NovelToon NovelToon
El Papá De Mi Alumno

El Papá De Mi Alumno

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: liligacaño

Después de perder al amor de su vida, él juró que su corazón quedaría enterrado junto a su esposa. Convertido en padre soltero, su único motivo para seguir adelante es su pequeño hijo… hasta que un nuevo comienzo los lleva a un lugar inesperado.
Ella es una dulce y dedicada profesora de preescolar, amante de los niños y de las pequeñas historias felices que se construyen día a día en su aula. Su vida es tranquila, organizada… hasta que él aparece.
Desde la primera mirada, algo cambia. Lo que comienza como simples encuentros en la hora de salida, se convierte en una conexión imposible de ignorar. Pero no todo es tan sencillo: el pasado aún duele, las heridas no han sanado del todo y el mundo no siempre acepta lo que no entiende.
Entre risas infantiles, dibujos de colores y miradas que dicen más que mil palabras… nace un amor que ninguno de los dos estaba buscando.
¿Podrá un corazón roto volver a amar?
¿Y hasta dónde estarán dispuestos a luchar por un sentimiento que no debía existir?
Un

NovelToon tiene autorización de liligacaño para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18 — Lo que duele el silencio

Ese fin de semana me la pasé con mi familia y los días siguieron pasando.

Un día el colegio realizó una izada de bandera fuera de la institución y los niños de preescolar iban disfrazados. Samuel llegó vestido de príncipe y lo llevó su papá.

Apenas me vio, salió corriendo y me abrazó.

—¡Profe!

—Pero qué príncipe tan hermoso —le dije sonriendo.

En ese momento Alejandro se acercó.

—Buenos días, profesora.

—Buenos días, señor Alejandro.

Lo miré por unos segundos. Se veía demasiado bien… y yo odiaba el efecto que ese hombre seguía teniendo en mí.

Él también me observó.

—Chao, Samuel. Papá viene a recogerte más tarde.

—¿A qué horas salen? —preguntó Alejandro.

—A las once y media.

—Ah, bueno. Yo vengo por él.

—Está bien, hasta luego.

Mi corazón latía demasiado rápido mientras lo veía alejarse.

Comenzamos la actividad con los niños y todo salió perfecto. A la hora de la salida todos los padres llegaron por sus hijos… todos, menos Samuel.

Mientras lo esperaba, me llegó un mensaje.

Mensaje

Buenos días, profe. Qué pena, me retrasé por Samuel. ¿Me lo puede tener un momento más, por favor? Se me presentó un imprevisto.

Mensaje

Sí, señor. No pasa nada.

Mensaje

Gracias.

Después nos reunieron para felicitarnos porque todo había salido muy bien y nos dieron permiso de irnos. Todos se fueron poco a poco, pero yo me quedé esperando a que recogieran a Samuel.

Estábamos sentados en unas bancas cerca del parqueadero jugando cuando escuché una voz demasiado familiar.

—Buenas… perdón por la hora.

Samuel se levantó de inmediato y salió corriendo hacia él.

—¡Papi, llegaste!

Alejandro lo abrazó sonriendo.

—Sí, mi rey. Perdón, es que se me presentó un problema de última hora en la empresa y me tocó solucionarlo.

—Tranquilo, señor. No pasa nada.

—Gracias.

Nuestros ojos se encontraron.

Hacía exactamente ocho días que no lo veía… y volver a tenerlo tan cerca me desordenó completamente.

Nos quedamos mirando unos segundos hasta que reaccioné.

—Chao, Samuel. Que estés bien. Nos vemos el lunes.

Me acerqué para darle un beso en la mejilla y sentí los ojos de Alejandro sobre mí.

Antes de irme, Samuel habló emocionado.

—¡Chao, profe! Papi, ¿por qué no invitamos a la profe a la competencia tuya de mañana? Vamos en familia.

Sentí cómo algo se me estrujó en el pecho.

En familia.

—Ay, Samuel, qué rico que vas a compartir con tu familia. Me alegra mucho. Diviértete, hermoso.

—Sí, profe. Vamos mi tía Valentina, mi papá y yo.

—Vamos, profe —insistió el niño.

Mi expresión cambió aunque intenté disimularlo.

Claro… en familia.

Alejandro notó mi reacción de inmediato.

Ahora María José debe pensar que Valentina y yo tenemos algo, pensé al ver cómo le cambió la cara.

—No, hermoso. No puedo, tengo compromisos. Nos vemos el lunes —dije intentando sonar normal—. Permiso, señor… y mucha suerte en su competencia.

—Gracias. Buen fin de semana.

La vi subirse a su moto e irse. Me quedé observándola hasta perderla de vista.

Después subí al carro con Samuel y nos fuimos a casa.

Y sí… verla me seguía haciendo daño.

Cuando Samuel dijo que iban “en familia” y mencionó a Valentina, algo dentro de mí se rompió un poco.

Tal vez porque Isa trabajaba en la empresa de Alejandro y por ella sabía que Valentina siempre estaba pendiente de Samuel. No podía evitar preguntarme si Alejandro había terminado prestándole atención después de todo lo que pasó entre nosotros.

Mi cabeza era un caos.

Aunque tampoco tenía derecho a reclamar nada.

Yo había decidido alejarme.

Y además… Alejandro no era precisamente un hombre al que le faltaran mujeres.

La imagen de aquella noche en la discoteca volvió a mi mente y traté de apartarla.

Llegué a casa, me bañé, preparé algo de comer, me puse pijama y me acosté a descansar.

Sin pensarlo mucho, empecé a mirar redes sociales y terminé entrando al perfil de Laura, la esposa fallecida de Alejandro.

Tenía todo público.

Vi fotos de ellos cuando eran novios, viajes, cumpleaños, fechas especiales, la boda, el embarazo… y después Samuel recién nacido.

Se veían demasiado enamorados.

Alejandro sonreía distinto en esas fotos. Más relajado. Más feliz.

Sentí algo extraño en el pecho mientras seguía viendo cada imagen.

Laura era muy bonita.

Y el amor entre ellos se notaba demasiado.

También vi varias fotos con Valentina y no sé por qué me dio la impresión de que ella siempre había estado enamorada de Alejandro.

Sacudí la cabeza intentando dejar de pensar tonterías y entré al perfil de él.

Vi las últimas fotos relacionadas con crossfit y confirmé que la competencia sería en Medellín porque lo había subido a sus historias.

Dios…

Ese hombre era demasiado bello.

Demasiado.

Y lo peor era que teníamos cosas en común, porque a mí también me encantaba entrenar, aunque nunca había participado en una competencia.

Miré la hora y ya eran las cuatro de la tarde.

El tiempo se me había ido volando.

Así que me puse ropa de gimnasio y salí a entrenar.

Necesitaba sacar todo ese caos de mi cabeza.

Antes de empezar, subí una foto a mis redes y luego comencé la rutina.

Estaba en mi oficina dejando todo listo porque este fin de semana tenía competencia de crossfit aquí mismo en la ciudad.

En ese momento entró José Luis.

—¿Cómo vas, amigo? ¿Ya casi terminas?

—Sí, aunque creo que hoy me toca salir un poco más tarde.

José Luis me observó unos segundos.

—¿Y esa cara? Últimamente, desde que la profesora te mandó a volar, no tenés esa alegría que te caracteriza.

Solté una risa seca.

—Sí, hermano… la verdad sí. Y es muy difícil verla y no poder besarla. Hoy la volví a ver cuando llevé a Samuel y después cuando lo recogí. Pero ella me evita más ahora.

Me recosté en la silla.

—Y para completar, Samuel le dijo que mañana vamos a la competencia “en familia” con Valentina. La cara de María José cambió de inmediato. Creo que pensó cualquier cosa.

—¿Y no le vas a explicar?

—No sé… estoy pensando si escribirle o dejar las cosas así. La última vez que intenté darle una explicación me fue horrible.

José Luis suspiró.

—Hermano, esto es complicado. También está el hecho de que ella es la profesora de Samuel.

Asentí lentamente.

—Pero te voy a decir algo… desde que dejaste de hablar con ella volviste a ser el mismo de antes. Laura te hace falta, sí… pero María José también te cambió mucho.

Sonreí sin ganas.

Porque tenía razón.

Lo que más deseaba era seguir conociéndola.

En eso abrí redes sociales desde el computador y vi la última foto que había subido.

Cerré los ojos unos segundos.

Definitivamente esa mujer no ayudaba.

Giré la pantalla hacia José Luis.

—No, hermano… con todo respeto, esa mujer sí tiene lo suyo.

Lo miré y terminé dándole la razón con la cabeza.

—Pero también entindi algo —continuó Alejandro—. Samuel está muy aferrado a Valentina. ¿Te acordás lo que me contó un día? Que él quería que solo su tía fuera su mamá y no aceptaba a nadie más. Eso mismo le dijo la profesora y el día de la reunión me lo comentó .

—No me digás…

José Luis cruzó los brazos.

—La verdadera pregunta es: ¿qué pensás hacer con Valentina? Porque si de verdad no querés nada con ella, tarde o temprano vas a tener que ponerle un freno. Porque todo esto… es obra de ella y de tu querida suegra.

1
Maria Garcia
ay no vieja envidiosa que Alejandro la saqué de su casa y cuide amaría jose
Maria Garcia
Alejandro abre los ojos y cuída.y alluda amaría José te BA a necesitar y despide atu cuñada y suegra mandalas avolar
Maria Garcia
ayno pinche vieja de Valentina ojalá y todo le salga mal y Alejandro las saque de su casa
Rosana Ochoa
para leer la segunda parte por q lo cortas así como la busco
Maria Garcia
si que descubra aValentina y que se de cuenta que lo quiere separar de ella
Maria Garcia
si por fin están juntos
Maria Garcia
si que vien que se dejen de jugar
Maria Garcia
si que se balla de esa casa y viva aparte sin cuñada ni suegra que las mande avolar
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play