Connie Callahan, había guardado su virtud como tesoro para cuando llegara el día de entregársela como muestra de amor a Erick Bennett su novio, lo amaba se entregaría a él en el día de su cumpleaños, lo haría como un regalo. Pero lo que jamás esperaba fuera que lo encontraría con su hermana en pleno acto sexual. Su hermana lo había vuelto hacer todo lo que ella poseía su hermana lo quería para ella. Y lo peor que sus padres la apoyaban en todo y ella terminaba siendo castigada por lo que Brenda su hermana hacía.
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Las cosas como son
Connie más que enojada estaba histérica, Kellen la miraba, estaba buscando en el camino un lugar adecuado para hablarlo con ella.
— Ya mi amor te voy a explicar todo. - espectó viendo qué en cualquier momento se le lanzaría a la yugular.
— Más vale que pienses bien lo que me dirás.
Entonces Conny no conocía a la madre de Erick, pensó.
— Es Blanca tu ex suegra, es la madre de Erick. - confesó mirando su reacción.
— ¿Estás bromeando verdad? - coqueteó contigo se enfadó más, Kellen disfrutaba al verla tan celosa.
— Déjanos aquí Rigo. - le ordenó a su chofer ofreciéndole su mano a su esposa en ayuda para que saliera del auto.
Era un restaurante, no habían ingerido ningún alimento y no quería que Conny estuviera sin comer tanto tiempo. Pidió la comida por ella ya que la chica aún estaba molesta.
Kellen empezó hablar.
— Yo recién cumpliría dieciocho años, cuando Blanca entró a mi habitación queriendo tener sexo conmigo, pero la eche fuera, tengo testigos, además mi hermano siempre le amo, y no quería lastimarlo que supiera lo zorra que era su mujer. Mis padres lo sabían.
— No fue única vez, han sido incontables. - suspiró, su obsesión me ha traído complicaciones con gente mala ( enemigos ) pero pensamos que esta siguiendo un hilo, y lo estamos averiguando.
— Se casó por segunda vez, fue cuando me enteré que había dejado a su hijo a mi cargo, no a mi cuidado, porque no lo hice, mi hermano dejó una carta y una copia de un resultado de ADN.
— ¿Crees que Erick? - se tapó la boca para no pronunciarlo.
— Si lo creo.
— Y también lo de su accidente.
— Dios, esa mujer es un monstruo.
— Por eso te voy a pedir que no dejes que se te acerque si yo no estoy contigo. - profirió viéndola a los ojos.
Conny se movió de su silla para darle un beso que sorprendió a Kellen. Pero este no la dejó escapar después de la cercanía, la jaló llevándola a su regazo, y aprovechó comiéndole la boca sin contemplación.
La chica se levantó temblando con los labios hinchados haciendo reír a Kellen, era una delicia andante.
— Hay algo más que quiero que hagamos niña mía, tienes que enseñarte a defenderte y te voy a enseñar a pelear cuerpo a cuerpo. Te voy a enseñar a tomar un arma, y disparla con precisión y hacertamiento.
Después de un tiempo, y de disfrutar los alimentos, se fueron a la mansión. Pero Conny quería saber de Mei no quería que se sintiera sola y le prometió visitarla por la mañana. Pero Mei le anticipó que se iría con sus amigas del trabajo ese fin de semana a un bar muy famoso.
A Laura no la molesto porque sabía que estaría de luna de miel, aunque recordó lo que le dijo y sonrió negando. Y esque Laura era una chica sin tapujos, hablaba de frente siempre con la verdad.
DEPARTAMENTO GUARIDA DE ERICK.
— Sabes Erick hoy tuve el disgusto de conocer a la esposa de Kellen. - mencionó disgustada.
Brenda que estaba en la sala viendo televisión hizo mala cara. Esa mujer nunca le dirigió un saludo menos una palabra, la odiaba.
— Y cuando te vas a deshacer de esta inútil. - apuntó hacia Brenda.
— Más respeto señora. - espectó Brenda enojada levantándose del sillón.
— ¿Si no que zorra?
— ¡Ya las dos! - gritó Erick fastidiado, su madre lo quería controlar, y Brenda lo amenazaba con decirle a Kellen.
— Blanca, intenta llevarte bien con Brenda mientras hacemos algo con la firma que tiene Kellen. - miró a Brenda con un gesto de odio. Y tú has todo por aguantar a mi madre.
— ¡Idiota! - dile también a ella que no se meta conmigo. - sentenció desafiante.
— Blanca sonrió, así que la perrita era explosiva. - adujo sonriente.
— Si eres tan agresiva como explotas me vas hacer útil. - reveló directamente a la rubia.
— No quiero ver a tu madre rondando por este departamento porque yo misma la voy a correr y no le va a gustar.
— ¡Es mi madre! - soltó Brenda enfrentándola.
— Es una bruja vividora. - reveló en su cara. ¿Crees que no me doy cuenta que este imbesil por deshacerse de ustedes les abre la cartera como si fuera cajero automático?
— ¡Esto terminó! - arremetió con una mirada de advertencia hacia Erick, si le llevaba la contraria.
Brenda miró a Erick y después a Blanca, hizo un berrinche y subió a su habitación. Ahí llamó a Hellen para contarle lo que sucedía. Hellen no iba a permitir que humillaran a su hija así, tomó su bolso y se dirigió hacia el departamento.
Cuando Hellen llegó al edificio, se extrañó ver una van totalmente negra dos hombres vestidos del mismo color afuera del vehículo y por lo menos otros dos estaban dentro de la van. Alguna visita, pensó pero estaban en el lugar que le pertenecía a Erick.
Subió al elevador mientras pensaba lo que le diría a esa mujer, iba a saber con quien se había metido.
Erick y Blanca estaban en la estancia principal cuando escucharon el timbre, fue Erick quien abrió la puerta, para encontrarse a una furiosa mujer.
— Niño idiota no te voy a permitir humillar a mi hija, - volvió su rostro para encontrarse con unos ojos que parecían inyectados con veneno.
Dudó por unos segundos.
— Eres tú la bruja que intenta hacer sentir mal a mi Brenda, - escupió caminando hacia ella con la intención de ponerla en su lugar.
— ¿Y tú quién carajos eres? - cuestionó sospechando que era la madre de Brenda, aunque no la conocía pero dijo que no permitiría que humillaran a su hija. - sonrió burlándose.
— Tal para cual. - asumió Blanca dandole la espalda, igual de corriente a la hija.
Hellen empuñó las manos.
— Maldita te voy a enseñar a….
Una pistola le rozó la frente, haciéndole detenerse en seco quedando helada, Erick también se extrañó, ¿quien era verdaderamente su madre? Se preguntaba.
— No vuelvas a venir amenazando a nadie y menos a mí. Mujer insignificante. - la humilló también.
Ya dejala en paz Blanca, - espectó Erick, Hellen no volverá amenazar y menos a ti. Verdad Hellen.
Hellen movió la cabeza afirmando. Brenda veía la escena desde la escalera aterrada, no creía que esa mujer fuera capaz de tanto.
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