Rose Walker jamás imaginó que un viaje cambiaría su vida para siempre. Reconocida como una joven guionista en ascenso en California, su sueño finalmente se estaba haciendo realidad cuando fue invitada a Singapur para participar en el rodaje de la película que había escrito durante años. Todo parecía perfecto: el éxito, el reconocimiento y la oportunidad que siempre había esperado. Pero el destino tenía otros planes.
Durante el vuelo, una violenta tormenta provoca un accidente aéreo que termina con el avión estrellándose en una isla desconocida perdida en medio del océano. Rose despierta sola entre restos del avión, rodeada únicamente por selva, montañas y un silencio aterrador. Sin experiencia sobreviviendo lejos de la civilización, deberá aprender a luchar contra el hambre, el miedo y la desesperación mientras intenta mantenerse con vida.
Sin embargo, la isla no está desierta.
Mientras explora el lugar buscando agua y comida, Rose descubre algo imposible: una antigua civilización e
NovelToon tiene autorización de Beatriz zafra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 19
Me quedé mirando el teléfono atrapado entre las lianas mientras el mono seguía lloriqueando abrazándose la boca.
—Bueno… eso te pasa por intentar morder un Nokia.
El pequeño demonio me lanzó una mirada ofendida antes de desaparecer rápidamente entre los árboles.
Perfecto.
Ahora el problema era mío.
Bajé lentamente la vista hacia el precipicio.
Y me arrepentí inmediatamente.
Era altísimo.
Las lianas colgaban sobre una caída cubierta de niebla y rocas enormes mucho más abajo. El viento soplaba con fuerza haciendo que algunas raíces se movieran lentamente.
Mi teléfono seguía atrapado allí.
Brillando bajo la luz del sol.
Como burlándose de mí.
Suspiré profundamente.
—Rose… si sobrevives a esto oficialmente mereces terapia.
Me acerqué lentamente al borde y agarré una de las lianas gruesas con ambas manos.
No mires abajo.
No mires abajo.
NO MIRES ABAJO.
Obviamente miré abajo.
—Oh Dios… voy a morir.
Empecé a bajar lentamente intentando no resbalar mientras las lianas se balanceaban suavemente bajo mi peso.
Mis piernas temblaban.
Mis manos también.
Cada sonido de la selva parecía muchísimo más fuerte desde allí.
—¿Por qué sigo tomando decisiones tan estúpidas?
Seguí bajando con cuidado intentando alcanzar el teléfono.
Estaba cerca.
Muy cerca.
Solo necesitaba un poco más…
La liana se movió bruscamente con el viento.
Solté un pequeño grito.
—¡NO, NO, NO!
Me aferré todavía más fuerte mientras mi corazón intentaba salir de mi pecho.
Ok.
Definitivamente esto no era una buena idea.
Mientras tanto…
Nayara guiaba al grupo de niños a través de la selva mientras seguía hablando sobre plantas medicinales.
Los pequeños escuchaban atentos.
Lou caminaba detrás ayudando a los más pequeños a cruzar algunas raíces grandes.
Todo parecía tranquilo.
Demasiado tranquilo.
Y eso fue exactamente lo que hizo que Nayara frunciera el ceño.
La anciana siguió caminando unos segundos más antes de hablar sin girarse.
—Duende… ¿ya te cansaste de hacer tonterías?
Silencio.
Ninguna respuesta.
Nayara entrecerró ligeramente los ojos.
Eso no era normal.
Rose jamás guardaba silencio tanto tiempo.
La anciana se detuvo lentamente.
Y giró la cabeza hacia atrás.
El grupo seguía allí.
Todos los niños estaban presentes.
Excepto una persona.
Nayara se quedó completamente quieta.
Lou notó inmediatamente el cambio en su expresión.
—¿Qué pasa?
La anciana recorrió rápidamente el grupo con la mirada otra vez.
Nada.
Rose no estaba.
El aire pareció volverse más pesado de golpe.
—¿Dónde está el duende? —preguntó Nayara con voz peligrosa.
Los niños se miraron confundidos.
Uno de ellos levantó lentamente la mano.
—Creí que estaba atrás…
Lou abrió mucho los ojos.
—¿Qué?
Nayara golpeó el suelo con fuerza usando el bastón.
—¡¿Cuándo desapareció?!
Nadie sabía.
Ninguno había notado el momento exacto en que Rose se separó del grupo.
Lou empezó a ponerse nerviosa inmediatamente.
—Kai nos va a matar…
Nayara cerró lentamente los ojos respirando profundo.
Y por primera vez desde que Rose la conocía…
La anciana parecía preocupada de verdad.
No molesta.
Preocupada.
La selva alrededor quedó completamente silenciosa.
Demasiado silenciosa.
Nayara abrió nuevamente los ojos.
—Lou.
La joven levantó rápidamente la vista.
—Quédate con los niños.
—Pero—
—Ahora.
Lou tragó saliva y asintió inmediatamente.
La anciana se apartó un poco del grupo.
Luego llevó dos dedos a sus labios.
Y silbó.
El sonido atravesó toda la selva.
Durante unos segundos no ocurrió nada.
Hasta que una enorme sombra apareció sobre los árboles.
Los niños levantaron la vista sorprendidos.
Lou también.
Un águila gigantesca descendió desde el cielo aterrizando elegantemente frente a Nayara.
Sus alas eran enormes y sus ojos dorados brillaban con inteligencia.
Nayara metió lentamente una mano dentro de una pequeña bolsa atada a su cintura.
Y sacó un mechón de cabello claro.
Cabello de Rose.
Lou abrió ligeramente los ojos.
—¿Guardaste eso?
Nayara respondió con total calma.
—Conocí a ese duende suficiente tiempo para saber que eventualmente desaparecería haciendo tonterías.
La anciana acercó el mechón al águila.
—Encuéntrala.
El ave olfateó el cabello unos segundos.
Y luego soltó un sonido agudo antes de extender las alas.
Nayara comenzó a seguirla inmediatamente mientras el águila avanzaba por encima de la selva guiándola.
Y en ese momento…
La anciana tuvo un mal presentimiento.
Porque Rose no conocía todavía las zonas prohibidas de la isla.
Y si había caído cerca de los antiguos precipicios…
Ni siquiera Kai podría salvarla fácilmente.