miradas.

No solo la del kitsune.

Varias.

Alrededor.

Discretas.

Silenciosas.

Diferentes yokai que pasaban cerca habían comenzado a mirarla.

No con hostilidad.

Pero sí con algo claro.

Curiosidad.

Porque ella…

no pertenecía ahí.

No del todo.

Apretó la carta con más fuerza.

Y sin decir nada más, siguió la dirección que le habían indicado.

El camino se volvió más tranquilo conforme avanzaba.

El ruido del mercado quedó atrás, reemplazado por un silencio más suave, más íntimo.

Las casas comenzaron a espaciarse.

Y entonces lo vio.

Un pequeño puente de madera lacada en rojo intenso, cruzando un arroyo de agua cristalina que reflejaba la luz como si tuviera vida propia.

Hikari se detuvo un instante antes de cruzarlo.

El agua fluía lenta.

Perfecta.

Demasiado perfecta.

Respiró hondo…

y dio el primer paso.

Del otro lado…

algo la esperaba.

Y por alguna razón…

su corazón ya sabía quién.

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Edith 💋💕
carai este capítulo fue un poco intenso 🫣🫣🫣
Edith 💋💕
que estraño jaja las palabras se puede transformar en otra cosa /Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Edith 💋💕
sigue subiendo esta muy bueno ☺️☺️
Cube Things: Gracias por el apoyo claro que seguiré subiendo un saludo
total 1 replies
Edith 💋💕
a las bestias 😱😱😱😱😱
Edith 💋💕
me sorprendió y me lo imagine es 🫣🫣🤩🤩Wouuu
Edith 💋💕
Wou lo sentí real me gusto el capitulo ☺️
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