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Bajo El Nombre Valemont

Bajo El Nombre Valemont

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Magia
Popularitas:857
Nilai: 5
nombre de autor: Araknealeg

En la Casa Valemont, el amor es una debilidad y la sangre solo tiene valor mientras sea útil.
Seraphine Valemont, la hija menor de uno de los ducados más poderosos del reino, ha crecido rodeada de conspiraciones, rivalidades y silencios capaces de destruir familias enteras. Mientras sus hermanos luchan entre sí por poder y supervivencia bajo la mirada implacable de su padre, ella oculta un secreto que bastaría para condenarla a la hoguera: magia.
Pero sobrevivir en la nobleza exige algo peor que esconderse.
Exige aprender a manipular, mentir y convertirse en aquello que más detesta.
Mientras la aristocracia persigue brujas públicamente y las utiliza en secreto, Seraphine comenzará a construir una red clandestina de poder entre sombras, traiciones y pactos peligrosos.
Porque en la Casa Valemont, los monstruos no nacen.
Se crean.

NovelToon tiene autorización de Araknealeg para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap 19. Las Cosas Que Escuchan.

......................

La nieve comenzó a caer entrada la noche.

No era una tormenta todavía.

Solo pequeños fragmentos blancos descendiendo lentamente sobre las murallas negras de Valemont, cubriendo tejados, estatuas y patios silenciosos con una calma engañosa.

Seraphine observaba el exterior desde una de las ventanas altas de la biblioteca principal.

El castillo parecía distinto bajo nieve.

Más frío. Más muerto.

Más honesto.

Detrás de ella, el fuego de la chimenea crepitaba suavemente iluminando filas interminables de libros antiguos y madera oscura.

Cassian estaba ahí también.

Sentado frente a una mesa cubierta de documentos.

Agotado.

La luz cálida marcaba las sombras bajo sus ojos y la tensión permanente en su mandíbula.

No habían hablado mucho desde que ella entró.

Normal.

Los Valemont rara vez buscaban compañía por afecto.

Pero a veces compartían silencio por supervivencia.

Cassian firmó un documento con evidente irritación antes de dejar la pluma.

—Padre quiere duplicar las patrullas.

Seraphine siguió observando la nieve.

—¿Por miedo a la Orden?

—Por miedo a todo.

Eso era verdad.

Cassian apoyó los dedos contra el puente de la nariz.

—Los nobles ya comenzaron a enviar cartas preguntando qué ocurre aquí.

—¿Y qué responderán?

Él soltó una risa seca.

—Mentiras elegantes.

Silencio.

El fuego continuó crepitando suavemente.

Seraphine observó discretamente a su hermano.

Cassian parecía peor cada día.

Más cansado. Más aislado.

Y algo dentro de ella comenzaba a entenderlo.

No justificarlo.

Pero entenderlo.

Crecer como heredero Valemont debía sentirse como vivir con una espada sobre el cuello desde niño.

Cassian habló otra vez sin levantar la vista.

—Alaric está disfrutando esto demasiado.

—Siempre disfruta cuando el caos debilita a alguien.

—Sí.

Otra vez silencio.

Luego Cassian finalmente levantó la mirada hacia ella.

—¿Qué piensas de los Arden?

Pregunta inesperada.

Seraphine se apoyó ligeramente contra la ventana.

—Octavian es cuidadoso. Cedric es político. Lady Vivienne observa demasiado.

Cassian arqueó apenas una ceja.

—¿Y Aeron?

Mierda.

Intentó mantener expresión neutral.

—Inteligente.

Cassian la observó unos segundos.

Como evaluando algo.

—Ten cuidado con él.

Eso llamó inmediatamente su atención.

—¿Por qué?

Cassian dudó apenas antes de responder.

—Porque la gente observadora termina viendo cosas peligrosas.

La frase quedó suspendida entre ambos.

Y Seraphine sintió un pequeño escalofrío.

Porque Cassian no sabía cuán cierta era realmente.

Entonces golpes secos resonaron en la puerta de la biblioteca.

Un guardia entró rápidamente.

—Mi lord.

Cassian giró inmediatamente hacia él.

—¿Qué ocurrió?

El hombre parecía nervioso.

—Encontraron otro símbolo.

Silencio absoluto.

El fuego pareció apagarse un poco.

Cassian se puso de pie inmediatamente.

—¿Dónde?

—En la capilla vieja.

Mierda.

Seraphine sintió el pulso acelerarse.

Porque ella conocía esa capilla.

Demasiado bien.

Cassian salió inmediatamente junto al guardia.

Seraphine dudó apenas unos segundos antes de seguirlos.

La capilla vieja estaba parcialmente abandonada desde hacía años.

Pequeña. Oscura. Cubierta por humedad y velas consumidas.

El aire olía a piedra mojada e incienso antiguo.

Cuando Seraphine llegó, ya había varios guardias dentro.

El duque también estaba ahí.

Alaric permanecía apoyado contra una columna observando el lugar con expresión ilegiblemente tranquila.

Y Aeron Arden estaba presente otra vez.

Por supuesto.

La mirada de Seraphine fue inmediatamente hacia el altar.

La sangre aún fresca marcaba el mármol.

El símbolo Morvane había sido dibujado nuevamente.

Más grande esta vez.

Más visible.

Más desafiante.

El duque parecía peligrosamente furioso.

—¿Quién encontró esto?

Un guardia respondió rápidamente.

—Un sirviente, mi lord.

—¿Vio a alguien?

—No.

Alaric observó el símbolo unos segundos.

—Empieza a sentirse personal.

Cassian le lanzó una mirada helada.

—¿Podrías dejar de disfrutar esto durante cinco minutos?

—No lo disfruto.

Mentira.

Seraphine podía verlo perfectamente.

Alaric estaba interesado.

Quizá incluso emocionado.

Y eso era peligroso.

Muy peligroso.

Octavian Arden apareció entonces entrando junto a Cedric.

Observó el símbolo sin hablar inmediatamente.

Luego soltó una exhalación lenta.

—Esto ya no parece una simple amenaza.

El duque giró hacia él.

—¿Qué insinúas exactamente?

—Que alguien quiere que esto sea visto.

Aeron habló entonces desde el fondo de la capilla.

—O alguien quiere recordar algo.

El silencio cayó inmediatamente.

Todos lo miraron.

Aeron sostenía la vista fija sobre el símbolo.

Pensando.

Siempre pensando.

El duque lo observó con frialdad evidente.

—¿Y qué crees que intenta recordar?

Aeron tardó apenas un segundo.

—Algo que ustedes no quieren mencionar.

Tensión inmediata.

Cassian se endureció. Alaric sonrió apenas. El duque parecía a punto de explotar.

Cedric intervino rápidamente.

—Mi hermano disfruta demasiado provocar gente poderosa.

—Porque suelen reaccionar de maneras interesantes —respondió Aeron sin apartar la vista del símbolo.

Mierda.

Seraphine sintió una presión incómoda crecer lentamente en el pecho.

Porque Aeron estaba acercándose demasiado.

No a la verdad completa.

Pero sí a algo.

Y si seguía…

Entonces notó algo horrible.

Las velas.

Las sombras alrededor del símbolo estaban moviéndose apenas.

Muy poco.

Casi imperceptible.

Pero Seraphine lo vio.

El corazón se le detuvo un segundo.

No.

No aquí.

Intentó estabilizar inmediatamente sus emociones.

Respira.

Control.

La magia reaccionaba peor bajo estrés.

Las sombras se agitaron otra vez sobre el altar.

Mierda.

Seraphine desvió inmediatamente la mirada intentando concentrarse.

No podía perder control frente a todos.

Entonces Aeron habló otra vez.

—¿Te encuentras bien?

El corazón casi dejó de latirle.

Lo miró inmediatamente.

Él observaba directamente su rostro ahora.

No las sombras.

Ella controló la respiración.

—Estoy cansada.

Aeron sostuvo su mirada unos segundos más.

Como si intentara decidir si creerle.

Finalmente asintió apenas.

—Todos lo estamos.

Pero Seraphine sintió algo incómodo.

Había estado demasiado cerca.

Esa misma noche Seraphine regresó nuevamente al pasadizo secreto.

La nieve seguía cayendo afuera mientras descendía las viejas escaleras ocultas con la lámpara cubierta entre las manos.

Cada vez que bajaba ahí sentía algo distinto.

La oscuridad parecía más profunda.

Más viva.

Como si reconociera su presencia.

Y eso seguía aterrorizándola.

Llegó nuevamente a la cámara oculta.

Esta vez observó el lugar con más atención.

Había marcas antiguas sobre algunas paredes. Símbolos apenas visibles. Restos de cera negra.

Y libros.

Muchos destruidos por humedad, pero algunos seguían parcialmente intactos.

Seraphine tomó uno cuidadosamente.

Las páginas crujieron bajo sus dedos.

Texto antiguo.

Difícil de leer.

Pero algunas frases seguían visibles.

“Las sombras no crean voluntad.”

“Solo obedecen la voluntad existente.”

“El control imperfecto convierte percepción en reflejo.”

Seraphine frunció ligeramente el ceño.

¿Qué significaba eso?

Continuó leyendo fragmentos dispersos.

“La oscuridad escucha aquello que el portador teme.”

Un escalofrío recorrió lentamente su espalda.

No le gustaba cómo sonaba eso.

Entonces escuchó nuevamente el ruido metálico.

Clink.

El cuerpo entero se tensó.

Lentamente levantó la lámpara.

Nada.

Oscuridad.

Pero esta vez estaba segura.

Había escuchado algo.

—¿Hay alguien ahí?

Silencio absoluto.

La llama tembló apenas.

Seraphine dio un paso lento hacia el fondo de la habitación.

El ruido volvió.

Más cerca.

Clink.

Como cadenas arrastrándose suavemente.

Mierda.

La respiración comenzó a acelerarse.

Y las sombras reaccionaron inmediatamente.

Oscureciéndose sobre las paredes.

No.

Controla el miedo.

Entonces la lámpara se apagó de golpe.

Oscuridad total.

El corazón le explotó contra el pecho.

Y algo se movió detrás de ella.

Seraphine giró inmediatamente.

Nada visible.

Pero podía sentir presencia.

Fría.

Observándola.

Las sombras comenzaron a extenderse alrededor de sus pies como tinta derramada.

No estaba controlándolas completamente.

Ellas reaccionaban a ella.

Eso era peor.

Mucho peor.

—Respira… —susurró para sí misma.

Entonces ocurrió algo extraño.

Su percepción cambió.

De pronto pudo sentir el espacio.

No verlo exactamente.

Sentirlo.

Las paredes. Los muebles. La distancia.

Como si la oscuridad misma le mostrara el entorno.

Seraphine dejó de respirar un segundo.

Mierda.

La sensación era aterradora.

Y fascinante.

Escuchó movimiento nuevamente a la izquierda.

Instintivamente extendió una mano.

La sombra sobre el suelo avanzó violentamente hacia una estantería.

Y algo cayó.

Un cuerpo.

Seraphine retrocedió inmediatamente.

La lámpara volvió a encenderse sola apenas un instante después.

Y reveló la verdad.

No era una persona.

Solo una vieja armadura oxidada desplomada sobre el suelo.

Silencio.

El corazón seguía golpeándole demasiado fuerte.

Las sombras lentamente comenzaron a retirarse otra vez.

Pero ahora Seraphine entendía algo importante.

Podía percibir a través de la oscuridad.

No completamente.

No bien.

Pero estaba ocurriendo.

Mierda.

Eso cambiaba todo.

Porque significaba que sus habilidades crecían.

Y rápido.

Demasiado rápido.

Entonces vio algo bajo la armadura caída.

Un pequeño compartimiento oculto en el suelo.

Seraphine se acercó lentamente.

Lo abrió.

Dentro había cartas.

Antiguas.

Protegidas cuidadosamente dentro de tela negra.

Tomó la primera.

La abrió lentamente.

Y sintió el frío recorrerle la espalda mientras leía la firma al final.

Lucien Valemont.

El antiguo duque.

Su abuelo.

No.

No podía ser.

Seraphine comenzó a leer rápidamente.

Y cada palabra hizo que el castillo entero pareciera derrumbarse lentamente dentro de su cabeza.

Porque la carta confirmaba algo imposible.

Los Valemont habían protegido brujas durante generaciones.

......................

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