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Oscuro Placer.

Oscuro Placer.

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor prohibido / Romance de oficina
Popularitas:33.6k
Nilai: 5
nombre de autor: maucris

Laura entró en Valdez Enterprises buscando una carrera, pero encontró una perdición.

​Bastó una mirada de Adrián Valdez, su jefe, para que la ingenua joven viera desmoronarse su mundo. Lo que comenzó como una admiración profesional se transformó rápidamente en una obsesión voraz: Laura ya no trabajaba para él, vivía para él. Cada gesto, cada orden fría y cada segundo en su presencia se convirtieron en el combustible de un deseo insaciable.

​Pero tras la fachada de poder de Adrián se esconden sombras que ella no está preparada para enfrentar. En esta oficina, el deseo no es un juego, es una trampa. Y Laura, cegada por su propia fijación, está a punto de descubrir que entregarse a su jefe es un placer tan intenso como peligroso.

​¿Estás listo para cruzar la línea donde la obsesión se vuelve irreversible?

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: Un nuevo comienzo.

​El vagón de la línea 7 chirriaba sobre los rieles oxidados, un lamento metálico que se filtraba por las ventanas manchadas de grasa y ciudad.

Me senté en un asiento de plástico gastado, de un azul descolorido que parecía haber absorbido el cansancio de un millón de trayectos previos.

A mi alrededor, el ecosistema de Queens se desplegaba en su forma más pura: trabajadores con la mirada perdida en un punto invisible del suelo, con las manos callosas descansando sobre las rodillas; estudiantes con auriculares que servían de muralla contra el mundo; y el olor, una mezcla inconfundible de café recalentado, humedad y el perfume barato de alguien que se había esforzado demasiado esa mañana.

​Nadie me miraba.

No era una pieza de museo bajo un foco halógeno, ya no era una "hoja en blanco" bajo el escrutinio clínico de un coleccionista de almas.

Era, simplemente, una más. Y esa invisibilidad, ese anonimato casi sagrado, era el lujo más grande que jamás había experimentado.

En el mundo de Adrián, la invisibilidad era un pecado; allí, cada gesto, cada parpadeo y cada elección de vestuario era un mensaje, una declaración de guerra o de sumisión. Aquí, en el estruendo del metro, yo no era un mensaje para nadie y sin embargo, el teléfono pesaba en mi bolsillo.

No era un peso físico, era una quemadura.

El mensaje seguía allí, grabado en la retina de mi mente: "Nos volveremos a ver". Adrián no era un hombre de despedidas; ya que las despedidas implican un cierre, una aceptación de la ausencia.

Él era un hombre de asedios y entendía la distancia no como un final, más bien como una tregua táctica. Y en el fonde de mi corazón sé que no va a detenerse.

Adrián Valdez no entiende la palabra "no" si no va acompañada de una amenaza de destrucción mutua... Él no firma finales, firma contratos de espera.

......................

​Llegué a Queens cuando el sol empezaba a agonizar, tiñendo de un naranja sucio los edificios de ladrillo visto y las escaleras de incendios que zigzagueaban por las fachadas como cicatrices de hierro.

El apartamento de mi tía Elena era el polo opuesto a la arquitectura de cristal y acero de la que venía. El aire allí siempre tenía el mismo ADN: un aroma perpetuo a sofrito y a ese suavizante de ropa floral que tía Elena compraba a granel.

​Al entrar, el sonido del televisor encendido me envolvió. Una telenovela de fondo llenaba los silencios con dramas ajenos, una banda sonora de pasiones impostadas que, curiosamente, me resultaba reconfortante. Era ruido blanco para mi alma herida.

​—¿Lau? ¿Eres tú? —la voz de mi tía, llegó desde la profundidad de la cocina, acompañada por el golpe de una tabla de cortar.

​Mariana apareció un momento después, con un libro de leyes en una mano y el pelo recogido en un moño desastroso que parecía sostenerse por pura fuerza de voluntad.

Se detuvo en seco al verme.

Yo todavía llevaba los restos de mi vida anterior en el cuerpo: el labio inferior ligeramente hinchado, un recordatorio de la última "discusión", mientras que mis ojos ya no buscaban una salida; ardían con la claridad de quien ha cruzado el fuego.

​—He firmado mi renuncia, Mari. De verdad —dije, y el sonido de las llaves golpeando la mesa de madera mal barnizada sonó como un veredicto final.

​—¿Firmó, Él? —preguntó ella, acercándose con cautela, escaneando mi rostro en busca de la mentira que tantas veces le había contado en el pasado.

​—Firmó ​—respondí, sin dar detalles, ya que ellas ni se imaginan lo que fue trabajar con Adrián Valdez.

​Esa noche, mientras mi tía dormía el sueño profundo de los que no tienen deudas con su conciencia, Mariana y yo nos refugiamos en la pequeña escalera de incendios.

El aire de Queens era ruidoso, saturado por las sirenas lejanas de la policía y el retumbar rítmico del tren elevado que hacía vibrar los cristales... Pero era nuestro.

​—¿Qué vas a hacer ahora? —preguntó Mari, con su perfil iluminado por el neón parpadeante de una bodega cercana.

​—Vivir —respondí. Parecía una respuesta sencilla, casi ingenua, pero para mí era un concepto radical.

......................

​Los días siguientes se volvieron deliberadamente simples. Y eso era exactamente lo que necesitaba: una dieta de normalidad para desintoxicarme del exceso. Me levantaba temprano, antes de que el sol lograra perforar la neblina gris de la mañana.

Ayudaba a la tía Elena con las tareas de la casa, fregando suelos y doblando sábanas con una minuciosidad casi religiosa. Cada movimiento físico era un ancla que me mantenía en el presente.

​Y luego de dos semanas, salía a la calle con mi currículum bajo el brazo ya que no me podía dar el gusto de seguir escondiéndome en casa .

Había redactado una versión despojada de todo artificio. Sin los nombres imponentes de las firmas de consultoría que gestionaban fortunas opacas. Sin los adornos de "asistente ejecutiva de alto nivel". Solo lo que era: una mujer que sabía organizar, gestionar y sobrevivir.

​Recibí miles de rechazos...

Muchos más de los que mi ego, educado en la excelencia del mundo de Adrián, quería admitir. En las oficinas de techos bajos y luz fluorescente de Long Island City o Astoria, mi perfil resultaba sospechoso.

​—¿Por qué dejó ese puesto en Manhattan? —me preguntaban, mirando mis credenciales con una mezcla de admiración y desconfianza—. Usted estaba en la cima.

​Y yo siempre respondía lo mismo, con una calma que me sorprendía a mí misma:

​—Porque no era el lugar donde quería convertirme en quien soy.

​No daba más detalles. No explicaba que "la cima" era un ático con paredes de cristal donde el aire era tan ralo que no podías respirar sin permiso. No pensaba volver a dar explicaciones sobre mi vida a nadie que no las mereciera.

​Hasta que una tarde, la inercia cambió...

 Una pequeña firma de arquitectura técnica en Manhattan, cerca de Chelsea pero lejos del circuito del lujo, me llamó para una segunda entrevista. El lugar era un caos creativo: planos enrollados por todas partes, olor a tinta y tazas de café abandonadas en cada superficie plana. No había miradas calculadoras ni ese poder disfrazado de elegancia que antes tanto me asfixiaba.

​—Tu experiencia es… particular —me dijo el director general Benjamín Montes, un hombre joven y sencillo, con las manos manchadas de grafito—. Tienes un historial que encajaría en una multinacional, pero estás aquí, pidiendo gestionar una oficina de diez personas que apenas saben dónde dejaron las llaves de su casa.

​Lo miré directamente a los ojos, sin la máscara de cortesía que Adrián me había obligado a perfeccionar.

​— He descubierto que solo quiero hacer bien mi trabajo y luego solo volver a casa.

​Benjamín sonrió apenas, un gesto honesto de una sonrisa dulce.

​—Eso es más raro de lo que crees en esta ciudad. La mayoría de la gente aquí vendería a su madre por parecer importante ​—sonrió nuevamente ​—Empiezas el lunes... dijo estrechando su mano.

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victor hernandez
Quisiera saber el punto de vista de Adrián que siente que lo hace ser así y si de verdad su mundo se está derrumbando por Laura y lo oculta por no perder poder
Milcaris
Laura quiere seguir hundiendose, no se puede hacer nada
victor hernandez
Bueno si asique quieres Laura entonces echale la embestida de tu vida y te paras indiferente como lo hace el y si tienes dinero lanzalo dejalo jadeando y arrastrandose por ti
Milcaris: Que siga con Adrián pero que no se queje, ni lloré. Calladita aguantando todas las humillaciones.
total 1 replies
Kim Nava
sigue dejando que la humille no va a cambiar y el que va a salir lastimado a quien es Benjamín mejor que le deje claro que no siente nada por el por qué quiere seguir abriéndome las piernas a su jefe🙄
Marshaan Sanchez: completá mente de acuerdo con comentario está mujer no tiene amor propio 😔 es que estoy que me incluyo en la novela y le doy una un tatequieto por no merece más la humilla barre el piso con ella no está cuando está mujer se deja 👿
total 1 replies
Sandra Moreno
Laura no 😢😢😢
Nancy RoMo
no laura 😳, solo va a humillarte mas 😮‍💨
Kim Nava
su disque plan pues no funcionó Laura sigue mojándose por Adrian 🙄🤣
lo que no se vale es que Laura este intentando jugar con Benjamín es el que seguro saldrá más lastimado
victor hernandez: Que le diga a Benjamin que no se por ahora solo le ofrece una amistad no sabemos con que va a salir el loco de Adrián
total 2 replies
Lety Garcia
q le haga lo mismo.q.lo.use y lo ignore paraq.sufra tambien
Kim Nava
vamos sabemos que puedrs planear un golpe más fuerte Laura
Yura Ran
Maucris muy bueno el capítulo mil puntos
😂🥰👌
Yura Ran
le gusta jugar a Laura y dañará al pobre benjamín que se está ilusionando con tener algo con Lau😢
Marshaan Sanchez
😆
Yura Ran
excelente Laura date tu respeto
Nancy RoMo
yo sigo pensando q necesita un revolcon con benjamin 😁
Nancy RoMo
👏👏👏
Milcaris
Que Benjamin no salga dañado en este juego. No merece que le hagan daño.
Milcaris
Vas bien, si le demuestras miedo te sigue pisando
Sandra Moreno
si que piensa Adrián ☺️
Carolina Isabel Alvarez Mitchell
apasionante, te atrapa en cada capítulo simplemente adictivo
Mary Bermúdez
esto no tiene final queda uno en el limbo que paso .
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