Jules vende su intimidad en internet para pagar una deuda familiar que la ahoga. Ha aprendido a sobrevivir separando su cuerpo de sus emociones. Pero la llegada de un nuevo profesor despierta en ella una duda peligrosa: quizá nunca ha conocido el amor… solo el vacío. Y por primera vez, alguien podría enseñarle la diferencia. ❤️
NovelToon tiene autorización de Irwin Saudade para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
LUEGO
...Cinco años atrás, pasado....
Se para frente a mí, siento sus manos sobre mi cintura y la cercanía de su rostro me pone un poco nerviosa. Sus dedos me acarician la piel de los brazos, siento un cosquilleo en mi interior y sé que esto no es algo que deseo. ¿Y por qué lo acepto? ¿Por qué acepté su propuesta? ¿Por qué me siento un poco nerviosa? ¡Soy un caos!
—Supongo que no es tu primera vez —dice él.
—No. Bueno...
—¿Te sientes incomoda?
Sus ojos se enfocaron a mis ojos y ambos estábamos a solas en la habitación del motel. Su pecho está desnudo, veo sus pectorales brillar con la luz opaca y él parece estar muy seguro de esto que está por acontecer.
—Esta es la tercera vez que yo... —pero me dio pena terminar la frase. Sentí un nudo en la garganta.
—¿Sería la tercera vez que coges con un hombre?
—Sí. Yo no estoy segura de tener experiencia. Ni siquiera sabía que podía tener sexo con alguien para poder grabarlo —soy sincera con mis palabras—. Fue hasta hace un rato que descubrí que el sexo también se da entre pantallas y videos.
Siento como su mano sube por mi espalda y entonces, con un movimiento rápido, me envuelve con sus brazos y mi rostro se hunde en su pecho.
—¡Tranquila! No te haré daño. El sexo es algo muy rico y tú puedes comerciar con él. Lo que haremos es vender la intimidad que otros no suelen tener o que simplemente desean tener.
Su pecho huele a perfume dulce, como a menta y frescura cítrica. Mis pensamientos comenzaron a jugarme una batalla donde me bombardearon con intensidad y las dudas surgieron en mi interior.
—¿Quién fue el primer hombre que tuvo sexo grabado? Digo, me acaba de dar curiosidad. ¿Quién fue la primera pareja que accedió a comerciar con la intimidad sexual? ¿Habrá sido fácil? ¿Quién fue la primera persona en crear el porno? ¿Quién habrá sido el primer pervertido que vio porno?
Siento que sus brazos comienzan a soltarme, pero me resulta cómodo haberle expresado mis inquietudes.
—La primera persona que se acostó con otra persona para grabar era realmente muy curiosa. Permitió que su deseo le dominara y al querer experimentar el placer, se entregó a un océano donde el cuerpo busca saciar sus ganas de alguien de una forma eterna. ¿Para qué grabar porno? Supongo que es como el arte, ¿para qué pintar cuadros? Todo es para mostrar los ideales, los deseos y en la industria del porno, están aquellas cosas que existen pero que son tabú.
Su respuesta me pareció interesante, su voz me comenzó a hipnotizar y por alguna extraña razón sonreí.
—¿Saciar sus ganas con alguien?
—El placer es un estilo de vida para algunos, un regalo para otros y una necesidad para muchos.
—¿Cuándo fue la primera vez que tú...?
—Tenía trece años. Fue con una compañera de clase.
—¿Tú...?
—Sentí curiosidad por saber que se sentía estar con alguien.
—¿Y a qué edad empezaste a grabar?
—A los quince.
—¿Y por qué sentir curiosidad por alguien a esa edad? Digo, eras un niño adolescente.
Sus labios se dibujan en una sonrisa.
—No lo sé. A ciencia exacta no sé por qué, pero mi curiosidad me llevo a querer experimentar y entonces, lo que sentí me gusto y por eso es que ahora soy un adicto al placer. Aprendí a comerciar con el sexo. Soy bisexual.
¿Comerciar con el sexo? ¿Grabar videos explícitos de cada encuentro sexual? ¿Ganarse la vida vendiendo el acto sexual? ¿Bisexual?
—¿Te acuestas con mujeres y hombres?
—Sí, todo depende de la química o de la atracción.
—¿Qué fue lo que te atrajo de mí?
Sus ojos no tienen miedo y quiero que sus labios se fundan con los míos.
—Me capturó tu soledad y la ropa que llevabas puesta.
Su respuesta me causa intriga.
—¿Mi soledad te capturo?
—Tienes la mirada triste y aún así, no permites que el mundo se te venga abajo cuando te mueres lentamente. ¡Eso es la soledad!
—Puede ser. Tus palabras son interesantes.
—¿Por qué te sientes sola?
—¿Cómo sabes que me siento sola?
—Como dije antes, lo veo en tu mirada.
Y en su rostro percibí el interés emocional que este hombre sentía por mí. ¿Qué debía decirle? ¿Serviría de algo contarle toda mi desgracia? ¿Vale la pena repetir en palabras todo lo que esta vida me estaba doliendo?
—Estoy aprendiendo a vivir sin amor.
—Eso es muy intenso. ¿Qué te hace sentir así?
—No podría explicarlo en palabras.
—Lo entiendo.
—¿De verdad lo entiendes?
Asiente y sonríe.
—Yo vivo sin amor desde que huí de casa.
—¿Huiste de casa?
—Sí.
—¿Y…?
—Y al comerciar con el sexo aprendí a conformarme a no buscar el amor.
Sus palabras me hicieron pensar en la vida de este hombre. ¿Por qué huyó de casa? ¿Por qué se conformó a vivir sin amor?
—¿Y en algún momento te gustaría encontrar el amor?
Me mira fijamente a los ojos, sonríe con tenuidad y baja la mirada.
—Algún día viviré con amor.
—Pues espero que lo logres y que puedas encontrar un amor que te haga olvidar lo malo de esta vida.
Parece reconfortarse con mis palabras.
—¡Gracias por tus buenos deseos!
Entonces, al intercambiar situaciones similares, me atreví a abrirle un poquitito mi corazón.
—En mi caso no fue por la curiosidad, mi primera vez no fue así —me animé a decirle.
—¿Cómo fue tu primera vez?
—Fue dolorosa y muy fría. ¡Pero no importa! Al final, estoy aquí y no sé qué hacer. Mi vida ha cambiado mucho por culpa de esa primera vez y prácticamente lo he perdido todo.
—¿Lo has perdido todo?
—Sí. Mi familia me echó de la casa y realmente, estoy muerta para ellos.
Sus manos seguían en contacto con mi piel, esta conversación parecía ser necesaria a mi alma. ¡Abrir el corazón para sangrar el duelo ahogado!
—Bueno, te diré algo frío y realista —dice él—. Te tienes a ti misma y eso es lo importante. Tienes vida, salud y alguien en el universo vela por ti. ¡Dios! Él siempre está para nosotros aunque a veces no nos esté yendo bien o le estemos fallando. Tu familia no debe importarte de ahora en adelante, al final morimos solos, así como nacimos solos.
¿Morir solos? El duelo de estar con vida no me había hecho abrir los ojos de esa manera.
—Creo que es cierto lo que dices.
—Ahora tienes la oportunidad de buscar la felicidad por tu cuenta. No será fácil, pero sé que algún día lo vas a lograr. ¡Fluye! Deja que los días pasen y verás que todo se soluciona. ¡Todo pasa!
Me volvió a abrazar. Su calor me conmovió.
—¡Gracias por decirme esto!
—Estoy para servirte.
Y entonces, al abrir nuestros corazones, un deseo apareció en mí. ¡Sentí que quería aquello!
—¿Quieres hacer el amor conmigo? —No me dio pena preguntarle.
Su mirada parecía sorprendida y yo intentaba dar algo bastante bueno de mí.
—Está bien, haré el amor contigo si así lo deseas. Prometo no lastimarte.
¿Lastimarme? ¿Su cuerpo me haría daño? ¿Qué es lo que realmente sucedía conmigo? Mis pensamientos eran catástrofe y no había algo coherente que me impulsara a seguir viviendo en busca de mi felicidad. ¿El tener sexo podría ayudarme a ser feliz?
—Gracias por ser muy amable conmigo, yo… déjame usar esto que mi benefactor consiguió para mí —camino hasta el buró y agarro el frasco de Popper.
—¿Te gusta el Popper?
—Pues con esto se me olvida mi realidad y entonces es más fácil ceder ante lo que me pides. Siento que no pierdo nada con intentar experimentar contigo.
Sus ojos parecen brillar por mis palabras.
—¿Qué quieres experimentar conmigo?
—Lo de grabar mientras lo hacemos.
Sin miedo, con el corazón latiendo a toda potencia, mi alma siente que esto es lo que quiere, no dudo en acercarme a él. Siento su respiración retumbar en mi rostro, me pongo de puntitas y cierro los ojos. ¡Planto mis labios en sus labios! El mundo no sería capaz de entender lo que yo estaba sintiendo en ese momento. ¿A dónde ir? ¿En quién refugiarme? ¿A dónde ir para ser feliz?
Fue en sus labios donde yo aprendí a no amar a cualquiera.